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Equipo que acompaña – Hogar de Cristo Don Orione

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Equipo que acompaña – Hogar de Cristo Don Orione

Hernán Cruz Martin

CB Don Orione, Claypole,

Prov. Buenos Aires

Nos invitó Pablo a compartir algo de la experiencia pequeña, breve, y nueva en realidad para nosotros. Pretendemos, con algunas preguntas, que podamos entre todos pensar el armado de equipos para este modo de ser Iglesia que es el Hogar de Cristo.

Como punto de partida damos por consensuado por todos que es muy necesario como Iglesia responder ante esta realidad de la situación del consumo problemático, de situaciones de vidas tan rotas. Es una necesidad -lo damos por sentado- y la Iglesia tiene que responder.

Otra cosa que damos por hecho es que hay que hacerlo en equipo. No es que ahora vamos a debatir si el trabajo conviene hacerlo en equipo o de manera solitaria, sino simplemente cómo se arman los equipos.

Aunque parezca muy obvio es bueno dejarlo asentado. El tema es: ¿cómo armar esos equipos de trabajo y qué personas convocar? ¿De qué manera? Una pregunta que nos salía como disparadora y después retomaremos es: ¿Qué persona o qué personas para qué equipo? No es que tenemos que juntar gente para ser 5, 6, 8, 20… ¿Qué personas para qué equipo? Quizás haya que partir pensando qué equipo. ¿Qué características debe tener un equipo que pretende ser Iglesia del estilo que entendemos que tiene el Hogar de Cristo?

Si hablamos de un modo de ser Iglesia es reconociendo que hay distintas líneas dentro de la vida y la práctica de la Iglesia. Nosotros hablamos de un estilo concreto de ser Iglesia, un modo de ser Iglesia, un modo de vivir el Evangelio. Y también sabemos que dentro de nuestra Iglesia, hay obispos, sacerdotes, laicos, movimientos, que tienen distintos estilos.

El que vamos a pensar es el estilo de vida del Hogar de Cristo. Esto requiere gente que pueda adaptarse, abrazar, expresarse en este estilo de vida, en este modo de ser Iglesia que venimos reflexionando.

La parroquia en la que estamos -de Claypole, Prov. de Buenos Aires- tiene aproximadamente 100.000 habitantes. Una zona más tradicional de casitas de mucho tiempo, una zona de 30 años que es la que suma mayor cantidad de población -el barrio Don Orione de monoblocks de 70.000 mil habitantes- y asentamientos que van creciendo detrás.

Hace 6 años atrás empezamos un Proyecto Parroquial de Nueva Evangelización. La idea era poner a toda las comunidades de la parroquia en la misma sintonía de hacia dónde apuntamos. ¿Qué estilo de pastoral queremos hacer? Eso permitió ir unificando criterios de pastoral, modos de trabajo, contenidos catequéticos: todo lo que es un proyecto pastoral.

Dentro de eso fuimos viviendo etapas. Hoy lo vemos -en su momento no estaba tan claro- que sirvió mucho para ir generando comunión en nuestras maneras de pensar, de mirarnos, y de responder a la realidad. Fue renovando la vida parroquial. Cuando pasado el tiempo vimos la fuerte necesidad -como en todos lados- de hacer algo con el tema de la droga tan presente, pensamos un plan dentro del proyecto parroquial: un Plan Parroquial de Abordaje de Adicciones.

Hace dos años y medio empezamos a hacer prevención. Los pasos que dimos fueron:

1° Convocar: ¿A quién le interesa hacer algo en esto? Empezaron a ofrecerse voluntarios. La convocatoria fue por misa y Facebook, que lo usamos mucho en comunicación dentro de la vida parroquial. Se ofreció bastante gente. Empezamos a hacer una capacitación con ellos. La diócesis de Lomas justamente empezaba también a dar también talleres de capacitación y aprovechamos a tomarlos. Por otro lado, se formó un pequeño equipo.

2° Ese equipo empezó a dar talleres de prevención: Con los que ya tenemos adentro. Con los catequistas, los dirigentes de grupos de niños, los dirigentes de grupos de jóvenes, y todos los que tienen contacto con niños o jóvenes. ¿Vamos a atender afuera? Sí, pero tenemos acá dentro un montón. Sino es como si fuéramos a darle de comer al vecino de enfrente, y tuviésemos siete hijos que no están comiendo dentro de casa. Entonces se empezó con los talleres preventivos dentro de la parroquia para los agentes pastorales que ya estaban en contacto con niños, con adolescentes, con jóvenes. Hicimos el primer contacto con el municipio para ver qué tenían en tema adicciones. Y sumamos personas del municipio a los talleres.

3° Los centros de escucha de familiares: Armamos también otro equipo que especialmente se preparara para escuchar familiares, para abrir centros de escucha de familiares. Por el momento no hacíamos atención directa de manera formal a ninguna persona que tuviera problema de consumo. En los centros de escucha se acercaron muchos papás, mamás, abuelas, hermanos mayores.

