Videos

La cooperativa como modelo de organización comunitaria – Gustavo Barreiro

<<< Volver al home de Videos

La cooperativa como modelo de organización comunitaria – Gustavo Barreiro

Gustavo Barreiro

Presidente de la Cooperativa AUPA (Acompañantes de usuarios de PACO)

Cuando comenzamos con el Hogar no entendíamos bien para dónde iba a ir la cosa. Sabíamos que no teníamos que calcar lo que ya había, sino hacer algo que diera respuesta a la realidad que afligía en ese momento a la Parroquia de Caacupé en la Villa 21. Con esa libertad de los hijos de Dios empezamos a trabajar. Diosito nos fue marcando un montón de cosas que había que ir mirando. Rápidamente nos dimos cuenta que no era un problema de drogas, que había que prestar mucha atención a las enfermedades asociadas al consumo, que había que acompañar a los chicos que estaban detenidos también, que los que se iban acomodando necesitaban tener un lugar donde vivir, un lugar donde trabajar y que no siempre iba a ser fácil. Así que casi desde el comienzo, con los primeros compañeros del Hogar -voluntarios y chicos que participaban- empezamos la pre-cooperativa de AUPA.

El nombre AUPA nos gustó mucho. Justo habían pintado el mural en Caacupé, la Capilla Sixtina de Caacupé, que refleja la llegada de la Virgencita, con la historia de la Virgen en Paraguay, y la Virgen de Caacupé llegando al barrio. Muestra cómo al llegar al barrio cambia la situación de violencia y desentendimiento que había previamente. El Padre Pepe le pidió a los muchachos, a los artistas, que dibujaran también las instituciones que trabajaban en la Parroquia. Y al Hogar, estos artistas lo pintaron como alguien que llevaba a upa a otro. Alguien que estaba triste, desmayado, medio cansado, medio mal herido y otro compañero que lo llevaba.

Entonces desde ese momento cuando era pre-cooperativa en el 2009 – 2010 le pusimos AUPA y mantuvimos el nombre hasta el momento. Ya es Cooperativa hace cuatro años, hecha y derecha y sigue estando. Cuando la empezamos pensábamos en que el Hogar iba a crecer. No sabíamos que tanto, no nos imaginábamos que iba a ser una cosa tan vertiginosa, pero sí sabíamos que iba a crecer, porque sencillamente veíamos que había necesidades que arreglar en todos lados.

Con el Padre Eduardo y el Padre Gustavo aparecieron los dos centros que inmediatamente nacieron pegados al de La 21, el de Retiro y el del Bajo Flores. Lo de la Cooperativa se fue instalando como un tema que fue cobrando más vigencia y ahora lo vemos realmente como algo bien luminoso y que nos puede servir para todos.

¿Qué es una cooperativa? Las cooperativas son entidades fundadas en el esfuerzo propio y la ayuda mutua para organizar y prestar servicios. Una forma de organización comunitaria. Además en nuestra cooperativa trabajan compañeros que nunca lo podrían hacer como empleados formales.

Este es el artículo 5° de nuestra cooperativa que muestra el objeto que se propuso para el INAES: “La cooperativa tendrá por objeto asumir por propia cuenta valiéndose del trabajo personal de sus asociados que son los voluntarios que trabajan en el Hogar y los chicos que se asocian más directamente, las actividades inherentes al acompañamiento integral de los usuarios de PACO, -y define la zona-: Ciudad de Buenos Aires y área metropolitana desde el momento que piden ayuda por primera vez hasta que logran una efectiva inclusión social.”

Aunque no les diga mucho, es muy importante la gran amplitud que da este objetivo. Al IANES le costó aprobarlo pero lo aprobó. ¿Por qué? Porque nos da lugar para hacer casi todo: desde vender trapos de piso, hasta comprar (por ejemplo, acabamos de dejar la seña del centro barrial de Puerta de Hierro, donde está el padre Tano. A su cooperativa le van a dar un subsidio importante para poder comprar). Fíjense qué variedad de cosas se pueden hacer y para nosotros era muy importante que quedara un objeto tan amplio.

