Algunas reflexiones sobre el trabajo de inclusión en la Iglesia

Cuatro principios que el Papa Francisco propone en la Evangelii Gaudium para la construcción del bien común y la paz social (EG 217-237)

Ofrecemos algunas de las respuestas que fuimos encontrando en el Hogar de Cristo. El Hogar no es un lugar sino una comunidad, un pueblo que se hace familia en diversos ambientes marginales de nuestro país.

Amistad Social. Por: Gustavo Carrara

En nuestro país resulta imprescindible para la amistad social superar la grieta con los últimos, con los más pobres. Esta grieta – si se puede llamar así- es más profunda que las grietas políticas o ideológicas. “Sobre todo será necesario abandonar una mentalidad que considera a los pobres –personas o pueblos-, como un fardo, o como molestos e inoportunos, ávidos de consumir lo que otros han producido.”

El acompañamiento en los ejercicios espirituales según San Ignacio de Loyola

Dentro de las muchas enseñanzas que podría dejar esta sencilla historia, vale la pena destacar el hecho de que la relación que se establece entre la persona que decide hacer los Ejercicios Espirituales y la persona que acompaña esta experiencia, tiene que vivirse desde una libertad total. Si el redil es el lugar en el cual se re alizan los Ejercicios Espirituales, y el pastor es el que acompaña la experiencia, es fundamental que no se genere una dependencia entre el que hace los Ejercicios Espirituales y el que los orienta.

El hombre de acción. Por: San Alberto Hurtado

Hay que llegar a la lealtad total. A una absoluta transparencia, a vivir de tal manera que nada en mi conducta rechace el examen de los hombres, que todo pueda ser examinado. Una conciencia que aspira a esta rectitud siente en sí misma las menores desviaciones y las deplora: se concentra en sí misma, se humilla, halla la paz.

El jubileo de la misericordia nos invita a soñar en una Parroquia en clave preventiva…

Por: Gustavo Oscar Carrara.

Evangelii Gaudium para la construcción del bien común y la paz social (EG 217-237)

Respuestas que fuimos encontrando en el Hogar de Cristo.
Ustedes saben que el Hogar no es un lugar sino una comunidad, un pueblo que se hace familia en diversos ambientes marginales de nuestro país. Sepan disculparme, las cosas que vamos entendiendo no tienen el orden sistemático de la teoría. Llegan como llega la experiencia, desgranado el tiempo, un poquito acá y otro poco allá, sin ser demasiado lineal, como es el aprendizaje que va respondiendo al ritmo de la pregunta. Aún así, en este espacio intento ordenar un poco el pensamiento para ofrecerles algunos trazos gruesos de lo encontrado. Me valgo para el propósito de los cuatro principios que el Papa Francisco propone en la Evangelii Gaudium para la construcción del bien común y la paz social (EG 217-237).

Gestión Institucional Comunitaria. Por: Mirta Tejerina y Yolanda Galka

¿Por qué en el encuentro de los Centros Barriales hablamos de este tema? Buscamos armar algo insólito: una gestión institucional a estilo de Jesús, una institución que sea una Buena Noticia, el signo del Reino.
A. ¿Quiénes somos y qué estamos haciendo?
B. La propuesta de Jesús que nos puede iluminar.

Institucionalizar la misericordia en las obras de atención a la Infancia y Adolescencia de Cáritas San Isidro

Texto elaborado por Ma. Guadalupe Sonego respondiendo a la pregunta de qué significa Institucionalizar la
Misericordia y la relación justicia – misericordia en las obras de atención a la infancia y adolescencia de Cáritas
San Isidro. Nov. 2015

Misericordia Preventiva

La pastoral de drogadependencia que nos ocupa es una pastoral que está llamada a ser reflejo del Dios Misericordioso que vendrá a enjugar toda lágrima (cf. Ap. 21,4). Hace unos día el Papa Francisco decía: “Cuántas lágrimas se derraman a cada momento en el mundo; cada una distinta de las otras; y juntas forman como un océano de desolación, que implora piedad, compasión, consuelo. Las más amargas son las provocadas por la maldad humana…”
En esta pastoral decimos por ejemplo, que el consumo de paco ha hecho explotar la marginalidad en las periferias urbanas, que nos ha enrostrado la exclusión en la que viven tantos niños, adolescentes y jóvenes. Y acto seguido nos es necesaria la humilde confesión de que esto no debería haber pasado, de que en un sentido se ha llegado tarde. No conviene apurarse a deslindar responsabilidades. Es necesaria como Iglesia la instancia de ‘acusarnos a nosotros mismos’ por haber descuidado gravemente en la práctica pastoral la vía de la misericordia.

