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“Llegamos rotos pero hoy somos un hermoso rompecabezas”, indicaron desde el Hogar de Cristo en Bahía Blanca

13/09/2022 – La obra del Hogar de Cristo tiene tres dispositivos en la ciudad bonaerense de Bahía BlancaMartín Pérez Santellán, coordinador de Calle Belén, y Miriam Penel, acompañante par de esa casa, compartieron sus experiencias en el centro de la ciudad portuaria. “Todo comenzó en una calle, por eso nos llamamos de esta forma, Calle Belén. Y también por la canción del sacerdote salesiano Eduardo Meana. Todo comenzó con el padre Javier Di Benedetto, en la plaza Rivadavia de Bahía. Nos acompaña el padre Adán Caraballo, que ahora está en Punta Alta, tiene casi un año de consagrado. Antes estaba en la catedral de Bahía, ya allí se vinculó con el Hogar de Cristo”, manifestó Penel. “Acá llegamos todos rotos y descocidos, pero como dijo Ana María en su testimonio, somos un rompecabezas, armado es hermoso”, añadio Miriam.

“En el 2014 comenzamos a trabajar como equipo el acompañamiento a jóvenes en situación de calle, así luego de haber vivido durante los últimos años la experiencia de encuentro con jóvenes en situaciones de vulnerabilidad y riesgo social, hemos desarrollado vínculos afectivos fuertes con muchos de ellos, situación que nos anima a profundizar el acompañamiento, para servir de andamio que permita que los mismos (y nuevas personas que conocemos diariamente) puedan reconocer y resignificar su historia, y a partir de ello descubrir sentidos de vida. Sin contar con un espacio físico, nos propusimos salir al encuentro, reconocer los espacios en los cuales diariamente son invisibilizados y entender la topografía que deben atravesar en la construcción de trayectorias  de vidas. Así, al salir a la calle a encontrarnos con los jóvenes en su vulnerabilidad fuimos descubriendo diversos espacios”, sostuvo Pérez Santellán.

“Las pensiones, los márgenes de las vías, los espacios de trabajo como las esquinas donde limpian vidrios y la plaza central donde muchas veces hacen pie junto a otros pares. De esta manera fuimos compartiendo un encuentro cada vez más profundo y especificando juntos las necesidades de la vida expuesta a la vulnerabilidad (y de forma singular a aquellos con consumos problemáticos), los jóvenes y adultos con los cuales nos encontramos se van animando a pensarse y proponerse un hacia adelante, pueden expresarnos sus sueños a grandes rasgos, pero ponen también en evidencia la necesidad de contar con un acompañamiento paciente que los ayude a descubrir los caminos que posibilitan ese hacia adelante. En este punto vimos necesario la producción de un lugar que aloje, un espacio físico que permita acompañar la construcción de trayectorias de mediano y largo plazo, que permita profundizar aún más el encuentro para dar lugar a la construcción de proyectos de vida”, dijo Martín.

“Así comenzamos utilizando en el primer tiempo las instalaciones de la capilla Santa Lucía, pero rápidamente se volvió pequeña para todas las actividades que alojábamos, En una segunda etapa, preparamos un inmueble a dos cuadras de la plaza central de nuestra ciudad (alquilamos un ala de una antigua clínica y la modificamos para poder utilizar como lugar que recibe; allí logramos armar una cocina, un gran comedor, un patio interno y 3 aulas para talleres y funcionamos allí durante 3 años. En julio del 2020, nos trasladamos a un inmueble más grande el cual cuenta con mejores espacios para talleres, seguimiento educativo y de salud; cuenta con 10 habitaciones alrededor de un salón principal y un patio interno, además de dos baños y cocina. Bahía Blanca es una ciudad mediana y a diferencia de lo que ocurre en las grandes metrópolis, las personas de los barrios populares y los más vulnerables suelen acercarse al centro a realizar diversas actividades, changuear, limpiar vidrios en las esquinas, etc. Por lo que es sumamente estratégica nuestra localización en medio de su tránsito, y resulta una invitación para propiciar el Encuentro.
Por otro lado, en parte incentivado por la situación particular del covid, que nos lleva a la necesidad de elegir espacios abiertos para realizar las actividades y en parte por la lo apropiado para acompañar en la formación de herramientas para el trabajo, comenzamos a trabajar y generar talleres en un Terreno que nos cedió el Arzobispado de Bahía Blanca en las afueras de la ciudad. En el mismo realizamos actividades que ayudan a la estructuración y la generación de acuerdo y talleres laborales”, cerró Pérez Santellán.

Para ver nota original: https://radiomaria.org.ar/programacion/llegamos-rotos-pero-hoy-somos-un-hermoso-rompecabezas-indicaron-desde-el-hogar-de-cristo-en-bahia-blanca/?fbclid=IwAR1i-G0uIxr19z_gKouYz-Wv2BZ2VGe-68-Eo2MjsEnmac3y5-15aRPKT8A

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Padre Pepe: “Es muchísimo el nivel de consumo, y con la pandemia ha crecido aún más”

El Presbítero José María “Pepe” Di Paola habló en exclusiva para Chaco Digital y Raza Chaco luego de que la Familia Grande del Hogar de Cristo (FGHC) presentara la peregrinación nacional de la Virgen de Luján.

Por Redacción Chaco Digitalmiércoles, 7 de septiembre de 2022 · 12:02

La Familia Grande del Hogar de Cristo (FGHC) presentó la peregrinación nacional de la Virgen de Luján el domingo 4 de septiembre en el Luna Park, en un acto que contó con la participación de miembros de centros barriales que componen los hogares, representantes de barrios populares del AMBA, y sacerdotes miembros de la pastoral villera.

En el encuentro, que fue acompañado por el lema “Ni un pibe menos por la droga”, se celebró una misa con lavatorio de pies, que fue presidida por monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, y concelebrada por monseñor Gustavo Oscar Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario para las villas y barrios populares de CABA; monseñor Eduardo Horacio García, obispo de San Justo; monseñor Ernesto Giobando SJ, obispo auxiliar de Buenos Aires; el presbítero José María Di Paola, presidente de la FGHC, junto con más de 25 sacerdotes que trabajan y viven en barrios populares del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

En este marco, conversó al aire del programa conducido por Claudia Fernández el Presbítero José María “Pepe” Di Paola, sobre la importancia de la jornada y la gran lucha que se lleva adelante en relación con los jóvenes y la adicción.

“Es muchísimo el nivel de consumo, creció mucho también en pandemia y eso hace que realmente el desafío sea más grande”, comenzó contundente el padre Pepe.

En esta línea, relató para Chaco Digital su experiencia de vida y la lucha diaria que se extiende a todos los sectores de la sociedad. “Me tocó en algún momento ir a Santiago del Estero como cura porque tuve unas amenazas y comenzaron a jorobar a la gente que me rodeaba, esto paso hace unos 10 años cuando yo estaba en la villa Y ahí aprendí que el consumo no es solamente en las villas”.  

“Hay otras formas, con otros niveles, pero no dejaba de arruinar la vida de las familias. Fui a Santiago pensando que íbamos a hablar de otra cosa y terminé dando charlas en cada pueblo respecto al tema”, continuó.

En este marco, explicó también la forma de abordaje: “Esta propuesta de abordaje de territorio, y también analizando la complejidad, porque los chicos y chicas tienen sus problemas que no son solamente las sustancias, como por ejemplo problemas de capacitación, violencia o vivir en situación de calle. Eso hace que el acompañamiento sea no solamente referido a dejar la sustancia sino también el poder trabajar todos los aspectos de su vida”.

Para ver nota original: https://www.chacodigital.com.ar/sociedad/2022/9/7/padre-pepe-es-muchisimo-el-nivel-de-consumo-con-la-pandemia-ha-crecido-aun-mas-29119.html

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León Gieco junto a los curas villeros

El músico de Cañada Rosquín actuó como invitado de un encuentro realizado este domingo en el Luna Park. 

Las canciones de León Gieco le dieron un encanto adicional al encuentro desarrollado este domingo en el Luna Park con los curas villeros y los jóvenes de los Hogares de Cristo. En un estadio colmado, el músico de Cañada Rosquín interpretó “Solo le pido a Dios”, “En el país de la libertad” y “El ángel de la bicicleta”, entre otros temas. Los curas villeros junto a jóvenes de los Hogares de Cristo lanzaron la peregrinación que, con el lema “Ni un pibe menos por la droga”, durante seis meses recorrerá todo el país. Será una larga marcha que irá sumando adherentes en cada rincón argentino.  

La peregrinación finalizará en marzo de 2023, cuando se cumplan 15 años de la red comunitaria que reúne más de 150 centros barriales y 10 años del pontificado del Papa Francisco, cuya lucha en este tema fue reconocida en el encuentro en el Luna Park con una ovación unánime de los participantes. 

Para ver Nota original: https://www.pagina12.com.ar/479268-leon-gieco-junto-a-los-curas-villeros?ampOptimize=1

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El emocionante recuerdo de los Hogares de Cristo a las víctimas de las drogas

Peregrinando con la Virgen de Luján por todas las provincias argentinas, la familia del Hogar de Cristo celebrará sus primeros 15 años

Unas 5.000 personas se congregaron en el estadio Luna Park de la ciudad de Buenos Aires. Lo hicieron para lanzar la Peregrinación de la Virgen de Luján por los Hogares de Cristo de la Argentina que tendrá lugar hasta el 2023. Y será bajo el lema #NiUnPibeMenosPorLaDroga. Se trata de una actividad organizada por la Familia Grande Hogar de Cristo, Cáritas Argentina y la Unión de Clubes Parroquiales.

Además de la misa, concelebrada por obispos y sacerdotes dedicados a la pastoral de las Villas, hubo música, gestos, palabras, un artista sorpresa invitado. También un emotivo recuerdo a víctimas de las drogas y a sacerdotes entregados a esta pastoral que, por enfermedad y entre ellas el COVID, perdieron la vida durante el último tiempo.

El padre «Bachi»

Fue durante la eucaristía, y lo dirigió el obispo auxiliar de Buenos Aires Gustavo Carrara, quien primero nombró a los sacerdotes Fernando Maletti, recordado obispo de Merlo-Moreno, muy reconocido por su pastoral entre los más humildes, y el padre Basilicio «Bachi» Brítez, de cuya enfermedad y deceso informamos oportunamente, durante años párroco de san Roque González y Compañeros Mártires del Barrio Almafuerte, conocido como la Villa Palito.

Fue tras nombrar a «Bachi» que, espontáneamente, toda la concurrencia del estadio comenzó a corear su nombre y flamear banderas.

Seguidamente, monseñor Carrara invitó a un momento de silencio y oración por los fallecidos por las drogas. Tras eso convocó a que se nombre, en voz alta y en simultáneo, el nombre de algún joven fallecido por las drogas que recuerden.

Durante unos 20 segundos desde los rincones del estadio surgieron decenas de nombres, demasiados, que confirmaron la necesidad de esta peregrinación motivada por el lema «NiUnPibeMenosPorLaDroga».

El mensaje del Papa

La peregrinación con la Virgen de Luján unirá todos los centros barriales de esta familia, llevando consuelo, apoyo y esperanza por todo el país. El camino se iniciará con la Peregrinación Juvenil a Luján el 1 y 2 de octubre. Será con el camino conjunto de los centros barriales de Buenos Aires.

Luego partirá hacia el Litoral, Noreste, Noroeste, Centro, Cuyo y Patagonia, para regresar pasando por la región platense en marzo de 2023 a Luján y celebrar los 15 años del Hogar de Cristo y 10 del pontificado de Francisco.

El propio Papa, quien hizo conocida mundialmente parte de la pastoral de estas casas cuando siendo arzobispo de Buenos Aires las promovía, visitaba y lavaba los pies de los acogidos durante el triduo pascual, envió un mensaje para el acto en el Luna Park.

«Una peregrinación y un mensaje, una peregrinación de esperanza: ‘Ni un chico menos a causa de la droga’. Una peregrinación testimonial: ‘Miren lo que con la ayuda de Dios se pudo hacer’. Una peregrinación constructiva. Esos son los mensajes o el testimonio de los 15 años de los Hogares de Cristo”, comenzó Francisco. Y mencionó además:

“Una esperanza: Hay tiempo. Se puede. Contra la delincuencia de la droga que destruye… se puede. Se puede abrir una alternativa. Los Hogares de Cristo no solo son una mano para levantar si no que es el cariño, es un Hogar, con el cual te rearmás, se te fortalece la vida y te volvés a insertar de otra manera muy superior en la sociedad».

«No se achiquen»

Y tras felicitar por los 15 años pidió a los participantes, concluyó: «No se achiquen. Van a tener muchas dificultades, pero ustedes hasta ahora las han vencido porque están convencidos de que lo que dan y lo que están dando es salvación para tantos chicos amenazados por la droga». «Que Dios los bendiga y sigan adelante», instó en su despedida.

Solo le pido a Dios

Entre los varios números musicales que acompañaron el acto de lanzamiento se destacó el de León Gieco, quien interpretó «Solo le pido a Dios», durante la cual se proyectó imágenes de la cotidianeidad de los hogares.

Son más de 180 los centros afiliados a la Familia Grande Hogar de Cristo, federación que agrupa a los Centros Barriales que tienen como finalidad «dar respuesta integral a situaciones de vulnerabilidad social y/o consumos problemáticos de sustancias psicoactivas, poniendo en primer lugar a la persona y sus cualidades».

Al recibir «la vida como viene», los Centros Barriales de la Familia Grande del Hogar de Cristo acompañan la complejidad de cada situación, personal pero también barrial, con creatividad y nuevas formas de inclusión y superación. Así, en las comunidades que se encuentran desde Salta hasta Tierra del Fuego, llevan adelante granjas, cooperativas, centros de día, para pasar la noche, carpas solidarias, entre otros dispositivos.

Imaginar estas dimensiones era impensado hace 15 años. «Fuimos creciendo y creciendo, no solamente en cantidad de números de centros barriales sino también en la manera de llegar al corazón y a la solución de los problemas de nuestros hermanos. Creemos en la comunidad organizada. La comunidad organizada es la única que responde a los problemas. Y creemos que los chicos y las chicas cuando encuentran una comunidad organizada salen adelante y son parte de ella. Y son protagonistas indispensables de cada una de ellas», recordó el padre José María di Paola, más conocido como «Padre Pepe», durante el acto.

Peregrinando con la Virgen de Luján por todas las provincias argentinas la familia del Hogar de Cristo celebrará sus primeros 15 años. Más información sobre el calendario y mapa de la peregrinación aquí.

Para ver nota original: https://es.aleteia.org/2022/09/06/el-emocionante-recuerdo-de-los-hogares-de-cristo-a-las-victimas-de-las-drogas/

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Francisco a los Hogares de Cristo en Argentina: El cariño es un Hogar

El Santo Padre envió un videomensaje a los Hogares de Cristo en Argentina, con motivo de la peregrinación de la Virgen de Luján que organizan por todo el país. “Ni un pibe menos por la droga” es el mensaje central.

Sebastián Sansón Ferrari – Vatican News

“Una peregrinación y un mensaje. Una peregrinación de esperanza: ‘Ni un chico menos a causa de la droga’. Una peregrinación testimonial: ‘Miren lo que con la ayuda de Dios se pudo hacer'”.

Son las expresiones del Papa Francisco en un videomensaje dado a conocer el domingo 4 de septiembre en el estadio Luna Park, de Buenos Aires, en el lanzamiento nacional de la Peregrinación de la Virgen de Luján por los Hogares de Cristo en Argentina, con el lema: “#NiUnPibeMenosPorLaDroga”, en el marco del 15º aniversario de los Hogares de Cristo y por los 10 años de Pontificado de Francisco (la iniciativa se extiende hasta marzo de 2023).

El Santo Padre afirma que es una “peregrinación constructiva”, pues “esos son los mensajes o el testimonio de los 15 años de los Hogares de Cristo”. “Y una esperanza: Hay tiempo. Se puede”, añade el Pontífice.

“Contra la delincuencia de la droga que destruye… se puede. Se puede abrir una alternativa”, subraya el Papa. Y, en esta línea, los Hogares de Cristo son presentados por Bergoglio no solo como “una mano para levantar, sino que es el cariño, es un Hogar con el cual te rearmás (ndr: reconstruirse), se te fortalece la vida y te volvés a insertar de otra manera muy superior a la sociedad”.

“Felices 15 años a los Hogares de Cristo que empiezan este camino a lo largo del país”, desea el Papa. “Y no se achiquen”, les anima para que no pierdan el entusiasmo.

Luego, el Obispo de Roma les advierte:

“Van a tener muchas dificultades, pero ustedes hasta ahora las han vencido porque están convencidos de que lo que dan y lo que están dando es salvación para tantos chicos amenazados por la droga”.

“Que Dios los bendiga y sigan adelante”, concluye el Sucesor de Pedro.

El lanzamiento de la peregrinación

Según informa la Conferencia Episcopal Argentina, el domingo 4 de septiembre se presentó la peregrinación, organizada por la Familia Grande Hogar de Cristo, Cáritas Argentina y la Unión de Clubes Parroquiales.

En la previa a la entrada del estadio Luna Park, los 5000 chicos, chicas y familias de los Hogares se congregaron en la Plaza Roma a media cuadra del Luna Park donde se encontraba estacionado el micro que los llevará en peregrinación junto con la Virgen de Luján y la Cruz de Cristo. Todo fue fiesta de familias, cantos y banderas.

“Terminó la fiesta y estamos todos/as explotados/as de alegría. Vivimos una tarde increíble, donde pudimos compartir como Familia la alegría de ser Iglesia, de ser Hogar de Cristo”, comentan desde los Hogares de Cristo.

“La Virgen ya empezó a dar vueltas por todo el país: acompañemos a María en su peregrinar y digamos todos/as juntos/as: ¡Ni un pibe menos por la droga! ¡Aguante la Familia Grande Hogar de Cristo!”, añaden.

¿Qué es un Centro Barrial de los Hogares de Cristo?

Los Centros Barriales de los Hogares de Cristo, por los que peregrinará la Virgen de Luján, son espacios instalados en barrios populares o villas de emergencia que trabajan de manera articulada con Cáritas para brindar una respuesta integral a situaciones de vulnerabilidad social y/o consumos problemáticos de sustancias psicoactivas. Para esta institución, el lema “Recibir la vida como viene” es importante, pues “constituye su motor y horizonte: la vida íntegra con su complejidad y en su totalidad”, consigna la Conferencia Episcopal.

Para ver nota original: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2022-09/videomensaje-papa-francisco-hogares-cristo-argentina.html?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=NewsletterVN-ES

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NOTAS en www.caminosreligiosos.com

Peregrinación de la Virgen de Luján por los Hogares de Cristo

Ver web: https://www.caminosreligiosos.com/peregrinacion-de-la-virgen/

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León Gieco junto a los curas villeros

Las canciones de León Gieco le dieron un encanto adicional al encuentro desarrollado este domingo en el Luna Park con los curas villeros y los jóvenes de los Hogares de Cristo. En un estadio colmado, el músico de Cañada Rosquín interpretó “Solo le pido a Dios”, “En el país de la libertad” y “El ángel de la bicicleta”, entre otros temas. Los curas villeros junto a jóvenes de los Hogares de Cristo lanzaron la peregrinación que, con el lema “Ni un pibe menos por la droga”, durante seis meses recorrerá todo el país. Será una larga marcha que irá sumando adherentes en cada rincón argentino.  

La peregrinación finalizará en marzo de 2023, cuando se cumplan 15 años de la red comunitaria que reúne más de 150 centros barriales y 10 años del pontificado del Papa Francisco, cuya lucha en este tema fue reconocida en el encuentro en el Luna Park con una ovación unánime de los participantes. 

Para ver nota original: https://minutoparana.com.ar/?p=45519

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Lanzan una peregrinación mariana nacional contra las adicciones

La Familia Grande Hogar de Cristo lanzó la marcha que encabezará una imagen de Virgen de Luján para celebrar el 15° aniversario de sus centros de recuperación de adictos, bajo el lema: “Ni un pibe menos por la droga”. El Papa, presente con un mensaje.

Con bombos, banderas y trompetas las barriadas de los Hogares de Cristo colmaron el Luna Park en el lanzamiento de la Peregrinación de la Virgen de Luján por cada centro barrial de la Familia Grande Hogar de Cristo que celebra sus 15 años recibiendo la vida como viene.

Este domingo 4 de septiembre desde el histórico estadio Luna Park, la Familia Grande Hogar de Cristo realizó el lanzamiento nacional de la Peregrinación de la Virgen de Luján para celebrar su 15° aniversario de la lucha contra el consumo de drogas y para recuperar la vida, bajo el lema: “Ni un pibe menos por la droga”.

El primer Hogar de Cristo nació hace 15 años con el Centro Barrial en la Villa 21, en la Parroquia Caacupé y a partir de ese momento la FGHC puso un pie en cada provincia y desarrolló un método comunitario integral y territorial para abordar a cada persona y su vida.

Desde el mediodía las inmediaciones en la Plaza Roma fueron el punto de encuentro de las comunidades que se organizaron y que llegaron al centro de la Ciudad para celebrar el espíritu de la vida como viene. Las flameadoras, los bombos y las trompetas, complementaban el color de las pecheras de parroquias y clubes, debajo del calor popular y el sol que privilegiaba el marco. Los primeros momentos de una jornada de mucha emoción, llena de abrazos, encuentros y lágrimas de dolor, pero también de mucha felicidad.

Una vez dentro, el show se vivió en las tribunas, mientras que desde el escenario, al son del himno de la Familia Grande Hogar de Cristo, guitarras y percusiones hacían vibrar a la multitud. El agradecimiento a todos los presentes: parroquias, clubes y distintos grupos que llegaron al Luna Park con ánimos de fiesta y de lucha.

En tanto, un momento de suma intensidad se vivió con el saludo especial del Papa Francisco. Cuando era simplemente Jorge Bergoglio, Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, visitaba a los excluidos en sus recorridas por las periferias y hablaba de los descartados de la sociedad, y ahora dio impulso y dejó un mensaje claro que desató la ovación de todo el Luna Park alentando a toda la comunidad de los Hogares de Cristo a que “No se achiquen” en su lucha y su misión

Luego, el ingreso de los Patricios y las banderas de cada provincia le dieron el marco federal que la obra de los Hogares de Cristo imprime día a día. La Iglesia y la Nación son una misma en esta Peregrinación, en esta lucha y en este lema de trabajar para que los pibes y pibas del país no vivan más en contextos de drogas y violencia.

A la hora de la llegada de la Virgen de Luján, madre y patrona de los y las argentinas, el silencio se apoderó de las miles de almas presentes y fue el respeto, la reflexión y el diálogo interno quienes tuvieron el protagonismo por un momento, justo antes de la algarabía que se desató ante las arengas que recuerdan de que la virgen nunca abandona, que nos recibe, nos abraza y que nos fue a buscar cuando estábamos caídos.

“Hace 15 años dijimos vamos a tomar al que está caído y empezamos un nuevo tiempo y ese nuevo tiempo tiene nombre y es el Hogar de Cristo. Desde ese momento muchos de los que están acá comenzaron a tener la vida como Dios manda”, dijo el Padre Pepe en su homilía y el Luna Park explotó de emoción.

Consumada la misa, quedaba el cierre sorpresa del final de la mano de la música de León Gieco. “¡Búsquenme! Me encontrarán en el país de la libertad…” reza uno de los himnos del cantautor que coreó la multitud. Se mezcló en las voces de las tribunas y se transformó, como sólo transforma la organización y la esperanza de una comunidad, en el deseo de encontrarse todos en el país donde no haya “Ni un pibe menos por la droga”.

Fuente: Caminos Religiosos

Para ver nota completa: https://www.valoresreligiosos.com.ar/Noticias/lanzan-una-peregrinacion-por-todo-el-pais-contra-las-adicciones-23514

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30 fotos del multitudinario encuentro de los curas villeros en el Luna Park

Bajo el lema: “Ni un pibe menos por la droga”, se preparan para recorrer junto a jóvenes de los Hogares de Cristo -centros de recuperación de adicciones creados en 2008 por la Pastoral Villera- todo el país durante seis meses

Para ver nota original: https://www.infobae.com/fotos/2022/09/04/30-fotos-del-multitudinario-encuentro-de-los-curas-villeros-en-el-luna-park/

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Los Hogares de Cristo y su lucha contra las adicciones: “Es una carrera y hay que llegar antes que los dealers”

Pablo Vidal es Coordinador de Desarrollo Humano de Cáritas y referente de los Hogares de Cristo. Enfermero profesional y psicólogo, vive en el Barrio 17 de Marzo de La Matanza y cuenta el trabajo con los adictos y la peregrinación que harán con los curas villeros para celebrar los 15 años de la organización y los 10 del papado de Francisco

De chico, Pablo Vidal fue a un colegio católico, el Manuel Belgrano de los Hermanos Maristas. Iba a los campamentos y participaba de las misiones. En un momento se planteó “hacer eso todos los días de mi vida”. La escuela estaba en Belgrano. Aquel mundo y su propio entorno no tenían nada que ver con el lugar donde vive ahora, a los 35 años: la parroquia San José del Barrio 17 de Marzo en la localidad de Isidro Casanova, partido de La Matanza, a cuatro cuadras de la avenida Crovara. Enfrente, cruzando la calle nomás, está Puerta de Hierro, uno de los asentamientos más peligrosos del conurbano.

Así, cuando salió del secundario comenzó a transitar las parroquias de las villas de emergencias. Sobre todo la de Caacupé, en la Villa 21-24, donde estaba el Padre Pepe y hoy se encuentra el Padre Toto. “Creo que siempre tuve sensibilidad social. A mi me conmovió muchísimo cuando amenazaron al Padre Pepe en el año 2008. Poco antes, los curas villeros habían sacado un documento llamado ‘La droga, despenalizada de hecho’. Movilizó mucho a la sociedad. Bergoglio la mandó a leer a todas las parroquias. Yo estaba en San Ambrosio y el cura, cuando terminó la misa, lo hizo leer. Son los dolores que están en carne viva en los barrios de nuestro país”.

Por entonces, se unió a La Familia Grande del Hogar de Cristo, una organización que se dedica al rescate de los adictos, funciona dentro de la órbita de Cáritas y tiene 21 sedes. Su fecha de nacimiento se encuentra ese mismo año que amenazaron al Padre Pepe en la parroquia de Caacupé. Según Pablo, son “una respuesta de la Iglesia Católica, como las dio históricamente. Donde hay hambre abre un comedor, donde hay problemas educativos, se refuerza con clases de apoyo. Y el desafío de esta época son las adicciones. Ese año se abrió el primer lugar en Barracas. Fue un inicio que marcó nuestra historia. Estaba el Padre Pepe y Bergoglio. Fue el jueves santo y lavó los pies. Francisco y su magisterio están unidos en ese gesto inicial”

En ese momento, el hoy Papa Francisco -a quien vio pero pero con quien jamás habló- les dijo dos frases que Pablo rescata: “Recibir la vida como viene” y “cuerpo a cuerpo”. La última, señala, “es muy lindo todo esto, pero es cuerpo a cuerpo, es un método artesanal en el que hay que estar”. Y el primero porque “el Estado se centralizó y se volvió especialista en temáticas. Entonces cuando el pibe va con un problema de salud, pero además tiene un problema de adicciones, de vivienda y de educación, lo mandan a distintos lugares y se les vuelve una telaraña imposible de atravesar. En ese momento, si era mujer y tenía hijos, nadie los recibía, si era menor tampoco. Acá se recibe a todos y para todos los aspectos de la vida. Nosotros acá festejamos casamientos, fiestas de 15, incluso cuando fallecen los acompañamos en el velatorio”.

Vidal, hoy, es el Coordinador de Desarrollo Humano Integral de Cáritas, y uno de los referentes de los Hogares de Cristo. Pero no siguió la vocación sacerdotal. “Es una pregunta que me hice, pero me di cuenta que mi aporte era por el lado del laicado y de mi profesión de enfermero y mi estudio, porque soy psicólogo. Y sentía que mi vocación iba más al trabajo de los Hogares de Cristo y la asistencia a los más rotos que, por ejemplo, a dar catequesis”.

Un mechón de pelo le cae desordenado sobre la frente y juega en forma permanente con su barba. Habla en una pequeña mesita de la sacristía del párroco de San José, el padre Tano Angelotti. Hay fotos del cura anterior de la zona, el padre Bacchi, que estaba a 15 cuadras, en Villa Palito y murió de COVID en el 2020. Una camiseta de Bolívar. Una Virgen de Luján. Y dentro del templo, las paredes tienen coloridas pinturas hechas por el centro cultural Cruz del Sur. “Es un lugar que tiene muchos dolores, pero donde más se vive la alegría de organizarse y trabajar desde la Fe. Es una comunidad muy activa”, asegura.

A metros del altar hay otras dos imágenes de la Virgen de Luján y una cruz. Serán llevados hoy al Luna Park, cuando se lance, con una misa que celebrará Monseñor Oscar Ojea, presidente de la Conferencia Episcopal, una gran peregrinación por todo el país que arrancará en octubre y culminará en marzo de 2023 para celebrar los 15 años de los hogares de Cristo y los 10 del papado de Francisco. Desde Buenos Aires partirá un micro con 60 varones y mujeres de los hogares de Cristo que se recuperaron de las adicciones. “La idea es encontrarnos. La idea es ‘María nos visita y nos abraza’. E irá acompañado por nuestro lema, que es ‘Ni un pibe menos por la droga’. Uno cuando ve la televisión y mira las preocupaciones, ve la inflación, el dólar, pero nunca las adicciones. Y si preguntás en el barrio, va a estar siempre entre los dos primeros problemas. No sé, será que acá nunca vienen a preguntar. Queremos salir a sensibilizar a la sociedad, como una caravana de la esperanza”, señala Vidal.