Si en algún centro barrial tienen ánimo de crear una Cooperativa evidentemente conviene que su objeto sea lo más amplio posible. Es largo todo el estatuto de las cooperativas pero este artículo es el central. Hay que definir el lugar donde la cooperativa va a actuar y el objeto que cuanto más amplio quede mucho mejor. Además si aprobaron el nuestro y ustedes se suman, seguramente saldrá como piña con la ayuda de Dios.

Nuestra cooperativa tiene varios proyectos. Uno es la Casa Libertad que acompaña a quienes tienen problemas con la justicia -que era uno de los primeros problemas que habíamos detectado-. La Casita de Massantonio que acompaña a los chicos que se han complicado con la tuberculosis, y el HIV especialmente, pero con otras enfermedades complejas también. Son dos casas muy interesantes porque le dan trabajo a muchos compañeros que seguramente no podrían trabajar de otra cosa.

Pongo un ejemplo: Patri, mi señora, va al Hospital Muñiz todos los días. Es su segunda casa. Tuvo que acompañar a un muchacho con una vida muy complicada: Johnny. Sus papis habían contraído HIV, él había enfermado gravemente también. Vivió todos sus primeros tiempos de vida en el Hospital Muñiz con sus papás. Sus papás murieron, su abuela murió, se quedó medio en Pampa y la vía. Estuvo preso, estuvo en Open Door, de donde llegó hecho pomada. Él es muy peludo. Así que estaba re peludo y lleno de piojos.

Entonces dos compañeras del Hogar que estaban internadas en el Hospital Muñiz hicieron una demanda de maquinitas de afeitar para pelarlo todo. Nos dijeron las chicas: “lo pelamos todo, menos el pito”. Lo demás todo pelado así que quedó sin piojos el Johnny. Pero Johnny tenía, además del HIV, una forma difícil de tuberculosis y una toxoplasmosis y hasta habían llegado a pensar que había tenido un accidente cerebro vascular, pero finalmente no.

Estaba chueco, estaba con todas las enfermedades, con el HIV de mucho tiempo y con mucha medicación. Él no quería tomar la medicación y se lo decía a Patri. Si le preguntaban por qué, respondía: “¿Y para qué?”. Estaba todo chueco, tan enfermo, con un pronóstico tan malo y Patri le dice: “Porque yo necesito un secretario”. Él le responde: “Pero yo tengo medio cerebro” y Patri le contesta: “Justamente no tenemos ningún secretario con medio cerebro, así que nos vendría al pelo”.

Y Johnny empezó a trabajar… y negativizó… Después de estar en la lona empieza a caminar cada vez mejor, y es un buen trabajador de la Cooperativa. Buenísimo: cuida que no se olvide los anteojos, que no se olvide el teléfono, porque es re despistada. Le ata los cordones porque la Patri siempre anda con los cordones desatados y se tropieza -está viejita y se nos va a quebrar-. Y Johnny está haciendo un laburo de primera. Vive en el Hogar Santa María, en la villa 1-11-14, y trabaja mucho ahí. Siempre está pendiente de los chicos que están enfermitos. Muchas veces ha tenido que salir de la villa a las 2 de la mañana para llevar a internar a alguno. No es tarea de cualquiera, es tarea de guapos y él la hace. Entonces un compañero que para nuestra sociedad no iba a tener ningún destino laboral, porque, ¿dónde iba a trabajar?, ¿qué pre-laboral iba a pasar? Ninguno. Y encontró un lugar que le da alegría, le da un para qué tomar la medicación. No sólo eso, sino que ahora se terminó la dentadura, se está corrigiendo la nariz porque la tiene toda torcida y la está enderezando con la ayuda de Carlita. Seguramente va a poder alquilar su casita y a lo mejor consigue una pareja, y se arme una milonga linda. Él conoce el Muñiz como nadie, él se crió en el Muñiz. Todos los médicos lo conocen. Fíjense qué lindo, que la cooperativa pueda hacer lugar efectivamente a estos compañeros para que pasen de ser –por así decir- beneficiarios de nuestros servicios a ser socios -hechos y derechos- como cualquiera de nosotros.

