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Nuestro lugar en el barrio – Belén Ferrero

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Nuestro lugar en el barrio – Belén Ferrero

Belén Ferrero

CB Madre de la Esquina, Prov. Córdoba

¿Qué significa ponerse en un lugar y no en otro? Entre las elecciones que hacemos, ¿qué significa ponerse en lugar?

Ponerse en un lugar es definir una manera de llegar al otro, es definir una manera de mirar. No es lo mismo si miró de afuera una situación, que si formo parte también de ese cotidiano.

Al pensar nuestro lugar como centros barriales, definimos el modo en que recibimos la vida. Nos pueden tocar nuestra puerta porque decidimos estar en el barrio. Estamos presentes en el lugar. Como la frase que decimos siempre: “Recibir la vida como viene”. Estar en el barrio, en la comunidad y no afuera nos posibilita justamente eso: recibir la vida como viene.

Las respuestas que se piensan, tanto desde los organismos del Estado, como desde las mismas organizaciones sociales e iglesias corren el riesgo de pensarse desde afuera. Y, ¿cuál es el riesgo de intentar ayudar una realidad sin estar comunicados, sin tener el “pulso” ahí? Pensar desde afuera los programas, las propuestas, es hacerlo desde mi lugar, desde mi escritorio. Desde lo que leo que se hizo en Europa, lo que se hizo en Buenos Aires, lo que se hizo en otro lado y decir está buenísimo y voy a aplicarlo acá. Por ejemplo, yo viví un tiempo en Buenos Aires y trabajé en Caacupé y podría decir: cuando vuelvo a Córdoba, lo copio y hago lo mismo. Pero así no funciona.

Estar en el lugar te habla de cuáles son las respuestas que se necesitan justamente ahí. De lo que atraviesan la falta de trabajo, la situación de calle, la tuberculosis. Todas las situaciones son complejas y diferentes. En algunas partes de Córdoba hay ciertas situaciones que hay en zona sur donde tenemos el Centro Barrial. Entonces las respuestas no podemos premeditarlas sin tomar contacto con la realidad. Por eso decimos que nuestro lugar es la comunidad.

Cuando uno está en la comunidad, ¿qué pasa? Se vive en medio del caos de la comunidad. El padre Charly al principio nos dijo -y algunos de nuestros miembros siempre lo recuerdan-: “Si hay caos, significa que estamos haciendo las cosas bien”. Cuando está todo ordenadito y lo tenemos todo bajo control, seguro que nos estamos alejando del plan de Dios porque estamos haciendo nuestra voluntad. Es la tentación de tener todo bajo control porque nos sentimos más seguros teniendo las riendas. Estar en la comunidad y meditar esto de recibir la vida como viene significa soltar esas riendas para realmente poder recibir la vida como viene.

Les pongo un ejemplo: Nosotros en nuestra zona no tenemos mucha gente en situación de calle. La otra vez nos pasó con una chica que realmente estaba en esta situación, y buscábamos discernir qué se debería hacer: qué dicen los especialistas, cómo son los abordajes de los equipos interdisciplinarios y todas esas palabras bonitas que se escuchan. Mientras estábamos con el equipo pensando y pensando, una vecina la alojó en su casa. A los que nos formamos, los que llevamos un tiempo en las instituciones, por ahí nos pasa esto: nos enviciamos de pensar y pensar, y la comunidad da la respuesta. El estar en la comunidad justamente nos ayuda a dar la mejor respuesta porque ante nuestra duda la comunidad tira una propuesta y se hace cargo. Y con eso se va haciendo camino.

De la comunidad surgen las mejores respuestas y las más adaptadas. Por eso es muy importante que los equipos tengan la mano en el pulso de la comunidad. De repente pueden irrumpir situaciones nuevas que al principio no estaban. Se habla de los emergentes sociales. A nosotros nos pasó en Córdoba que murió el papá de uno de los chicos que viene al centro y con quien también teníamos contacto. Ese hecho desencadenó un montón de situaciones que manifestaban lo que había por detrás y que hasta entonces había parecido estar todo más o menos bien. Pero sucede algo así -algo más crítico, más doloroso- y surgen mil situaciones. Gracias a la situación de dolor empieza a emerger lo que realmente traen. Y hay que atenderlo. Uno no puede darse vuelta y decir: “que se encargue otro”.