En la parroquia San José funciona una escuela, un polideportivo, un comedor y una casa social de Cáritas. “Es un lugar que estaba muy abandonado por la Iglesia y el Estado. Todos nos tenemos que hacer responsables. Ahora la zona tiene vida. Hay una Fe que motoriza, que da esperanza”, señala.

Sin embargo, la sombra de las adicciones abarca todo. “Es algo de la época. No se puede entender el problema del consumo por fuera de la cultura consumista. Y allí entran las drogas. En los últimos años creció muchísimo. Yo trabajo en Cáritas Argentinas, en el área que se abrió precisamente para atender ese problema. Viajé por todas las provincias y es una realidad impresionante, que invadió todo”.

Vidal cuenta que se sorprendió encontrar problemas de adicciones y droga hasta el pueblos pequeños y comunidades como la wichi y otros pueblos originarios, que se suponían a salvo del flagelo. “Vos decís, ‘¿cómo llegó hasta acá?’. Pero hay un documento muy bueno que tendrá unos 15 años, el de Aparecida, donde los obispos de América Latina dicen que la droga es como una mancha de aceite en el agua que invade todo. Y que las drogas son una pandemia, una palabra que en ese momento no se entendía bien, pero ahora conocemos”

-¿La pandemia de COVID lo agudizó?

-Hubo trabajos de Sedronar y otros institutos donde se ve que se incrementó el consumo de drogas y alcohol. Eso habla que ante un momento tan angustiante funcionan para taparlas. Y también por la soledad. Nosotros estamos llenos de estadísticas de desempleados, de chicos que desertan de las escuelas, de falta de vivienda, pero hay una que falta y es dolorosa: las personas que se sienten solas.Te dicen que no tienen amigos, que nadie les pregunta cómo están.

-Las drogas también aislan.

-Exacto. Van cortando los lazos con la familia, los amigos, el trabajo. El gran desafío es restablecer el primer lazo, que es el de la confianza, integrarlos. A Los Hogares de Cristo, los chicos los llaman “La familia grande”, porque es como una familia sustituta, donde se festeja con ellos, se los acompaña al hospital, si están presos se los visita, es una red de contención. Y ni hablar que es un gran desafío, porque se nos hace un gran cuello de botella cuando se recuperan y no consiguen un trabajo. Ahí se empantana todo y se frustran.

-¿El gran problema es el paco en estos barrios?

-Son todas las drogas. El paco es como la explosión de la marginalidad, digamos. Es una droga muy fuerte que genera una adicción muy fuerte y difícil de romper y un rápido deterioro. Lo que muchos piensan es que es la droga más barata, y lo es hasta ahí, es medio falaz eso, porque los chicos y las chicas consumen muchas dosis y gastan mucha plata. Pero hay otro gran problema, y es el alcohol. No se lo ve como algo tan malo, pero genera una adherencia en el cuerpo y en la persona. Te diría que es más difícil recuperar al alcohólico que al que consume paco.

¿Son conscientes del consumo?

-Si, se dan cuenta enseguida que se ven mal. Se notan cómo tienen las manos, el cuerpo… Es algo que conmueve. Cuando salimos a repartir mate cocido o comida a la noche y los ves justo cuando van a consumir te piden perdón. Les da vergüenza y sienten que te están fallando. Lo que sucede es muy paradojal. Ellos consumen porque sienten que su vida está jugada. Pero cuando logran salir del consumo, son los primeros en hacer el bien. Eso lo vimos muy fuerte en la pandemia. Los primeros días estábamos todos asustados, pero la parroquia quería seguir dando la comida, yendo a buscar a los abuelos que estaban solos. Y los primeros que se pusieron al frente fueron los chicos y las chicas recuperados. Fueron los verdaderos protagonistas. A mi me emocionó mucho.

Pablo no quiere hacer nombres, pero recuerda en especial a un chico que llegó hace unos años muy sucio a la puerta de la parroquia. Como dice él, “muy, muy, muy roto”. Pero lo recibieron en la puerta otros chicos y le dieron un abrazo sin preguntarle ni el nombre. “‘Vamos a bañarte que nos tenemos que sentar a comer’”, le dijeron. Esas cosas los descoloca, porque en la calle viven mucha violencia, sea entre ellos, o con la policía, con los vecinos… ¿viste que nadie los mira a los ojos? Y ese chico fue haciendo un camino muy lindo, con sus idas y vueltas al consumo, sus bloopers. Pero hoy tiene una profunda fe y convicción misionera, es muy religioso”.

El Hogar de Cristo llevó adelante un estudio donde midieron el impacto de las adicciones a sustancias psicoactivas en un contexto de exclusión. Fue hecho en una población de 300 personas en sus 21 sedes. Las conclusiones fueron dramáticas. Por ejemplo, antes de empezar a consumir, un 20% de ese universo consultado tenía problemas de vivienda. Luego de hacerlo, la cifra llegó al 47%. Y el 40% terminaron en la calle o en un parador. Del mismo modo, el 50% que tenía problemas con la ley antes del consumo, cuando lo hizo trepó al 80%. Más de la mitad terminó tras las rejas. Se triplicó la presencia de enfermedades como el HIV y la tuberculosis.

Una de las dificultades que tienen es la carrera desigual que disputan con dealers y organizaciones de venta de drogas. “En general, nosotros decimos que las drogas son el camino de las 3 ‘C’: la calle, el cementerio y la cárcel. Y tenemos que llegar primero con las otras tres ‘C’ de la vida, que son los clubes, las capillas y el colegio. Parece una frase trillada, pero es lo que debemos intentar siempre, que los adolescentes tengan antes una pelota y un libro que un arma y la droga. A veces es una carrera y un gran desafío llegar antes, pero si caen, también como hacer para levantarlos rápido”.

Los hogares de Cristo se solventan a través de Cáritas, que es lo mismo que decir la Iglesia Católica, la Sedronar a nivel nacional, con un programa de financiación, y convenios provinciales, municipales y donaciones particulares. “Las adicciones atraviesan a toda la sociedad: política, sindicatos, cualquier barrio tiene estos problemas. Y lo nuestro genera una esperanza, así que vienen a colaborar. Por ejemplo, un Centro de Salud viene a revisar a los chicos una vez por semana”. Para él, separación de la Iglesia del Estado, como plantean muchos sectores de la sociedad, sería un golpe a la economía de éste y otros lugares similares. “Los que dicen eso no conocen la experiencia que hacemos en los barrios. En temas de adicciones, como otros, estamos pasando a un nuevo paradigma de época. Se necesita un trabajo muy articulado entre el Estado y las organizaciones como la Iglesia, los comedores o las ONG. Los que dicen eso piensan que están financiando al cura para dar la misa. Acá se financia un polideportivo, un comedor, un espacio para tratar adicciones, que no puede resolver el Estado solo. Aún con los mejores profesionales recibidos en las mejores universidades, si la comunidad no los abraza, va a fracasar. Muchas veces se escucha que estos pibes están perdidos y no es así. Es un camino lento, pero nosotros sabemos que pueden salir”.

Para ver nota original: https://www.infobae.com/sociedad/2022/09/04/los-hogares-de-cristo-y-su-lucha-contra-las-adicciones-es-una-carrera-y-hay-que-llegar-antes-que-los-dealers/

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Lanzaron en el Luna Park la peregrinación nacional bajo el lema Ni un Pibe Menos por la Droga

Miles de personas se congregaron este domingo por la tarde, en el Luna Park, para el lanzamiento de la Peregrinación 2022-2023 que llevará una réplica de la Virgen de Luján por todo el país, con el lema #NiUnPibeMenosPorLaDroga, organizada por “La Familia Grande Hogar de Cristo” (FHGC) que preside el padre José María “Pepe” Di Paola.

La celebración religiosa comenzó a las 13, bajo el lema “Ni un pibe menos por la Droga, donde el padre “Pepe”, párroco en el barrio La Cárcova, de la localidad bonaerense de San Martín, y coordinador nacional de la Pastoral Nacional de Drogadependencia y Adicciones de la Conferencia Episcopal Argentina, afirmó a Télam: “La iglesia tiene la capacidad de acompañar a la familias a través de la paz, el trabajo y la solidaridad un momento difícil”.

Y agregó “tenemos de acompañar a la gente para fortalecer sus vínculos con nuestras organizaciones barriales”.

Por su parte el padre Lorenzo “Toto” De Vedia, responsable de la Parroquia de los Milagros de Caacupé, en la Villa 21-24 de Barracas, destacó el rol que tiene esta actividad en los barrios populares y remarcó que “comenzó hace quince años, en un pequeño lugar en la villa 21 y ahora tiene más de 250 hogares en todo el país”.

De Vedia destacó la importancia de la religión para la recuperación de las adicciones y consideró: “la fe está en el corazón de estos pibes, porque tiene el apoyo de la comunidad de Cristo que los abraza y los ayuda a que se recuperen”.

A las 14, las agrupaciones barriales ingresaron al estadio lentamente, debido a la gran cantidad de personas que estaba esperando a las afueras.

“Esto es hermoso, ver a las bandas de los barrios populares y que también ayudan a los chicos a recuperarse de las drogas”, afirmó en tanto Juan Carr, titular de la Red Solidaria.

La estatuilla de la Virgen de Luján recorría el Luna Park, mientras que, minutos después de las 14, ingresó al estadio la banda del Ejército Tamborcito de Tacuarí, en medio de una ovación.

En el escenario, el obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Oscar Vicente Ojea Quintana, dio la bienvenida a las organizaciones y destacó que “es importante que, dentro de poco, la virgen del Luján, quien protege a todos los argentinos, recorrerá cada punto del país”.

Por su parte, el padre Di Paola agregó: “Vamos a caminar por la Argentina para llegar al corazón del país, para dejar el mensaje Ni un Pibe Menos por la Droga”.

Agregó que el número de Hogares de Cristo se incrementó en todo el país y que la “comunidad organizada ayuda a los pibes caídos a salir adelante”.

En este contexto, hizo alusión al intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner: “Si hay alguien que comprende de corazón lo que le pasó a la vicepresidenta Cristina es la gente de los barrios populares, porque sufre de eso todos los días”.

Después de las palabras de Di Paola, se emitió en un mensaje enviado desde el Vaticano por el papa Francisco.

“Una peregrinación es una esperanza de que ningún pibe se muera a causa de la droga y es posible con la ayuda de dios”, dijo el Papa.

Y agregó “es posible enfrentarse contra la droga y la delincuencia, si abrimos las manos para dar cariño para aquellos que más los necesitan”.

Posteriormente, luego de la eucaristía a cargo de Monseñor Ojea, se realizó el tradicional “Lavado de Pies” a niños y adultos que integran los “Hogares de Cristo”.

En la celebración estuvieron presentes el ministro de Educación de la provincia de Buenos Aires, Alberto Sileoni, el secretario general del Movimiento Evita, Emilio Pérsico y el ex secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, Gustavo Beliz.

Por su parte, Esteban “Gringo” Castro, secretario de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, afirmó a Télam: “Nosotros desde la UTEP venimos trabajando desde hace tiempo con la Iglesia y todas las organizaciones barriales que forman parte de ellas”.

Asimismo, Karina, una vecina de Isidro Casanova, destacó el rol del padre Basilicio Brítez, más conocido como “Padre Bacchi”, quien murió en agosto de 2020 de coronavirus.

“El padre fue clave para nuestro barrio, él nunca le decía que no a un pibe que lo necesitaba. El padre te escuchaba y te daba un abrazo y eso para alguien que no tiene nada es un monto”, indicó la joven.

El cantante León Gieco se hizo presente con tres temas, uno de ellos, el Ángel de la Bicicleta, con un integrante del Hogar de Cristo, que fue recibido con una gran emoción por los espectadores.

El evento concluyó con el homenaje al padre Bacchi, que contó con la participación de la agrupación “El Buenas”, de La Matanza y con un recital del Padre Cesar y los Pecadores.

La peregrinación lanzada hoy continuará por el AMBA y el resto del país, y concluirá el 13 de marzo próximo, día en que se celebrarán los 15 años de vida de los Hogares de Cristo y los diez de pontificado de Francisco.

Para ver nota original: https://www.chacodiapordia.com/2022/09/05/lanzaron-en-el-luna-park-la-peregrinacion-nacional-bajo-el-lema-ni-un-pibe-menos-por-la-droga/

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Peregrinarán con la Virgen de Luján por todo el país con el lema “ni un pibe menos por la droga”

Miles de personas se congregaron ayer por la tarde en el Luna Park para el lanzamiento de la Peregrinación 2022-2023 que llevará una réplica de la Virgen de Luján por todo el país, con el lema #NiUnPibeMenosPorLaDroga, organizada por “La Familia Grande Hogar de Cristo” (FHGC) que preside el padre José María “Pepe” Di Paola, referente de los llamados “curas villeros”.

La celebración religiosa comenzó a las 13, bajo el lema “Ni un pibe menos por la Droga”, donde el padre “Pepe”, párroco en el barrio La Cárcova, de San Martín, y coordinador nacional de la Pastoral Nacional de Drogadependencia y Adicciones de la Conferencia Episcopal Argentina, afirmó a Télam: “La iglesia tiene la capacidad de acompañar a la familias a través de la paz, el trabajo y la solidaridad un momento difícil”.

La peregrinación continuará por el AMBA y el resto del país, y concluirá el 13 de marzo próximo, día en que se celebrarán los 15 años de vida de los Hogares de Cristo y los diez de pontificado de Francisco.

Por su parte el padre Lorenzo “Toto” De Vedia, responsable de la Parroquia de los Milagros de Caacupé, en la Villa 21-24 de Barracas, destacó la importancia de la religión para la recuperación de las adicciones y consideró: “La fe está en el corazón de estos pibes, porque tiene el apoyo de la comunidad de Cristo que los abraza y los ayuda a que se recuperen”.

A las 14, las agrupaciones barriales ingresaron al estadio lentamente, debido a la gran cantidad de personas que estaba esperando a las afueras. “Esto es hermoso, ver a las bandas de los barrios populares y que también ayudan a los chicos a recuperarse de las drogas”, afirmó en tanto Juan Carr, titular de la Red Solidaria.

La estatuilla de la Virgen de Luján recorría el Luna Park, mientras que, minutos después de las 14, ingresó al estadio la banda del Ejército Tamborcito de Tacuarí, en medio de una ovación.

Por su parte, el padre Di Paola agregó: “Vamos a caminar por la Argentina para llegar al corazón del país, para dejar el mensaje Ni un Pibe Menos por la Droga”.

Agregó que el número de Hogares de Cristo se incrementó en todo el país y que la “comunidad organizada ayuda a los pibes caídos a salir adelante”.

En este contexto, hizo alusión al intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner: “Si hay alguien que comprende de corazón lo que le pasó a la vicepresidenta Cristina es la gente de los barrios populares, porque sufre de eso todos los días”.

Después de las palabras de Di Paola, se emitió en un mensaje enviado desde el Vaticano por el papa Francisco. “Una peregrinación es una esperanza de que ningún pibe se muera a causa de la droga y es posible con la ayuda de dios”, dijo el Papa.

Y agregó “es posible enfrentarse contra la droga y la delincuencia, si abrimos las manos para dar cariño para aquellos que más los necesitan”.

En la celebración estuvieron presentes el ministro de Educación de la provincia de Buenos Aires, Alberto Sileoni, el secretario general del Movimiento Evita, Emilio Pérsico y el ex secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, Gustavo Beliz.

Por su parte, Esteban “Gringo” Castro, secretario de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, afirmó a Télam: “Nosotros desde la UTEP venimos trabajando desde hace tiempo con la Iglesia y todas las organizaciones barriales que forman parte de ellas”.

León Gieco cantó tres canciones, una de ellas “El Ángel de la Bicicleta”, con un integrante del Hogar de Cristo, que fue recibido con una gran emoción por los espectadores.

Para ver nota original: https://brownonline.com.ar/97773-sociedad-peregrinaran-con-la-virgen-de-lujan-por-todo-el-pais-con-el-lema-ni-un-pibe-menos-por-la-droga-2022-09/

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Los Hogares de Cristo comenzaron su peregrinación nacional en el Luna Park

La caminata llevará la imagen de la Virgen de Luján y se extenderá por todo el país. Pretende ser “un llamado al compromiso de todos los actores de la sociedad” para combatir la droga.

La Familia Grande del Hogar de Cristo (FGHC) presentó la peregrinación nacional de la Virgen de Luján el domingo 4 de septiembre en el Luna Park, en un acto que contó con la participación de miembros de centros barriales que componen los hogares, representantes de barrios populares del AMBA, y sacerdotes miembros de la pastoral villera.

En el encuentro, que fue acompañado por el lema “Ni un pibe menos por la droga”, se celebró una misa con lavatorio de pies, que fue presidida por monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, y concelebrada por monseñor Gustavo Oscar Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario para las villas y barrios populares de CABA; monseñor Eduardo Horacio García, obispo de San Justo; monseñor Ernesto Giobando SJ, obispo auxiliar de Buenos Aires; el presbítero José María Di Paola, presidente de la FGHC, junto con más de 25 sacerdotes que trabajan y viven en barrios populares del AMBA.

En la homilía, el presbítero Di Paola expresó: “Queremos agradecerle a Dios por este momento que estamos viviendo. Hemos aprendido a formar la comunidad en nuestros barrios populares de la mano de la Virgen de Luján, que nos reunió en cada año de celebración de los hogares de Cristo y ahora de su mano desde este lugar, vamos a caminar todo el país para llegar al corazón de la Argentina con un solo mensaje; ‘Ni un pibe menos por la droga’”.

“Hemos ido creciendo y creciendo, no solamente en cantidad de centros barriales, sino también en la manera de llegar al corazón y a la solución de los problemas de nuestros hermanos”, recordó Di Paola.

Asimismo, el sacerdote manifestó: “Creemos en la comunidad organizada, que es la única que responde a los problemas y creemos que los chicos y las chicas, cuando encuentran una comunidad organizada, salen adelante, son parte de ella y protagonistas indispensables de cada una de ellas”. “En el lavatorio de los pies, Jesús dice al final: ‘Lávense los pies los unos a los otros’ y es eso el Hogar de Cristo, porque aquel que se recupera enseguida está pensando en cómo dar una mano a aquel que ve tirado en la vereda, en el pasillo o la calle”, valoró. 

El padre Di Paola insistió en que “venimos de barrios populares donde la violencia y la droga atraviesan la vida de los jóvenes y de las familias”, y por eso señaló una vez más la importancia de esta peregrinación, como un “llamado al compromiso de todos los actores de la sociedad para ayudar a combatir el flagelo de la droga”.

Durante la jornada hubo también shows musicales, se entonaron las estrofas del himno nacional argentino y el cantante León Gieco interpretó la canción ‘Solo le pido a Dios’. La caminata, que se inició el 7 de agosto, fiesta de San Cayetano, y prevé visitar pueblos, ciudades y provincias de las distintas regiones del país a lo largo de un año, finalizará en marzo de 2023 con una misa en el santuario de Luján, en coincidencia con los 15 años del nacimiento del Hogar de Cristo y los 10 años de pontificado de Francisco.

Además, en la peregrinación de la Madre de Luján por los Centros Barriales del Hogar de Cristo “viajará también una cruz muy significativa: la que estaba en el templo de la parroquia Nuestra Señora de Caacupé cuando el cardenal Bergoglio (hoy papa Francisco) el Jueves Santo de 2008 lavó los pies a jóvenes que estaban luchando contra el consumo de paco”, explicaron desde la FGHC.

Por su parte, Pablo Vidal, coordinador de la Familia Grande Hogar de Cristo y del área de Desarrollo Humano Integral de Cáritas Argentina, explicó que ya se ha fijado el cronograma de fechas que desarrollará la caminata “a lo largo y a lo ancho de todo el país”.

Asimismo, subrayó que gracias a la ayuda de Cáritas, un ómnibus partirá con 60 personas que acompañarán todo el recorrido y “los que más van a tomar participación de esto son varones y mujeres con su propio testimonio de que salieron del consumo y van a ir a transmitir este compromiso en las distintas ciudades, dando charlas en las escuelas, en clubes de deportes, hablando con las familias y los distintos municipios”, aseguró.

Mayores informes en el sitio web y en el perfil de Instagram de FGHC.+

Para ver nota original: https://aica.org/noticia.php?id=55168

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Se lanzó oficialmente la Peregrinación de la Virgen de Luján por los Hogares de Cristo de la Argentina 2022-2023

El domingo 4 de septiembre en el Luna Park de la ciudad de Buenos Aires se lanzó a nivel nacional la Peregrinación de la Virgen de Luján por los Hogares de Cristo de la Argentina con el lema #NiUnPibeMenosPorLaDroga que organiza la Familia Grande Hogar de Cristo, Cáritas Argentina y la Unión de Clubes Parroquiales.

La Peregrinación nace con la idea de unir a todos nuestros Centros Barriales con la presencia de la Virgen de Luján, que la Madre de Luján salga de visita. Las madres son siempre las que más se preocupan y nos vienen a decir y a llorar por la situación de un chico en consumo. Y va a recorrer toda la Argentina.

Primero va a hacer la Peregrinación Juvenil a Luján el 1 y 2 de octubre caminando juntos los Centros Barriales; después irá al NEA, luego al Norte argentino, por el Centro y Cuyo, y más adelante a la Patagonia para volver en marzo del 2023 nuevamente a Luján para celebrar los 15 años del Hogar de Cristo y los 10 de pontificado de Francisco. Bergoglio no solo estuvo en aquel primer gesto de lavatorio de pies en el 2008 sino que siempre acompañó el fortalecimiento de los Hogares porque consideraba que nuestra propuesta era muy apropiada.

En el Lanzamiento en el Luna Park pensamos en cada uno de estos Centros Barriales que están dispersos en la geografía argentina y que están unidos en un corazón que es el de la Familia Grande Hogar de Cristo. Se cantó el Himno Nacional Argentino, entre otros temas, como la marcha patria que evoca a las islas Malvinas, con la presencia en el escenario de la Banda militar Tambor de Tacuarí del Regimiento 1 Patricios. También ingreso La Virgen de Luján y Cruz de Cristo que visitarán a sus hijos de toda la Argentina portadas por jóvenes de los Hogares de Cristo.

La Misa, en la que se repitió el gesto del lavatorio de pies, fue presidida mons. Oscar Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. La homilía fue pronunciada por el padre José María “Pepe” Di Paola, párroco en San Juan Bosco, José León Suárez, y presidente de la Federación Familia Grande Hogar de Cristo.

Compartimos la desgrabación de la homilía del padre José María Di Paola en la misa del lanzamiento de la Peregrinación de los Hogares de Cristo, que llevará la Virgen de Luján por toda la Argentina:

Queridos amigos,

Como Gran Familia de Hogar de Cristo, desde ese momento que veíamos recién en que nuestro obispo Bergoglio lavó los pies, hoy somos esta gran familia. Por eso queremos agradecerle a Dios, agradecer ese momento de hace 15 años (aplausos) de ese gran encuentro que estamos viviendo.

Hemos aprendido en todo este tiempo a formar la comunidad en nuestros barrios populares de la mano de la Virgen de Luján. La Virgen de Luján fue aquella que nos reunió en cada año de celebración de los Hogares de Cristo. Y ahora de su mano desde este lugar vamos a caminar todo el país para llegar al corazón de la Argentina con un solo mensaje: ¡Ni un pibe menos por la droga! (aplausos y bombos)

¿Y cómo empezamos? Recordábamos en aquel momento la parábola del Buen Samaritano y nos sentíamos como aquellos que seguían de largo frente a un problema porque no sabíamos qué hacer. Dijimos ¡basta! Vamos a pararnos, vamos  tomar al que está caído, vamos a empezar un nuevo tiempo, ese nuevo tiene nombre y es el Hogar de Cristo. (aplausos) En ese momento muchos de los que están acá comenzaron a tener la vida como Dios manda. Muchos en ese momento –la mayoría—no sabíamos: solamente le pusimos el corazón que es lo que nos pidió el Papa Francisco.

Fuimos creciendo y creciendo, no solamente en cantidad de números de centros barriales sino también en la manera de llegar al corazón y a la solución de los problemas de nuestros hermanos. Creemos en la comunidad organizada. La comunidad organizada es la única que responde a los problemas. Y creemos que los chicos y las chicas cuando encuentran una comunidad organizada salen adelante y son parte de ella. Y son protagonistas indispensables de cada una de ellas. (aplausos y bombos)

En el Lavatorio de los Pies Jesús dice al final “lávense los pies los unos a los otros” y es eso el Hogar de Cristo. Porque aquel que se recupera en seguida está pensando en cómo dar una mano a aquel ve tirado en la avenida, en el pasillo o en la calle. Nadie quiere parecer alguien que terminó su trabajo y se va. Siente la responsabilidad de llevar la buena noticia que es su propia vida a la vida de los hermanos que lo necesitan.

Por eso acá hay un montón de acompañantes pares. (aplausos y bombos) Ellos son la bandera del Hogar de Cristo. Y venimos de barrios populares donde la violencia y la droga atraviesan la vida de los jóvenes y de las familias. Venimos de barrios en donde tristemente matan a un chico… porque en el 2009 los curas de las villas dijimos que hay dos cosas que están en las manos de cualquiera: las drogas y las armas. Y por eso tenemos un montón de chicos caídos en nuestros barrios. Si hay quienes comprenden de corazón lo que le pasó a la vicepresidenta Cristina son la gente de los barrios populares porque sufren eso todos los días. (aplausos y bombos) Sabemos que la violencia no es el camino. Un amigo nuestro que está aquí con un montón de jóvenes y que es un ejemplo, y me decía: “Pepe, ¿habrá que suspender el acto?”. “No, señor. Tenemos que llenar el Luna Park para mostrar que hay un camino que es la paz, la vida, el trabajo. Y que los que tienen que suspender las cosas son los eligen e camino de la violencia y de la droga. (aplausos y bombos)

Por eso hoy damos gracias a Dios. No pensábamos aquel día que íbamos a llegar a este momento. Y empieza el recorrido. Primero a Gualeguaychú: ahí vamos por primera vez. (aplausos) Vamos con la caravana después de la Peregrinación de Luján y a recibirla en el AMBA en todos los lugares en donde estamos.

¡Que viva la Virgen de Luján!

¡Viva la Iglesia!

¡Vivan los Hogares de Cristo!

¡Viva el Papa Francisco!

Con gran gozo, las sorpresas se sucedieron una a una para los chicos y chicas de los hogares de Cristo: Un video con un mensaje de esperanza y aliento del Papa Francisco, entre otros, como así la presencia de León Gieco en vivo en el escenario fue una sorpresa para todos en el Luna. Interpretó cuatro canciones que fueros seguidas y aplaudidas con emoción y agradecimiento.

Ver video del Papa: https://youtu.be/5wAq2OOP_mE

Para ver nota original: https://diocesislarioja.org.ar/se-lanzo-oficialmente-la-peregrinacion-de-la-virgen-de-lujan-por-los-hogares-de-cristo-de-la-argentina-2022-2023/

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Lanzaron en Buenos Aires la peregrinación de curas villeros que pasará por la ciudad

Se lanzó la Peregrinación de la Virgen de Luján por los Hogares de Cristo de la Argentina 2022-2023 que visitará esa casa en Gualeguaychú durante el mes de octubre. Participó una delegación de gualeguaychuenses.

Este domingo 4 se lanzó a nivel nacional la Peregrinación de la Virgen de Luján por los Hogares de Cristo de Argentina con el lema “Ni un pibe menos por la droga” que organiza la Familia Grande Hogar de Cristo, Cáritas Argentina y la Unión de Clubes Parroquiales.

En la previa a la entrada al estadio, los 5000 chicos y familias de los Hogares se congregaron en la Plaza Roma a media cuadra del Luna Park donde se encontraba estacionado el micro que los llevará en peregrinación junto con la Virgen de Luján y la Cruz de Cristo donde cantó León Gieco.

La peregrinación arribará a Gualeguaychú el sábado 1 de octubre, luego pasarán por Concordia el 6 de octubre y el 9 visitarán Paraná.

¿QUÉ SE VIVIÓ EN EL LUNA PARK?

Se cantó el Himno Nacional Argentino –entre otros temas, como la marcha patria que evoca a las islas Malvinas- con la presencia en el escenario de la Banda militar Tambor de Tacuarí del Regimiento 1 Patricios.

La Misa, en la que se repitió el gesto del lavatorio de pies, fue presidida monseñor Oscar Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y fue concelebrada por casi 30 sacerdotes y curas villeros. La homilía fue pronunciada por el padre José María “Pepe” Di Paola, párroco en San Juan Bosco, José León Suárez, y presidente de la Federación Familia Grande Hogar de Cristo.

Di Paola expresó que “de la mano de la Virgen de Luján vamos a caminar todo el país para llegar al corazón de Argentina con un solo mensaje: ¡Ni un pibe menos por la droga! Venimos de barrios populares donde la violencia y la droga atraviesan la vida de los jóvenes y de las familias. Venimos de barrios en donde tristemente hay dos cosas que están en las manos de cualquiera: las drogas y armas. La violencia no es el camino”.

Agregó que “empieza el recorrido. Primero a Gualeguaychú: ahí vamos por primera vez. Vamos con la caravana después de la Peregrinación de Luján y a recibirla en el AMBA en todos los lugares en donde estamos”, cerró.

