Espiritualidad

Amistad Social. Por: Gustavo Carrara

<<< Volver a Espiritualidad

Amistad Social. Por: Gustavo Carrara

Panel sobre Amistad social…

La verdadera grieta…

En nuestro país resulta imprescindible para la amistad social superar la grieta con los últimos, con los más pobres. Esta grieta – si se puede llamar así- es más profunda que las grietas políticas o ideológicas. “Sobre todo  será necesario abandonar una mentalidad que considera a los pobres –personas o pueblos-, como un fardo, o como molestos e inoportunos, ávidos de consumir lo que otros han producido.”[1]

Como dice Adela Cortina, la aporofobia, el rechazo al pobre, es un desafío para la democracia.  Es que vivimos un proceso de deshumanización acelerado. Se niega al prójimo. Se elige quien es prójimo y quien no lo es. Se levantan muros.

En su visita a un barrio precario en el campo de Kangemi, Kenia, el Papa Francisco afirmó: “El camino de Jesús comenzó en las periferias, va desde los pobres y con los pobres hacia todos.” [2]La Iglesia de Jesús es enviada a llevar la alegría del Evangelio a los pobres y desde los pobres y con los pobres, como por un efecto cascada su anuncio de la Buena Noticia debe derramarse a todos los hombres.

Los pobres le han sido confiados por Jesús a su Iglesia como un tesoro a cuidar. Este pedido recibió Pablo de los Apóstoles: “Que nos acordáramos de los pobres” (Gal 2,10). Y la Iglesia perseguida no descuidó tampoco este pedido, de ello da testimonio el diácono-mártir San Lorenzo. «A él, como responsable de la asistencia a los pobres de Roma, tras ser apresados sus compañeros y el Papa, se le concedió un cierto tiempo para recoger los tesoros de la Iglesia y entregarlos a las autoridades. Lorenzo distribuyó el dinero disponible a los pobres y luego presentó a éstos a las autoridades como el verdadero tesoro de la Iglesia»[3].

Acusación de nosotros mismos…

La deuda social es la gran deuda de los argentinos, no se trata solamente de un problema económico o estadístico. Es principalmente un problema ético que nos afecta en nuestra dignidad más esencial. Detrás de las estadísticas –nunca hay que olvidarlo- hay rostros e historias. La deuda social genera graves daños sobre la vida concreta de personas, las hiere profundamente en su dignidad.[4]Se derraman lágrimas. Como decía el padre Lucio Gera: “La pobreza se convierte en lágrima cuando, haciéndose lúcida a sí misma, se reconoce… La lágrima es el momento más intenso de la pobreza. Porque es el punto en que la pobreza se enfrenta a uno mismo, a la propia conciencia y comienza de este modo a lastimar”[5]

Ante este sufrimiento es necesario afirmar que esto no debería haber pasado, y que en un sentido se ha llegado tarde. No porque hoy no se pueda hacer nada, sino porque es un sufrimiento que podría haber sido evitado. No conviene apurarse a deslindar responsabilidades. Y decir rápidamente es responsabilidad de tal o de cual. Ciertamente las hay, pero a su vez es necesaria como Iglesia la instancia de ‘acusarnos a nosotros mismos’por haber descuidado gravemente en la práctica pastoral la vía de la misericordia.

Una página cristológica…

Es verdad que como Iglesia hacemos obras a favor de los pequeños y pobres, pero es imprescindible dejarse interpelar por el evangelio: «Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, en la cárcel y vinieron a verme». En Gaudete et Exsultate Francisco nos dice: “El texto de Mateo 25,35-36 «no es una simple invitación a la caridad: es una página de cristología, que ilumina el misterio de Cristo». En este llamado a reconocerlo en los pobres y sufrientes se revela el mismo corazón de Cristo, sus sentimientos y opciones más profundas, con las cuales todo santo intenta configurarse.”(GE 96)

Familia grande en torno a la mesa…

Y con este texto de Mateo podemos acercarnos a otro pasaje evangélico que nos interpela a la conversión pastoral y misionera. Vale la pena releerlo y tomarlo con mucha seriedad:  “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez te inviten y tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos, y serás dichoso, porque ellos no te pueden corresponder. Y se te recompensará en la resurrección de los justos”(Lc. 14, 12-14). Este Evangelio habla de sentarse a la mesa y de sentar a la mesa, con la fuerza que tienen los encuentros en torno a la mesa para Jesús.