En todos los dispositivos pasa lo mismo. Si hablamos de la Casa Libertad es igual. Compañeros que salen de la cárcel -a lo mejor con mucha historia de detenciones y todo eso-. ¿Conocen la historia de Papito? Cuando él vino por primera vez al Hurtado tenía 34 años -18 de los 34 estuvo preso- y él no quería volver a estar en prisión. Pero siempre se tentaba, se complicaba. El poder pegarse al Hogar, poder empezar a trabajar… Habrá visitado seguramente los centros barriales de algunos de ustedes, dando una mano. Es un cachafaz, ya lo saben que es un cachafaz, pero él ¿qué pre laboral puede pasar? Simplemente por el tema de su historia penitenciaria le va a costar. Cuando vino la Presidenta una vez, por una misa que había en miércoles de ceniza, Papito ni lento, ni perezoso, le acercó una carta pidiéndole laburo. En seguida, la Presidenta se la dio a un secretario que lo llamó y le preguntó qué sabía hacer.

En función de eso le dijo que podría trabajar en algún dispositivo territorial y Papito se entusiasmó mucho. Al mes le dijeron que lo podían contratar, y cuando comenzó la parte final de los papeles: le dijeron que no. El Estado no podía contratarlo por sus causas judiciales. Pero él tiene que trabajar de algo.

Una persona que sale de prisión, por más que haya metido la pata muchas veces en la vida, si no tiene la posibilidad de trabajar de algo está frito. La Cooperativa también incluye esto: por ejemplo ahora está el proyecto más nuevito el “ANIMI” con las personas trans. Gabi y Diego están empujándolo también. La población trans qué mal que la pasa: son los que peor la pasan. Las chicas están viviendo en situaciones que son realmente… Hablaba Andrés del tema del genocidio: no exagera nada, es claramente así. Personas que están viviendo en verdaderos guetos en la Ciudad de Buenos Aires. Imaginémonos en otros lugares donde hay menos controles cómo la deben estar pasando. Viven todas apretadas, con un montón de enfermedades, especialmente la tuberculosis que se va contagiando. Lastimadas por sus clientes, lastimadas por la policía, lastimadas por los vendedores que las usan. Así que flor de lío para todas esas personas. Se pensó el proyecto para que las chicas pudiesen ayudar a otras. A lo mejor una aprendió que para realizar su cambio físico en el Hospital Durand hay que hacer tal y tal cosa, y acompaña a una compañera para hacerlo. Una que puede hacer el documento, acompaña a otra. Y así empiezan a trabajar.

Otro objetivo es promover otras cooperativas hermanas. La charla de hoy es para eso. También acompañamos situaciones especialmente difíciles. A veces nos toca ir a algún juicio complicado. Por ejemplo, anteayer fuimos a ver a la Presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia por la situación de un muchacho de San Petersburgo -donde está el Padre Tano- por una cadena perpetua indebida. Un hombre que no hizo lo que lo acusan, que dejó cuatro chiquitos y le dieron una cadena perpetua. Una cadena perpetua que como dice el Papa es prácticamente una pena de muerte encubierta. Nos metimos y fuimos a poner la cara.

Hay cosas que fácilmente puede hacer el centro barrial con la ayuda de la parroquia o del obispado o con alguna figura de otro tipo, pero hay otras cosas que son especialmente complicadas, y a lo mejor, la figura de la cooperativa da cierta libertad para moverse. No sólo para generar trabajo e incluirlos laboralmente de una manera posible, que creemos que nuestro país se va a ir abriendo cada vez más, sino para abarcar situaciones difíciles que a los centros barriales vinculados solamente a la parroquia le puede resultar un poco complicadas. Sobre todo por las cosas normales de la vida de la diócesis: hay un párroco hoy y mañana hay otro, hay un obispo hoy y mañana hay otro; y no todos tienen la misma libertad de espíritu, o la misma claridad para ver un tema. En cambio, si compañeros que participan del centro barrial se han asociado a una cooperativa de trabajo, ellos son los responsables.

¿Para qué nos sirve? Es una herramienta jurídica, una figura legal, una herramienta real y concreta de inclusión laboral. ¿De qué forma se genera dinero? Fundamentalmente a partir de convenios con el Estado -ya sea a nivel local o nacional-, también del aporte de Cáritas Nacional, del mismo Hogar y con el aporte de los socios.