Para ver nota original: https://r2820.com/notas/lanzaron-en-buenos-aires-la-peregrinacin-de-curas-villeros-que-pasar-por-la-ciudad.htm

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‘Queremos una Argentina sin droga y un país lleno de esperanza para los jóvenes’

“Este domingo 7 de agosto y con una Misa, la Familia Grande Hogar de Cristo (FGHC) puso en marcha la Peregrinación 2022-2023 desde el Santuario de San Cayetano, ubicado en el barrio porteño de Liniers. La Eucaristía fue presidida por monseñor Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires, vicario para las villas y barrios populares de CABA y vicepresidente de Cáritas Argentina; y concelebrada por más de 15 sacerdotes que trabajan en villas y barrios populares de CABA y Gran Buenos Aires. La predicación estuvo a cargo del padre José María “Pepe” Di Paola, párroco de San Juan Bosco en José León Suárez, provincia de Buenos Aires, y presidente de la Federación Familia Grande Hogar de Cristo.

LA HOMILIA

Buenas tardes a todos.
Hoy venimos a esta misa en San Cayetano. Somos de los Hogares de Cristo. Aquellos lugares que son lugares de compasión como los que nos pedía Jesús, lugares en donde recibimos a aquellos que la sociedad descarta.

Por eso trajimos esta bandera aquí, al altar de San Cayetano: Ni Un Pibe Menos Por La Droga. Queremos una Argentina así y vamos a iniciar una caminata a partir de ahora con la Virgen de Luján que está aquí presente.

Esta Virgen de Luján va a comenzar hoy, después de esta misa y de esta oración que hacemos todos juntos acá, un recorrido por todo el país.

Comenzamos ahora por la capital y el Gran Buenos Aires pero después va a ir recorriendo todos estos lugares de compasión en donde en distintos pueblos, provincias, ciudades hay hermanos que se arremangan y que ponen la vida para que cada uno de estos chicos encuentre sentido a su existencia.

Hoy iniciamos juntos a ustedes el recorrido de la Virgen de Luján y esta Cruz que estuvo en el momento en que el Papa Francisco, cuando era nuestro obispo en Buenos Aires, en el año 2008 lavó los pies de chicos que estaban sumergidos en el drama del paco y él a cada uno le lavó los pies como Jesús a los apóstoles. Vamos a cumplir en marzo, cuando termine este andar por todo el país, 15 años de vida y 10 años de la presencia de nuestro Papa Francisco.

Ustedes verán que en la bandera hay fotos con caras de chicos que ya no están. Queremos que la Argentina tenga la posibilidad de levantar aquellos chicos y chicas que están sumergidos en la droga. Queremos que reciban esto que nos pedía Jesús: que el buen samaritano, aquel que levanta al que está caído, esté en el corazón de cada argentino.

Hoy empezamos la caminata y lo hacemos desde San Cayetano. San Cayetano que escuchó permanentemente la desesperación de hombre y de la mujer sin trabajo; que le puso el oído; que le dio el corazón, la fuerza y la bendición para seguir adelante; el que recibe las “gracias” de aquel que consiguió el trabajo, que lo recibió como una bendición del Santo del Trabajo.

Consideramos que este era el mejor lugar para comenzar esta caminata para que San Cayetano escuche la desesperación de tantos jóvenes que están sumergidos en la droga, que no le encuentran sentido a la vida, la desesperación de madres que no encuentran lugares ni la forma de darle a sus hijos el motivo para que puedan vivir con alegría y con esperanza y sabemos que San Cayetano los va a escuchar. Nos va a escuchar a todos.

Acá, en esta caminata, están presentes muchos jóvenes que han dejado la droga y hoy vienen a agradecerle también como aquel que había perdido el trabajo. Iniciamos esta caminata para transmitir esta misma esperanza a otros jóvenes que hoy no la tienen.

Y este es un trabajo de la Iglesia. El Hogar de Cristo nace en nuestra Iglesia y necesita de cada uno de nosotros. Alguno dirá ¿y yo qué puedo hacer? Rezá en tu casa porque creemos que la oración puede hacer mucho. Y otros podrán hacer desde el lugar en donde están, desde la educación, desde el barrio, desde escuchar al otro, prestarle el oìdo y acompañarlo a algún lugar para que pueda volver a vivir. Todos podemos hacer algo.

Esto es lo que vamos a ir anunciando por todo el país. Queremos un país sin droga. Queremos un país lleno de esperanza para los jóvenes. Por no queremos que haya chicos que caigan por culpa de la droga.

Levanten la mano quiénes de aquí, hoy, se van con la convicción de rezar y ayudar para no haya ni un pibe menos por la droga. [La multitud levanta sus manos.] Somos muchos.
¡Somos muchos más de lo que pensamos!

Sigamos, entonces, y acompañemos esta caminata. Empieza hoy y termina el dìa 13 de marzo del año que viene, día en que festejamos los 10 años del Papa Francisco y los 15 años de nuestro Hogar de Cristo. Lugar de esperanza para los jóvenes de la Argentina. [aplausos]

Que san Cayetano, que da da el puntapié inicial hoy también nos acompañe para transmitir la esperanza a cada rincón de país adonde lleguemos. Que Dios nos bendiga a todos.

Para ver nota original: https://diarioelatlantico.com.ar/2022/08/08/queremos-una-argentina-sin-droga-y-un-pais-lleno-de-esperanza-para-los-jovenes/

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Los Hogares de Cristo peregrinan por sus primeros 15 años

Max Fehrmann, coordinador del centro barrial Don Orione de Ciudad Oculta en Buenos Aires, contó de qué manera se está llevando a cabo la peregrinación nacional del Hogar de Cristo. “El lanzamiento oficial será en el Luna Park el domingo 4 de setiembre y el sábado 1 de octubre estaremos de caminata a la basílica de Lujan. Y dos días después se iniciará el recorrido por el interior del país. Y en ese marco es que estamos invitando a todos a firmar la propuesta de cinco puntos realizada en conjunto con Cáritas bajo el lema “Ni un pibe menos por la droga” en www.caritas.org.ar/niunpibemenos”, indicó Max.

Con 33 años, Fehrmann llegó a los Hogares de Cristo a través de la parroquia Nuestra señora de Caacupé de la villa 21-24 de Buenos Aires en el 2011. “Tenemos más de 200 centros barriales en todo el país. El Hogar de Cristo es una propuesta de Iglesia para recibir a los más rotos, a los que han caído en las adicciones. El flagelo del paco y sus consecuencias fueron los inicios, hace casi 15 años atrás, de nuestra obra”, añadió el joven.

Buscar una Argentina sin droga y un país lleno de esperanza para los jóvenes es el propósito de la peregrinación que se prolongará hasta el próximo 13 de marzo del año que viene. Todo se inició el domingo 7 de agosto con una Misa de envío, celebrada en el santuario de San Cayetano, en el día de la fiesta de uno de los santos con más devotos en nuestro país. Monseñor Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires, vicario para las villas y barrios populares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y vicepresidente de Cáritas Argentina, presidió la eucaristía concelebrada por más de 15 sacerdotes que trabajan en villas y barrios populares de la zona y del Gran Buenos Aires.

La homilía estuvo a cargo del padre José María “Pepe” Di Paola, párroco de San Juan Bosco en José León Suárez, provincia de Buenos Aires, y presidente de la Federación Familia Grande Hogar de Cristo. El cura villero presentó la Peregrinación, que es presidida por la Virgen de Luján y la misma Cruz que estaba en el templo de la parroquia Nuestra Señora de Caacupé cuando el cardenal Bergoglio el Jueves Santo del 2008 lavó los pies a jóvenes que estaban luchando contra el consumo de paco. El recorrido iniciado en Buenos Aires recorrerá todo el país, visitando “todos estos lugares de compasión en donde en distintos pueblos, provincias, ciudades hay hermanos que se arremangan y que ponen la vida para que cada uno de estos chicos encuentre sentido a su existencia”.

Se quiere, en palabras de Di Paola, “que la Argentina tenga la posibilidad de levantar aquellos chicos y chicas que están sumergidos en la droga. Queremos que reciban esto que nos pedía Jesús: que el buen samaritano, aquel que levanta al que está caído, esté en el corazón de cada argentino”. El sacerdote llamó a todos a implicarse en los Hogares de Cristo, con la oración, la educación, la escucha y el acompañamiento, insistiendo en que “todos podemos hacer algo”.

Para ver nota original: https://radiomaria.org.ar/programacion/los-hogares-de-cristo-peregrinan-por-sus-primeros-15-anos/

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Una peregrinación contra la droga recorrerá todo el país y llegará a Río Gallegos

Bajo el lema “Ni un pibe menos por la droga”, desde el 4 de septiembre partirá la imagen de la Virgen de Luján  para visitar todos centros barriales de la Familia Grande de los Hogares de Cristo del país.

Desde el 4 de septiembre la imagen de la Virgen de Luján comenzará su camino para visitar todos centros barriales de la Familia Grande de los Hogares de Cristo del país.

La caravana – que comenzó su recorrido  bajo el lema “Ni un pibe menos por la droga”–  transita la provincia de Buenos Aires desde los primeros días de Agosto,  con un cronograma que finalizará en marzo del 2023 cuando celebren los 15 años desde la creación de estos centros de abordaje territorial para los jóvenes con problemas de adicciones, que a la fecha alcanzan más de 150.

“La idea es transitar por todos los centros barriales del país y que sea no sólo una experiencia misionera con la imagen del Virgen de Luján, sino una manifestación de la denuncia de una situación que ha crecido y es más compleja”, declaró a TiempoSur Héctor Silva parte del equipo de coordinación del Familia Grande Hogar de Cristo de Río Gallegos.

El lema- agregó- pretende que se apliquen las políticas de prevención y asistencia para consumos problemáticos. Pero no se trata solo de una tarea inherente a los centros barriales.

En el sitio web caritas.org.ar/niunpibemenos/ cualquier  persona puede manifestar su apoyo completando el formulario, y al mismo tiempo, donar para la peregrinación.

“En marzo del 2023 se cumplirán 15 años de los hogares, y en Capital habían solo tres inicialmente y fue creciendo hasta llegar a dispositivos, con casas amigables y granjas con cerca de 150 casas en todos los país”, recalcó Silva y marcó que “esto fue lo que nos pidió Bergoglio“.

La caravana estará compuesta por jóvenes de estos mismos centros barriales y curas villeros. El Padre José María “Pepe” Di Paola es el máximo referente de los FGCB.

“Los chicos de la peregrinación son acompañantes pares, que han estado atravesados por el consumo, ingresaron a los dispositivos y transitaron un camino de recuperación, por eso también es compartir su testimonios, precisó.

El contingente llegará a Río Gallegos el 24 de enero del próximo año, permanecerán tres días con la imagen de la Virgen “que fue bendecida por los Obispos”.

El consumo de drogas “se ha naturalizado”, planteó Silva quien cuenta con un Máster en Prevención de la Drogadependencia y otras conductas adictivas por la Universidad Internacional de Valencia.

“Vemos situaciones de alta vulnerabilidad, sobre todo en los jóvenes más pobres“, enfatizó. La condición social hace que sea “muy difícil salir”,  más allá de que la problemática de adicciones es trasversal al nivel de vida.  Un familia en estado de vulnerabilidad “tiene menos posibilidades de acceder a un sistema de salud”, en un contexto en el que juegan muchas variables con una “esclavitud con el narcotráfico”.

“El ambiente, el contexto familiar, lo que lo rodea, lo hace más complicado”, añadió. En Santa Cruz es complejo que un joven pueda acceder a un “lugar para el tratamiento y desintoxicación, porque no hay, como sí hay en el norte del país”.

Existen pocos estudios epidemiológicos a nivel nacional sobre adicciones. El último, fue una actualización en 2019 de otro estudio sobre Prevalencias del Consumo en nuestro país. De acuerdo a ese análisis, se expuso que la principal prevalencia de consumo de sustancias psicoativas es liderada por el alcohol en Santa Cruz.  El informe de datos no cambió en los últimos años, porque es similar al estudio realizado por el Observatorio de Drogas de la SEDRONAR en más de 3 mil estudiantes santacruceños en 2014, como el efectuado en la población en general que abarcó el rango etario de 12 a 65 años en 2017 (publicado en 2018). En este último estudio nacional -denominado también mapeo- se encuestó a casi 800 personas de la provincia de 12 a 65 años.

Para ver nota original: https://www.tiemposur.com.ar/info-general/una-peregrinacion-contra-la-droga-que-recorrera-todo-el-pais-y-llegara-a-rio-gallegos

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Pepe di Paola: Hogares de Cristo, “lugares en donde recibimos a aquellos que la sociedad descarta”

El recorrido, que comienza por Buenos Aires recorrerá todo el país, visitando “todos estos lugares de compasión en donde en distintos pueblos, provincias, ciudades hay hermanos que se arremangan y que ponen la vida para que cada uno de estos chicos encuentre sentido a su existencia” “Que la Argentina tenga la posibilidad de levantar aquellos chicos y chicas que están sumergidos en la droga” Una misa que fue el inicio de los festejos por los 15 años de vida de los Hogares de Cristo y los 10 años de pontificado de Francisco

Buscar una Argentina sin droga y un país lleno de esperanza para los jóvenes es el propósito de la Peregrinación 2022-2023 de los Hogares de Cristo, que se prolongará hasta el próximo 13 de marzo y que se iniciaba este domingo 7 de agosto con una Misa de envío, celebrada en el Santuario de San Cayetano, en el día de la fiesta de uno de los santos con más devotos en el país.

Desde el barrio bonaerense de Liniers, Mons. Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires, vicario para las villas y barrios populares de CABA y vicepresidente de Cáritas Argentina, presidió una Eucaristía concelebrada por más de 15 sacerdotes que trabajan en villas y barrios populares de CABA y Gran Buenos Aires.

En la homilía, que estuvo a cargo del padre José María “Pepe” Di Paola, párroco de San Juan Bosco en José León Suárez, provincia de Buenos Aires, y presidente de la Federación Familia Grande Hogar de Cristo, comenzó presentando a los Hogares de Cristo como “lugares de compasión como los que nos pedía Jesús, lugares en donde recibimos a aquellos que la sociedad descarta”.

El cura villero presentó la Peregrinación, que será presidida por la Virgen de Luján y una Cruz muy significativa: la que estaba en el templo de la parroquia Nuestra Señora de Caacupé cuando el cardenal Bergoglio el Jueves Santo del 2008 lavó los pies a jóvenes que estaban luchando contra el consumo de paco.

El recorrido, que comienza por Buenos Aires recorrerá todo el país, visitando “todos estos lugares de compasión en donde en distintos pueblos, provincias, ciudades hay hermanos que se arremangan y que ponen la vida para que cada uno de estos chicos encuentre sentido a su existencia”.

Se quiere, en palabras de Di Paola, “que la Argentina tenga la posibilidad de levantar aquellos chicos y chicas que están sumergidos en la droga. Queremos que reciban esto que nos pedía Jesús: que el buen samaritano, aquel que levanta al que está caído, esté en el corazón de cada argentino”.

En la fiesta de San Cayetano, el santo que “escuchó permanentemente la desesperación de hombre y de la mujer sin trabajo”, sea pretende “que San Cayetano escuche la desesperación de tantos jóvenes que están sumergidos en la droga, que no le encuentran sentido a la vida, la desesperación de madres que no encuentran lugares ni la forma de darle a sus hijos el motivo para que puedan vivir con alegría y con esperanza”.

También destacó la presencia de “muchos jóvenes que han dejado la droga y hoy vienen a agradecerle también como aquel que había perdido el trabajo”. También llamó a todos a implicarse en los Hogares de Cristo, con la oración, la educación, la escucha y el acompañamiento, insistiendo en que “todos podemos hacer algo”, y que “¡Somos muchos más de lo que pensamos!”

Una misa que contó con la presencia de los muchísimos peregrinos del Santo del Pan y del Trabajo, y de cientos de jóvenes que llegaron desde Hogares de Cristo de CABA y el Gran Buenos Aires. Una misa que fue el inicio de los festejos por los 15 años de vida de los Hogares de Cristo y los 10 años de pontificado de Francisco. Una peregrinación que muestra que la Familia Gran Hogar de Cristo está en camino y lleva la preciosa visita de la Virgen de Luján.

Para ver nota original: https://www.religiondigital.org/luis_miguel_modino-_misionero_en_brasil/Pepe-Paola-Hogares-Cristo-recibimos_7_2476322354.html

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Lanzamiento nacional de “Ni un pibe menos por la droga”

Este viernes 26 de agosto se llevó a cabo en la sede de Cáritas Nacional en CABA una rueda de prensa para dar a conocer los detalles de la Peregrinación de la Virgen de Luján 2022-2023 por los Hogares de Cristo de la Argentina y su lanzamiento nacional este domingo 4 de septiembre en el Luna Park de la ciudad de Buenos Aires.

La Plata, 28 Ago (Por InfoGEI).- Se llevó a cabo en la sede porteña de Cáritas Nacional, una rueda de prensa para dar a conocer los detalles de la Peregrinación de la Virgen de Luján 2022-2023 por los Hogares de Cristo de la Argentina y su lanzamiento nacional este domingo 4 de septiembre en el Luna Park de la ciudad de Buenos Aires.

Al respecto, se informó que la Peregrinación llevará una réplica de la Virgen de Luján por los Centros Barriales del Hogar de Cristo con el lema #NiUnPibeMenosPorLaDroga.

Viajará también una Cruz muy significativa: la que estaba en el templo de la parroquia Nuestra Señora de Caacupé cuando el cardenal Bergoglio (hoy Papa Francisco) el Jueves Santo del 2008 lavó los pies a jóvenes que estaban luchando contra el consumo de paco.

Según pudo saber InforGEI, la caminata, que es de largo alcance, se inició el 7 de agosto pasado, durante la fiesta de San Cayetano, y finalizará en marzo de 2023 en el santuario de Luján en coincidencia con los 15 años del nacimiento del Hogar de Cristo y los 10 años de pontificado del Papa Francisco. (InfoGEI)Jd

Para leer nota original: https://infogei.com/nota/40870/lanzamiento-nacional-de-ni-un-pibe-menos-por-la-droga/

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Peregrinación 2022 – 2023 de la Virgen de Luján por los Hogares de Cristo

Invitación a diálogos junto a la prensa y medios de comunicación: El viernes 26 de agosto a las 11 hs te invitamos a compartir un rato de charla entre periodistas junto al Padre Pepe Di Paola y miembros del equipo animador, para que conozcas de qué se trata esta Peregrinación, organizada por la Familia Grande Hogar de Cristo y Cáritas Argentina, que tiene por objetivo visibilizar la problemática de las adicciones, los sufrimientos personales y comunitarios que conlleva, y promover políticas nacionales que ayuden a brindar respuestas efectivas que estén a la altura de tan hondo dolor humano.

En este encuentro del viernes 26 de agosto participarán:

. Beatriz Ballario: referente de Cáritas Argentina y de los Hogares.

. Pablo Vidal: coordinador de la Familia Grande Hogar de Cristo (FGHC) y coordinador del área de Desarrollo Humano Integral de Cáritas Argentina.

. Padre José María Pepe Di Paola: presidente de la FGHC.

En líneas generales, te adelantamos que se está llevando adelante una peregrinación con la imagen de la Virgen de Luján, que unirá los distintos Hogares de Cristo que la Familia Grande y Cáritas Argentina acompañan en todo el país, promoviendo mayor conciencia y convocando a sumar firmas para impulsar la formalización de acciones puntuales.

Esta es una caminata de largo alcance. Se inició el 7 de agosto, fiesta de San Cayetano, y finalizará en marzo de 2023 en coincidencia con los 15 años del nacimiento del Hogar de Cristo y los 10 años de pontificado del Papa Francisco.

En este contexto, además, estamos organizando un gran evento en el Luna Park para el domingo 4 de septiembre: una gran fiesta para la Familia Grande del Hogar de Cristo del AMBA.

Te esperamos en la sede de Cáritas Nacional, Balcarce 236, 1º Piso, para contarte todo con mayor detalle. ¡Gracias!

¿Qué es un Centro Barrial del Hogar de Cristo?

Es un espacio concreto, con referentes concretos en compromiso concreto, andamiados en barrios populares y villas de emergencia que, trabajando articuladamente con Cáritas Argentina, tienen como finalidad dar respuesta integral a situaciones de vulnerabilidad social y/o consumos problemáticos de sustancias psicoactivas, poniendo en primer lugar a la persona y sus cualidades. “Recibir la vida como viene” constituye su motor y horizonte: la vida íntegra con su complejidad y en su totalidad.

Contactos de Prensa:

Prensa Familia Grande Hogar de Cristo: Virginia Bonard (+549) 11-5934-1461

Para ver nota original: https://mariadelapaz1053.com.ar/peregrinacion-2022-2023-de-la-virgen-de-lujan-por-los-hogares-de-cristo/

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Los Hogares de Cristo llegan al Luna Park para iniciar su peregrinación nacional

La caminata de la Familia Grande del Hogar de Cristo y Cáritas Argentina recorrerá el país con la consigna “Ni un pibe menos por la droga”. La presentación el domingo 4 de septiembre desde las 13.

La Familia Grande del Hogar de Cristo ultima los detalles para el lanzamiento nacional de la peregrinación de la Virgen de Luján 2022-2023, prevista para el domingo 4 de septiembre en el estadio Luna Park de Buenos Aires.

El encuentro, que será acompañado por el lema “Ni un pibe menos por la droga” y «No queremos más drogas en la Argentina», buscará ser un llamado al compromiso de todos los actores de la sociedad para ayudar a combatir el flagelo de la droga.

La caminata que se inició el 7 de agosto, fiesta de San Cayetano, y prevé visitar pueblos, ciudades y provincias de las distintas regiones del país a lo largo de un año, para finalizar en marzo de 2023 con una misa en el santuario de Luján en coincidencia con los 15 años del nacimiento del Hogar de Cristo y los 10 años de pontificado de Francisco.

Además, en la peregrinación de la Madre de Luján por los Centros Barriales del Hogar de Cristo “viajará también una cruz muy significativa la que estaba en el templo de la parroquia Nuestra Señora de Caacupé cuando el cardenal Bergoglio (hoy Papa Francisco) el Jueves Santo de 2008 lavó los pies a jóvenes que estaban luchando contra el consumo de paco”, explicaron desde la FGHC.

El presbítero José María Di Paola, presidente de la FGHC, explicó también que esta peregrinación “es como decirle al país, desde acá, desde este lugar vamos a comenzar y pensar en cada uno de estos centros barriales que están dispersos en la geografía de la Argentina, pero que están unidos en un corazón que es el de la Familia Grande del Hogar de Cristo”.

Por su parte, Pablo Vidal, coordinador de la Familia Grande Hogar de Cristo y del área de Desarrollo Humano Integral de Cáritas Argentina, explicó que ya se ha fijado el cronograma de fechas que recorrerá la caminata “a lo largo y a lo ancho de todo el país”.

Asimismo, subrayó que gracias a la ayuda de Cáritas, un ómnibus partirá con 60 personas que acompañarán todo el recorrido y “los que más van a tomar participación de esto son varones y mujeres con su propio testimonio de que salieron del consumo y van a ir a transmitir este compromiso en las distintas ciudades, dando charlas en las escuelas, en los deportes, hablando con las familias y los distintos municipios”.

Finalmente, indicaron que en la presentación en el Luna Park se celebrará una misa con sacerdotes provenientes de otras regiones del país, y también habrá un show musical y diversas sorpresas con el fin de continuar recolectando firmas para continuar luchando contra el flagelo de la droga.

Para ver nota original: https://www.conclusion.com.ar/info-general/los-hogares-de-cristo-llegan-al-luna-park-para-iniciar-su-peregrinacion-nacional/09/2022/

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Los centros que conforman el Hogar de Cristo peregrinaron con la Virgen de Luján en el Mercado Central

La actividad contó con la participación de la organización Ni Un Pibe Menos por la Droga y Cáritas, con el fin de profundizar la reflexión dentro de la Iglesia sobre la temática de las adicciones, el impacto en la vida de los sectores más vulnerables y el modo de abordaje de la problemática.

Ver video: https://youtu.be/7KteQlXN1t0

En el marco de los 15 años de su fundación, jóvenes integrantes del Hogar de Cristo, federación de centros de rehabilitación de las drogas comunitarios, la organización Ni Un Pibe Menos por la Droga y Cáritas realizaron una peregrinación en el Mercado Central con el fin de profundizar la reflexión dentro de la Iglesia sobre la temática de las adicciones, el impacto en la vida de los sectores más vulnerables y el modo de abordaje de la problemática.

La jornada estuvo enmarcada en la peregrinación de la Virgen de Luján, actividad que recorrerá a nivel nacional centros barriales de 40 ciudades y que comenzará el próximo domingo 4 de septiembre en el barrio Almafuerte, de San Justo. Además, durante la recorrida se anticipó el cumplimiento del décimo aniversario del comienzo del pontificado de Francisco, que tendrá lugar el 13 de marzo de 2023.

“La peregrinación llegará a los lugares de mayor dolor de nuestra patria por la droga en tantos chicos pero, también, con la esperanza de visitar un montón de comunidades organizadas que no se resignan, sino que trabajan y abren oportunidades concretas para transformar la realidad”, expresó el Padre Nicolás “Tano” Angelotti al comenzar la recorrida.

Durante la peregrinación, Jonathan, integrante del hogar San Cayetano, comentó en diálogo con El1 Digital que el objetivo es “salir al encuentro con la gente que sufre en la calle”, tanto consuman estupefacientes o no. “Queremos brindarles el mensaje sobre lo que hacemos, ofrecerles cariño y un lugar para que sepan que no están solos y que somos una gran familia”, aseguró, y agregó que los barrios matanceros Puerta de Hierro, San Petersburgo, 17 de Marzo y 17 de Marzo bis cuentan con centros de asistencia.

Al ser consultado sobre la situación actual en dichos lugares, Jonathan sostuvo que, si bien “hay partes difíciles, el Hogar de Cristo hizo tal movilización que hay mucha gente que apoya”. “El Hogar muestra que, si uno sale de un barrio para poder hacer algo por su vida, la idea es que, al regresar, muestre lo que aprendió para volcarlo nuevamente con los chicos que están en la calle”, destacó.

Los centros que forman parte del Hogar de Cristo brindan un espacio para que los jóvenes puedan recibir un tratamiento de rehabilitación de las drogas y, además, favorece la reinserción social para que puedan formarse profesionalmente y trabajar. “La idea es que no solo se queden con la rehabilitación, sino que crezcan y busquen ser personas civilizadas. Este lugar arrancó desde abajo, y para nosotros es una alegría enorme ver que tantos chicos que estaban en la calle tomaron la decisión de pelear, dejar el consumo y la delincuencia de lado”, expresó.

Por su parte, el padre Angelotti destacó el trabajo de los centros que integran el Hogar de Cristo y su compromiso con aquellos que se encuentran luchando contra las adicciones: “Hay gente que elige no mirar y seguir de largo, mientras que hay otros que enfrentan los problemas para transformar la realidad de muchas personas. El Hogar de Cristo no hace realidad, sino que es una oportunidad de construir y caminar en la justicia social”.

Para leer nota original: https://www.el1digital.com.ar/sociedad/los-centros-que-conforman-el-hogar-de-cristo-peregrinaron-con-la-virgen-de-lujan-en-el-mercado-central/

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Los Hogares de Cristo llegan al Luna Park para iniciar su peregrinación nacional

La caminata de la Familia Grande del Hogar de Cristo y Cáritas Argentina recorrerá el país con la consigna “Ni un pibe menos por la droga”. La presentación el domingo 4 de septiembre desde las 13.

La Familia Grande del Hogar de Cristo ultima los detalles para el lanzamiento nacional de la peregrinación de la Virgen de Luján 2022-2023, prevista para el próximo domingo 4 de septiembre en el estadio Luna Park de Buenos Aires.

El encuentro, que será acompañado por el lema “Ni un pibe menos por la droga” y “No queremos más drogas en la Argentina”, buscará ser un llamado al compromiso de todos los actores de la sociedad para ayudar a combatir el flagelo de la droga.

La caminata que se inició el 7 de agosto, fiesta de San Cayetano, y prevé visitar pueblos, ciudades y provincias de las distintas regiones del país a lo largo de un año, para finalizar en marzo de 2023 con una misa en el santuario de Luján en coincidencia con los 15 años del nacimiento del Hogar de Cristo y los 10 años de pontificado de Francisco.

Además, en la peregrinación de la Madre de Luján por los Centros Barriales del Hogar de Cristo “viajará también una cruz muy significativa la que estaba en el templo de la parroquia Nuestra Señora de Caacupé cuando el cardenal Bergoglio (hoy Papa Francisco) el Jueves Santo de 2008 lavó los pies a jóvenes que estaban luchando contra el consumo de paco”, explicaron desde la FGHC.

El presbítero José María Di Paola, presidente de la FGHC, explicó también que esta peregrinación “es como decirle al país, desde acá, desde este lugar vamos a comenzar y pensar en cada uno de estos centros barriales que están dispersos en la geografía de la Argentina, pero que están unidos en un corazón que es el de la Familia Grande del Hogar de Cristo”.

Por su parte,  Pablo Vidal, coordinador de la Familia Grande Hogar de Cristo y del área de Desarrollo Humano Integral de Cáritas Argentina, explicó que ya se ha fijado el cronograma de fechas que recorrerá la caminata “a lo largo y a lo ancho de todo el país”.

