«AUNQUE CRUCE CAÑADAS OSCURAS, NO TENGO MIEDO»
Objetivo
Descubrir que Jesús camina con nosotros incluso en las noches más oscuras: consumo, calle, violencia, cárcel, pérdidas, soledad y desesperanza. Reconocer que Dios no abandona a sus hijos y que el Hogar de Cristo está llamado a ser mesa, abrazo y camino compartido.
Ambientación
Este encuentro puede hacerse con muy poca luz.
En el centro:
– una mesa preparada,
– pan,
– una jarra con vino o jugo,
– una vela grande,
– un bastón o palo de pastor,
– fotos del barrio o de la comunidad,
– una cruz.
Cartel grande: «El Señor es mi pastor, nada me puede faltar»
Puede comenzar con una canción fuerte y popular del Hogar o una música instrumental profunda.
1. MIRAR LA VIDA
Dinámica inicial: «Las cañadas oscuras»
Se reparten papelitos.
Cada uno escribe:
¿Cuál fue o es hoy tu cañada oscura?
Puede ser:
– adicción,
– cárcel,
– calle,
– violencia,
– intento de suicidio,
– abandono,
– duelo,
– hambre,
– depresión,
– miedo,
– recaída.
Los papeles se colocan alrededor de la vela, formando un camino oscuro.
2. ESCUCHAR LA PALABRA
Proclamación pausada del Salmo 23
«El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas.
Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque vos estás conmigo.
Tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Preparás una mesa ante mí…
Tu bondad y tu amor me acompañan todos los días de mi vida.»
Silencio largo.
3. ILUMINAR LA VIDA
Reflexión
Este salmo no fue escrito por alguien que tenía la vida resuelta.
Habla de:
– oscuridad,
– miedo,
– caminos peligrosos.
Habla de alguien que conoce la noche.
Muchos pibes del Hogar también conocen:
– la noche de consumir hasta destruirse,
– dormir en la calle,
– perder amigos,
– violencia,
– hambre,
– sentirse descartados,
– pensar que nadie los iba a buscar.
Y en medio de eso aparece una frase: «Vos estás conmigo.»
No dice:
– «no habrá dolor»,
– «todo será fácil»,
– «nunca caerás».
Dice: «No estás solo.»
Ese es el corazón del Hogar de Cristo.
El Hogar no salva porque tenga recetas mágicas. Salva porque hay alguien que:
– te espera,
– te llama por tu nombre,
– te vuelve a buscar,
– se sienta a la mesa con vos,
– no te descarta cuando recaés.
Así es Dios Pastor.
No abandona la oveja herida. Se mete en el barro a buscarla.
Y quizás hoy algunos sienten:
– «ya arruiné todo»,
– «nadie cree en mí»,
– «estoy cansado de luchar».
Pero este salmo dice: «Todavía hay una mesa preparada para vos.»
4. GESTO: «Pasar de la oscuridad a la mesa»
Desarrollo
Se apagan casi todas las luces.
Queda solo la vela central.
De a uno, cada participante toma su papel de «cañada oscura» y camina lentamente hacia la mesa.
Al llegar:
– deja el papel a los pies de la cruz,
– recibe un pedazo de pan,
– y escucha una frase.
Frases posibles:
– «No estás solo.»
– «Dios no se cansó de vos.»
– «Tu vida vale.»
– «Siempre se puede volver a empezar.»
– «Esta comunidad es tu casa.»
Luego se sientan todos alrededor de la mesa.
Compartir el pan en silencio.
5. COMPROMISO
Compromiso personal
Cada uno dice:
«¿Qué paso necesito dar para salir un poco más de mi oscuridad?»
Puede ser:
– pedir ayuda,
– volver al Hogar,
– dejar una mala junta,
– reconciliarse,
– hablar,
– empezar tratamiento,
– volver a rezar,
– dejarse acompañar.
Compromiso comunitario
«Nadie se salva solo.»
Pensar:
– ¿A quién tenemos que ir a buscar?
– ¿Quién está faltando?
– ¿Quién está atravesando una cañada oscura?
Organizar una visita, llamada o encuentro concreto.
6. CIERRE
Palabras inspiradas en Papa Francisco
«Prefiero una Iglesia accidentada por salir a la calle…» «En los pobres y los que sufren está la carne de Cristo.» «Nadie puede ser descartado.»
Oración final (todos juntos)
Señor Pastor, vos conocés nuestras noches, nuestros miedos y nuestras heridas.
Muchas veces caminamos por lugares oscuros y sentimos que no podemos más.
Pero hoy queremos creer que vos seguís caminando con nosotros.
No nos abandones. Andá a buscar a los que están perdidos. Levantá a los que cayeron. Y hacé del Hogar de Cristo una mesa grande donde siempre haya lugar para todos.
Amén.