Ahora se está desatando en el país una discusión sobre las cooperativas sociales. ¿Vieron que en la Argentina tenemos cooperativas de trabajo u otro tipo de cooperativas?, pero generalmente las que se dedican a este tipo de temas son cooperativas de trabajo. En otros lugares, comenzando en Italia hace ya unos años, cuando estaba el tema de la desmanicomialización, empezaron a haber cooperativas sociales con una legislación particular y con ciertos beneficios impositivos. Ciertos beneficios de ayudas especiales del estado porque el estado entiende que esas cooperativas hacen un gran bien a la sociedad. Empezaron acompañando a personas con problemas psiquiátricos graves que tenían que salir de estos centros de internación y después siguieron acompañando, por ejemplo, a viejitos, a niños, a inmigrantes, a un montón de poblaciones que tenían dificultades.

En nuestro país esto no está todavía. Desde la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo empezaron a empujarlo. Nosotros nos sumamos al empuje y ahora en noviembre hay un encuentro nacional. Ayer fue el encuentro metropolitano, encuentro previo al encuentro latinoamericano y había un abogado de la Universidad de Lanús. Él explicaba muy bien que tenemos que lograr que haya una legislación clara para que no sea una dádiva del Estado, porque de alguna manera quien se encarga de estas cosas está salvando muchas vidas. Por ejemplo: un tratamiento de una tuberculosis extremadamente resistente puede costar $500.000 por mes. Es mucha plata la que se ahorra el Estado si esa persona se compone en el tiempo que corresponde. Una persona que está en la cárcel en el servicio penitenciario creo que vale $40.000 ó $45.000 al Estado, y en la Casa Libertad le cuesta muchísimo menos.

El Estado lo tiene que hacer, no porque es bueno o por el ministro de turno. Tiene que haber una legislación que lo acompañe. Los centros barriales podrían tenerlas, si son reconocidas las cooperativas sociales o cooperativa de solidaridad -se las puede llamar de distintas maneras-. El nombre sociales es por Italia que fue donde se originaron. Si es reconocida de alguna manera va en nuestra línea, ya que nuestra cooperativa es reconocida. Este abogado de la Universidad de Lanús, contaba que ya había cooperativas sociales de hecho funcionando en la Argentina. Citó cinco: la tercera era la nuestra, la Cooperativa Acompañantes de Usuarios de PACO. Yo no lo conocía al hombre pero sabía de él y de la historia del debate. Estuvimos 2 años para que nos dieran la matrícula, porque al INAES le costaba poner esto: una Cooperativa de Acompañantes Usuarios de PACO. Y decía, el abogado, qué lindo que una cooperativa en su nombre especifique claramente a qué se dedica. Sin eufemismos. No es cooperativa “La Margarita”. Y qué lindo que el INAES, aunque le costó, la aprobó tal cual. Ahora por ejemplo, cuando fue la segunda cooperativa hermana, la de Gualeguaychú, la del Centro Barrial Nazaret en Entre Ríos, les tardó solo 6 meses obtener la matrícula. Mucho más rápido y con un compromiso del presidente del INAES para que nuestras cooperativas hermanas salgan como piña, y con algún subsidio para que se puedan organizar.

Esto que de alguna manera ya conseguimos en muchos lados con la ayuda del Sedronar o con la ayuda de algún ministerio que nos lo da para que sea sustentable en el tiempo, pensamos que tiene que ser bien machacado, y que el Estado tiene que admitir claramente que lo que hacemos sirve para achicar un montón las situaciones de injusticia grave que hay sobre una gran población y este genocidio sistemático que se está dando especialmente en algunos sectores. Entonces que quienes estén convencidos lo impulsen puede ayudar a generar ya una legislación que lo acompañe y que no dependa de los vaivenes de la política.

Puede generar también una forma de vincular claramente a los voluntarios. Muchas veces a muchas personas se les llega a dar una manito de manera informal, sin demasiada vuelta, ni requisito. Esto le daría una formalidad: todos somos socios, todos de alguna manera somos corresponsables de lo que iniciamos y, por otro lado, espanta a la gente que viene por otros intereses. Si viene alguien solo a buscar laburo, no le genera mucho interés.