Asimismo, subrayó que gracias a la ayuda de Cáritas, un ómnibus partirá con 60 personas que acompañarán todo el recorrido y “los que más van a tomar participación de esto son varones y mujeres con su propio testimonio de que salieron del consumo y van a ir a transmitir este compromiso en las distintas ciudades, dando charlas en las escuelas, en los deportes, hablando con las familias y los distintos municipios”, aseguró.

Finalmente, indicaron que en la presentación en el Luna Park se celebrará una misa con sacerdotes provenientes de otras regiones del país, y también habrá un show musical y diversas sorpresas con el fin de continuar recolectando firmas para continuar luchando contra el flagelo de la droga.

Cronograma de actividades previstas para el evento en el Luna Park:

  • 13 h Bienvenida – Himno (banda militar), banderas, ingreso Virgen de Luján  y Cruz de Cristo.
  • 14.30 h Misa con lavatorio pies. Preside monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Concelebran monseñor Gustavo Oscar Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario para las villas y barrios populares de CABA,  y sacerdotes de barrios populares. La homilía la pronunciará el padre José María Di Paola.
  • León Gieco, en vivo, canta “Solo le pido a Dios” 
  • Mensaje del Papa Francisco
  • 15.30 h Show musical: Padre Carlos Saracini.
  • 15.50 h Recuerdo del padre Bachi fallecido por covid en agosto 2020.
  • 16.00 h Bandas musicales diversas

Mayores informes en el sitio web y en el perfil de Instagram de FGHC.+

Para ver nota original: https://aica.org/noticia-se-acerca-el-lanzamiento-nacional-de-la-peregrinacion-de-la-virgen-de-lujan-en-el-luna-park

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Argentina, comenzó la peregrinación de los “Hogares de Cristo”

El 7 de agosto comenzó la peregrinación de los Hogares de Cristo, “lugares de compasión” para personas descartadas de la sociedad. La peregrinación, que se prolongará hasta el próximo 13 de marzo, visitará diversos lugares del país y estará encabezada por el cura villero Pepe di Paola

Buscar una Argentina sin droga y un país lleno de esperanza para los jóvenes es el propósito de la Peregrinación 2022-2023 de los Hogares de Cristo, que se prolongará hasta el próximo 13 de marzo y que inició el domingo 7 de agosto con una Misa de envío, celebrada en el Santuario de San Cayetano, en el día de la fiesta de uno de los santos con más devotos en el país.

Mons. Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires, vicario para las villas y barrios populares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y vicepresidente de Cáritas Argentina, presidió una Eucaristía concelebrada por más de 15 sacerdotes que trabajan en villas y barrios populares de la zona y del Gran Buenos Aires.

La homilía estuvo a cargo del padre José María “Pepe” Di Paola, párroco de San Juan Bosco en José León Suárez, provincia de Buenos Aires, y presidente de la Federación Familia Grande Hogar de Cristo.  El cura villero presentó la Peregrinación, que será presidida por la Virgen de Luján y la misma Cruz que estaba en el templo de la parroquia Nuestra Señora de Caacupé cuando el cardenal Bergoglio el Jueves Santo del 2008 lavó los pies a jóvenes que estaban luchando contra el consumo de paco.

El recorrido iniciado en Buenos Aires recorrerá todo el país, visitando “todos estos lugares de compasión en donde en distintos pueblos, provincias, ciudades hay hermanos que se arremangan y que ponen la vida para que cada uno de estos chicos encuentre sentido a su existencia”.

Se quiere, en palabras de Di Paola, “que la Argentina tenga la posibilidad de levantar aquellos chicos y chicas que están sumergidos en la droga. Queremos que reciban esto que nos pedía Jesús: que el buen samaritano, aquel que levanta al que está caído, esté en el corazón de cada argentino”. El sacerdote llamó a todos a implicarse en los Hogares de Cristo, con la oración, la educación, la escucha y el acompañamiento, insistiendo en que “todos podemos hacer algo”. 

La misa contó con la presencia de peregrinos del Santo del Pan y del Trabajo, y de jóvenes que llegaron desde Hogares de Cristo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires. La misma fue el de los festejos por los 15 años de vida de los Hogares de Cristo y los 10 años de pontificado de Francisco. 

Para ver nota original: https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2022-08/argentina-comenzo-peregrinacion-hogares-de-cristo.html

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Padre Pepe: “Queremos un país sin droga. Queremos un país lleno de esperanza para los jóvenes”

La peregrinación iniciada hoy continuará por la Ciudad de Buenos Aires, el AMBA y el resto del país, y concluirá el 13 de marzo próximo

Una misa celebrada hoy en el Santuario San Cayetano dio inicio a una peregrinación por “#Ni un Pibe Menos por La Droga”, que recorrerá el país hasta marzo de 2023, organizada por “La Familia Grande Hogar de Cristo” (FHGC) , que preside el padre José María “Pepe” Di Paola.

La misa fue celebrada esta tarde en San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, presidida por monseñor Gustavo Carrara, vicario episcopal para las villas y barrios populares de CABA y vicepresidente de Cáritas Argentina.

Asimismo, la misa contó con la prédica del padre Di Paola, a su vez párroco de San Juan Bosco en la localidad bonaerense de José León Suárez.

“Consideramos que este era el mejor lugar para comenzar esta caminata, para que San Cayetano escuche la desesperación de tantos jóvenes que están sumergidos en la droga, que no le encuentran sentido a la vida, la desesperación de madres que no encuentran lugares ni la forma de darle a sus hijos el motivo para que puedan vivir con alegría y con esperanza y sabemos que San Cayetano los va a escuchar. Nos va a escuchar a todos”, dijo el padre Pepe durante la homilía.

“Esto es lo que vamos a ir anunciando por todo el país. Queremos un país sin droga. Queremos un país lleno de esperanza para los jóvenes. Porque no queremos que haya chicos que caigan por culpa de la droga”, agregó el sacerdote.

La misa organizada por la Familia Grande Hogar de Cristo pone en marcha la Peregrinación 2022-2023 que llevará una réplica de la Virgen de Luján por los Centros Barriales del Hogar de Cristo de toda la Argentina, con el lema #NiUnPibeMenosPorLaDroga, informó un comunicado de la FGHC.

La peregrinación iniciada hoy continuará por la Ciudad de Buenos Aires, el AMBA y el resto del país, y concluirá el 13 de marzo próximo, día en que se celebrarán los 15 años de vida de los Hogares de Cristo y los 10 años de pontificado de Francisco, agregó.

“Comenzamos ahora por la capital y el Gran Buenos Aires pero después va a ir recorriendo todos estos lugares de compasión en donde en distintos pueblos, provincias, ciudades hay hermanos que se arremangan y que ponen la vida para que cada uno de estos chicos encuentre sentido a su existencia”, agregó el padre Pepe.

La misa organizada por FHGC se realizó en el marco de la jornada de celebración de San Cayetano, donde miles de personas participaron de misas y bendiciones, la principal de ellas presidida esta mañana por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mario Poli, quien exhortó a la feligresía a adoptar “actitudes solidarias y fraternas que nos permitan reconstruir esta Argentina que nos duele a todos”.

Para leer nota original: https://eleconomista.com.ar/actualidad/padre-pepe-queremos-pais-droga-queremos-pais-lleno-esperanza-jovenes-n55287

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Realizarán una peregrinación nacional bajo el lema “Ni Un Pibe Menos por la Droga”

El padre José María “Pepe” Di Paola, referente de los curas villeros y quien preside la organización los Hogares de Cristo, señaló en diálogo con Télam Radio que “el lema abarca a todo el arco social de la Argentina y en donde cada uno puede sentirse que es parte de esta campaña”.

El próximo 4 de septiembre en el Estadio Luna Park se llevará a cabo el lanzamiento de la peregrinación “Ni Un Pibe Menos por la Droga” convocada por los Hogares de Cristo, en vísperas del aniversario por los 15 años de la organización que preside el padre José María “Pepe” Di Paola.

“El lema de la peregrinación abarca a todo el arco social de la Argentina y en donde cada uno puede sentirse que es parte de esta campaña”, explicó el sacerdote, referente de los curas villeros, a Télam Radio.

Di Paola señaló: “Desde una señora que está rezando en su casa, un docente, alguien que enseña deportes, alguien que trabaja en la justicia, en la política, una parroquia, una biblioteca popular, en todos lados podemos estar haciendo un trabajo que sea de prevención como de recuperación”.

“Con este lema queremos celebrar los 15 años del Hogar de Cristo, que es nuestra propuesta de recuperación, que se basa en el territorio y la integralidad de la persona”, explicó el cura.

Y, explicó: “Queremos que este lema vaya por todos lados, desde Buenos Aires pero que recorra todo el interior, para hacer tomar conciencia que si los argentinos nos unimos, bajo esta idea, podemos hacerle mucho bien a muchos hermanos”.

Asimismo, el referente de los curas villeros afirmó en Télam Radio que “uno de los grandes defectos que tiene el mundo intelectual argentino es no poder comprender la mirada que tienen los sectores populares”.

“Se cree más en la academia que en la voz de la gente, en las realidades que la gente vive”, sostuvo el Padre Pepe y aseveró que para los habitantes de los barrios populares “los temas que tienen en mente, que les preocupan, no suelen ser los que se reflejan en los canales de noticias”.

Además, el sacerdote dijo que la fe “es una de las fuerzas más importantes que tiene en este momento la Argentina, porque las divisiones que a veces se generan son grandes y uno cuando va a un barrio popular encuentra religiosidad.”

“La religiosidad se puede expresar de una manera u otra, pero encuentra un espíritu de fe que puede ser muy transformador en un sentido muy positivo de la realidad que nos toca vivir”, indicó.

Finalmente, Di Paola sostuvo que la presencia de la fe “confronta en la realidad difícil, en situaciones económicas complejas, en situaciones de grietas, de divisiones que se dan entre los argentinos”.

“Eso sí, no se trata de la utilización de la fe como lo vemos en Brasil por ejemplo con (Jair) Bolsonaro, sino cuando la fe se vive en forma armónica, simple y sincera como la vive el pueblo”, concluyó.

Para leer nota original: https://www.telam.com.ar/notas/202208/602874-peregrinacion-nacional-lema-pibes-droga-pais.html

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Familia Grande Hogar de Cristo: con la Virgen de Luján agradeciendo la vida por toda la Argentina

Peregrinar es una manera de decirle a nuestra Madre la Virgen que la queremos y la sentimos cerca, en especial cuando la vida duele. Nosotros la vamos a visitar a su santuario, pero en esta peregrinación específicamente el viaje es al revés: la Madre de Luján visita a sus hijos.

En marzo de 2023 como Familia Grande del Hogar de Cristo cumpliremos 15 años. Es con un espíritu de fiesta agradecida que estamos organizando esta Peregrinación de la Virgen de Luján junto a Cáritas nacional.

Iremos a todas las provincias de nuestra Argentina desde agosto de 2022 –salimos el 7 desde el santuario de San Cayetano de Liniers y ya estuvimos en muchas de nuestras barriadas de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires- hasta marzo de 2023 para terminar celebrando “nuestros 15” junto con los 10 años del pontificado del papa Francisco el 13 de marzo de 2023 en el santuario mariano de Luján.

Muchos preguntan qué es un Hogar de Cristo y por qué peregrinamos. Les voy a contar.

El Hogar de Cristo es la respuesta comunitaria (Centros Barriales) al abordaje integral de las adicciones, recibiendo la vida como viene en contextos sociales de fragilidad y pobreza, dando respuestas desde la fe cristiana junto con el impulso esperanzado del acompañamiento fraterno, el acceso a la escuela y al deporte.

En el Hogar de Cristo no cuestionamos: abrazamos; no expulsamos: contenemos; no exigimos: esperamos con paciencia; no preguntamos: escuchamos.

Las vidas lastimadas por las drogas no solo exhiben huellas en los cuerpos, también en el alma, las costumbres, los aprendizajes, los relacionamientos. Y es aquí donde nos ponemos firmes: la vida se respeta siempre y en todo contexto. El Hogar de Cristo es lugar de compasión.

Peregrinar es una manera de decirle a nuestra Madre la Virgen que la queremos y la sentimos cerca, en especial cuando la vida duele. Nosotros la vamos a visitar a su santuario, pero en esta peregrinación específicamente el viaje es al revés: la Madre de Luján visita a sus hijos.

Por eso iremos a los Centros Barriales del Hogar de Cristo de nuestro querido país llevando este mensaje de esperanza: #NiUnPibeMenosPorLaDroga.

En los Hogares de Cristo ya estamos en marcha hacia el encuentro de los corazones que sufren, lugares sagrados si los hay. Frente a ellos nos arrodillamos, los escuchamos, los abrazamos, guardamos silencio. Vamos a ir de ciudad en ciudad, de centro barrial en centro barrial con una réplica de la imagen de la Virgen de Luján, patrona de la Argentina, y con la cruz del Hogar de Cristo. Trabajaremos y acompañaremos por la liberación de la esclavitud de nuestro pueblo ante las adicciones.

Continuaremos promoviendo la presencia de la Iglesia en los barrios populares pasando desde las “3 C” de la muerte a la que lleva la droga (Calle-Cárcel-Cementerio) a las “3 C” de la vida: Capilla-Club-Colegio. De la muerte a la vida en cada lugar.

Será un año de travesía que nos reencontrará cuerpo a cuerpo con la vida de nuestros hermanos y hermanas. En barrios o villas de nuestra Argentina, la Iglesia estará presente desarrollando comunidad.

Somos un pueblo que camina, Iglesia en salida que recibe la vida como viene, que anima desde las bases y recorre con su sabia profética la tierra que el buen Dios le regaló para su tiempo.

Queremos un país sin droga. Queremos un país lleno de esperanza para los jóvenes.

(*) – José María “Pepe” Di Paola*Sacerdote católico, párroco en San Juan Bosco (José León Suárez, provincia de Buenos Aires) y presidente de la Federación Familia Grande Hogar de Cristo.Escrito por José María “Pepe” Di PaolaNA – Buenos Aires, Argentina

Para ver nota original: https://noticiasargentinas.com/sociedad/familia-grande-hogar-de-cristo-con-la-virgen-de-lujan-agradeciendo-la-vida-por-toda-la-argentina

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Los curas villeros peregrinarán por todo el país contra la droga: “La política tendrá que dar respuesta

Junto a jóvenes de los Hogares de Cristo -centros de recuperación de adicciones creados en 2008 por la Pastoral Villera- recorrerán todo el país en un viaje que culminará en marzo de 2023, 15° aniversario de esa red que ya reúne más de 150 centros barriales

“Será una celebración pero también una acción para sensibilizar a la sociedad toda que se tiene que involucrar para resolver este problema”, dijo Pablo Vidal, coordinador de la Familia Grande Hogar de Cristo (FGHC) y del área de Desarrollo Humano Integral de Cáritas Argentina, en la conferencia de prensa en la que, junto al padre Pepe Di Paola y otros referentes, anunciaron la peregrinación que, con el lema “Ni un pibe menos por la droga”, recorrerá todo el país durante seis meses en una larga marcha que culminará en marzo de 2023, cuando se cumplirán 15 años de la creación de estos centros y 10 del pontificado de Francisco.

La función de los hogares de Cristo, explicó la referente María Elena Acosta, es “recibir al que no tiene lugar, compartir la mesa, vivir en comunidad, caminar juntos, recibir al chico o chica que viene con una mochila muy pesada, y a su familia, y ayudarlo a ponerse de pie”.

En la bandera con el lema de la peregrinación, se ven las fotos de algunos de los chicos que ya no están, esos que no se pudieron poner de pie. “La droga es una forma de esclavitud. En un país que se dice independiente, hay una esclavitud por la droga”, sostuvo el padre Pepe Di Paola, de la Pastoral Villera y párroco en el barrio La Cárcova, en José León Suárez.

Di Paola recordó que los Hogares de Cristo se crearon por inspiración del entonces cardenal Jorge Bergoglio, en sus tiempos dearzobispo de Buenos Aires cuando, como acto fundacional, lavó los pies al primer grupo de jóvenes que iniciaba el duro camino de salir de las adicciones y de la calle. “Hogares y papado son dos hechos muy ligados entre sí para nosotros”, dijo Di Paola y es por eso que se unirán también, en marzo próximo, ambas conmemoraciones.

A casi 15 años de aquel momento fundacional, hoy los centros están unidos en la Federación Familia Grande Hogar de Cristo y diseminados por todo el país.

La experiencia que nació en la Villa 31 de Retiro se fue replicando en otras localidades. Esto se hizo siguiendo dos ejes, dijo el Padre Pepe: “Un abordaje territorial, dando respuesta en el lugar, no derivando a la persona sino trabajando en comunidad. Y el otro eje es la complejidad, entender que todos pueden aportar”.

Es decir, no solo profesionales o especialistas, sino todos los integrantes de la comunidad, cocinando para los chicos, animando actividades recreativas, con donaciones, etcétera.

En el año 2016, por iniciativa de monseñor Oscar Ojea -hoy presidente de la Conferencia Episcopal, pero en ese entonces a cargo de Cáritas-, esta organización decidió tener un área dedicada a la problemática de las adicciones y coordinar esa acción con los Hogares de Cristo. “Fue casi una fusión”, explicó Beatriz Ballario, referente de Cáritas Argentina y de los Hogares, que también precisó que Cáritas es la Iglesia Católica, y que su misión es coordinar la obra social de la Iglesia.

Desde Buenos Aires saldrá un ómnibus con 60 personas, varones y mujeres de los Hogares de Cristo que irán brindando su testimonio. En cada punto del recorrido darán charlas y tendrán encuentros en escuelas, clubes, sindicatos; localmente, las parroquias y centros barriales organizarán sus propias actividades para los días -entre 3 y 4 según el cronograma- en los que la peregrinación esté en su localidad.

Todos los que lo deseen podrán acompañar la caravana, que luego de recorrer el AMBA, iniciará su itinerario nacional por el litoral del país.

“Nuestra idea es unir los lugares de dolor con todos los santuarios marianos del país, con los sitios de piedad popular”, dijo Pablo Vidal. La peregrinación llevará una réplica de la Virgen de Luján.

“Cada año, los Hogares festejamos nuestro aniversario en marzo en Luján. La madre es en general la primera y la que más se preocupa cuando sus hijos son atrapados por las adicciones. Por eso queremos la presencia de la Madre, de la Virgen María para estos chicos”, explicó Di Paola.

“María nos visita y nos abraza” es otro lema de la peregrinación.

Por otra parte, Cáritas también ha lanzado una campaña de recolección de firmas bajo el lema “Ni un pibe menos por la droga”, que puede firmarse en la página de la organización.

El próximo 4 de septiembre tendrá lugar el lanzamiento nacional de la peregrinación en el Luna Park. El resto del mes estará destinado a recorrer el conurbano. El 1° y 2 de octubre se hará la peregrinación juvenil a Luján. Y el 3 saldrá la caravana a recorrer el interior del país.

En un video exhibido durante la conferencia de prensa se mostraron los resultados de un estudio hecho por el Hogar de Cristo para medir el impacto de las adicciones a sustancias psicoactivas en personas en contexto de exclusión. Consultaron a 300 personas en 21 de sus centros barriales. Un 20 por ciento de las personas consultadas se encontraba en condiciones habitacionales precarias antes de consumir pero después de hacerlo ese porcentaje trepó a 47. El 40% de los que empezaron a consumir terminaron en la calle o en un parador. Antes de consumir el 50% ya había tenido problemas con la ley, pero después de consumir esa cifra trepó a 80 por ciento. Más de la mitad llegó a perder la libertad. El consumo duplica o triplica la presencia de enfermedades como el HIV y la tuberculosis, entre otros graves inconvenientes. Es a esta multiplicidad de problemas que enfrentan las personas con adicciones en contexto de exclusión que los Hogares de Cristo buscan dar respuesta.

Ahora, con la peregrinación que lanzan el 4 de septiembre quieren dar a conocer esa experiencia y al mismo tiempo interpelar a la sociedad y a la dirigencia.

“La política tendrá que dar respuesta -dijo el padre Pepe-. Por lo general, el mensaje es que no se puede hacer nada. Pero nuestra experiencia muestra que en los barrios se despierta un clima muy solidario, y se crea un círculo virtuoso. Esa realidad está, sólo que no se conoce. Lo que queremos con la peregrinación es que más gente tome conciencia de que desde su lugar puede cambiar esta situación”

Para leer nota completa y original: https://www.infobae.com/sociedad/2022/08/27/los-curas-villeros-peregrinaran-por-todo-el-pais-contra-la-droga-la-politica-tendra-que-dar-respuesta/

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Hogares de Cristo: “Hace 15 años no existía una propuesta sólida para el abordaje de las adicciones y hoy peregrinamos por todo el país”

A un mes del comienzo de la Peregrinación de la Virgen de Luján por los 15 años de los Hogares de Cristo, el cura villero José María Di Paola –Padre Pepe– repasó en dialogo con Caminos Religiosos los inicios de este método comunitario de recuperación de las adicciones y los preparativos para una peregrinación que será de festejo y lucha a la vez y se convertirá en un hecho histórico para la fe popular.

Los Hogares de Cristo (HdC) desarrollaron un método propio, de cercanía, de escucha y con sentido comunitario, a través de sus centros barriales, que se consolidaron como respuesta a un vacío que se generó en la sociedad y el Estado no supo abordar: el flagelo de la droga.                                   

Celebrarán su 15° aniversario con una Peregrinación de la Virgen de Luján por todo el país con la necesidad de inspirar y unir a quienes llevan adelante esta tarea y, a la vez, manifestar un grito de lucha en todos los rincones de la Argentina: “Ni un pibe menos por la droga”.

El punto de partida será desde la Basílica de Luján el 7 de agosto, Día de San Cayetano y caminarán hasta el 13 de marzo del 2023 para festejar el decimo aniversario del Pontificado del Papa Francisco.   

A un mes del comienzo de la Peregrinación, el Padre Pepe recibe a Caminos Religiosos en La Cárcova y explica porque caminarán toda la Argentina. 

“Peregrinar es un sentimiento religioso muy profundo de cualquier cristiano y en este caso en los Hogares de Cristo significará en el caminar encontrarse con Dios y encontrarse con los hermanos. El objetivo es unir los centros barriales y que se sientan respaldados por toda la Familia Grande y por toda la fuerza que irradia la Virgen de Luján”

A 15 años de haber empezado con el primer Centro Barrial en la Villa 21, en la Parroquia Caacupé, la Familia Grande Hogar de Cristo (FGHC) puso un pie en cada provincia y desarrollo un método comunitario integral y territorial para abordar a cada persona y su vida.

 “La recuperación comienza en la comunidad y se realiza en la comunidad. Lo que hacemos es recibirlo, aceptar su realidad, como decimos nosotros ´recibir la vida como viene´ y buscándole un camino para que pueda desarrollarse en la vida, sus capacidades. Por eso es un abordaje de tono territorial y otro un abordaje integral y no se resume al vínculo que pueda tener con la droga, sino a toda su vida”, explica el Padre Pepe sobre el trabajo de los Hogares de Cristo.

 “Lo primero es hacerles sentir que el lugar donde están es el lugar donde es su casa, por eso la palabra ´Hogar´ de Cristo. Sentirlo como una casa propia” 

De un tiempo a esta parte ya son más de 200 centros a lo largo y ancho del país y, el recorrido de la Peregrinación que llevará a la Virgen de Lujan, pisará cada punto donde hay un Hogar de Cristo asentado.

Me da risa a veces porque lo que uno pensaba que era algo puntual para una parroquia y una situación que estaba viviendo creció en forma tan grande, mientras que otras cosas que se proponen para que sean de todo el país terminan muriendo en un solo lugar”, remarca uno de los referentes de los curas villeros.

La lucha contra las adicciones encausa otras batallas que erradicar el singular consumo sino el enfrentar grupos de poder como los narcotraficantes, situación que le exigió al Padre Pepe un “exilio” en Santiago del Estero pero que, a su vez, fue un disparador de lo que hoy es la FGHC en el interior del país.

“Hace 15 años no existía una propuesta sólida para el abordaje de las adicciones y hoy peregrinamos todo el país”

El camino que iniciaron los Hogares de Cristo derivó en una política que casi se podría catalogarse de Estado -al haberse sostenido durante las últimas tres gestiones de gobierno- que son las Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAAC) aunque, en su origen, fue por la falta e incapacidad del mismo Estado que surgió la propuesta de los HdC.

“Nos dimos cuenta que teníamos que empezar nosotros, no teníamos que tercerizar y teníamos que abarcar nosotros esa realidad. Más allá de que tiene una profundidad muy grande el HdC, el modo es sencillo, práctico y concreto, significa arremangarse y empezar a realizarlo con lo que tenés”, contaba el Padre Pepe a Caminos Religiosos.

A través de los años, la labor de laicos y religiosos generó una mística y una identidad muy arraigada en cada integrante de la FGHC y eso se hace ver en cada celebración a los pies de la Virgen de Luján y será el sello distintivo de los festejos por los 15 años de vida que no solo contará con una gran fiesta sino con una “Iglesia en salida” como pregona el Papa Francisco.

La Peregrinación culminará en los festejos del 10° aniversario del Pontificado de Francisco que, cuando era simplemente Jorge Bergolio, Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, ya recorría las periferias, a los excluidos y hablaba de los descartados de la sociedad. En todo el proceso de los Hogares de Cristo, el hoy Papa Francisco acompañó y se jugó dentro y fuera de la Iglesia por este paradigma de abrazo social de comprensión y escucha al excluido.

“Todo lo que es la prédica de Francisco estaba en el corazón de Bergolio y en la palabra del Arzobispo de Buenos Aires. No nos causó mayor sorpresa que su palabra tuviera a nivel planetario semejante recepción”

En los HdC parece haber dos dimensiones. Una es la parte compleja de la realidad de personas que habitan grandes problemas, y que llenos de angustia y dolor deciden luchar para recuperar su vida y, por otro lado, a través de las propuestas y de la mística, se genera el festejo, la alegría y la fiesta. 

 “Tenemos que ponernos en el corazón de cada uno de ellos y darnos cuenta que recuperaron la dignidad, recuperaron la vida, la alegría, su familia, la posibilidad de soñar. Y eso es fiesta. Por un lado, es decirle a los argentinos: “Ni un pibe menos por la droga”. Y por otro lado, decirles acá está la alegría de los que recuperaron la dignidad”, sintetizó el Padre Pepe. 

Hace 15 años el trabajo en los Centros Barriales no eran más de un puñado de personas y no existía respuesta solida ante la adicción a la droga. Hoy, a menos de un mes del inicio de la peregrinación, el ambiente se prepara y cada integrante de la FGHC sabe del componente histórico que tendrá esta movilización por todo el país para la religiosidad popular que celebra y recibe la vida como viene.

“Esta Peregrinación puede llegar a animar a gente que todavía no empezó, también va a ser motivadora para muchas personas que todavía tienen la intención de hacerlo porque no pudieron. Creo que van a poder encontrar la motivación, la fuerza y la espiritualidad para poder empezar. Creo que vamos a ser más centros barriales cuando termine la Peregrinación que ahora, concluyó el Padre Pepe.

Para ver Nota original: https://www.caminosreligiosos.com/hogares-cristo-hace-anos-existia-propuesta-solida-para-abordaje-adicciones-peregrinamos-todo-pais-n-1686660.html

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Cómo procuran los curas villeros recuperar a los adictos más vulnerables

Encabezados por el padre Pepe, ya cuentan con casi 200 Hogares de Cristo en todo el país, donde brindan una asistencia interdisciplinaria.

En los asentamientos que se encuentran en toda la Argentina, sus habitantes atraviesan cotidianamente situaciones de vulnerabilidad social. Entre ellas, problemas asociados a la salud, a la vivienda digna y al consumo de sustancias.

Ante esta problemática, que afecta a chicos, jóvenes y adultos, los casi 200 centros barriales Familia Grande Hogar de Cristo de la Iglesia católica que hay en el país se constituyen como espacios que sirven de contención para quienes buscan dejar las adicciones, bajo el lema: “Recibir la vida como viene”. Se calcula que por estos espacios –hogares, granjas de rehabilitación, hospitalitos, talleres de capacitación, entre otros–, pasaron más o menos 30.000 personas desde que comenzaron a crearse en 2008.

Los hogares surgieron para responder a una necesidad vital: acompañar de forma integral a quienes desean rehabilitarse y que muchas veces no tienen en quién apoyarse o están en situación de calle. Y que esa ayuda la puedan encontrar dentro del barrio hace que sea más posible el sostener un tratamiento a largo plazo.

En conversación con Valores Religiosos, el conocido padre Pepe Di Paola –fundador de los hogares– afirma que desde que comenzó esta iniciativa la misión no fue solamente ocuparse de que el que llegaba dejara la droga, sino de que generara un lazo con la comunidad: “El chico, el joven o el adulto puede reintegrarse a la sociedad no solamente porque deja una especie de esclavitud a la que estaba sometido, sino porque también empieza a desplegar las capacidades que Dios le regaló, aunque nunca haya podido valorarlas”.

Los hogares son casas muy sencillas, asistidas por la comunidad barrial y voluntarios externos, y llevadas adelante por los sacerdotes que viven en las villas. El espíritu de los “curas villeros” es clave, porque desarrollan su ministerio sacerdotal en ese espacio, dedicado a los más pobres que buscan recuperarse.

No obstante, el padre Di Paola destaca que es la comunidad la que ayuda a la persona que se acerca al hogar: “Recuerdo que en la primera camada que tuvimos en la granja, cuando les pregunté a los chicos a quién le debían la recuperación, no nombraron ni al cura, ni al psicólogo, sino al matrimonio que los cuidaba porque la experiencia familiar que tuvieron ahí fue lo más valioso en el proceso de recuperación”.