Aquí no se habla de un momento de generosidad, sino de entrar en comunión, se trata de amistad. “Una Iglesia capaz de ponerse al servicio de su Señor en el hambriento, en el preso, en el sediento, en el desalojado, en el desnudo, en el enfermo… (cf.Mt. 25,35). Un servicio que no se identifica con asistencialismo o paternalismo, sino con conversión de corazón. El problema no está en darle de comer al pobre, o vestir al desnudo, o acompañar al enfermo, sino en considerar que el pobre, el desnudo, el enfermo, el preso, el desalojado tienen la dignidad para sentarse en nuestras mesas, de sentirse «en casa» entre nosotros, de sentirse familia. Ese es el signo de que el Reino de los Cielos está entre nosotros. Es el signo de una Iglesia que fue herida por su pecado, misericordiada por su Señor, y convertida en profética por vocación.”[6]

La credibilidad de nuestro anuncio pasa principalmente por nuestra capacidad de hospitalidad. “Cuántas veces imaginamos la evangelización en torno a miles de estrategias, tácticas, maniobras, artimañas, buscando que las personas se convirtieran en base a nuestros argumentos. Hoy el Señor nos los dice muy claramente: en la lógica del Evangelio, no se convence con los argumentos, con las estrategias, con las tácticas, sino simplemente aprendiendo a hospedar.” [7]

La palabra de Jesús es clara, no admite comentarios y excusas que le quiten fuerza (Cf. GE 97). Hay que permanecer cerca del pueblo, especialmente de aquellos que están solos, débiles y necesitados. Ser su amigo, su hermana, su hermano, hacernos prójimos, hacernos familia y dejarnos anunciar la alegría del Evangelio. Como dice el documento de Aparecida: “Sólo la cercanía que nos hace amigos nos permite apreciar profundamente los valores de los pobres de hoy, sus legítimos anhelos y su modo propio de vivir la fe. La opción por los pobres debe conducirnos a la amistad con los pobres” (DA 398). “La misma adhesión a Jesucristo es la que nos hace amigos de los pobres y solidarios con su destino” (DA 257).

Estos pobres y pequeños viven la espiritualidad popular y confiesan: “Dios es importante en nuestras vidasporque nuestras vidas son importantes para Dios.”En palabras del salmista: “Este pobre gritó y el Señor loescuchó”(Sal. 34,7) Se trata del cristianismo de quienes han sido llamados a la cruz. Y cuando nos preguntamos ¿Cómo hablarle de Dios a los pobres que sufren? Nos encontramos con que ellos nos hablan de Dios a nosotros.

El Señor Jesús ofrece vida plena para todos. La Iglesia de Jesús tiene como misión estar cerca de modo preferencial de aquellos que tienen la vida amenazada de una u otra manera. Una Iglesia que ve con el corazón y padece en sus entrañas la lejanía de sus hijos de esa vida plena, es necesariamente misionera. Renuncia a lo meramente burocrático o funcional –a eso que le va quitando vida y por consiguiente pone en grave peligro la vida de sus hijos– y deja ver su corazón mariano.

Aquí nuevamente es muy luminosa la palabra de Francisco: “Veo la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas… Y hay que comenzar  por lo más elemental… ser misericordiosos, hacerse cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela a su prójimo. Esto es Evangelio puro”[8]

La vía de la Misericordia…

Misericordia: es esa acción creativa que hace historia.  Misericordia en camino, “una Misericordia que cada día busca el modo de dar un paso adelante, un pasito más allá, avanzando sobre las tierras de nadie, en las que reinaba la indiferencia y la violencia.”[9]  Y evidentemente estas tierras de nadie están en nuestras diócesis y hacia ellas hay que correr nuestras fronteras pastorales con creatividad y audacia. “Como biensupo verlo santo Toribio, no alcanza solamente llegar a un lugar y ocupar un territorio, es necesario poderdespertar procesos en la vida de las personas para que la fe arraigue y sea significativa… Es necesario llegarahí donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas, alcanzar con la Palabra de Jesús los núcleos másprofundos del alma de nuestras ciudades y de nuestros pueblos. La evangelización de la cultura nos pideentrar en el corazón de la cultura misma para que ésta sea iluminada desde adentro por el Evangelio.”[10]