Estar ahí significa: accesibilidad, prontitud para dar respuesta, para que nos toquen la puerta. No plantearse si encaja o no encaja, sino que si llega se ve qué hacemos. No es tan importante tener todas las respuestas, ni ser expertos en todo, sino hacer camino con nuestros vecinos, hacer algo juntos.

¿Quiénes están en esa comunidad? Todas las familias que viven ahí: las familias nuevas que llegan de otros lugares y las familias que viven históricamente en el barrio. Cada uno con su originalidad, con su situación distinta a la de otros. También está la Iglesia evangelista, está la parroquia, la capilla, los comedores, los merenderos, la murga, el taller de baile, el de artesanía, la organización social que milita desde cierta línea, el movimiento más político. Hay de todo en la comunidad.

Algo fundamental de los centros barriales del Hogar de Cristo, de los centros barriales es que nuestro abordaje no es específico: es inespecífico. Y justamente en el trabajo en redes y en la comunidad es donde se logra la integralidad con la que miramos. Esto significa: no quedarnos nomás en la sustancia, en la enfermedad, sino mirar el todo. Para esto necesitamos contar con mucha más gente, no podemos nosotros dar todas las respuestas. Quizás con el tiempo se fortalecen espacios y existe más recursos, pero igualmente pensar en la persona integralmente: sus emociones, su historia, su salud, su documento, su trabajo. Todo esto requiere interactuar con otros. Es una forma de mirar el mundo. No es lo mismo mirarlo así que separar o fragmentar. Lo mismo se traslada a la comunidad, porque si nosotros para sentirnos en paz, contentos, y satisfechos con lo que hacemos necesitamos estar integrados, la comunidad también necesita estar integrada.

Uno de los daños actuales -que se viene hablando y escuchando- es que se ha roto el tejido social. Cuando se rompe la red, cada uno queda por su lado arreglándosela como puede y ¿quién puede solo? Nadie. Ni aún el que tiene todos los recursos a mano. Para tener esos recursos a mano, hay una persona del otro lado. Nadie puede solo y las respuestas son desde la comunidad y en comunidad.

¿Por qué nos hace bien esa comunidad? El sentido de pertenencia: cuando empezamos a trabajar con el equipo del centro barrial, con los vecinos, con todos, a uno le hace bien saber que está inmerso en esa realidad comunitaria. La comunidad nos hace bien a todos. Mi visión es comunitaria, no entiendo la vida si no es en comunidad y en eso Jesús también nos mostró en su caminar con los discípulos que formaban comunidad, compartían en comunidad. Hay un pasaje cuando la multitud lo sigue y les dice: “Denles uds. mismos de comer”. Los cinco panes y dos peces. Los dividen en grupitos, eran muchos como pasa acá… en los debates son muchos, y hacemos subgrupos para compartir porque masificados no se puede. Eso es formar comunidad para poder encontrarnos, y esto es del Evangelio.

Siempre pienso que quienes formamos parte de los equipos no vamos a acompañar “cuerpo a cuerpo”, sino a meternos en el “cuerpo a cuerpo” y también somos acompañados. No tenemos todas las cosas resultas y llegamos para dar una respuesta. No. Nos metemos porque también nosotros estamos buscando algo. Dios también nos está invitando a algo: a descubrir esa vivencia en comunidad.

En nuestro caminar como centro barrial, en lo cotidiano ¿vislumbramos que es la comunidad la que nos marca el pulso, la que nos orienta, y desde donde surgen las respuestas creativas? ¿En qué situaciones lo vemos?

¿Cómo podemos, desde nuestro centro barrial, contribuir a promover, fortalecer o consolidar esa vida en comunidad, esa mirada comunitaria de la vida?

Ocupar un lugar y ponerse en un lugar significa hacerse cargo de sostenerlo. El lugar que no es ocupado por nosotros, lo va a ocupar otro. Lo va a ocupar otra propuesta. Por eso es importante que vayamos ocupando cada vez más lugar con esta nueva manera de ser Iglesia. El Hogar de Cristo y todas las miradas integrales de la persona tienen que ocupar cada vez más lugar para que no lo ocupen otras propuestas que miran desde la fragmentación, como el dios dinero o el dios trabajo.

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