Asimismo, destaca que sin duda eran importantes la psiquiatra, el psicólogo, el operador terapéutico y las visitas del cura: “Todas las personas de buena predisposición del Hogar de Cristo que se acercan a la gente con amor ayudan a la recuperación”.

Entre esos colaboradores está Beatriz Ballario –que se encarga de la animación de la vida de los hogares– quien cuenta cómo se recibe a alguien en el centro barrial. Ella asegura que allí asisten los vecinos del barrio desolados no solo por tener un problema con el consumo de sustancias, sino que están atravesando múltiples dificultades económicas, familiares, laborales, habitacionales, sanitarias, legales y educativas. Todas agravadas por la adicción.

“Cuando una persona llega, la recibimos con un abrazo, le preguntamos su nombre y le damos la bienvenida. En otras palabras, le damos afecto, una identidad y la acogemos como familia. No importa que venga sucia, que tenga HIV, tuberculosis, no importa lo que haya hecho, que llegue golpeada o lastimada. Recibimos al otro tal cual es”. Si lo desean, le dan para beber algo caliente o comida y lo escuchan pacientemente, dice Beatriz

Las puertas del Hogar de Cristo siempre están abiertas. Se los invita a quedarse e iniciar un proceso de recuperación: “Los hogares son espacios de libre circulación, donde ellos eligen si se quieren quedar o no. Esto es una apuesta al tiempo y la libertad de cada persona. Los acompañamos hasta donde nos permiten. Ellos saben que nosotros estamos siempre, no importa lo que hayan hecho”.

Pueden pasar dos cosas: que decidan quedarse o no hacerlo. En el primer caso, diseñan junto con los animadores del hogar un proyecto para darle nuevo sentido a su vida: “Más allá de que nuestra tarea es sostener la vida, respetar sus tiempos, no aplicar recetas únicas, ni buscar un objetivo de ‘recuperación’ como única finalidad, sentimos que nuestro acompañamiento da frutos cuando se genera un cambio en las vidas de las personas”, comenta Ballario.

“Algunos son pequeños, como lograr cumplir con ciertas responsabilidades, horarios, que obtengan su DNI, lo que les permite acceder a ciertos derechos. Otros son grandes pasos y se relacionan con recuperar lazos con el entorno, construir nuevos vínculos sanos, tejer nuevas redes institucionales y personales… En definitiva, tener nuevas oportunidades”, cuenta. “En cambio, si no se quieren quedar, o si recaen y les da vergüenza volver, saben que alguien los van a ir a buscar y que siempre los estarán esperando, sin juzgarlos”, explica Ballario.

A medida que se fueron generando más centros en el país, muchas personas que trabajaban en Cáritas Nacional comenzaron a involucrarse en el proyecto. Por eso, actualmente los hogares se constituyen como un dispositivo promovido por esa institución.

Pablo Vidal, referente de los Hogares de Cristo en Cáritas Argentina, celebra que se hace un trabajo cada vez más hermanado en las búsquedas comunes como la generación del trabajo, el acceso a la vivienda y la integración de los barrios populares.

“Hay lugares donde todavía el acceso a los derechos es muy lejano. La salida definitiva para que la persona sea plena es el acceso a las 3T que menciona Francisco: tierra, techo y trabajo. Es una epopeya tener un trabajo estable y bien remunerado, acceder a la vivienda y a un pedazo de tierra para vivir hoy. Sin esas 3T, los derechos sagrados que define Francisco, se genera frustración y desánimo. Esa imposibilidad hace que no le encuentren sentido a la vida”, comenta Vidal.

Este modelo también se implementó en países limítrofes como Paraguay y Uruguay, y en la actualidad los impulsores del proyecto se encuentran trabajando para acercar la experiencia federal al resto de Latinoamérica, que se muestra muy interesada: “La propuesta atrae porque es simple, concreta y práctica; es asumir esta forma comunitaria con mirada integral”, afirma el padre Pepe.

Para celebrar los 15 años de los Hogares de Cristo y los 10 años del papado de Francisco comenzará en agosto una peregrinación con la Virgen de Luján por todos los centros barriales del país, anuncia Di Paola: “El lema que elegimos es ‘Ni un pibe menos por la droga’ porque a cada lugar al que vayamos, además de visitar y consolidar el centro barrial, daremos un mensaje que la comunidad argentina está pidiendo a gritos”.

Para ver Nota Original: https://www.clarin.com/sociedad/procuran-curas-villeros-recuperar-adictos-vulnerables_0_TT26b0ftDy.html

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Bendecirán en Moreno el Hogar de Cristo “Padre Maletti”

La comunidad de Merlo-Moreno homenajeará a monseñor Maletti, con una misa, y la bendición del Hogar de Cristo que llevará su nombre.

A un mes de su fallecimiento, la comunidad de Merlo-Moreno recordará a su obispo, monseñor Fernando Carlos Maletti, con una misa y la bendición del Hogar de Cristo que llevará su nombre.

La celebración será el viernes 8 de abril a las 19 en la catedral Nuestra Señora del Rosario (Joly 2760, Moreno).

“A un mes de tu pascua, te recordamos recibiendo la vida como viene”, expresaron en la invitación a la misa, que será ocasión para bendecir el Hogar de Cristo “Padre Maletti” para personas en recuperación de adicciones.

El Hogar comenzó en diciembre de 2021 por iniciativa de monseñor Maletti y del padre Leonardo Silio, en las instalaciones del antiguo Hogar Sacerdotal, donde durante cinco años funcionó un parador municipal, ya que el único sacerdote anciano de la diócesis vivía en la catedral. 

La idea inicial fue que este Hogar de Cristo funcionara como “primer umbral”, para recibir a los jóvenes que recién salen de la calle o que están en situación de consumo, para que puedan vivir allí durante 15 o 20 días y pasar después a las casas de los Hogares de Cristo que están instaladas en Moreno Sur, donde ya comienzan el tratamiento.

Si bien el Hogar de Cristo comenzó a funcionar hace unos meses, no se había inaugurado debido a que el obispo se enfermó. Por eso ahora, que el lugar será bendecido, por iniciativa del padre Leonardo Silio y en homenaje al pastor de la diócesis que tanto trabajó en la lucha contra las adicciones, el lugar pasará a llevar el nombre de monseñor Maletti.

La casa está ubicada en la calle Vera y Aristóbulo del Valle, en las inmediaciones de la catedral. Este hogar simboliza el abrazo, la primera llegada de los pibes para que puedan salir de la calle y comenzar su recuperación. “Nos emociona a todos porque ese fue el sentido de la vida de Fernando: abrazarnos a todos, abrazar especialmente a los pibes y pibas que están en consumo”, destacó el padre Silio, en conversación con AICA.

“Fernando impulsó mucho los hogares de Cristo en la diócesis. Si no fuera por el empuje, el impulso y la motivación que él nos daba a algunos sacerdotes para que arranquemos con los Hogares de Cristo, no hubieran llegado a la diócesis, y sin embargo gracias a su impulso, hoy en diferentes puntos de la diócesis hay muchos Hogares que acompañan a la vida de los más frágiles, los más heridos”, agregó.+

Para ver Nota original: https://aica.org/noticia-bendeciran-en-moreno-el-hogar-de-cristo-padre-maletti

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Superpoblación carcelaria: la Federación Familia Grande Hogar de Cristo recibe a exdetenidos sin techo

La medida lleva varios años, pero se intensificó con la preocupación por la pandemia de COVID-19 en medio de las condiciones de hacinamiento en las cárceles de la Provincia. También se erigió como alternativa para quienes tiene dictada la prisión domiciliaria y no cuentan con un lugar adonde ir.

La situación de los detenidos en las cárceles bonaerenses en condiciones de superpoblación y hacinamiento constituye otra preocupación potenciada en el contexto de pandemia de COVID-19. En ese marco, el Padre “Tano” Nicolás Angelotti, quien lleva a cabo su labor pastoral y social desde la Parroquia San José, con un importante trabajo comunitario en los barrios matanceros de San Petesburgo y Puerta de Hierro, entre otros, contó que la Federación Familia Grande Hogar de Cristo brinda, en cada uno de sus aproximadamente 160 centros barriales federados en el país, un techo para que las personas detenidas y liberadas, así como aquellas a las cuales se les dictó la prisión domiciliaria, que no tienen un domicilio o un lugar de referencia adonde ir.

La iniciativa tiene varios años, pero, con la pandemia y el aislamiento obligatorio, las acciones se intensificaron. “En estos últimos días, se fueron sumando (ex detenidos y detenidos con prisión domiciliaria) de varios penales del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), que tiene capacidad para 25.000 personas y, actualmente, tiene 50.000. O sea que 25.000 duermen en el piso, en el hacinamiento. Al no tener un lugar de referencia donde poder tener el arresto domiciliario, no podrían salir en libertad”, explicó el Padre Tano en diálogo con El1 Digital.

“Distintos hogares de Cristo que tenemos en La Matanza y en otros lugares fueron siendo la comunicación y la puerta de salida para un montón de personas que están (detenidas) por causas que no son graves, que son primeras causas, y que estaban acorralados en el sistema de Justicia, que muchas veces genera (cuestiones) contraproducentes”, detalló el sacerdote.

El Padre Tano también puso el foco en que la sociedad y las autoridades hacen eje en el encarcelamiento, pero no en cómo se reinsertarán estas personas una vez que estén en libertad. “Hay un montón de hombres y mujeres que fueron saliendo en libertad por tener un lugar de referencia en su barrio y poder organizar la vida desde afuera. Y no tenían lugares de referencia donde el Estado pueda seguir su camino de evolución. Porque es verdad que, naturalmente, a una persona que le dan la libertad tienen que hacerle un seguimiento de cómo va, para que esa persona pueda andar bien en su vida y que no les cause problemas a otros”, reflexionó el religioso y referente barrial.

“Como Estado y como sociedad, nunca pensamos en lo que pasa después de la cárcel. Entonces, por ahí, sale un muchacho después de estar detenido y no tiene documentos, y tiene que firmar todavía con la Justicia, no terminó su segundo grado (escolar) y vive en una casilla en un barrio muy humilde, y tiene siete hijos, tuberculosis, un montón de dificultades que hacen que, si la comunidad no le tiende la mano para resolver esos problemas diarios, el muchacho se puede sentir obligado a repetir lo que hizo, por la situación en que está, en la que queda”, advirtió.

Qué es el Hogar de Cristo

Allí es donde interviene esta Federación, que según contó el sacerdote tiene alrededor de 15 años de presencia en el país y que agrupa a centros barriales con la finalidad de dar una “respuesta integral” a situaciones de vulnerabilidad social y/o consumos problemáticos de sustancias psicoactivas. “El Hogar de Cristo es una organización de Cáritas nacional que está en todo el país, en 160 lugares. Suele estar en los barrios y en las villas más pobres. Se comunica con distintos juzgados y defensorías y (los detenidos excarcelados o con prisión domiciliaria) van haciendo ese camino para poder alojarse en otros lugares”, detalló.

“Tenemos una muy buena experiencia de todas las personas, porque aprovechan muy bien la oportunidad, se integran a la familia grande del Hogar de Cristo. Y suelen ser, en su gran mayoría, personas que no tuvieron oportunidades para hacer otra cosa en su vida”, analizó el sacerdote. También, sin tener la cifra exacta, el Padre Tano contó que “son varios” los hogares de Cristo en La Matanza que implementan esta iniciativa. Y, además, planteó que es una iniciativa a tener muy en cuenta ante la actual superpoblación carcelaria.

“Me parece que es importante el espíritu (de la iniciativa), porque, si no empezamos a generar estos espacios y a pensar en lo que pasa después de la cárcel, imaginate que 50.000 personas detenidas, en este contexto de pandemia, podría ser una tragedia y un hecho muy cruel. Porque la salud y los derechos son para todos, más allá de lo que hayamos hecho”, concluyó.

Para ver nota original: https://www.el1digital.com.ar/sociedad/superpoblacion-carcelaria-la-federacion-familia-grande-hogar-de-cristo-recibe-a-exdetenidos-sin-techo/

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El desborde por los samaritanos colectivos

Los Hogares de Cristo, el dispositivo de los curas villeros para adictos y descartados, festejó 14 años de vida en el predio de los Hermanos Maristas. Hubo cumbia de Jimmy Su Combo Negro y cierre con misa estilo cancha en la Basílica de Luján.

“La cancha es la cancha”, largó contenta una madre agarrada del carrito de su bebé, mientras su familia estaba el domingo 27 de marzo en la entrada de la Basílica de la Virgen de Luján. Recién ingresados a la casa de la Virgen patrona de la Argentina, sintieron el canto y cómo se agitaban decenas de brazos en medio de la solemnidad del inmenso templo.

Un rato antes habían desbordado de alegría cientos de jóvenes con sus estandartes, bombos y redoblantes, después de caminar desde el predio de los Hermanos Maristas, del otro lado del río Luján, donde se celebraron los 14 años de vida de los Hogares de Cristo, el dispositivo que Jorge Mario Bergoglio inició en la Semana Santa de 2008, en la Villa 21-24 de Barracas, lavando los pies a personas que intentaban sanar de las adicciones y la cultura del descarte.

Para la celebración de los Hogares de Cristo de todo el país, viajaron desde Santiago del Estero, Tierra del Fuego, Mar del Plata, el Conurbano bonaerense y villas porteñas. A ellos se sumaron los representantes de la Unión de Clubes Parroquiales (UCP), sus primos hermanos, que realizaron un encuentro nacional alrededor de las parrillas y canchas de fútbol.

En el predio campero de la calle Champagnat 55, al lado de la Casita de la Virgen donde estuvo el presidente Alberto Fernández con los Misioneros de Francisco, hubo juegos para los niños y una muestra de los trabajos realizados en los distintos Hogares de Cristo: los productos textiles de la cooperativa de San Cayetano, las artesanías de las chicas trans de la Casa Aními, las producciones del equipo comunicacional de Mar del Plata y los trabajos de los distintos centros barriales.

El encuentro desbordó. Se trata de un concepto que el Papa Francisco retomó en su último libro “Soñemos Juntos”, donde compara el desborde “con los grandes ríos que crecen gradualmente, que es casi imperceptible, pero cuando el momento llega, se desbordan y derraman sus aguas”.

Jimmy Su Combo Negro tocó su contagiosa cumbia bajo el sol radiante. Luego, el sacerdote Damián Reynoso guitarra en mano desplegó algunos temas del cancionero de los Hogares de Cristo, cerrando con “La vida como viene”, el tema más popular que nació en la radio “La Milagrosa” de Ciudad Oculta, en Mataderos. “Acá ni River, ni Boca, somos hinchas de la familia grande de los Hogares de Cristo”, clamó el joven sacerdote que hoy busca la unidad en Villa Soldati..

No circuló nada de alcohol, sí los choripanes que se distribuyeron como panes y peces en el desierto dos mil años atrás. Al escenario llegaron trans, mujeres, adolescentes y pibes con la canción “Curar, Cuidar y Compartir”. “Esto es un quilombo organizado”, soltó Gabriela Salicio, la presidenta de la ONG “No Seas Pavote”, que en Lomas de Zamora cuenta con la casa de mujeres “Teresita” y el hogar “Tinku” para hombres.

Desde el altar de la Basílica, el Padre “Pepe” Di Paola, de la parroquia San Juan Bosco, anticipó que se viene una nueva etapa de los Hogares de Cristo. “Somos ejemplo para toda América Latina”, afirmó al anunciar que este modelo de desborde de misericordia será difundido como una copia actualizada del buen samaritano. “Cada uno es misionero cuando va en busca del hermano perdido, que está tirado en la calle o en un pasillo de la villa. Somos una iglesia que nace desde abajo, desde el territorio, la periferia, como quiere el Papa Francisco”, destacó el padre Pepe, para luego pedir un rezo por el recientemente fallecido obispo Fernando Maletti y el cura villero Bachi.

La misa fue celebrada por Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires y titular del Equipo de Curas de las Villas. A su alrededor se colocaron banderas de los Hogares de Cristo e imágenes de San Cayetano y la Virgen de Luján que peregrinaron con los samaritanos colectivos del Conurbano bonaerense (Matanza, San Martín, Moreno) y de las villas de CABA (31 de Retiro, Bajo Flores, Barracas 21/24).

En los Hogares de Cristo, los rechazados de la sociedad de consumo no reciben migajas, sino que forman parte de la mesa. Los profesionales que acompañan este desborde de amor eclesial-social los impacta de tal manera que los convierte en creyentes. Muchos de ellos se han bautizado y toman la comunión. Otros que se formaron en colegios católicos dejan atrás su ateísmo adolescente nacido del Dios castigador. Porque al ponerse al servicio en la periferia se cumple la palabra del apóstol Santiago: “la misericordia se ríe del juicio”.

Los micros escolares y parroquiales regresan a la periferia urbana con los descartados totalmente agotados de celebrar la vida y agradecer a la madrecita.

“Algo irrumpe un acontecimiento, algo que late y viene desde adentro, una buena que es nueva y desbordante. Sobreabunda un sueño caminante”, suena en el podcast de Modo Poliédrico. “Escuchar sin ansiedad. La realidad es más importante que las ideas que juegan a matarse, en el conflicto se nos pierden las partes, en la unidad volvemos a encontrarte. Por desborde…por desborde…por desborde”, suena la voz de Alejandro Fernández.

Para leer nota original: https://www.telam.com.ar/notas/202203/588010-hogares-de-cristo-lujan-bergoglio-samaritanos.html

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Con muchos logros, el Hogar de Cristo cumple cuatro años

Este lunes 14 de febrero es el aniversario del Hogar de Cristo, un espacio de contención y amor que se gestó basado en la propuesta del padre Pepe Di Paola.

Es tiempo de festejos en el Hogar de Cristo: este lunes cumplen cuatro años en Paraná. La obra, que refleja la propuesta erigida por el padre José Pepe Di Paola en Buenos Aires, en la que se impulsa “una red de centros barriales que trabajan en los problemas de adicción en las zonas más vulnerables de todo el país”, se forjó a nivel local ante el avance del flagelo de las adicciones en los barrios y la escasez de dispositivos y de políticas públicas para atender esta problemática.

Con una red de contención que se fue consolidando a lo largo de este tiempo, hoy siguen sumando talleres y espacios en los que muchas personas de los barrios más vulnerables encuentran quien les tienda una mano, quien las escuche y las mire a los ojos sin discriminarlas, juzgarlas o estigmatizarlas por el lugar en el que viven o porque la desesperanza muchas veces las lleva a consumir algún tipo de sustancias intentado evadir la desazón de sentir que es muy difícil poder salir adelante.

En el Hogar aprenden un oficio o comparten un encuentro, junto a un grupo de voluntarios que los acompañada en sus ganas de superarse. Son alrededor de 60 los jóvenes y adultos que llegan todos los días o algunas veces durante la semana a calle 25 de Junio 826, al salón contiguo a la capilla de Lourdes, a veces con sus hijos pequeños.

El viernes estaba ahí Leonel, de 24 años, quien contó a UNO que vive en “la zona del Volcadero” y que va al Hogar desde hace dos semanas. “Estoy aprendiendo muchas cosas acá. Vine porque consumo drogas y tengo ganas de salir de esto”.

El joven llegó de la mano de Jorge, de 30 años, también del barrio San Martín: “Vengo por el mismo problema que él. También voy al SUM de Anacleto, así que de lunes a viernes estoy enfocado en hacer cosas para seguir adelante. Conocí el Hogar por otro compañero que me invitó, me anoté porque quiero salir de las drogas”, refirió, y comentó: “Para mi futuro me gustaría conseguir un buen trabajo. Quiero estar enfocado en eso, porque tengo cuatro hijos, tres nenas y un varón”.

A Jorge lo acompañaban ese día sus hijas Yamila, de 12 años; Luana, de siete; y la más pequeña, de dos años. Mientras la más chica deambulaba por el salón, las más grandes también participaban entusiastas confeccionando alfombras o haciendo denarios que se van a obsequiar en el festejo de este lunes, cuando se junten en el almuerzo.

Otra de las presentes ese día fue Nadia Taleb, a quien le falta poco para recibirse de terapista ocupacional y desde que comenzó la actividad del Hogar forma parte de esta iniciativa, compartiendo sus saberes en algunos de los talleres. Mientras comentaba que este lunes, para festejar este aniversario, habrá una misa y una cena, destacó: “Fueron cuatro años de mucho crecimiento. Hemos crecido como familia y vemos los cambios en los chicos. Hay muchos que vienen desde el comienzo y ver sus avances es lo que nos motiva a seguir en el día a día”.

Otro de los coordinadores de este espacio, que trabaja desde que inició esta loable labor social, evaluó: “Esto cuatro años del Hogar de Cristo nos han hecho crecer mucho. Nos han brindado una gran capacidad de comprender y de meternos más en la realidad de la situación de consumo, sobre todo en Paraná, donde esta problemática está muy presente. Y sobre todo nos dio la posibilidad de aprender a acompañar, que es nuestro trabajo, y como decimos siempre, hacerlo cuerpo a cuerpo, recibiendo a todos como vienen y acompañarlos como también ellos nos permitan hacerlo”.

El joven, quien prefirió no difundir su nombre, sostuvo: “Han sido años de mucha alegría y mucho dolor también. Hemos pasado por situaciones en la que hemos perdido a algunos chicos. Pero a la vez logramos ir sorteando distintas cuestiones sobre las que al principio no sabíamos nada. Ha sido un camino muy interesante, muy rico y también muy fructífero en cuanto a constituir redes y poder desarrollar un acompañamiento sociocomunitario, a veces articuladamente con organismos como Desarrollo Social, Salud, Salud Mental, y principalmente con los organismos de la Justicia”.

El Hogar, que hoy tiene un mínimo aporte estatal que no alcanza, se sostiene básicamente con donaciones. Y sobre este punto, destacó la ayuda de la comunidad para poder seguir con esta tarea solidaria que llevan adelante. “Creo que sentirnos acompañados por la gente a través de las donaciones es también uno de los logros mas lindos que hemos tenido en estos cuatro años, y en esto tiene que ver la fe”, afirmó.

En este marco, indicó que lo que más precisan son donaciones de alimentos, ya que en el Hogar se brinda un almuerzo a quienes asisten, que pueden ser fideos, arroz, salsa y demás.

Por otra parte, remarcó la importancia de acompañar a los concurrentes en un proceso en el que pudieron “recuperar sus vínculos, salir poco a poco del consumo, reinsertarse socialmente; tejer lazos en la familia, con la educación, lo laboral; y agilizar cuestiones de todo tipo, desde lo legal hasta lo cotidiano”.

Asimismo, destacó: “Lo positivo es que además se han podido sentir sostenidos desde la fe, que cuando falta no se tiene ningún piso que nos sostenga. Entonces, creo que también está este aporte, desde este tipo de acompañamiento que hacemos y que es único, por este tema de ver a la persona en la integralidad y en la que no puede faltar Dios en este camino que nos nutre y nos llena tanto el corazón a todos”.

En este proyecto, gestado desde la capilla de Lourdes, hoy a cargo del padre Horacio Correa, aferrarse a la fe es parte del proceso y sobre esto, el joven que forma parte del equipo de coordinadores, comentó: “Hay que aprender a amar cada vez más y mejor, y nuestra regla de oro es pensar qué haría Jesús en mi lugar, cómo acompañaría, cómo lo haría mejor, cómo ayudaría. Y ahí creo que está el centro y el núcleo de este acompañamiento particular que hace el Hogar de Cristo a las personas que están en situación de consumos problemáticos”.

También hizo alusión al flagelo de la droga, que se hizo más visible por unos días tras el debate originado por la muerte de 25 personas que en Buenos Aires consumieron cocaína adulterada, y manifestó: “Esto, sobre lo que recién muchos se dan cuenta, y que ahora es noticia porque falleció gente por droga adulterada, es una realidad constante. Nosotros vemos los daños que produce la droga en sí desde que abrimos el Hogar. Vemos cómo se van los chicos por la droga, directamente o indirectamente, por el consumo, por los tranzas, por todos los que están trabajando en esta red terrible que destruye a tantas personas, y también a su familia y a su entorno. A esto lo vivimos día a día”.

Acerca de cómo la sociedad puede colaborar con esta obra, subrayó que “pueden rezar por nuestros chuicos, para que puedan estar bien”, y expresó: “No podemos juzgarlos porque no sabemos la realidad que viven, que fue lo que vivieron en su pasado, y porqué llegaron a estas condiciones en las que están”.

Una obra que crece

En el Hogar de Cristo son alrededor de 20 los voluntarios que acompañan la tarea cotidiana, algunos unos días y otros los restantes, tanto en las actividades que se hacen en la capilla de Lourdes como en un salón próximo a la parroquia La Piedad, en calle Italia, donde funciona un espacio que se gestó exclusivamente para las mujeres, atendiendo sus problemáticas particulares y compartiendo entre pares la posibilidad de encontrar las herramientas que dignifique su rol frente a ellas mismas, en el seno de sus familias y en la comunidad.

“Creemos que es necesario que las mujeres de nuestro Hogar tengan un espacio que sea solo de ellas, donde puedan compartir su vivir, apoyarse mutuamente y charlar de los temas que las inquietan”, habían comentado en abril del año pasado en su Fanpage: Hogar de Cristo Lourdes.

Gabriela Tour, otra de las coordinadoras del Hogar de Cristo, comentó que son unas 20 mujeres las que van, entre las que se encuentran niñas en cuya familia alguien atraviesa un consumo problemático, y se trabaja mucho en la prevención, y concluyó: “Se fue formando este espacio para mujeres que necesitaban hablar de su propia realidad”.

Por: Diego Arias / UNO.

Para leer nota original: https://www.unoentrerios.com.ar/la-provincia/con-muchos-logros-el-hogar-cristo-cumple-cuatro-anos-n2710084.html

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La Virgencita se prepara para acompañar a niños en la primera infancia

Está en construcción un Salón de Usos Múltiples y aulas para este nuevo proyecto. Las acciones comenzarían a desplegarse desde marzo con miras a tener su propia sala cuna.

El proyecto de Cáritas Diocesana de San Francisco nunca se ha detenido, por el contrario, las propuestas de atención a la población vulnerable se amplían, por ejemplo, hace un tiempo se abocaron a trabajar en el Hogar de Cristo con quienes padecen adicciones acompañándolos en su recuperación y ahora lo harán asistiendo la primera infancia de niños y niñas.

La concreción de este proyecto se lleva a cabo por intermedio de la adhesión a un programa del Estado llamado “Plan Nacional de Primera Infancia” a través del cual se los ayuda económicamente en el avance de la instalación de una guardería o sala cuna para pequeños desde los 45 días a 4 años lo cual es respaldado por los donantes privados a la institución.

El espacio es fundamental en estos casos, es por ello que hace unos meses comenzaron a construir en otra parte del terreno una nueva área de trabajo. Acerca de estos planes, Emilio Amé, director de Cáritas Diocesana de San Francisco y miembro de la comisión Asociación Civil Comedor La Virgencita, contó que hay un avance importante en la obra edilicia iniciada el año pasado en el mes de octubre.

Más allá de la infraestructura el objetivo es iniciar en breve con las acciones vinculadas a esta guardería por lo que estimó que las actividades en este sentido comenzarán a desplegarse a partir de marzo en el área que ya poseen del comedor.

La obra

La construcción contiene un espacio de Salón de Usos Múltiples, una sala de cómputos que ampliará la actual y cuatro aulas para trabajar con niños y niñas. Allí podrán reforzar la estimulación temprana y cuidarlos mientras sus padres trabajan en la cooperativa.

“Antes habíamos hecho el galpón para ampliar la cooperativa y ahora estamos haciendo un salón de usos múltiples, una sala de cómputos para agrandar la que tenemos y cuatro aulas”, explicó a LA VOZ DE SAN JUSTO.

La obra comenzó en octubre del año pasado, esperan que puedan finalizarla en los meses venideros y en este aspecto Amé resaltó la gran suma de buenas voluntades que les permiten progresar.

Eso sí, encontrar donantes no es sencillo y por eso la obra quizás tiene un plazo mayor que otra totalmente financiada, hoy por ejemplo les está faltando comprar parte del techo y todas las aberturas para este proyecto.

Acompañamiento temprano

El proyecto de atención y acompañamiento a pequeños en su primera etapa de la infancia surge a partir de “escuchar” las necesidades de quienes también trabajan en la Cooperativa La Virgencita donde hay un gran grupo de recicladores.

En atención a esto lograron aplicar al programa del Estado llamado “Plan Nacional de Primera Infancia” para desarrollar un espacio específico de atención y acompañamiento a chicos desde los 45 días a los 4 años.

“La idea es que funcioné también la atención de primera infancia, nosotros veníamos con el Estado nacional donde en octubre firmamos el convenio con este proyecto para acompañar la primera infancia desde los 45 días hasta los 4 años con una sala cuna o guardería sumándolo a las actividades que tenemos”, especificó Amé.

Es por eso que dos aulas de esta nueva infraestructura también podrán ser empleadas como consultorios de manera tal que los profesionales que hoy concurren tengan un lugar donde atender y no tengan que hacerlo en el patio del comedor. En la actualidad trabajan por motivación propia allí una psicopedagoga, psicólogo, trabajador social, enfermera, ginecóloga.