4° Actividades deportivas para lo preventivo: Salíamos a correr a la noche -running- en un lugar del barrio en lugar público. Llegamos a ser 20, 30, 40, 140 personas corriendo 3 noches: lunes, miércoles y viernes. Cuando pasó el verano, se achicó ese grupo y surgió un nuevo grupo de atletismo. Hay un profesor de atletismo con 50 adolescentes, jóvenes más o menos que entrenan y van a competir a pistas de atletismo. Empezamos con fútbol común, dos días por semana con un entrenador voluntario en la cancha del colegio. Se cedió el lugar de un centro catequístico para una orquesta de más de 150 pibitos tocando violín, cello, guitarra. Empezamos actividades preventivas fuera de lo que formalmente es la evangelización, espacios preventivos, los centros de escucha. Después sumamos los talleres de prevención a la carpa misionera que tenemos una vez por mes en la parroquia. Siempre que había carpa misionera se daban los talleres en el barrio. Y finalmente en los centros de escucha donde venía a hablar y a contar la familia fueron apareciendo los pibes. Era el momento de dar otro paso.

5° El centro de atención directa para jóvenes: Nos contactamos con el padre Pepe y fuimos a José León Suárez a conocer el Hogar de Cristo. Hablamos con Marcos que coordina ahí y coordinó otros Hogares también. Nos iluminó un montón y empezamos a pensar en el equipo para el centro. El equipo para el centro tenía que responder a la pregunta que hice al comienzo: ¿Qué personas para qué equipo? Un equipo que tenga la plasticidad de abrazar la vida como viene, un equipo que tenga fe firme -pero no ser un licenciado en teología que analice al pibe antes que entre-. Que tenga capacidad de abrazar, y plasticidad para no quedarse en el dogma, en la pauta, sino abrazar. Desde el primer momento de comenzar a pensar lo invité a Emanuel y hoy es quien coordina el centro. Y fuimos invitando a otras personas (aquí está quien administra el Hogar, la cocinera del Hogar, una de las talleristas, uno de los operadores). Una característica particular de nuestro Hogar de Cristo es que quienes trabajan ahí están vinculados con el lugar que era un centro de catequesis adaptado para ser Hogar de Cristo. En el centro de catequesis Emanuel hizo su catequesis de chico, Walter, el operador también, y Alicia, la actual cocinera, es catequista del lugar. Carla, una de nuestras talleristas, es ex alumna de nuestro colegio, y la dirigente de un grupo de chicos de la capilla de al lado a donde está el lugar. Paola está en el equipo de matrimonios, y es ex alumna del colegio -ella y su esposo- y sus hijos están en el colegio. ¿Qué quiero decir? Nuestro equipo está armado con gente de la comunidad a la que no hay necesidad de explicarle de qué se trata el carisma orionita. No hay que explicar que hasta en el más miserable de los hombres brilla la imagen de Dios, como decía Don Orione. Eso está. De esta manera podemos actuar con una horizontalidad entre todos porque hay una idea ya compartida. Entendemos que los equipos que forman parte y trabajan en el Hogar de Cristo son producto de la organización de la comunidad.

Emanuel Salinardi

CB Don Orione, Claypole,

Prov. Buenos Aires

Cuando arrancamos concretamente con la pastoral de adicciones de la parroquia, empezamos a notar el interés de la gente que los motivaba a participar y empezar a organizarse. Se fue dando prácticamente de manera natural. En algunos aspectos únicamente coordinábamos, acompañábamos cuestiones de los talleres, pero era la misma gente la que tomaba la posta de la participación, la organización de los futuros talleres y demás.

El equipo del Hogar de Cristo Don Orione está formado de esta manera: la gente se organizó y asumió la temática del barrio en que estaba, porque nos duele el problema de la droga hace mucho tiempo. Aparte de participar en la misma parroquia somos vecinos del barrio. Estamos vinculados por el tema pastoral y estamos atravesados por el corazón de Don Orione. Todos somos vecinos del barrio, lo conocemos. Vimos lo peor y lo mejor del barrio Don Orione. Haber compartido esta historia, hace que la tallerista o el operador les pueda contar exactamente lo mismo que yo: estar jugando en una plaza del barrio y tener que salir corriendo porque se agarraban a tiros enfrente de uno. Son las historias compartidas de ser vecino, del estar ahí. Saber y conocer a la comerciante, conocer a la señora que cose, al plomero que te va a venir a ayudar, al médico que trabaja dentro del barrio. Eso también es una particularidad: ser vecinos, ser orionitas y ser todos compañeros de la misma comunidad parroquial.

¿Qué pensamos cuando pensamos en conformar un equipo? ¿Qué pre-concepto, qué idea de equipo tenemos? ¿Cómo lo armamos, quiénes forman parte de ese equipo? Si tuviéramos, desde el Hogar de Cristo, que hablar de quiénes forman parte del equipo tendría que incluir incluso a los pibes que están viniendo al centro barrial. Nosotros tratamos justamente que esta cuestión del poder en el equipo -de la parte profesional, no profesional y demás- pueda circular. En el centro barrial una vez por mes realizamos una asamblea donde nos juntamos con los chicos todo el equipo profesional y no profesional y planteamos cuestiones de debate sobre el hacer cotidiano y demás. Se plantea esta cuestión bien circular donde el pibe también tiene la posibilidad de decir: “esto me gusta o no me gusta”. Para que tenga posibilidad de participar, de elegir.