En ese sentido, también es bueno, en la línea de las cooperativas sociales italianas, porque nos permite ir incorporando como tributistas sociales a los chicos. Para que empiecen a dar pasos concretos los que están laburando y que puedan ir progresivamente tomando el trabajo cada vez más en serio.

Hay compañeros que lo hacen mejor que nadie: son los ases de espada del Hogar. Estamos convencidos de esto. Sin incluir claramente como factores fundamentales de lo que tenemos que hacer a los compañeros que llegan a pedir ayuda no se puede pensar el Hogar.

Y por último, la cooperativa nos sirve para independizarnos un poquito de las situaciones tensionantes que pueda haber en la diócesis por los cambios que se dan. La tarea del Hogar desgraciadamente no va a terminar en un par de años. La cosa está muy mala y lo que viene parece ser peor. Entonces tenemos que prepararnos para estructuras que duren muchos años.

Por ejemplo, mientras estaba el Padre Pepe en Caacupé fenómeno. Cuando se tuvo que ir Pepe era un problema. Gracias a Dios, vino Toto y no hubo ningún problema. Si tenemos este lujo de curas, no hay problema. Pero no siempre puede ser así. Puede ser que toque un cura que diga: “Con esto la verdad que nos metemos en un lío. O capaz que te metés y se enojan los otros”.

Porque tenés que interceder por una cadena perpetua y significa que hay otro culpable, que si va preso capaz que te vienen a tirotear la parroquia. A veces son miedos legítimos. O si viene alguien a trabajar acá y se enferma de tuberculosis: ¿Qué hacemos? Tal vez nos hacen una demanda y se arma un lío bárbaro. Tener la libertad que la gente que se llega al Hogar a trabajar sepa que viene como asociado, sepa que viene en esa línea. Y de alguna manera, esta independencia nos permite que el cura pueda estar como cura libremente. Por ejemplo, el Padre Charly es socio de la Cooperativa. No hay ningún problema. O el Edu, o el Tano. Son socios de la Cooperativa: pero están como socios, no como curas. Somos todos parejitos, y eso es lindo. Es muy lindo porque todos ponemos la responsabilidad entre todos: entre todos los socios y con la ayuda de los chicos.

Si en algún centro barrial quieren comenzar es bastante sencillo: se juntan 10 personas, tienen que hacer un depósito en un banco, en una cuenta especial, de un 5% de lo que tendrían que aportar legalmente. ¿Qué tienen que aportar legalmente? Un salario mínimo vital y móvil. Hoy día creo son $8.000 más o menos. Entonces: $8.000 x 10 = $80.000, el 5% de eso ¿cuánto es?: $4.000 a depositar en una cuenta. No es una cosa imposible. Hay que hacer también un curso que obliga el INAES donde te tratan de desalentar para que forme la cooperativa. Es para decir: “no sean boludos porque se meten en un lío bárbaro. Se dan cuenta, van a hacer un montón de papeles, va a tardar en aprobarse”. Si es algo del momento no lo hagan, y explican para que la cosa se confirme. No lo hacen de malos, lo hacen bien en general. Porque si te cuentan la buena nada más, todos se calientan y después qué… Entonces hay que hacer esa capacitación. Se puede hacer en el INAES central o la pueden hacer en otro local donde estén. Incluso el presidente del INAES actual, nos decía: “Si hace falta algo, me avisan. Yo puedo mandar a un grupo que los capacite.”

Marcelo Colon fue electo por Carolina Stanley de este gobierno. Estuvo bien la ministra porque no es un paracaidista sino un tipo que está en el cooperativismo hace más de 30 años: es alguien del palo, un tipo respetado.

Pensando por ejemplo en el Centro barrial de Río Gallegos, donde Héctor y Luciana no pueden ser parte de la cooperativa porque trabajan en el poder judicial y hay alguna legislación que les impide, 10 personas de buena voluntad podrían no ser tipos que laburen en el centro barrial, sino a lo mejor algún tío bueno, o el capellán. Alguien a quien le tengamos confianza. Porque lo primero que hay que hacer son los papeles y va a tardar un tiempo. Y después las personas que están solamente para acompañar pueden renunciar y se quedan las personas que trabajan ahí y se van sumando otros. No más de 10 para no hacer más complicada la cosa, porque si no son más personas que tienen que hacer el curso, más personas que tienen que pagar el 5%. Conviene hacerlo con el mínimo.