Para todos

En concreto el director de Cáritas Diocesana en la ciudad añadió la idea es acompañar a las mamás que van a juntar el cartón, mientras tanto en esta sala cuna van a poder cuidarlos y brindarles estimulación temprana lo cual significa una gran ayuda.

“La idea surge del acompañamiento y escucha, así como escuchamos a quienes sufrían adicciones y formamos el Hogar de Cristo”, recordó. En este momento, dentro de la cooperativa hay unas 30 mujeres trabajando y son 80 en total los recicladores.

Cuando superen los 4 años podrán seguir aquí, pero en el espacio educativo EMAÚS que hace casi 15 años se mantiene vigente y tiene como fin reforzar la etapa escolar de los menores.

“No se cerraría el círculo porque hay una etapa de la vida que no tenemos acciones concretas que son los adultos mayores, pero sí acompañar la vida como viene, recibirla como viene y trabajar codo a codo”, agregó Amé.

“La idea es empezar en febrero marzo con cosas chiquitas para arrancar y ampliarlo cuando tengamos todo”, indicó.

El de La Virgencita es el proyecto comunitario de atención a los sectores vulnerables de la población más importante de la ciudad y de esta manera seguirá abriendo oportunidades de progreso en la vida de muchas personas. 

Por Ivana Acosta | LVSJ

Para leer Nota original: http://www.lavozdesanjusto.com.ar/noticias/articulo/la-virgencita-se-prepara-para-acompanar-a-ninos–en-la-primera-infancia-116976?fbclid=IwAR1IEUBx8VoMk-XtVCL2BGhNqFBX-6XHzFZAOrzjd_yb52Lem3rmclsyISs

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Cómo trabajan desde el Hogar de Cristo ayudando a chicos con adicciones en Bahía

Los coordinadores Matías Mata y Andoni Freije comentaron cómo desarrollan su labor en la ciudad.

La adicción a las drogas es un fenómeno complejo que requiere respuestas desde muchos lugares de la sociedad desde el gobierno nacional hasta la vuelta de la esquina. De ese espacio cercano se ocupa el Hogar de Cristo “Calle Bele´n”, una organización católica dedicada a acompañar a personas con consumos problemáticos en Bahía Blanca.

“Lo que planteamos nosotros es el cuerpo a cuerpo, el uno a uno. Entendemos que es la forma de acompañar a los pibes y pibas que están en este tipo de proceso de consumo y que se nos están muriendo y que nos necesitan”, señaló Matías Mata, uno de los coordinadores, durante el programa La Brújula TV.

Mata destacó que muchas de las personas que pasan por procesos de adicción, “viven en soledad, falta de acompañamiento, la falta de gente que le diga que es importante, que hay un proyecto de vida que podemos pensar juntos”.

Y es en ese aspecto donde se enfoca el Hogar de Cristo “Calle Bele´n”: “La persona que es adicta, por su situación de consumo va desarmando ese entramado de vínculos, con los padres, los tíos, los vínculos con la cuestión laboral, al estudio. Llega un momento donde quedan aislados, en soledad total y frente a eso la familia no tiene idea de qué hacer. El laburo nuestro es acompañar esta situación”, explicó Andoni Freije, otro de los coordinadores.

Freije detalló que no ponen límites de ningún tipo para recibir a nadie y que “muchas veces los que se acercan no es porque quieren dejar de consumir, sino por un problema con la justicia, por ejemplo y eso lleva a generar un vínculo. Descubrir que hay una situación de abandono de la familia o no pueden ver a sus hijos, capaz que no tienen DNI y empezamos a acompañar esa situación”.

“No es una cuestión solamente de droga, tiene que ver con la vida entera, no hablamos de una persona adicta, es Juan es María es Fernando, que tienen esta situación particular y tienen una vida que hay que acompañar”, refirió Freije.

Mata remarcó que el trabajo es “cómo llegar a los más rotos, que viven a 10 cuadras. Nuestra casa está abierta para todo el mundo”.

Por su parte, Freije resaltó que un proyecto que desarrollan es el de tener espacios de “formación laboral, porque en definitiva los pibes y pibas que quieren dejar de consumir y cambiar alguna cuestión de su vida, va pasando que tienen puertas cerradas. Tal vez no será el trabajo que le cambie la vida, pero que puedan cambiar algunas actitudes que les permitan seguir desarrollando su proyecto de vida”.

Para ver Nota original: https://www.labrujula24.com/notas/2022/02/09/como-trabajan-desde-el-hogar-de-cristo-ayudando-a-chicos-con-adicciones-en-bahia-n191934/

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Misión Interdiocesana “Nadie de salva solo, hermanos todos”

Organizada por Cáritas Argentina y la Familia Grande del Hogar de Cristo, se llevará a cabo desde mañana en los barrios populares que se asientan sobre la ruta 1001. Participan cuatro diócesis.

Cáritas Argentina y la Familia Grande del Hogar de Cristo, a través de la Mesa de Integración de los Barrios Populares, realizarán una Misión Interdiocesana, que se llevará a cabo junto con las diócesis de Merlo-Moreno, Gregorio de Laferrère, Morón y San Justo, en los barrios que se asientan sobre la Ruta 1001.

La acción misionera se realiza en el marco del camino que se está realizando la Región Pastoral Buenos Aires, con el lema “Nadie de salva solo, hermanos todos” y se desarrollará de acuerdo con el siguiente cronograma:

  • Sábado 27 de noviembre, Playón Hospital Favaloro. Envío a las 9.30 y a cargo de monseñor Fernando Maletti, obispo de Merlo-Moreno.
  • Domingo 28 de noviembre, misa a las 18 presidida por monseñor Jorge Vázquez, obispo de Morón.
  • Miércoles 15 de diciembre, en Federico Russo y Ruta 1001. Envío a las 9.30, a cargo de monseñor Oscar Miñarro, obispo auxiliar de Merlo-Moreno.
  • Jueves 16 de diciembre, misa a las 18 presidida por monseñor Eduardo García, obispo de San Justo
  • Miércoles 22 de diciembre, Colegio De La Salle y Ruta 1001 (intersección con la Ruta 21). Envío a las 9.30.
  • Jueves 23 de diciembre, clausura de la misión, a las 18, con la misa presidida por monseñor Jorge Torres Carbonell, obispo de Gregorio de Laferrère.

Los organizadores recuerdan en la convocatoria que el papa Francisco en su mensaje de la Jornada Mundial de los Pobres de este año afirmaba: “Jesús no sólo está de parte de los pobres, sino que comparte con ellos la misma suerte. Sus palabras ‘a los pobres los tienen siempre con ustedes’ también indican que su presencia en medio de nosotros es constante, pero que no debe conducirnos a un acostumbramiento que se convierta en indiferencia, sino a involucrarnos en un compartir la vida que no admite delegaciones”.

“Los pobres no son personas «externas» a la comunidad, sino hermanos y hermanas con los cuales compartir el sufrimiento para aliviar su malestar y marginación, para devolverles la dignidad perdida y asegurarles la necesaria inclusión social”, sostienen con la cita del pontífice.

Al reflexionar sobre la Misión Interdiocesana, monseñor García expresó: “La Jornada de los Pobres ubicada en el comienzo de este Adviento es un tiempo en el cual se renueva nuestra esperanza en este Dios que se hace carne. Esa carne de Jesús nosotros la vemos todos los días en nuestros barrios, en nuestra gente, especialmente en aquellos que están más rotos. El Señor compartió la vida de los más pobres. Él no nació en un palacio, sino en un pesebre, en una cueva, alejado de todos. Él conoce nuestra vida y sabe que cuando nosotros salimos a misionar, a compartir el Evangelio, no lo hacemos como un acto de proselitismo sino queriendo reproducir en nuestra vida la vida de Aquel… Acercándonos a cada uno vamos hacia ese Jesús que nació pobre, que nació marginado, que nació olvidado pero que, sin embargo, sigue siendo la fuerza de Dios para la salvación y para la vida nueva de todos los hombres. Creemos en esta misión. No la hacemos como un viaje turístico, sino que la hacemos desde la gente que vive en la pobreza, sabiendo que muchos de ellos están rotos y salen de los Hogares de Cristo con la alegría de haber sido sanados y salvados. Alegría para compartir con los demás”.

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Los organizadores destacan que, fieles a este espíritu, esta Misión Interdiocesana quiere “expresar un gesto sencillo de una Iglesia que se involucra con el corazón y con la acción, para potenciar la misión que ya se está viviendo en las parroquias de los barrios populares”.

“En esas comunidades hay mucha vida y esperanza y, también, muchas situaciones de dolor e injusticia, que nos impulsan a acompañarlas de un modo más cercano”, aseguran.

Realizar la misión durante noviembre, en el marco de la Jornada Mundial de los Pobres a la que nos invita el papa Francisco, es una forma -afirman- de “testimoniar la presencia de una Iglesia que abraza a los más necesitados. Por tal motivo, sobre la Ruta Provincial 1001 en el punto en que se unen los tres partidos erigiremos una ermita que será un signo tangible de la esperanza que anima esta misión”.

“Desde Cáritas y la Familia Grande de los Hogares de Cristo, estamos muy agradecidos por esta posibilidad de misionar interdiocesanamente con los vecinos, los voluntarios, los obispos y los sacerdotes, especialmente en estos tiempos, en los que necesitamos animar la esperanza de tantos hermanos”, concluyen.

Más información en www.hogardecristo.org.ar y redes sociales.+

Para ver Nota original: https://aica.org/noticia-mision-interdiocesana-nadie-de-salva-solo-hermanos-todos

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Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe: La Familia Grande Hogar de Cristo tendrá su representante

Raul Toribio del Centro Barrial Angelleli (Ingeniero Juarez, Formosa) será uno de los 1000 asambleístas.

A muy pocos días de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe que se desarrollará del 21 al 28 de noviembre, donde participarán 1000 asambleístas (95 de Argentina) dialogamos con el representante de Familia Grande Hogar de Cristo.

Raúl Toribio es Wichi, comunicador social y coordina el CB Angelelli (Ing. Juárez – Formosa) hace 4 años, desde sus comienzos. Está casado con Carolina y tienen una hija, Mili. Trabaja junto al Padre Juan Rosasco desde el 2016 acompañando a personas en situación de consumo problemático y vulnerabilidad, y afirma que ha pasado muchos momentos lindos de compartir la vida dentro de la Familia Grande, como el festejo por los 10 años y el peregrinar a la Virgen de Lujan:  “Los que peregrinaron saben de lo que estoy hablando”.

Cuando le comentaron sobre la posibilidad de participar en la Asamblea, Raúl dijo que si sin dudar: “En ese momento no tenía mucha información y empecé a averiguar y preguntar al Padre Juan, que me recomendó leer el Documento de Aparecida”.

En relación a la Asamblea, Raúl está muy entusiasmado: “Representar a los 200 dispositivos de la Familia Grande es muy importante: ¿qué voy a decir? Desde hace un tiempo estoy dialogando y charlando con diferentes personas para poder llevar la palabra de todos”.

“Cuando dimensioné la magnitud de la asamblea dije wow! (sic). Hoy no me arrepiento, solo agradezco a Dios, por esta oportunidad y de representar a los WICHI. Como cristiano evangélico, todo esto es una bendición y día a día voy cayendo de tal magnitud. Estoy muy feliz, nervioso a la vez y es un orgullo para una delicada tarea”

Como Familia Grande Hogar de Cristo estamos invitados a ser parte a través de las redes sociales en actividades como oraciones, eucaristías, rezos de rosario, Serenata a la Virgen de Guadalupe, una vigilia y conversatorios con especialistas del continente y el mundo.

Para participar de las transmisiones en las redes sociales lo invitamos a seguir:

Facebook @celam.oficial @asambleaeclesial

Twitter @CelamWeb @AEclesial

YouTube Celam TV

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Hogar de Cristo presenta el documento “Drogas y Adicciones, la otra pandemia”

En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, la institución católica presentará el documento en un evento virtual que contará con la participación del Secretario General del CELAM.

Ciudad del Vaticano

“No se puede pensar en una recuperación plena e integral si quien consume drogas está solo, vive en la calle o no tiene DNI que le permita tramitar los beneficios sociales o acceder a cualquier institución sea pública, de salud o social. 

Sin esas condiciones básicas resulta imposible que alguien pueda pensar en re-armar su vida”. Es en este contexto que nace la misión de la Familia Grande Hogar de Cristo, que a través de los Centros Barriales que componen la Federación, dan respuestas concretas e integrales a personas en situación de vulnerabilidad social y/o consumos problemáticos de sustancias psicoactivas.

La labor del Hogar de Cristo

“Drogas y Adicciones: un obstáculo para el Desarrollo Humano Integral” se titula el documento que resume años de experiencia de Hogar de Cristo en este campo y que será presentado, vía streaming, el próximo jueves 24 de junio,  a las 11.30 hs, en el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, instituido por la Organización de las Naciones Unidas y que se celebra el 26 de junio de cada año desde 1987.

Prevención y acompañamiento

En la apertura del evento estará presente monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y Secretario General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), quien compartirá reflexiones en torno al problema social e individual de las adicciones a las drogas, a la luz del camino de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, tomando como punto de partida las recomendaciones que  en 2007, ofreció la V Conferencia de los episcopados latinoamericanos en Brasil, con el Documento de Aparecida: “Prevención, acompañamiento y sostén de las políticas gubernamentales para reprimir esta pandemia”.

El problema de la droga

Paradójicamente, ya entonces se hablaba de las adicciones como de una pandemia: “El problema de la droga es como una mancha de aceite que invade todo. No reconoce fronteras, ni geográficas ni humanas. Ataca por igual a países ricos y pobres, a niños, jóvenes, adultos y ancianos, a hombres y mujeres”, se lee en el Documento de Aparecida que llama a la Iglesia a no permanecer indiferente ante este flagelo que está destruyendo a la humanidad, especialmente a las nuevas generaciones.

La presentación del documento “Drogas y Adicciones: un obstáculo para el Desarrollo Humano Integral” estará a cargo de Romina Santomingo, acompañante Hogar Madre de Lourdes, Familia Grande Hogares de Cristo; María Elena Acosta, referente nacional de Hogares de Cristo; Beatriz Ballario, responsable del área Abordaje Pastoral y Comunitario de las Adicciones de Cáritas Argentina; y los sacerdotes José María “Pepe” Di Paola, coordinador de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia y presidente de la Federación de Hogares de Cristo;  y Guillermo “Willy” Torre, párroco de Cristo Obrero, Barrio Mugica, CABA. Se podrá  acceder al evento a través de www.youtube.com/Familia Grande Hogar de Cristo y www.youtube.com/CelamTV.

Para leer nota original: https://hogardecristo.org.ar/wp-admin/post-new.php

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La Iglesia denuncia el crecimiento del consumo de drogas durante la pandemia

En una declaración dice que las restricciones sanitarias impidieron el acceso a lugares de contención como la escuela, el club y capilla.

La Iglesia denunció este jueves que junto con la pandemia del coronavirus existe “otra pandemia silenciada” por muchos actores de la vida pública que es la de la drogadicción, que “mata de la peor manera”, y advirtió que este flagelo “se agravó” durante la expansión del virus, afectado sobre todo a los barrios populares en el marco de una “situación social desesperante”.

Por otra parte, criticó que se propague en la sociedad “un inmanente sentido de aceptación e inocuidad acerca del cannabis, su despenalización y sus usos” y consideró que la marihuana “debería ser puesta en el contexto de la pandemia de las drogas para no minimizar los riesgos de su uso problemático que nada tiene de saludable”.

Los señalamientos están contenidos en una declaración que la Comisión de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia del Episcopado, Cáritas Argentina y los Hogares de Cristo -que alojan a adictos en recuperación- difundió con motivo de que este sábado es el Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas.

La declaración fue presentada en la parroquia Cristo Obrero, del barrio 31 de Retiro por su párroco, Guillermo Torre, y el coordinador del área de adicciones del Episcopado, el padre José María “Pepe” Di Paola, y a la distancia el secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano, el obispo Jorge Lozano.

Tras recordar que la Conferencia de Obispos de Latinoamérica celebrada 2007 en Aparecida, Brasil, había denunciado la expansión de este flagelo, los autores de la declaración se preguntan “qué silencios cómplices habrán logrado que, 14 años después de aquel claro alerta, siga siendo esta la otra pandemia silenciada”.

Añaden que esta pandemia “lastima a nuestros pueblos y se constituye como un terrible obstáculo para el logro del desarrollo humano integral, especialmente de los más pequeños, los más pobres, en quienes reconocemos una valía que tienen para desplegar y que constituye un don para toda la sociedad”.

Señalan que basan sus reflexiones “en el cotidiano encuentro con este dolor” y “los relatos de desgarro, desesperación, impotencia o vivencia de desamparo” y por eso afirman que quieren “llamar la atención sobre el agravamiento de la pandemia de las drogas y las adicciones en tiempos de Covid-19”.

En ese sentido, precisan que “en lo cotidiano nos dimos cuenta cómo, con las restricciones de todo orden generadas por la pandemia de Covid-19 y las medidas políticas que se implementaron para abordarla, quedaron huérfanos nuestros barrios”.

“Por sobre todo, nos desvelamos por los muchos jóvenes que se encuentran sin espacios de contención, ni referentes del mundo adulto o pares con los que interactuar en los clubes, las escuelas e incluso la mayoría de nuestras capillas que quedaron cerradas”, cuentan y lamentan: “Con alarma comprobamos que se encuentran a la intemperie no solo física, sino también existencial”.

Advierten que “en el día a día de nuestro trabajo en los Barrios Populares comprobamos cómo las adicciones y todo lo que se produce a su alrededor van rompiendo los lazos sociales de nuestras comunidades y detonan como bombarderos los valores fundamentales que nos unen como comunidad: la solidaridad, la fraternidad, la misericordia, la caridad”.

“Porque no sólo son pilares de nuestra espiritualidad, sino la base de la construcción de un tejido social que nos entrelaza y sostiene como grupos sociales. En el estado actual, creemos, el problema ya no se resuelve con trabajo y vivienda porque no existe la red de apoyo de la comunidad organizada y se vive en el desesperado ‘sálvese quien pueda’”.

Señalan que “en estos años pudimos ver una sociedad y un Estado cada vez más fragmentados en sus respuestas. Esto permite sospechar que no se comprende la complejidad y gravedad constitutiva del problema. Advertimos además que, lo que hasta el 2019 era sostenido de un hilo, hoy explotó en nuestros pueblos ante la crisis 2020/2021 y actualmente la situación social es desesperante”.

“Por nuestra experiencia en barrios populares vemos que es urgente tomar conciencia de que las drogas y las adicciones son una herida sangrante de nuestro pueblo”, afirman.

Y dicen que les preocupa “cuando los medios de comunicación, las redes sociales, la política, y la sociedad hablan del dólar, el gasto público, las especulaciones electorales y otros temas diversos, mientras ignoran esta problemática que mata de la peor de las maneras a nuestros hermanos y hermanas de toda América Latina”.

“Deseamos que en cada barrio popular de nuestra América se vivan “las 3 C”: Capilla, Club y Colegio, y volcamos nuestro aporte y experiencias de hacer familia, de hacer comunidad. Estamos convencidos de que ese es nuestro gran diferencial y fortaleza”, consideran.

Para leer nota original: https://www.clarin.com/sociedad/iglesia-denuncia-crecimiento-consumo-drogas-pandemia_0_XmJO7Jz6O.html

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La otra pandemia: los curas villeros piden relanzar el combate contra la droga

Llaman a devolver impulso a la batalla contra este otro virus, “obstáculo para el desarrollo integral”. “Notamos con perplejidad cómo se impregna lo social con un inmanente sentido de aceptación e inocuidad” de la marihuana, dicen.

Tuvo algo de profética la cumbre de la Iglesia latinoamericana en Aparecida, Brasil, en la que participó Jorge Bergoglio en 2007, y que muchos consideran que lo proyectó al pontificado. A la droga, a su difusión, al consumo, al drama de la tóxico dependencia, se le reconoció la cualidad fundamental de pandemia, como la que arrasa América Latina en nuestros días.

Una pandemia que, al igual que el Covid, “es como una mancha de aceite que invade todo”, según afirma el punto 422 del documento final elaborado por la comisión que presidía Bergoglio. “No reconoce fronteras, ni geográficas ni humanas. Ataca por igual a países ricos y pobres, a niños, jóvenes, adultos y ancianos, a hombres y mujeres”, lo mismo que la pandemia que llegó catorce años después de la histórica conferencia, este flagelo viral del siglo XXI que está arrasando el continente desde México hasta Tierra del Fuego. Y ahora que esa misma Iglesia está dando los primeros pasos de un proceso sinodal continental impulsado por el mismo Bergoglio – que entre tanto fue elegido Papa – y por otro argentino, Jorge Eduardo Lozano, Secretario general del Celam (Consejo Episcopal Lationamericano), resulta oportuno volver a la profecía de Aparecida para proponer un renovado impulso en la lucha contra las toxico dependencias.

La droga es una de las pandemias de América Latina y, tal como la otra, introduce el temido virus en el organismo y provoca “desgarro, desesperación, impotencia o desamparo”. Son las palabras que utiliza el documento “Drogas y Adicciones: un obstáculo para el Desarrollo Humano Integral”, preparado con vistas a la 1ª Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe que tendrá lugar entre el 21 y el 28 de noviembre en Ciudad de México. Es una importante oportunidad para retomar y desarrollar las reflexiones de Aparecida sobre las drogas, a partir de una batalla cuerpo a cuerpo a la que no se le puede dar tregua. De eso están convencidos todos aquellos que desde hace tiempo hacen frente en el terreno a esta vieja pandemia, cuyo punto de referencia, en muchos casos, es el movimiento de los Hogares de Cristo de Argentina.

Los Hogares de Cristo nacieron de la experiencia de los curas villeros, los sacerdotes que viven en las villas miseria de Buenos Aires y su periferia. Ellos piden que el tema de la droga y la lucha contra las adicciones tenga la voz que merece en el camino eclesial que el Papa ha puesto en marcha en América Latina, por medio de un CELAM reformulado y reestructurado a la luz de una sinodalidad más marcada.

Para llamar la atención de la próxima Asamblea sobre la problemática de la tóxico dependencia y la recuperación de la misma, estos sacerdotes argentinos han preparado un documento que desde el mismo título se refiere a la droga como “un obstáculo para el desarrollo integral”. Por eso a la pandemia de la droga – las dos palabras vuelven a estar hoy estrechamente relacionadas – hay que “mirarla de frente”, recomienda el documento, y entonces resultará evidente que las adicciones son una herida abierta que requiere una inteligencia cada vez más penetrante de la realidad y esfuerzos aún mayores que los desplegados hasta el momento.

El documento lamenta que durante el largo tiempo de la cuarentena – que todavía no ha terminado en Argentina – muchos jóvenes hayan quedado abandonados “a la intemperie no solo física sino también existencial”, haciendo referencia a que muchas instituciones como los clubes de barrio, los colegios e incluso las capillas siguen cerradas en este prolongado confinamiento. El documento también señala los peligros de otro frente, el de la liberalización de la marihuana, que se está imponiendo en casi todo el continente, paradójicamente favorecido por la pandemia.

“Notamos con perplejidad cómo se impregna lo social con un inmanente sentido de aceptación e inocuidad acerca del “cannabis”, su despenalización y sus usos» dicen los autores del documento, para afirmar después la necesidad de «no minimizar los riesgos de su uso problemático que nada tiene de saludable”. Otro punto doloroso es el de la post-pandemia con “el aumento del HIV, la tuberculosis y otras enfermedades asociadas al consumo de paco y otras drogas, dado que se observan en aumento y sin controles ni atención terapéutica, y resulta evidente que las consecuencias afectarán a nuestra sociedad en su conjunto”.

La pandemia pasará con su estela de muertos, parecen decir los sacerdotes argentinos en su aporte al camino sinodal, pero la droga queda. La droga es más longeva que el coronavirus y más letal. Por eso la Iglesia latinoamericana debe mirar con atención hacia adelante. «Deseamos que en cada barrio popular de nuestra América se vivan “las 3 C”», una fórmula que abarca capillas, clubes y colegios, los lugares característicos del paisaje de los barrios populares y las villas de Argentina donde transcurre la vida de los jóvenes y la intervención preventiva resulta más eficaz.

Para ver nota original: https://www.infobae.com/opinion/2021/06/24/la-otra-pandemia-los-curas-villeros-piden-relanzar-el-combate-contra-la-droga/

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Drogas y adicciones: Alertan sobre la gravedad de esta pandemia silenciada

La Iglesia se pregunta qué “silencios cómplices” agravaron la pandemia de las drogas y las adicciones en tiempos de Covid-19, al presentar un documento sobre esta problemática.

La Familia Grande Hogar de Cristo, Cáritas Argentina y la Pastoral Nacional sobre Adicciones y Drogadependencia se preguntaron qué “silencios cómplices” contribuyeron a que drogas y adicciones sean hoy “la otra pandemia silenciada”, y lamentaron que 14 años después del Documento de Aparecida se siga sin dimensionar la gravedad del problema que el episcopado latinoamericano advirtió en 2007. En ese marco, llamaron a la dirigencia política y a la sociedad toda a poner la mirada en esta otra pandemia, porque aquí también “está en juego la vida”.

Referentes del sector hicieron esta reflexión durante la presentación del documento “Drogas y Adicciones: un obstáculo para el Desarrollo Humano Integral” que se hizo hoy vía “streaming” a través de los canales de YouTube de la Familia Grande Hogar de Cristo y  del Consejo Episcopal Latinoamericano (CelamTV).

En el comienzo del encuentro, y luego de rezar por los jóvenes víctimas de las drogas, se hizo presente monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), que con un video animó a “recibir la vida como viene” y ver a Cristo en nuestros hermanos, servir, acompañar y estar. 

La presentación estuvo a cargo de Romina Santomingo, acompañante Hogar Madre de Lourdes, Familia Grande Hogares de Cristo; María Elena Acosta, referente nacional de Hogares de Cristo; Beatriz Ballario, responsable del área Abordaje Pastoral y Comunitario de las Adicciones de Cáritas Argentina; el presbítero José María Di Paola, coordinador de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia y presidente de la Federación de Hogares de Cristo; y el presbítero Guillermo Torre, párroco de Cristo Obrero en el barrio porteño Padre Mugica.

La actividad contó con la presencia del obispo de Merlo-Moreno y delegado episcopal para la Pastoral de Adicciones, monseñor Fernando Carlos Maletti, que se unió a la transmisión por Zoom.

La presentación se enmarcó en el Día internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas establecido por la Organización de las Naciones Unidas en 1987 para el 26 de junio de cada año.

Reflexiones a la luz del Documento de Aparecida
Los expositores destacaron la importancia de estas reflexiones sobre las adicciones en el camino de la Asamblea Eclesial a la que está invitando el Celam y tomando la mirada que ya en 2007 marcó la V Conferencia de los episcopados latinoamericanos en Aparecida, Brasil.

“El problema de la droga es como una mancha de aceite que invade todo. No reconoce fronteras, ni geográficas ni humanas. Ataca por igual a países ricos y pobres, a niños, jóvenes, adultos y ancianos, a hombres y mujeres. La Iglesia no puede permanecer indiferente ante este flagelo que está destruyendo a la humanidad, especialmente a las nuevas generaciones. Su labor se dirige especialmente en tres direcciones: prevención, acompañamiento y sostén de las políticas gubernamentales para reprimir esta pandemia”, citaron.

“Francamente nos sentimos interpelados por esta declaración en la que se utiliza el término ‘pandemia’ en relación con la droga y las adicciones porque, en este presente de COVID-19, es cuando comprendemos la verdadera dimensión de esa palabra”, afirman en el texto del documento, y se preguntan “qué silencios cómplices habrán logrado que, 14 años después de aquel claro alerta de los obispos, siga siendo esta ‘la otra pandemia’, silenciada, la que lastima a nuestros pueblos y se constituye como un terrible obstáculo para el logro del Desarrollo Humano Integral. Especialmente de los más pequeños, los más pobres, en quienes reconocemos una valía que tienen para desplegar y que constituye un don para toda la sociedad”.

La Familia Grande Hogar de Cristo, Cáritas Argentina y la Pastoral Nacional sobre Adicciones y Drogadependencia fundamentan sus reflexiones “en el cotidiano encuentro con este dolor que asoma, en primer lugar, cada vez que llegamos a una comunidad”.

Tras afirmar que “es allí donde encontramos relatos de desgarro, desesperación, impotencia o vivencia de desamparo”, alzan fuerte su voz “para repetir las palabras de Aparecida y llamar la atención sobre el agravamiento de la pandemia de las drogas y las adicciones en tiempos de COVID-19”. 

Propuestas
Los agentes pastorales comprometidos en este tema hacen un llamado amplio y vigoroso al pueblo en el marco de la 1ª Asamblea Eclesial que convoca el Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano) e invitan a “involucrarse a todos los sectores e instituciones de la comunidad organizada: sindicatos, clubes, empresas, parroquias, movimientos sociales, escuelas, universidades, cuerpos legislativos, organizaciones del Estado y de la sociedad civil, partidos políticos, iglesias, mutuales, colegios profesionales y todos los colectivos que tomen conciencia de esta “otra pandemia”, para mirarla de frente.

“Proponemos que, juntos, enfrentando cada rostro humano y escuchando su dolor, usemos los datos, los saberes y los recursos desde la misericordia para planear una propuesta concreta y extensiva que nos permita hacer frente a este ‘monstruo grande que pisa fuerte’”, subrayan, y manifiestan: “Deseamos que en cada barrio popular de nuestra América se vivan ‘las 3 C’: Capilla, Club y Colegio, y volcamos nuestro aporte y experiencias de hacer familia, de hacer comunidad. Estamos convencidos de que ese es nuestro gran diferencial y fortaleza”.