Entendemos que en el Hogar de Cristo los concurrentes -los pibes y pibas que están viniendo a pedir ayuda- forman parte del equipo. Nosotros no somos el centro, no somos el corazón del Hogar de Cristo Don Orione. Estamos ahí para acompañar, para abrazar, el centro son ellos. El equipo somos todos, el equipo es la comunidad del Hogar de Cristo entera, con los pibes y pibas que forman parte del equipo desde dentro.

¿Qué características creemos que deberían tener los que integran los equipos? En este punto, podemos hablar cuestiones un poco más metodológicas y teóricas. Personas o profesionales que tengan una perspectiva socio comunitaria. Nos hemos cruzado con personas que no se podían ajustar a la lógica de lo socio comunitario.

Cuando arrancamos con la parte pastoral, y empezamos con los talleres preventivos, apareció una piba de la parroquia que estaba por recibirse de psicóloga, yo que era trabajador social, y un matrimonio –los dos psicólogos sociales- que ahora se ocupa del grupo para familiares. Dentro de la parroquia estaba todo para poder conformar un equipo. La providencia hizo que en una reunión la gente empezara a decir: “Yo tengo este conocimiento, puedo aportar de este lado, puedo hacer lo otro”. Otra característica en la conformación de nuestro equipo es que sopló la providencia. Siempre apareció lo que necesitábamos. Y esa es la confianza. La congregación, la obra Don Orione, es la pequeña obra de la divina providencia. Nos pasaba al principio que decíamos falta esto, falta lo otro, y Paola me decía: Ema me voy a ir a rezar -tenemos una capillita, un sagrario chiquitito en el Hogar-. Es creer o reventar, pero es providencia. Pasaban una o dos horas y lo que necesitamos aparecía.

Y así con todo, inclusive con el hacer del equipo. Hoy por hoy el equipo creció muchísimo. Contamos con dos operadores, un equipo de casi 6, 7 talleristas, psicóloga, psiquiatra, una trabajadora social, una terapista ocupacional, que la pudimos incluir desde el municipio para que cumpla funciones adentro del centro barrial. A 9 meses de arrancar, tenemos un equipo bien armadito con la posibilidad de abordar cosas que al inicio -cuando éramos 4 o 5 locos nada más- decíamos: con esto no vamos a poder. Yo no tengo otro testimonio que no sea el de la Providencia.

Padre Hernán: Resalto algo que mencionó Emanuel: la mirada socio comunitaria. Que ninguno entre al equipo pensando que lo que diga es indispensable, o lo que sabe es lo que le va a dar la calidad al equipo. Que si no está, todo se cae. Si pasa eso, en el estilo de Iglesia que queremos vivir, se desarma todo. No se puede. Aunque sea un profesional de la psicología o un tallerista muy experto en el taller de trabajo que se va convertir en un emprendimiento laboral, tiene que tener la mirada socio comunitaria.

¿Qué implica esto? Que juntos analizamos la realidad y juntos decidimos qué conviene hacer. Esa es la mirada socio comunitaria más básica que hay que tener. Si hay personas con esa característica adelante, todo lo demás se aprende. Sin esa mirada por más que tenga los mejores saberes, historia con currículum, no sirve. Te va a desarmar el equipo, va a querer tener la exclusividad de la charla con el pibe, del consejo o del contacto. Tenemos que hacerlo realmente en equipo. Es un problema social lo que viven nuestros pibes, y tiene que ser también social la respuesta desde quienes estemos arremangados e involucrados.

Emanuel: El Hogar de Cristo como lo entendemos es un apostolado apasionado. Una conjugación de implementar tu saber, tu profesión, al servicio del reino de Dios. Siempre hay que ver cómo mantener esa línea. No correrse de este foco: buscamos llevar la Buena Nueva a la vida de los pibes (laburando con cuestiones de vulnerabilidad social, revinculándolo con su familia, ayudándolo a ingresar a una comunidad terapéutica). Pero todas las intervenciones van a estar dirigidas para que Dios reine en la vida de ese pibe.

Padre Hernán: En base a la realidad en la que se encuentran. ¿Qué personas para qué equipo? Esto implica primero pensar qué características mínimas tendría que tener el equipo y también qué mínimo tienen que tener las personas para integrarse a ese equipo. No se trata de hacer algo elitista: vos sí, vos no… sino pensarlo abiertamente: ¿Qué persona para qué equipo? O sea qué equipo necesita esta realidad. Entonces qué personas se adaptarían o qué les pedimos a las personas que entran. ¿Qué persona para qué equipo en vistas a la realidad?

Los que hace mucho tiempo están trabajando pueden hacer un recuento de qué cosas les funcionó y ayudar a los que estamos empezando: “Mirá tené en cuenta esto, tené presente tal cosa, mínimamente esto no puede faltar. Mínimo esto no puede no estar.”

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