Proyectos puentes con los descartados…

Es necesario correr fronteras pastorales para acompañar a los que sufren y para ello primeramente hay que escuchar. “Las preguntas de nuestro pueblo, sus angustias, sus peleas, sus sueños, sus luchas, sus preocupaciones, poseen valor hermenéutico que no podemos ignorar si queremos tomar en serio el principio de encarnación. Sus preguntas nos ayudan a preguntarnos, sus cuestionamientos nos cuestionan”(GE 44)

Esta escucha nos lleva a preguntarnos: ¿dónde hay experiencias de salvación comunitaria? ¿Quiénes a contracorriente llevan adelante  proyectos con los descartables de la sociedad? ¿Dónde hay espacios que buscan cuidar a los más frágiles frente al modelo “exitista”, que no le encuentra sentido al invertir para que los lentos, los menos dotados, los más débiles se abran camino en la vida (Cf. EG 209)?

¿Estos no son soplos del Espíritu Santo que nos recuerdan que el Señor, en la historia de la salvación, ha salvado a un pueblo? Es que “No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo. Nadie se salva solo,como individuo aislado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relacionesinterpersonales que se establecen en la comunidad humana: Dios quiso entrar en una dinámica popular, en ladinámica de un pueblo”(GE 6).

Donde el santo pueblo fiel de Dios sufre, donde hay necesidades concretas, allí el Espíritu hace aparecer carismas, carismas muchas veces incontrolables y a veces incómodos. Una Iglesia en salida es una Iglesia que toma riesgos y se puede accidentar, pero no quiere enfermarse de encerramiento.[11]  La Iglesia se abre así “sindemoras, sin asco y sin miedo. La alegría del evangelio es para todo el pueblo”(EG 23). Se pone a la escucha y se pregunta: ¿Dónde ha esparcido el Espíritu Santo semillas de las bienaventuranzas y de Mt. 25, 35-36?

Evidentemente si como Iglesia no estamos cerca del cuerpo roto de Cristo en los pobres, nuestra misión no tendrá toda la fuerza del Espíritu y se oscurecerá dramáticamente nuestra catolicidad.

La Iglesia es enviada a llevar el consuelo del Evangelio a estos sus hijos más pequeños, más pobres. Si se desentiende de ellos pierde la memoria de donde ella ha sido sacada, convocada; ella ha nacido de las capas humildes de la sociedad (Cf. 1Cor 1, 26-28). Esta pérdida de la memoria del propio origen se convierte en un tremendo escándalo. «Entonces apareció la palabra ‘escándalo’ en las páginas de la Iglesia. Escándalo de haber perdido a las masas humildes, en las cuales se ha visto nacer. Escándalo de las páginas sin escribir, del vacío, de la ausencia de la Iglesia.»[12]Probablemente esto no aparecerá en las primeras planas de los diarios, pero claramente tiene resonancias en el cielo.

 

Mons. Gustavo Oscar Carrara

7 de noviembre de 2018

 

 

 

 

[1]  Centesimus Annus, 28. Juan Pablo II.

[2]FRANCISCO. En el campo de Kangemi. Kenia. 27 de noviembre de 2015.

[3]Deus Caritas Est, 23. Benedicto XVI

[4]Cfr. Cardenal Jorge Mario Bergoglio. Charla en el seminario sobre “Las Deudas Sociales”. 30 de setiembre de 2009.

[5]L. Gera, Escritos teológicos pastorales 1. Del Preconcilio a la Conferencia de Puebla (1956-1981), Buenos Aires, 2006, Pág. 113.

[6]FRANCISCO. ENCUENTRO CON LOS SACERDOTES, RELIGIOSOS/AS, CONSAGRADOS/AS Y SEMINARISTAS. Catedral de Santiago. 16 de enero 2018.

[7]FRANCISCO. En el campo grande de Ñu Guazú, Asunción. 12 de julio de 2015.

[8]Antonio Spadaro SJ, Entrevista exclusiva del Director de la Civiltá Cattolica al Papa Francisco: “Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos” 19 de agosto de 2013.

[9]FRANCISCO. Homilía del  Jueves Santo 2016. Misa Crismal.

[10]FRANCISCO. ENCUENTRO CON LOS OBISPOS DEL PERU. Lima, 21 de enero de 2018.

[11]  Card. Jorge Bergoglio s.j. Charla en el encuentro arquidiocesano de misioneros. 30 de octubre de 1999.

[12]L. Gera, Escritos teológicos pastorales 1. Del Preconcilio a la Conferencia de Puebla (1956-1981), Buenos Aires, 2006, 111

Links de interés

Archivos de interés

Enviar un comentario