Puntualmente, alientan a que “en cada barrio popular de nuestra América haya un Centro Barrial que ‘reciba la vida como viene’ y que su modo de trabajo sea un ‘cuerpo a cuerpo’ como nos decía el cardenal (Jorge) Bergoglio (hoy papa Francisco) en la inauguración del primer Hogar de Cristo”.

“Está en juego la vida de la gente”
Finalizada la presentación, se abrió una ronda de preguntas, que fueron respondidas por el presbítero Di Paola.

En sus declaraciones, consideró que “lo más importante es poder realizar la comunidad organizada en cada uno de los barrios”. En ese sentido, reconoció: “Podemos avanzar en muchas áreas, pero los próximos pasos tienen que ser el fortalecimiento de la capilla, el club, el colegio, que estén en el corazón del mismo barrio. Que dentro del mismo barrio se pueda organizar la vida comunitaria a través de la presencia de instituciones sólidas que puedan dar respaldo a chicos y chicas que tengan el problema de las drogas”.

Respecto a la posibilidad de combatir el narcotráfico, el sacerdote consideró importante tener en cuenta que hay un poder muy grande en el narcotráfico, pero que la tarea de la Iglesia es trabajar en la prevención y la recuperación. “Es la tarea que están asumiendo desde las parroquias populares, el Hogar de Cristo y los centros barriales”, afirmó.

En cuanto al aumento del consumo durante la pandemia, el presbítero Di Paola consideró que el cierre de todo ha provocado que muchos adolescentes y preadolescentes hayan perdido sus puntos de contacto con referentes positivos: la capilla, el club, el colegio y otras organizaciones. “En los barrios donde se pone más picante por la droga o la violencia, no quedaron cerrados los lugares que ofrecen experiencias negativas para la vida, entonces muchos jóvenes han caído en esas situaciones. Por eso es importante que los centros barriales nunca hayan cerrado, se hayan adaptado a los protocolos, porque el camino es estar presentes y ligados a los jóvenes en situaciones complicadas. Muchos también en la situación social más compleja, se quedaron sin nada y han caído o recaído en la adicción”, reconoció.

Consultado sobre la responsabilidad política sobre las adicciones, expresó: “Desde hace mucho tiempo venimos alertando sobre este tema, hablamos ya de décadas, desde los primeros documentos, pero generalmente cuando el tema ocupa un lugar importante es por alguna desgracia. Queremos que en la sociedad se ponga en primer lugar el tema de esta pandemia, que muchas veces se disfraza y queda detrás de otros temas. A la gente le importa mucho menos”. 

“Si uno va a un barrio popular va a encontrar una madre buscando un lugar para internar a su hijo, para hacer un tratamiento, o un pibe que cayó en la violencia. Es necesario que toda la política ponga su mirada en esta otra pandemia, sea del partido político que sea, porque acá está en juego la vida de la gente, y lo señalamos desde este lugar tan significativo para nosotros, la parroquia fundada por nuestro mártir, el padre Carlos Mugica”.

Más información www.hogardecristo.org.ar.+

Para leer nota original: https://aica.org/noticia-drogas-y-adicciones-alertan-sobre-la-gravedad-de-esta-pandemia-silenciada

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Las adicciones obstaculizan el desarrollo humano en los barrios más pobres, asegura la Iglesia

Las drogas y las adicciones son consideradas un obstáculo para el desarrollo humano integral que afecta a toda la sociedad pero especialmente a las comunidades más pobres y excluidas, aseguraron curas villeros y miembros de Familia Grande Hogar de Cristo (FGHC) y Cáritas durante la presentación del documento “Drogas y Adicciones: un obstáculo para el Desarrollo Humano Integral. La otra pandemia”.

La actividad se realizó en el marco del día internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas que se conmemora cada 26 de junio.

Durante una conferencia virtual, en el marco de la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, personalidades de la iglesia católica llamaron a accionar de manera integral frente a esta problemática, que es “una barrera importante para el desarrollo con dignidad de las personas y comunidades”.

En el documento presentado se estudió cómo impactan la droga y la adicción, “uno de los dolores más grandes de nuestra Patria Grande”, en la vida de las personas en contexto de exclusión.

El informe es el “fruto de la experiencia en los barrios más marginados, con los descartados de la sociedad”, a partir del cual se reaviva el compromiso y las propuestas pastorales al respecto.

Para ello se relevó a más de 300 personas de 21 centros barriales que son parte de la FGHC, considerando como ejes principales a la residencia, la justicia y la salud, detallaron.

En el estudio, hallaron que el 20% de las personas “se encontraba en condiciones habitacionales precarias antes de consumir” y una vez en consumo, el número subió al 47%, de los cuales “la mitad terminó en situación de calle”.

Además, relevaron que el 50% tenía “problemas con la justicia antes de iniciado el consumo”, número que aumentó al 80% después, del cual “más de la mitad estuvo alguna vez privado de su libertad”.

Por último, en relación a la salud, afirmaron que el consumo “duplica y hasta triplica la adquisición de HIV y tuberculosis”, las lesiones “crecen un 140% y los traumatismos y amputaciones un 160%”, evidenciando la necesidad de “una atención especialmente adaptada”.

En este sentido, los centros barriales de la FGHC suponen una “respuesta integral”, que busca “poner el eje en la persona y sus cualidades” y en el acompañamiento comunitario, entendiendo que “el consumo profundiza la desigualdad y la exclusión”.

El sacerdote José María “Pepe” Di Paola, coordinador de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia y presidente de la FGHC, afirmó que “un barrio puede tener asfalto y vivienda, pero si no tiene una comunidad organizada le falta lo más importante”.

Además, enfatizó la necesidad de que “en cada barrio popular de nuestra América haya un centro barrial” y que se trabaje en “las 3 C”, es decir, capilla, club y colegio, como red de prevención y contención.

Al respecto, el monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), aseguró que estos espacios “no tienen condiciones previas” sino que reciben a las personas “así como están” y que la Iglesia está “para servir y acompañar”.

Por su parte, Guillermo “Willy” Torre, párroco de Cristo Obrero en el Barrio Mugica de la Ciudad de Buenos Aires, expresó que “la solidaridad, la fraternidad, la misericordia y la caridad son la base de la construcción de un tejido social que nos entrelace”, que hacen frente al “sálvese quien pueda”.

También participaron de la conferencia virtual Romina Santomingo y María Elena Acosta de FGHC y Beatriz Ballario de Cáritas. (Télam).

Para leer nota roiginal: https://www.grupolaprovincia.com/sociedad/las-adicciones-obstaculizan-el-desarrollo-humano-en-los-barrios-mas-pobres-asegura-la-iglesia-742151

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La Iglesia denunció que hay una “pandemia silenciada” por el avance de la droga y las adicciones

Advirtió en un documento que el flagelo se agravó en el último año y medio, en una sociedad “cada vez más fragmentada” y en una situación social “desesperante”

En un país cada vez más fragmentado y en una situación social que describió como “desesperamte”, la Iglesia denunció el “agravamiento de la pandemia de las drogas y las adicciones” en el año y medio que lleva la emergencia del coronavirus. 

El dramático escenario social está graficado en el documento “Drogas y adicciones: un obstáculo para el desarrollo humano integral”, presentado por la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia, que coordina el padre José María Di Paola -conocido como el Padre Pepe-, junto con Cáritas Argentina y la Familia Grande Hogar de Cristo, que reúne a los centros barriales que buscan dar respuestas a situaciones extremas de vulnerabilidad.

“¿Qué silencios cómplices contribuyeron a que las drogas y las adicciones sean hoy la otra pandemia silenciada?”, se preguntaron los representantes y organizaciones de la Iglesia al presentar el documento.

Al reclamar un abordaje integral del problema, el padre Pepe advirtió que “hay una necesidad de que toda la política en la Argentina y en América Latina miren este tema”.

Hubo, además, críticas, a las medidas tomadas para enfrentar la pandemia. “Con las restricciones de todo orden generadas por la pandemia de Covid-19 y las medidas políticas que se implementaron para abordarla, quedaron huérfanos nuestros barrios”, advirtieron las voces de la Iglesia en la declaración presentada por Zoom.

Esta mirada de la Iglesia, basada más en un análisis cualitativo que cuantitativo, se suma al reciente informe presentado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), que evaluó el impacto de la pandemia y concluyó que solo el 29,8% de los chicos tuvo acceso el año pasado a clases remotas por plataformas virtuales. En el sector bajo marginal, esa proporción fue apenas del 11,3 por ciento.

“Por sobre todo –añade el informe del Padre Pepe-, nos desvelamos por los muchos jóvenes que se encuentran sin espacios de contención, ni referentes del mundo adulto o pares con los que interactuar en los clubes, las escuelas e incluso la mayoría de nuestras Capillas que quedaron cerradas. Con alarma comprobamos que se encuentran a la intemperie no solo física sino también existencial.”

También se advirtió en el documento que “en el estado actual, el problema ya no se resuelve con trabajo y vivienda porque no existe la red de apoyo de la comunidad organizada y se vive en el desesperado “sálvese quien pueda”.

Acompañaron al padre Pepe, el sacerdote Guillermo Torre, párroco de Cristo Obrero, del barrio Mugica; Beatriz Ballario , responsable del área de Abordaje Pastoral y Comunitario de las Adicciones de Cáritas; Romina Santomingo , acompañante del Hogar Madre de Lourdes, y María Elena Acosta, referente nacional de Hogares de Cristo. Participó del Zoom el obispo de la diócesis de Merlo-Moreno, Fernando Maletti.

También sumó su adhesión, a través de un video, el arzobispo de San Juan y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), monseñor Jorge Lozano, quien animó a “recibir la vida como viene”.

El drama de la calle

Los referentes de la Iglesia llamaron a visibilizar la creciente cantidad de personas en situación de calle, cuyos derechos son vulnerados. “La calle no es un lugar para vivir, ni morir. No hay tiempos de espera, no se pueden dilatar más las respuestas”, urgieron.

“En estos años pudimos ver una Sociedad y un Estado cada vez más fragmentados en sus respuestas. Esto permite sospechar que no se comprende la complejidad y gravedad constitutiva del problema. Advertimos además que, lo que hasta el 2019 era sostenido de un hilo, hoy explotó en nuestros pueblos ante la crisis 2020/2021 y actualmente la situación social es desesperante”, dijo el padre Pepe al presentar el documento.

Entre otros efectos causados por la pandemia y a la luz de una especial preocupación expresada con frecuencia por el papa Francisco, el documento de la Iglesia advierte sobre el impacto en la población carcelaria. Sostiene que “la crisis del Covid-19 ha degradado las condiciones de vida de las personas detenidas hasta límites infrahumanos, en penales colmados y comisarías hacinadas, en las que pasan meses detenidos soportando indecibles violaciones a los derechos humanos”.TOMAN LA FÁBRICA DE HELADOS PERSICCO POR UNA DEUDA SALARIAL

Y revela que, si bien en la Argentina no hay estadísticas oficiales, algunos indicadores señalan que el 80% de las personas privadas de la libertad presenta problemas de salud mental y adicciones, sin recibir las atenciones correspondientes.

En ese escenario, constituye para la Iglesia una fuerte preocupación la etapa posterior a la emergencia del Covid-19. “Nos inquieta la pospandemia y el aumento del HIV, la tuberculosis y otras enfermedades asociadas al consumo de paco y otras drogas dado que no hay controles ni respuesta terapéutica y claro es que las consecuencias afectarán a nuestra sociedad en su conjunto”, se advierte en el documento.

Para leer Nota original: https://www.lanacion.com.ar/politica/la-iglesia-denuncio-que-hay-una-pandemia-silenciada-por-el-avance-de-la-droga-y-las-adicciones-nid24062021/

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La fórmula de los curas villeros para “rescatar” a jóvenes adictos al paco

Un estudio midió el impacto de los centros barriales del Hogar de Cristo y demostró el éxito de este programa para la reducción del consumo de drogas y la inclusión social de los jóvenes más marginados.

Durante la presentación del informe “Impacto Integral de los centros barriales del Hogar de Cristo” estuvieron presentes (de izq. a der): Ana Clara Camarotti, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Conicet; padre Lorenzo “Toto” de Vedia, al frente de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé; Ann Elizabeth Mitchell, profesora de la UCA; padre José María “Pepe” Di Paola, presidente de la Federación Familia Grande Hogar de Cristo; y Nicolás Meyer, director ejecutivo de Cáritas Argentina.

“A los 11 años comencé a tomar alcohol a escondidas, a los 12 arranqué con el cigarrillo, a los 13 empecé a fumar marihuana y a los 14 conocí las pastillas, la pasta base y de ahí no paré hasta los 19 años”, relata y enumera Brenda Acosta (26), con la crudeza de quien vivía “perdida en los pasillos”. Brenda tocó fondo. Pero gracias al acompañamiento que recibió del centro barrial San Alberto Hurtado, logró transformar su vida. Hoy, es madre de Ulises y Guadalupe, tiene su propia casa en la villa 21-24 de Barracas, es directora de la Murga Padre Daniel de la Sierra y trabaja ayudando a otras personas en situación de calle.

Los Centros Barriales del Hogar de Cristo nacieron para dar una respuesta integral a situaciones de vulnerabilidad social y al consumo de drogas en los barrios populares, frente a un flagelo que crecía año a año. Hoy, son más de200 centros barriales en 19 provincias, y ya recibieron a más de 20.000 personas que, como Brenda, llegaron para encauzar sus vidas y encontrarle un nuevo sentido.https://imasdk.googleapis.com/js/core/bridge3.443.0_en.html#goog_391040260about:blankAds by

El desafío es grande y muy complejo. Las personas que parten de una situación de alta vulnerabilidad y quedan atrapadas por el consumo de drogas, sobre todo de una tan dañina como el paco, sufren un deterioro que impacta tanto en su salud como en los lazos familiares. La pasta base “rompe” a los adictos en todas sus dimensiones y muchas veces los vuelve esos “fantasmas” que rondan los pasillos o viven en “ranchadas”, hacinados, desnutridos y con una gran propensión a contraer tuberculosis y HIV, entre otras enfermedades.

¿Cuál es la clave de la propuesta empleada por los “curas villeros”? ¿Cómo sus centros contribuyen al desarrollo humano e inclusión social de los más marginados? Según una investigación de la Universidad Católica Argentina (UCA) junto a la Federación Familia Grande Hogar de Cristo, que midió el impacto de los centros barriales, la reducción del consumo de drogas fue el factor más nombrado por los usuarios como desencadenante de los cambios positivos en otras dimensiones de sus vidas. Tres de cada cuatro entrevistados indicaron que habían obtenido una solución habitacional, ya sea mediante la provisión de vivienda o facilitando el acceso a un programa habitacional estatal. En especial, remarcaron el fuerte impacto que tuvo en ellos mejorar su alimentación y salir de la situación de calle. “Es lo único que te permite proyectarte hacia el futuro”, remarca Brenda.

En línea con esto, el padre José María “Pepe” Di Paola, presidente de la federación, remarcó durante la presentación del estudio la importancia de hacer rápidamente un “pequeño diagnóstico” para saber cómo comenzar el camino de la recuperación. “Esto nos parece importante porque de esa manera la persona que se acerca con ganas de dejar el consumo, tiene una respuesta práctica. Después, con el tiempo, se darán pasos más precisos, más claros”, agrega.

El primer centro fue el San Alberto Hurtado, de la villa 21-24. Se fundó el 20 de marzo de 2008, con una misa que ofició monseñor Jorge Mario Bergoglio, hoy el Papa Francisco. Fue el sacerdote “Pepe” Di Paola quien inició el proyecto, al ver que era necesaria una solución integral ante este desafío, y no solo ofrecer a los chicos “dejar de consumir y listo”. En ese mismo centro, Brenda inició su camino de recuperación, y es donde hoy brinda su tiempo y esfuerzo para que otros tomen valor en la lucha contra las adicciones.

“El padre Charly (Olivero) fue a buscarme. Fui con mucha incertidumbre, no quería estar encerrada, tenía miedo. Pero cuando estuve ahí me di cuenta de que era un lugar acogedor: un hogar”, resalta la joven.

Gracias al acompañamiento que recibió, Brenda dejó de consumir drogas y hoy es directora de la Murga Padre Daniel de la Sierra y trabaja ayudando a otras personas en situación de calle
Gracias al acompañamiento que recibió, Brenda dejó de consumir drogas y hoy es directora de la Murga Padre Daniel de la Sierra y trabaja ayudando a otras personas en situación de calle

Dejar de consumir no es el único problema que tienen los chicos que sufren adicciones en estos contextos. Un sinfín de problemáticas asociadas deben irse solucionando en simultáneo, desde asuntos legales a la obtención de una vivienda y trabajo. La recuperación conlleva un seguimiento integral. Por eso, los centros desarrollaron e implementaron las llamadas “viviendas amigables”. “No es solo un programa de recuperación de adicción. Es el paco y sus circunstancias. Si después de hacer un camino de internación y recuperación, se vuelve al mismo lugar donde empezó esta historia, estamos en la misma. Por eso, es importante ocuparse del todo: la vivienda, el tiempo libre, el trabajo, problemas judiciales y la salud”, subraya el padre Lorenzo “Toto” de Vedia, al frente de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, de la villa 21-24.

La frustración y el estrés por la dificultad en encontrar un empleo formal fueron mencionadas repetidas veces durante las entrevistas que realizó el equipo comandado por la investigadora Ann Mitchell, titular de Desarrollo Social en la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA. Solo uno de cada cinco indicó que había iniciado un programa de educación formal, mientras que uno de cada cuatro dijo tener un trabajo fuera del centro barrial.

En el caso de Brenda, al tiempo de dejar las drogas estaba con ganas de trabajar, pero no tenía muchas posibilidades. “El padre Charly me propuso sumarme al Hogar, poner el hombro, salir a buscar a las personas en situación de calle. Darles algo para comer y brindarles ese toque de amor que tanto necesitan”, cuenta, con mucha emoción, Brenda.

En los hogares no dan “el alta”, y quienes van transitando este camino de recuperación suelen quedar “enganchados” por amistad, por compañerismo, y muchos se convierten en voluntarios y acompañantes.

Según el padre Toto, el proyecto funciona porque mira mucho la tarea “cuerpo a cuerpo”. “Es bien territorial, es bien concreto en las respuestas, y se replica porque el hogar se adapta a la realidad de los pibes”, subraya el cura.

“A mí me acompañaron a internarme, a sostener una terapia. Me acompañaron cuando quería romper todo, no buscaron cambiarme. Me enseñaron a sentirme segura, a tener vínculos sanos y fuertes. Me enseñaron que no solo se trata dejar de consumir, sino de aprender a vivir mejor”, dice Brenda.

La necesidad de reexaminar los procesos de acompañamiento es uno de los puntos subrayados por el informe de la UCA, junto a fortalecimiento del trabajo articulado con el Estado. Por ejemplo, un eje es desarrollar mejores espacios para las mujeres y sus hijos, en donde pueden albergarse, así como contar con respuestas de contención específicas para las mujeres en las dimensiones de educación y trabajo. También es urgente avanzar en políticas públicas que tomen en cuenta las trayectorias de vida de los jóvenes vinculados con el Hogar de Cristo, como emprendimientos productivos y cooperativas con fines sociales.

Aspectos claves del abordaje “cuerpo a cuerpo” del Hogar de Cristo

  • Acompañamiento integral: para poder iniciar un camino de salida del consumo de drogas, las personas primero necesitan un lugar donde dormir a la noche, un plato de comida, ropa limpia y un lugar para bañarse. Si tienen una causa judicial pendiente, necesitan asesoramiento judicial. Requieren un acompañamiento para hacer contacto con un centro de salud, tramitar el DNI o acceder a un programa de asistencia social pública. Cuando las personas experimentan una acumulación de privaciones, se requieren respuestas que actúen simultáneamente sobre múltiples dimensiones de la vida.
  • Inserción territorial: la cercanía de los centros barriales a zonas de alta prevalencia de consumo de drogas no solo facilita el contacto inicial con personas en situación de consumo, sino que también favorece el proceso de recuperación a largo plazo. El poder seguir en contacto con la familia o con situaciones cotidianas y poder ver diariamente las consecuencias negativas del consumo de sustancias de quienes no están en tratamiento, hace que tomen responsabilidad por la decisión de dejar de consumir y se mantengan más firmes en el camino de recuperación.
  • Dimensión relacional: los centros barriales del Hogar de Cristo priorizan la construcción de lazos afectivos y de confianza, crean un entorno en el cual las personas pueden hablar sobre las experiencias vividas. En algunos casos, los caminos de recuperación son provocados por procesos más introspectivos, como tener tiempo para pensar, estar en la naturaleza o la oración, lo cual desencadena una mejora de la autoestima y un proceso de reducción del consumo, que a su vez actúa como motor de cambio en la reconstrucción de vínculos con la familia y con el vecindario.

Para ver nota original: https://www.lanacion.com.ar/comunidad/la-formula-de-los-curas-villeros-para-rescatar-a-jovenes-adictos-al-paco-nid24022021/

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Hogares de Cristo: “El Estado reconoció la eficacia de nuestro abordaje en adicciones”

Lo dijo el padre Pepe Di Paola en la presentación de un informe de la UCA que midió el impacto de estos centros de recuperación creados por los curas villeros en 2008 y de los que actualmente existen más de 200 en todo el país.

“El momento fundacional de los Hogares de Cristo fue el lavatorio de pies del Jueves Santo de 2008, cuando el cardenal Jorge Bergoglio, el padre Pepe, el padre Charly y otros, lavaron los pies al primer grupo de jóvenes que iniciaba el camino de salir de la calle y de las adicciones”, dice el obispo auxiliar de Buenos Aires Gustavo Carrara en el video de presentación del informe de “Evaluación de impacto integral de los centros barriales del Hogar de Cristo”.

Trece años después de aquella primera iniciativa, hoy se ha conformado una Federación Familia Grande Hogar de Cristo, una red de más de 200 de estos centros barriales que brindan una respuesta integral a las personas que se encuentran en situación de gran vulnerabilidad por su situación social y por la adicción a sustancias psicoactivas.

Un equipo interdisciplinario coordinado por una investigadora y docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica Argentina (UCA) Ann Elizabeth Mitchell -estadounidense pero con varios años de residencia en Argentina, llevó adelante esta evaluación en el marco de un convenio entre la UCA y la Federación Familia Grande Hogar de Cristo.

La Evaluación de impacto integral de los Centros barriales del Hogar de Cristo fue presentada vía streaming desde la parroquia Caacupé de la Villa 21 de Barracas, donde todo comenzó hace 13 años, y con la presencia, además de la citada Mitchell, de los sacerdotes Toto de Devia y José María Pepe Di Paola, de la socióloga Ana Clara Camarotti y de Nicolás Meyer, director ejecutivo de Cáritas Argentina.Presentación de la Evaluación de los Hogares de Cristo en la parroquia Caacupé. De izq a der: Camarotti, Toto de Vedia, Ann Mitchell, Pepe Di Paola y Nicolás MeyerPresentación de la Evaluación de los Hogares de Cristo en la parroquia Caacupé. De izq a der: Camarotti, Toto de Vedia, Ann Mitchell, Pepe Di Paola y Nicolás Meyer

El trabajo, que buscó comprender cómo los centros barriales contribuyen al desarrollo humano e inclusión social, se hizo esencialmente a partir de entrevistas grupales con las personas de las personas que pasaron por estos Hogares, es decir, por el relato de sus experiencias y la vivencia de las cosas que cambiaron en sus vidas a partir de ellas.

El estudio evaluó estos cambios en seis dimensiones: satisfacción de necesidades básicas, salud, relaciones, situación judicial, educación y trabajo.infobae-image

Y puso en evidencia el encadenamiento virtuoso que se produce entre ellas, ya que, según se explica en el informe, “los cambios en la satisfacción de las necesidades básicas dan lugar a cambios en la salud, la salud abre paso a cambios en las relaciones y la dimensión judicial influye en las oportunidades en el mercado laboral”.

Las personas atendidas en estos hogares llegan por lo general en situación de vulnerabilidad extrema: “Una de cada cinco se encuentra en situación de calle -dice el informe-, más de la mitad consume más de una sustancia adictiva y 9 de cada 10 no ha finalizado el nivel secundario”.

Casi todas las personas entrevistadas por el equipo dirigido por Ann Mitchell, con algunas pocas excepciones, experimentaron una mejora en estas dimensiones de sus vidas desde que empezaron a concurrir a estos centros.infobae-image

Pero también, advierte el informe, “cerca de un tercio de las personas relevadas dejaron de concurrir al Hogar de Cristo dentro de los tres años desde la fecha del primer contacto (y) es razonable suponer que una amplia proporción de estas personas abandonó su proceso de recuperación”.

La mayoría de los que se desvinculan del programa son personas que estaban inicialmente en situación de calle lo que evidencia el peso de la situación socioeconómica.

Entre los cambios positivos mencionados están las “mejoras en la autoestima y en la relación con personas del entorno y miembros de la familia”. Y, en lo que hace a las dimensiones laboral y educativa, el programa no puede sustraerse al contexto socioeconómico del país: “Si bien una amplia proporción de los entrevistados indicó que había experimentado al menos un cambio positivo, que generalmente fue atribuido al Hogar de Cristo, los cambios generalmente referían a aumentos del interés en estudiar o trabajar, o la participación en actividades educativas informales o trabajos en los centros barriales”, señalan los autores del estudio. En cambio, “solo uno de cada cinco entrevistados indicó que había iniciado un programa de educación formal, mientras que uno de cada cuatro comenzó un trabajo fuera del centro barrial”.infobae-image

El motor de estos cambios son las terapias focales y las individuales, el apoyo, la contención y el acompañamiento permanente.

Los Hogares de Cristo se diferencian de otras alternativa terapéuticas por la inserción territorial y la libertad.

“Algunos entrevistados -dice el informe- explicaron que tener libertad de movimiento y poder mantener el contacto con su familia y comunidad les permitía asumir la responsabilidad por su propio proceso de reducción de consumo. Otros dijeron que la inserción territorial de los centros barriales les forzaba a tener contacto con la realidad, ayudándoles a mantenerse más firmes en su proceso de recuperación. Asimismo, las actividades solidarias que se desarrollan en los barrios facilitan la reconstrucción de vínculos y hacen que los participantes se transformen en fuerzas positivas para el desarrollo de la comunidad.”infobae-image

En efecto, y como lo explica María Elena Acosta, referente de la Federación Familia Grande Hogar de Cristo, estos centros surgieron de “la necesidad de crear un espacio donde las personas se sientan parte y no descartados como se venían sintiendo”.

En palabras de sus promotores, los ejes de estos hogares, definidos en su tiempo por el hoy papa Francisco son: recibir la vida como viene, porque toda vida vale, y acompañar cuerpo a cuerpo.

Las personas atendidas son personas con orfandad de afecto y de vínculos de familia, por eso los hogares de Cristo fueron concebidos como una familia para acompañarlos en todas las instancias de su vida, en la formación de vínculos, en el trabajo, en la capacitación, explicó el obispo Carrara.La presentación del informe, desde la parroquia Nuestra Señora de Caacupé (Prensa: Hogares de Cristo)

El padre Pepe Di Paola explicó por su parte que el Hogar de Cristo es fruto de la discusión entre los curas villeros en los años 98, 99, 2000, cuando se fue construyendo una nueva propuesta de parroquia popular, definida “por la participación activa de la gente del barrio que deja de ser sólo objeto de una tarea para ser sujeto”.

Estos hogares son consecuencia de pensar una parroquia que no deje afuera a nadie, dijo.

Literalmente, se dividió en dos una capilla y así nació el primer Hogar de Cristo, para contener a los chicos víctimas del paco. La experiencia de Caacupé se fue extendiendo a otros barrios de la Capital, de provincia de Buenos Aires y finalmente, a todo el país.infobae-image

“El vecino se volvió capillero y organizador de comedores. La decisión fue: a estos jóvenes no los vamos a derivar. Tienen que encontrar su lugar acá. Luego puede haber derivaciones si es necesario, pero el mensaje es: sos parte de la comunidad de la Iglesia. Acá podés empezar tu camino de recuperación”, dijo Di Paola.

El sacerdote, que es uno de los coordinadores del Equipo de Sacerdotes de Villas de Capital y Gran Buenos Aires y de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones de la Conferencia Episcopal Argentina, valoró el informe presentado porque pone en evidencia aspectos del trabajo que a veces no son fáciles de evaluar por quienes están en el día a día de la tarea.

“Esta investigación nos ayuda mucho para mejorar la calidad de nuestros centros barriales”, aseguró.infobae-image

Di Paola también comentó que durante la cuarentena, los Hogares de Cristo siguieron funcionando, con las medidas de aislamiento necesarios, pero sin interrumpir sus tareas. Algo fundamental considerando que el consumo de drogas se acentuó por la inactividad forzada.

Los primeros centros se iniciaron con gente de buena voluntad, gente que quería ayudar, evoca Di Paola. Se fueron armando estructuras a partir de los recursos disponibles.

Cuando desde el Estado se valoró la eficacia del enfoque territorial de los Hogares, se inició una cooperación e incluso la creación de las Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAACS) del Sedronar se inspiró en este modelo.Prensa: Hogares de CristoPrensa: Hogares de Cristo

Surgió incluso una cooperación, explicó Di Paola, ya que si una persona va directamente al Sedronar a tramitar una beca o una internación, tiene ante sí un largo camino burocrático que muchas veces lleva a desistir. que permitieron que los Hogares de Cristo contaran con gente dedicada a full a la tarea.

