Una caricia de fe y comunidad: Misa por las familias, las madres y los que ya no están
El dolor y las pérdidas que provocan las adicciones dejan marcas profundas en nuestras comunidades y, de manera muy especial, en el corazón de las madres y familias que luchan sin bajar los brazos. Por eso, nos encontramos en una Misa muy especial para abrazarnos en la oración, hacer memoria de aquellos que ya no están a causa del consumo problemático de sustancias y renovar las fuerzas de quienes siguen dando la batalla día a día.
Frente a la desesperación y el olvido, la Iglesia sostiene firmemente su misión de estar presente en el territorio: poner el cuerpo, abrir las puertas de par en par y tendiendo la mano a quienes más sufren por este flagelo. En cada Centro Barrial reafirmamos que no existen «vidas de descarte» y que la recuperación es posible cuando hay una comunidad que recibe la vida como viene, ofrece contención, afecto y construye oportunidades reales de sanación y futuro.
No están solas, no están solos. La oración compartida nos une, nos consuela y nos impulsa a seguir transformando el dolor en organización, lucha y esperanza comunitaria.
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El sábado 26 de septiembre de 2026 al mediodía, la Basílica de San José de Flores, en la capital argentina, fue casa y testigo de un gran abrazo entre muchos, prolongado en la oración, en momentos de alta expresividad y también de intimidad en cada historia de vida, en la escucha de lo propio y lo de los otros en el dolor por los consumos, las adicciones, las pérdidas de las vidas de tantos y tantas, y también de encuentro con puertas que se abrieron y manos que sostuvieron en el camino. Participaron Madres y Familiares de los pibes y las pibas que luchan día a día contra sus adicciones, y en memoria especial de quienes ya no están porque la adicción les arrebató la vida. Organizada por la Pastoral Nacional de Adicciones y Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina, PLAPA (Pastoral Latinoamericana de Adicciones), SEDRONAR (Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina), Cáritas Argentina y Familia Grande Hogar de Cristo, esta misa fue presidida por monseñor Pedro Cannavó, obispo auxiliar de Buenos Aires y delegado episcopal para esta Pastoral; y concelebrada por los presbíteros Sergio Morales (La Pampa), Martín Pedraglio (Quilmes), Leonardo Della Picca (San Martín-GBA), Diego Canale (CABA), Martín Bordieu (rector de la Basílica San José de Flores), Lucas Antognazza (San Martín-GBA), Leonardo Silio, coordinador nacional de esta Pastoral Nacional (Moreno Sur), Nicolás Angelotti (La Matanza); y los diáconos permanentes Esteban Caño (Mendoza) y José María Hernández (Quilmes); con la asistencia del seminarista Franco Maidana.
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Compartimos un punteo de la predicación del padre obispo Pedro:
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