Lo otro es preparar el estatuto. Se acuerdan que les decía del artículo 5°. Ahí lo que tienen que trabajar, pensar cómo lo definen. Por ejemplo, la cooperativa de Gualeguaychú, no se llama de acompañante usuario de paco. Se llama de Acompañantes de usuarios de sustancias psicoactivas, la que presentaron de Córdoba es Madre de la Esquina, la de Rosario, Padre Misericordioso. Traten que el nombre en lo posible sirva para hablar con la sociedad civil. A veces, tenemos la costumbre de pensar en la Iglesia poniéndole nombre de santo a todo. El Tano ya le puso San José. Por eso pensamos esto de Acompañantes de usuario de PACO al principio para la primer cooperativa del Hogar. Igual pongan el nombre que quieran, que lo vamos a ganar lo mismo. Se van a acostumbrar que somos cooperativistas que rezamos.

Se hace una primer acta de designación de autoridades: el presidente fulano, secretario fulano, tesorero fulano, síndico titular fulano, síndico suplente fulano, vocal titular fulano. Personas que ocupan cargos. Normalmente tienen que trabajar los tres primeros. Sobre todo el presidente y el secretario son los que tienen que trabajar más. El presidente es el representante legal, así que quien se ponga de presidente tiene que ser alguien que esté dispuesto a moverse. Es el que más labura y tiene que firmar todo. Representar a la cooperativa en todos los actos. Tiene un voto igual que los demás, no es el que manda, pero si es alguien que tiene la tarea de moverse y acompañar todo.

La cooperativa tiene que tener un domicilio, a lo mejor la parroquia le presta una oficinita a la cooperativa para arrancar o el garaje de la casa de alguien. Más que nada el banco quiere certificar que el domicilio esté. Un lugar donde tener un armario, donde guardar los primeros libros. Van a necesitar 6 meses para que recién los empiecen a acosar con la santa burocracia, pero al principio es poca cosa. Si en el acta constitutiva ustedes cambian algo, algún artículo, ahí pueden tener demora porque cada cosa que cambia lo tiene que ver el departamento de legales del INAES y si encuentran algo lo van a consultar. A nosotros nos sugirieron con buen tino: no cambien nada. Sólo el artículo 5° donde está centrada toda la discusión.

Les recomendamos que nos avisen para que digamos que es una cooperativa hermana. Se presenta en el INAES en la calle Belgrano, acá en la Capital, o se lo manda por medio del organismo local. A los 6 meses les va a llegar alguna requisitoria para que afinen algo. Por ejemplo, nos preguntaban: ¿Y de dónde van a sacar la plata ustedes? Porque atienden a gente que no puede pagar por el servicio que le brindan. Es una cooperativa medio rara. No les cerraba porque no estamos acostumbrados a las cooperativas de este tipo todavía en Argentina, pero lo entendieron. Cuando hicieron la misma requisitoria a los muchachos de Gualeguaychú le mandamos de respuesta el intercambio epistolar que habíamos tenido con el anterior presidente del INAES. Se lo mandaron y listo, quedó saldada la deuda.

Una vez que sale la matrícula, empieza el trabajo. Ahí hay que ir al banco, abrir la cuenta especial, convertirla en una cuenta corriente para que les permita emitir cheques, recibir donaciones, recibir subsidios… Nosotros la abrimos en el Banco Credicop que entiende bastante de esto y la verdad que nos va bárbaro. Ya nos dieron un par de premios. Todos son re macanudos, así como de la familia, pero puede ser en cualquier banco que les quede a mano.