Nacer es abrirse al mundo de las paradojas. Por: Juan Rosasco.

El niño en el vientre de la madre experimenta una unidad amorosa. No hay esfuerzo, todo llega puntualmente, la temperatura está regulada, no hay ruidos molestos… Es la experiencia de plenitud y de comunión que todo ser humano lleva grabado hasta en los huesos. Nacemos, se abre un mundo inmenso y maravilloso, lleno de colores, sabores, sonidos, sensaciones jamás soñadas. También se acaba la experiencia de unidad y comenzamos a descubrir la diversidad, a los otros, las otras, lo otro. Podríamos decir que nacer es la primera experiencia de opuestos que necesitan ser armonizados en uno: la unidad y la diversidad. Y el drama es que necesitamos los dos, no podemos quedarnos solamente con la unidad o con la diversidad, cada persona hace una síntesis original y única.

Santos y Santas, nunca chupa cirios.

Por: Sebastián Ferrero

Este aporte no es verdad revelada, es un intento de aproximación de la exhortación apostólica del Papa Francisco a la vida de nuestras comunidades, los centros barriales.
Fue pensado desde la simpleza que nos caracteriza, no porque el Papa escriba difícil, sino porque escribe para la Iglesia toda. Y es necesario pensar sus palabras desde nuestros contextos, nuestra realidad y cotidianidad. Seguramente habrá muchos otros y otras que podrían haberlo hecho con más certeza, pero ahí vamos. Ojalá sirva para motivar el diálogo y ponernos a pensar, discernir que será lo que Dios nos está queriendo decir hoy a nosotros.

Un camino de esperanza en medio de tanto dolor. Por: José Melitón Chavez, Obispo de Añatuya

• En el centro del problema de la drogadicción está la persona, el ser humano y la necesidad de condiciones sociales para el desarrollo personal y familiar, como así también la búsqueda de sentido de la vida. Es necesario fortalecer el tejido social mediante la creación de un contexto que permita superar la marginación y la exclusión.
Se deben consolidar redes de cohesión social para evitar que se enquiste en cualquier lugar la trama de la droga y el delito.
• Las políticas públicas deben orientarse de manera clara a desalentar el consumo de drogas.
• Hace falta un abordaje integral que tome en cuenta las características de la enfermedad, y el impacto que esta tiene sobre el individuo y sobre su entorno familiar.
Al adicto no hay que criminalizarlo, sino acompañarlo y ayudarlo a recuperar su libertad.
(…)

Un testimonio. Por: San Alberto Hurtado

«Usted me pregunta cómo se equilibra mi vida, yo también me lo pregunto. Estoy cada día más y más comido por el trabajo: correspondencia, teléfono, artículos, visitas; el engranaje terrible de las ocupaciones, congresos, semanas de estudios, conferencias prometidas por debilidad, por no decir «no», o por no dejar esta ocasión de hacer el bien; presupuestos que cubrir; resoluciones que es necesario tomar ante acontecimientos imprevistos. La carrera a ver quién llegará el primero en tal apostolado urgente. Soy con frecuencia como una roca golpeada por todos lados por las olas que suben. No queda más escapada que por arriba. Durante una hora, durante un día, dejo que las olas azoten la roca; no miro el horizonte, sólo miro hacia arriba, hacia Dios.

Una reflexión sobre las Relaciones Humanizadoras de Pedro Trigo. Por: Oscar Ojea

De alguna manera estamos movidos por un afán de posesión: sea posesión de conocimiento, de experiencia de vida o de búsqueda espiritual personal. En cualquiera de los casos, “el otro” aparece como un objeto a partir del cual yo obtengo algún beneficio. No niego que este vínculo puede estar acompañado de afecto y de buen trato reportando muchas veces un beneficio para el otro, pero nosotros mantenemos con él una relación «sujeto-objeto».