Lo segundo, hay que hacer todo lo que es AFIP: CUIT, pueden pedir la exención de ganancias, depende dónde estén, la excepción de ingresos brutos, ver cómo se posiciona el IVA, si van a vender algo y conviene que estén inscritos o si no, o se puede dejar no inscrito primero y después inscribirse si es necesario. Un contador los puede desburrar o si no la contadora del Hogar de Caacupé que ya se puso experta en cooperativas. Una vez que se hacen los trámites de la AFIP hay que hacer la reubicación de los libros. Hay que comprar unos libros: el libro de actas de asamblea, el libro de actas del consejo de administración, el libro diario, el libro de los informes del síndico, el libro de socios. Eso de la burocracia hay que mantenerlo bien porque en la medida que se atrasen se complica. Quedan en infracción y empiezan a tener problemas. La verdad que se han puesto muy puntillosos. El año pasado recibimos una ayuda para las casas del Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad. Convocaron a todas las cooperativas que recibían ayuda de ese ministerio y dieron de baja un montón porque no tenían los papeles en orden.

Por ejemplo, en Gualeguaychú hicieron así: una compañera, que venía del palo cooperativo, se dedica a tener bien en orden todas esas cosas. ¿Qué van a tener que hacer una vez que tengan esta papelería?: AFIP, libros y banco. Empezar a funcionar. Lo primero que sugiero es pedir un subsidio al INAES para que venga con un pan bajo el brazo. La legislación dice que hay que esperar un año de funcionamiento de la cooperativa pero a nosotros nos han exceptuado. Para romper el fuego, lo primero que pedimos fue la auto-lancia para trasladar a los enfermitos en la Casa de Massantonio.

Los muchachos de Gualeguaychú pidieron $1.000.000 para construir la sede social, en realidad, era el centro barrial, pero hay que hablar el lenguaje del mundo cooperativo. Nosotros ahora vamos pidiendo el 2° subsidio. Nos dieron uno y ya pedimos otro que es para lo del Tano.

El consejo de administración tiene que reunirse una vez por mes. No hace falta que lo hagan exactamente si a lo mejor en el Hogar se reúnen para otra cosa, pero hay que hacer un acta de consejo de administración todos los meses. Después de a poco buscar la manera de funcionar. Las cooperativas tienen como una impronta muy cristiana, muy linda, que nos va muy afín.

No hay ninguna incompatibilidad simplemente tratar de entender cada vez más la lógica de la cooperativa y tratar que cada vez nos sirva más para la función que tiene el centro barrial local.

Cuando llega fin de año, hay que hacer el balance -lo hace el contador/a que tenga el centro barrial o la cooperativa-, y la memoria contando cómo fue la cosa. Generalmente en las reuniones mensuales del consejo administración ya se va dejando registro de todo. También hay que pagar un impuesto al desarrollo cooperativo, al fondo de promoción cooperativa, que es un monto chiquito. Nosotros pagamos este año creo que $13.000 de ese impuesto por todo el año y ya recibimos $300.000 por la auto-lancia y vamos a recibir $4.000.000 por la casa. Así que es una tontera. Ese aporte justamente, en cooperativas grandes como el Credicop o como Sancor o como La Nueva que también son cooperativas, significa un aporte importante. De ese fondo es el que podemos usar nosotros. Después para los que se animen y les sirva, les sea útil esta herramienta de la cooperativa, creo que deberíamos ir nucleándonos en la línea de ayudar a pechar al resto del sector por las cooperativas sociales para que en Argentina se reconozca esto y tengamos más estabilidad.

Los centros que comienzan generalmente están muy ocupados en el principio del Hogar que es más espiritual, que es de alguna manera un poquito más afectuoso. Es muy lindo el comienzo del centro barrial pero cuando empiezan a pasar 3, 4, 6 años cada vez es más necesario tener salidas realmente posibles para los chicos. Estamos ayudando a personas a armar su vida y tienen que tener derecho como todos los ciudadanos de poder trabajar, tiene que poder tener su casita, tienen que poder tener su pareja si la quieren o lo que sea.

Al principio se está muy centrado en algunas cosas, pero los más viejos lo saben, los más jóvenes a lo mejor todavía no, pero más tarde o más temprano hay que meterse con munición gorda. Hay que darle, decíamos, el objetivo desde que piden ayuda por primera vez hasta su efectiva inclusión social: a que le encuentran la vuelta a la vida y vivan con independencia total del centro barrial y se acerquen nada más que por cariño, porque tenemos ganas de estar juntos.

La cooperativa de trabajo estrictamente no puede tener empleados. No hay ningún empleado: somos todos dueños, somos todos socios.

Enviar un comentario