“No todos los centros tienen convenios, aunque debería ser así. Creemos que Sedronar debería apoyar a todos los centros”, concluye.

Para leer nota original: https://www.infobae.com/sociedad/2021/02/24/hogares-de-cristo-el-estado-reconocio-la-eficacia-de-nuestro-abordaje-en-adicciones/

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Un informe de la UCA muestra mejoras notables en en el trabajo con adictos en villas

Se trata de los 200 centros del Hogar de Cristo que reciben a adultos, jóvenes y niños con problemas de adicción. Se revelaron mejoras en las necesidades básicas y una reducción en el consumo, con impacto social positivo.

Los curas villeros presentaron este 23 de febrero el informe sobre el impacto que tiene en la comunidad el Hogar de Cristo, una red de 200 centros barriales que trabaja junto a gente vulnerable en la recuperación de las adicciones, de manera integral.

El evento tuvo lugar en la parroquia Nuestra Señora de Caacupé, en la Villa 21-24 de Barracas, donde en 2008  y con el empujón del entonces cardenal Jorge Bergoglio se fundó el primero de los centros asistenciales.

La investigación fue realizada a través de un convenio entre la Facultad de Económicas de la UCA y la Federación Familia Grande Hogar de Cristo. Unos 20 mil adultos, jóvenes y niños se tratan en estos centros.

Según los resultados preliminares, a los que pudo acceder PERFIL, el trabajo de los curas con las comunidades barriales permitió que el 94 por ciento de los que concurren al Hogar de Cristo mejoraran su alimentación, que el 50% tuviera una recuperación en su situación habitacional, que el 90 por ciento registrara una mejora en su cuidado personal y que el 79 por ciento -un número alto- redujera su frecuencia en el consumo de alguna sustancia.

Estos datos se suman a otros que muestran el impacto que eso tiene en la sociedad. El 64 por ciento se siente mejor consigo mismo y una gran parte de ellos recuperó o fortaleció su relación con el entorno. Otro dato interesante es que un porcentaje igual, 64, mostró interés por primera vez en estudiar y el 44 por ciento mejoró su situación económica. 

Presentaron el informe la directora de la investigación, Ann Elizabeth Mitchell, junto a Ana Clara Camarotti y el padre José María “Pepe” Di Paola. Coordinó la mesa el Director Ejecutivo de Cáritas Argentina, Nicolás Meyer. Y el anfitrión fue el padre Lorenzo “Toto” De Vedia. 

Los centros barriales del Hogar de Cristo trabajan con la recuperación de adicciones en villas

En un video que resume la actividad en los centros barriales hablan, además, el vicario Gustavo Carrara y María Elena Acosta (de la Federación Familia Grande). “Cuando uno empieza, lo primero que recibe es al joven y con el tiempo llegan los hijos. Ahí nos empezó a interpelar el poder agacharnos y poder acompañar a esos niños que no pueden ir a la escuela, no pueden tener relación con sus padres, y enseñar a los padres a ser padres”, explicó Acosta.

En la Ciudad de Buenos Aires está la mayor cantidad de centros, unos 23. Surgieron como respuesta a la preocupación de los curas villeros por las consecuencias letales de la crisis económica en los barrios más vulnerables y el incremento notable en el consumo de pasta base de cocaína, más conocida como paco. 

El San Hurtado fue inaugurado en 2008 y el Carlos Mugica en 2009 y atienden las necesidades de la villa 21-24/barrio Zavaleta y la villa 31, respectivamente. San Alberto Hurtado se encuentra en la  periferia del barrio Zavaleta, mientras que Carlos Mugica, está dentro de la villa. Los centros barriales de Bajo Flores, Don Bosco (creado en 2011) y San Francisco y San José (creados en 2014), están en las cercanías de la villa 1-11-14, a excepción de San José que está en el barrio de Flores. San Cayetano y Negro Manuel, que iniciaron sus actividades en 2014 y 2016, respectivamente, se encuentran más alejados de los barrios informales. San Juan Pablo II y San Expedito, que se ubican en el límite del conjunto de villas de Soldati, comenzaron a trabajar en 2014 y 2017, respectivamente.

Los dos centros barriales más nuevos, Virgencita de Luján y Don Orione de Piedra Buena, creados en 2017 y 2018, responden a las necesidades de la población de la villa 15, barrio Piedra Buena, Lugano y Las Antenas. El primero se encuentra dentro de la villa y el segundo en su periferia, de acuerdo a un extracto del informe al que accedió PERFIL.

Para leer nota original: https://www.perfil.com/noticias/actualidad/un-informe-de-la-uca-muestra-mejoras-notables-en-en-el-trabajo-con-adictos-en-villas.phtml

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Un informe presenta logros y desafíos de los Hogares de Cristo

En una conferencia de prensa se presentó el informe “Evaluación de impacto integral de los Centros Barriales del Hogar de Cristo”. Pbro. Di Paola: “Lugares de esperanza para tantos descartados”.

Periodistas y comunicadores asistieron virtualmente este martes 23 de febrero a la conferencia de prensa en la que fue presentado el informe “Evaluación de impacto integral de los Centros Barriales del Hogar de Cristo”, que expone los resultados de una investigación a cargo de la doctora Ann Elizabeth Mitchell, investigadora y docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica Argentina (UCA). 

La actividad estuvo encabezada por la doctora Mitchell, con comentarios a cargo de Ana Clara Camarotti, doctora en Ciencias Sociales, magíster en Políticas Sociales, especialista en Planificación y Gestión de Políticas Sociales, licenciada en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y docente universitaria; y del presbítero José María Di Paola, uno de los coordinadores del Equipo de Sacerdotes de Villas de la ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires. Ejerce el mismo papel en la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones de la Conferencia Episcopal Argentina.

La presentación comenzó con palabras del presbítero Lorenzo de Vedia, quien destacó la trayectoria del Hogar de Cristo. Nicolás Meyer, director ejecutivo de Cáritas Argentina, fue el moderador del encuentro.

La doctora Mitchell destacó el carácter interdisciplinario de la investigación, y mencionó especialmente a los investigadores del equipo, agradeciendo en particular a los jóvenes que asisten a los Hogares de Cristo, porque “sin su ayuda esta investigación no hubiese sido posible”.

Seguidamente, fue presentado un video en el que se relata la trayectoria de este proyecto a través de los años y la actualidad de la Federación Familia Grande Hogar de Cristo en la Argentina.

Hogar de Cristo
La Federación Familia Grande Hogar de Cristo es una red de centros barriales que tienen como finalidad dar respuesta integral a situaciones de vulnerabilidad social y consumos problemáticos de sustancias psicoactivas, poniendo en primer lugar a la persona y sus cualidades. Creada en 2008 en los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires, la federación hoy nuclea 190 centros barriales en 19 provincias de la Argentina. 

El sello es “recibir la vida como viene, porque toda vida es sagrada y valorada”. El otro principio es “acompañar cuerpo a cuerpo, poner en práctica la Parábola del Buen Samaritano, ayudar a los hermanos que sufren para que se pongan de pie”, con un Jesús “cercano, presente y amigo, que nos abraza”. Esto, destacó monseñor Carrara, es una familia, que acompaña la dimensión educativa, los emprendimientos laborales. El Hogar es una familia que recibe, abraza y acompaña, donde los chicos se sienten parte, se adueñan de ese lugar para sentarse en una mesa, y en lo cotidiano se va haciendo un espíritu de familia. Son protagonistas centrales en la familia del Hogar de Cristo.

El informe
El informe presentado este martes a través de la plataforma Zoom, y transmitido en vivo por YouTube expone los resultados de una investigación que buscó comprender cómo los centros barriales contribuyen al desarrollo humano e inclusión social de las personas que ellos acompañan. 

El trabajo de investigación se realizó en el marco de un convenio entre el Departamento de Investigación Francisco Valsecchi de la Facultad de Ciencias Económicas de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) y la Federación Familia Grande Hogar de Cristo con la participación de un equipo interdisciplinario e interinstitucional. 

Para el estudio, se utilizó el desarrollo humano integral como marco conceptual, concepto tomado de cuatro encíclicas papales, y se aplicó un método de evaluación cualitativa que busca obtener evidencia sobre los efectos causados por una intervención social en base a los testimonios de las personas beneficiadas. Los resultados de la investigación muestran que la integralidad del accionar del Hogar de Cristo produce cambios positivos en múltiples dimensiones de la vida, especialmente en la satisfacción de las necesidades básicas, la reducción de consumo de sustancias y la dimensión relacional. 

Se tuvieron en cuenta múltiples dimensiones de la persona; métodos de análisis de múltiples disciplinas; la importancia de comprender los diversos caminos en los procesos de desarrollo; la evaluación de la dimensión espiritual a través del análisis de los cambios en la relación con uno mismo, con otros y con el territorio; y la relevancia de evaluar el cambio de personal en el contexto de la transformación social y comunitaria.

Por otra parte, en los testimonios se identificó una cadena causal en la que el motor de cambio fueron las sesiones grupales; como resultado intermedio, la posibilidad de escuchar experiencias de otros, y a partir de allí poder expresar sentimientos propios; y un impacto final en la frecuencia de consumo reducida.

La investigadora destacó especialmente la dimensión relacional-espiritual, que “capta la esencia de los centros barriales”. La importancia de la espiritualidad, aclaró la doctora Mitchell, no se limita a prácticas como la oración conjunta, la bendición de la mesa, misas o peregrinaciones. Lo central, señaló, “es la transformación de las relaciones mediante la creación de un entorno que favorece los vínculos y la valoración individual”.

El estudio se realizó en tres instancias: comenzó a mediados de 2019, con entrevistas con 18 personas que trabajan en Centros Barriales de CABA y otros líderes, desde allí se desprendió una hipótesis inicial; la segunda instancia constó del apoyo en el proceso de carga de datos; y a fines de 2019 se realizaron 36 entrevistas a personas que asisten a los centros y grupos focales. La investigación fue interrumpida en marzo a raíz de la pandemia.

Mediante un proceso transparente de codificación de datos cualitativos, el estudio identificó los cambios que los participantes experimentaron en sus vidas en seis dimensiones -satisfacción de necesidades básicas, salud, relaciones, situación judicial, educación y trabajo- desde el inicio del contacto con el centro barrial y los factores que influyeron en esos cambios. 

Los resultados
Los resultados del análisis cualitativo muestran que -salvo unas pocas excepciones- los participantes perciben una mejora general en su bienestar desde que empezaron a concurrir al centro barrial y atribuyen la gran mayoría de los cambios positivos al accionar del Hogar de Cristo. 

Entre las dimensiones en las que se observan mejoras se destacan la alimentación, la solución habitacional, la reducción de consumo de sustancias psicoactivas, siendo este el factor más nombrado como desencadenante de los cambios positivos en otras dimensiones de la vida.

Por otra parte, se destacan la inserción territorial y la libertad como dos aspectos que diferencian al Hogar de Cristo de otras alternativas terapéuticas y que también son valorados por los participantes. En la dimensión relacional, los cambios más generalizados son las mejoras en la autoestima y en la relación con personas del entorno y miembros de la familia. 

Además, casi la mitad de los entrevistados indicaron que habían experimentado una mejora en su situación judicial, y en las dimensiones de educación y trabajo, si bien una amplia proporción de los entrevistados indicó que había experimentado al menos un cambio positivo, que generalmente fue atribuido al Hogar de Cristo, los cambios generalmente referían a aumentos del interés en estudiar o trabajar, o la participación en actividades educativas informales o trabajos en los centros barriales. 

En síntesis, los resultados de la investigación muestran que la integralidad del accionar del Hogar de Cristo pone en movimiento cambios en múltiples dimensiones de las vidas de las personas que concurren a los centros barriales. Cambios en la satisfacción de las necesidades básicas dan lugar a cambios en la salud, la salud abre paso a cambios en las relaciones y la dimensión judicial influye en las oportunidades en el mercado laboral. Esta evidencia sobre las relaciones sinérgicas entre dimensiones parece dar sustento a los abordajes comprehensivos en el tratamiento de las adicciones que actúan simultáneamente sobre dimensiones relacionales, sociales, recreativas y ocupacionales. 

Los desafíos
No obstante, para poner los tan contundentes resultados en perspectiva es importante tomar en cuenta que las personas suelen llegar a los centros barriales en situación de vulnerabilidad extrema. Una de cada cinco se encuentra en situación de calle, más de la mitad consume más de una sustancia adictiva y nueve de cada diez no ha finalizado el nivel secundario. 

Por otra parte, el análisis de las trayectorias de una muestra de personas que concurren a los centros barriales de la Ciudad de Buenos Aires indica que cerca de un tercio de las personas relevadas dejaron de concurrir al Hogar de Cristo dentro de los tres años desde la fecha del primer contacto y la mayoría lo hicieron durante los primeros dos años. Es razonable suponer que una amplia proporción de estas personas abandonó su proceso de recuperación. 

El hecho de que más del 40% de los que se desvincularon del programa estaba inicialmente en situación de calle, sugiere que la mayor vulnerabilidad inicial pareciera influir sobre la discontinuación del vínculo. La falta de información más completa sobre la duración de los vínculos y los motivos de desvinculación muestran la vital importancia de redoblar los esfuerzos para consolidar el sistema de relevamiento, sistematización y análisis de datos sobre las personas acompañadas por los centros barriales. 

El proceso de diálogo con referentes del Hogar de Cristo sobre los resultados de la investigación permitió identificar aprendizajes y áreas en las que se necesita reexaminar los procesos de acompañamiento y fortalecer el trabajo articulado con el Estado. 

Primero, el análisis de las trayectorias femeninas llevó a la reflexión sobre la importancia de desarrollar mejores espacios donde ellas (y sus hijos) pueden albergarse, así como respuestas específicas de acompañamiento para las mujeres en las dimensiones de educación y trabajo. 

Segundo, el análisis de la dimensión de trabajo demostró que falta avanzar en el diseño de políticas públicas que tomen en cuenta las trayectorias de vida de los jóvenes vinculados con el Hogar de Cristo, como emprendimientos productivos y cooperativas con fines sociales. 

Los resultados en general dan sustento y clara evidencia de la efectividad del abordaje integral propuesto por el Hogar de Cristo y la conveniencia de intensificar el respaldo provisto por el sector público e identificar nuevas formas de acción en conjunto prioritarias mirando hacia el futuro.

Trataremos de hacer mejor nuestro Hogar de Cristo, esperanza de tantos
Sobre el final de la presentación, el presbítero Di Paola se refirió al Hogar de Cristo como “fruto de las discusiones, debates que tuvimos los curas villeros en los años 98, 99, 2000, y que fue constituyendo una nueva propuesta que tenía que ver con una parroquia popular, donde la religiosidad popular era el eje pero se apuntaba muchísimo a la organización dentro del barrio”, recordó. 

“Plantear esta parroquia popular no es la contractara de una Iglesia oficial, sino más bien en el sentido de una participación activa de la gente del barrio, como sujeto, y no como objeto de la evangelización”. 

“La parroquia de Caacupé marco un camino. El Hogar de Cristo no hubiese nacido sin ese primer cambio de mirar la parroquia de esa manera. Es una consecuencia de pensar una parroquia popular donde nadie podía quedar afuera. En ese itinerario nos preocupamos por la salud, por la educación, acompañamos iniciativas de la vida cotidiana de los vecinos. La crisis de 2001 le dio fuerza a esta organización. Hubo grupos previos que iban en la línea de la recuperación sin saber bien cuál era el camino”, relató.

“En 2008, iniciar el Hogar de Cristo partió de una decisión de que los jóvenes no fueran derivados, sino que encontraran su punto de encuentro con Dios, con los otros, con ellos mismos, en el barrio. Nosotros tenemos que darles ese espacio, ese lugar. Por eso se abrió ese centro San Alberto Hurtado. Para poder decir: ‘Vos sos parte de esta comunidad y acá podes iniciar tu camino de recuperación’. Le fuimos dando forma con los años, con la gran intervención de tantos curas, laicos y gente que le puso su acento, su modo, y hoy podemos decir que damos respuesta a un montón de gente, no sólo en la ciudad de Buenos Aires sino en el Gran Buenos Aires y en el interior del país. Nacida de una iglesia popular y transmitida al resto del territorio con ese mismo espíritu”.

“Este tipo de informes nos ayudan muchísimo a ver muchas cosa que en el esfuerzo cotidiano no logramos ver, nos ayuda a ver las cosas que tenemos que seguir profundizando, y aquellos desafíos que tenemos por delante, por eso son muy valiosas estas evaluaciones para el equipo y para analizarlo en cada centro en particular. Creo que esta investigación nos va a ayudar muchísimo en este camino de tratar de mejorar la calidad de nuestros centros barriales. Estaremos tratando de hacer mejor nuestro Hogar de Cristo al que amamos, porque sabemos que es la esperanza de tantos jóvenes y adultos de nuestros barrios”, puntualizó.+

Para leer nota original: https://www.aica.org/noticia-fue-presentada-la-evaluacion-de-impacto-integral-de-los-centros-barriales-del-hogar-de-cristo

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Los Hogares de Cristo, una iniciativa de los curas villeros para población vulnerable

“El Hogar de Cristo es una consecuencia de pensar una parroquia popular, donde nadie podía quedar afuera. En ese itinerario nos preocupamos por la salud, la educación y otros aspectos de la vida cotidiana”, explicó el padre José María “Pepe” Di Paola, coordinador del Equipo de Sacerdotes de Villas de la ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires.

Los denominados Hogares de Cristo, una iniciativa pastoral de los curas villeros para población vulnerable, producen “cambios positivos en múltiples dimensiones de la vida” a quienes concurren a algunos de los 190 centros barriales que ya funcionan en 19 provincias argentinas y por los que ya pasaron más de 20 mil personas.

Así se desprende de un informe presentado este martes –en forma virtual- sobre la evaluación del impacto integral de los centros y los procesos de desarrollo humano e inclusión social de personas en situación de vulnerabilidad social y consumo problemático de sustancias psicoactivas, que se dan hacia el interior de los hogares.

“El Hogar de Cristo es una consecuencia de pensar una parroquia popular, donde nadie podía quedar afuera. En ese itinerario nos preocupamos por la salud, la educación y otros aspectos de la vida cotidiana. Es una iniciativa nacida de una iglesia popular y que ahora está en toda la Argentina”, explicó el padre José María ‘Pepe’ Di Paola, uno de los coordinadores del Equipo de Sacerdotes de Villas de la ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires, y de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones del Episcopado.

En pandemia "creció y se profundizó" el problema de las adicciones y "no se pensó en el tiempo libre de los jóvenes y adolescentes que en los barrios se juntaban igual", dice el padre Pepe.En pandemia “creció y se profundizó” el problema de las adicciones y “no se pensó en el tiempo libre de los jóvenes y adolescentes que en los barrios se juntaban igual”, dice el padre Pepe.
Además del padre Pepe, participaron de la presentación Ann Elizabeth Mitchell, directora del proyecto, doctora en Economía de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, y profesora de la Universidad Católica Argentina (UCA); y Ana Clara Camarotti, doctora en Ciencias Sociales y docente universitaria.

La presentación se realizó en forma virtual desde la parroquia de Caacupé, en la villa 21-24 del barrio porteño de Villa Lugano, donde funciona el centro barrial Hurtado.

“Los resultados de la investigación muestran que la integralidad del accionar del Hogar de Cristo produce cambios positivos en múltiples dimensiones de la vida, especialmente en la satisfacción de las necesidades básicas, la reducción de consumo de sustancias y la dimensión relacional”, indicó el informe difundido hoy a la prensa.

Al respecto, el padre Pepe dijo que durante la pandemia y el aislamiento social “creció y se profundizó” el problema de las adicciones y “no se pensó en el tiempo libre de los jóvenes y adolescentes que en los barrios se juntaban igual”.

El informe es el resultado de un trabajo de investigación realizado en el marco de un convenio entre el Departamento de Investigación Francisco Valsecchi de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA y la Federación Familia Grande Hogar de Cristo, con la participación de un equipo interdisciplinario e interinstitucional.

La federación Familia Grande Hogar de Cristo congrega 190 centros barriales en 19 provincias.
Los centros barriales del Hogar de Cristo están emplazados en barrios populares y villas de emergencia y trabajan en forma articulada con Cáritas Argentina, con la finalidad de “dar respuesta integral a situaciones de vulnerabilidad social y consumos problemáticos de sustancias psicoactivas, poniendo en primer lugar a la persona y sus cualidades”, explicaron sus creadores.

La federación Familia Grande Hogar de Cristo, que los nuclea, fue creada en 2008 en los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires, y actualmente congrega 190 centros barriales en 19 provincias argentinas que ya recibieron a más de 20 mil personas hasta ahora.

El informe pone en evidencia “la necesidad de desarrollar respuestas específicas de acompañamiento para las mujeres, diseñar políticas de empleo que tomen en cuenta las trayectorias de vida de los jóvenes en contextos urbanos de marginalidad y fortalecer el trabajo conjunto entre el sector público y la sociedad civil en el diseño de políticas de prevención y tratamiento de adicciones”.

Para leer nota original: https://www.telam.com.ar/notas/202102/545431-los-hogares-de-cristo-una-iniciativa-de-los-curas-villeros-para-poblacion-vulnerable.html

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“Somos familia”: Los Hogares de Cristo comienzan a transitar el 2021

En el comienzo de un nuevo año, el equipo de Familia Grande Hogar de Cristo envió una carta a la comunidad.

En una carta dirigida a la comunidad, la Familia Grande Hogar de Cristo hace un repaso del 2020, un año “completamente único” que “como plataforma de despegue para no aflojar en este 2021 nos entrenó bastante bien”. 

En primer lugar agradece por el año que pasó en el que, reconoce, “veníamos muy entusiasmados, preparando con muchas ganas el Encuentro Nacional que hacemos todos los años en el mes de marzo, que para nosotros es fundacional”.

“Por otro lado, por primera vez, organizamos un encuentro apoyados en la convocatoria del papa Francisco para pensar una nueva economía: la ‘Economía de Francisco’, por san Francisco de Asís, economía que tiene un rostro más humano”.

El lema para 2020, recordaron, era “Somos Iglesia”, y tenía la intención de “poder reconocernos como signo de la Iglesia que soñamos”. 

“En eso estábamos y de pronto se cortó la presencia, el trabajo cercano con el otro y los encuentros, las pasantías, los recorridos, las visitas, las charlas y conferencias, en fin, todo lo que hacemos para ser lo que somos. Hubo que frenar de golpe y primero darse cuenta, tomar conciencia”.

Luego llegó el miedo, y como reacción, decidieron “caminar con otros”. Para ello se reunieron y pusieron como prioridad tres ejes: “Reforzar la asistencia alimentaria; cuidar a los mayores y a toda la población de riesgo ya sea en situación de calle o consumo problemático; y abrir casas de aislamiento”.

Fieles al lema de “recibir la vida como viene”, los Centros “salieron al encuentro demostrando que para la organización lo único innegociable, más allá de cualquier adversidad, es soltarle la mano a la gente y quedarnos en zona de comodidad”.

“Fuimos muy conscientes de que la cuarentena que se vivió en Europa iba a ser muy diferente a la de Latinoamérica con sus villas, el hacinamiento, el trabajo en negro, el trabajo informal, la pobreza y la indigencia, la malnutrición, las debilidades educativas, infraestructurales, sanitarias”.

“Supimos que iba a ser muy importante tener un lugar de puertas abiertas porque sería imposible que la cuarentena ‘se aguantara’ en las condiciones en que vive la gente en los barrios”, reconocieron, y mirando para atrás, consideraron que “reaccionamos tarde, podríamos haber planteado esto antes de que se declarara la pandemia y preparar todos los lugares, pero se dio de esa manera y estoy convencido de que se está haciendo mucho y muy bien”.

En ese sentido, expresaron su agradecimiento “a cada uno de los que tomaron decisiones. Se organizaron y fueron a tirar redes de contención, fieles a nuestra mirada que siempre está en los más pobres, en los últimos, en los más solos”. 

“Nosotros teníamos la experiencia de una práctica cotidiana y no fue novedoso para nuestros espacios ponernos al servicio del más necesitado. Entonces brotó la entrega, la actitud de servicio junto con el conocimiento que se tiene de nuestros lugares, su gente, los barrios, sus problemas y sobre todo, el amor que se tiene a la gente y a la tarea. En todos los Centros se pudo transformar ese amor en creatividad y se reconfiguraron las actividades, las funciones y todos están, aún hoy, arrastrando el cansancio, pero rompiéndose el lomo creativamente por amor y apostando al diálogo para resolver la infinidad de dificultades que fueron apareciendo”.

“Estamos muy felices por la respuesta institucional, y por la altura y la grandeza de las respuestas de los Centros. Hubo que ser valiente y capacitarse porque muchos lugares instituidos planteaban el cierre de todo y hubo discusiones, debates y posiciones diversas que se reconciliaron para dar la respuesta del amor que es presencia, con distanciamiento, barbijo y alcohol, pero buscando lo que hace falta y poniéndolo en manos del que lo necesita”.

Hoy, pese al cansancio y a las dificultades, “quienes integramos los Centros Barriales estamos asumiendo funciones del Estado, de un Estado que se corrió o cambió de papel en la emergencia”. El esfuerzo de la gente de los Centros, afirmaron, “es invaluable. Es conmovedor”.

“Nosotros como organización rezamos mucho a Dios para que esto nos una. Si algo está demostrando esta desgracia mundial es que nadie se salva solo. Necesitamos estar en sintonía como sociedad. Esta gran crisis nos pone a mirar con ojos nuevos nuestras verdades científicas, nuestras instituciones, nuestros modos de ser. Sueño con que no se nos ocurra hacerlo mirando cada uno nuestro ombligo, sino al otro, al hermano, al bien común por sobre el confort personal, aunque nos cueste mucho y sea tan difícil”.

Recordando la frase “la alegría de saber que no estamos solos”, advirtieron que “si nos quedamos encerrados en nosotros mismos, desesperamos, sentimos que somos locos batallando contra molinos de viento. Pero cuando sabemos que somos muchos los que queremos otro mundo, que le estamos poniendo el cuerpo, que seguimos sosteniendo lo alimentario, el cuidado de la salud, el cuidado de las personas —y siempre con el eje puesto en la persona y con el más pobre en el centro— recibimos oxígeno lo que nos permite seguir empujando para adelante”.

En ese sentido, valoraron la fortaleza de una comunidad “que quiere a los vecinos, que hacen que los vínculos, el tiempo y el cuidado se mantengan. Si miramos a quienes hacen la marcha anticuarentena, ninguno es pobre. Creo que la fuerza y la sabiduría más grande la atesoran nuestros barrios que aman la vida porque es lo único que tienen y es lo que más valoran, aunque las estadísticas muestren que la pierden más fácilmente que otros argentinos, por las condiciones sociohistóricas de su existencia, entre otras cosas”.

“Por eso también agradecemos muchísimo a los pobres, a nuestras barriadas, que son muy pacientes y hacen que todo pueda sostenerse. Algo que observamos y compartimos muchos de nosotros es que ellos son los que más valoran la vida, la de ellos, la de sus hermanos, la de sus vecinos”, insistieron.

Por otra parte, destacaron el papel de “los chicos y chicas que pasaron por situaciones de consumo o violencia de género” y hoy ocupan un lugar fundamental: “Ahí están, se pusieron al hombro todo, desde cocinar, repartir las viandas, cuidar a los abuelos, armar los lugares de aislamiento, se unieron ante el sentido de la vida: ayudar a los demás”. 

Luego se refirieron a la Universidad Latinoamericana de las Periferias, una gran novedad, llevada adelante por el presbítero Carlos Olivero y Sofía. Al respecto, hubo una presentación del sacerdote en el Vaticano.

También se centraron en el desafío de las “3T” (Techo, Tierra, Trabajo): “El Área de Abordaje Pastoral y Comunitario de las Adicciones en Cáritas Argentina, en una nueva estructuración de la Institución, queda fusionada con las áreas de Economía Social y Solidaria, y la de Vivienda, como una nueva área: Desarrollo Humano Integral. La intención de esta renovación estructural es generar un camino juntos en este proceso”.

“Este año se fueron federando oficialmente muchos Centros Barriales y es necesario renovar la Comisión Directiva. Queremos que en el nuevo trienio se encuentren más representados tanto el Interior como las mujeres”. En ese sentido, la nueva comisión que proponen para votar en asamblea por los federados es la siguiente: presidente, presbítero José María Di Paola (Centro Barrial Gaucho Gil, La Cárcova, José León Suárez, Buenos Aires); secretario, presbítero Nicolás Angelotti (Centro Barrial San José, Puerta de Hierro, La Matanza, Buenos Aires); vocal, María Elena Acosta, Centro Barrial Hogar Virgen del Carmen, Villa 15, Buenos Aires; tesorera, Beatriz Ballario, Escuela Familia Grande Hogar de Cristo; Comisión Revisadora: Sofía Bordoli (Centro Barrial Hogar de Cristo Nazareth, Gualeguaychú, Entre Ríos); vocal, Ana Campoli, Centro Barrial Madre de la Esquina, Barrio Suárez, y Quique González (Centro Barrial Calle Belén, Casa Luján, Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires; vocal, Romina Roda (Centro Barrial Virgen del Carmen, Yerba Buena, San Miguel de Tucumán).

“Sabiendo que todo puede cambiar de un momento a otro en lo vinculado a las restricciones que vivimos durante la pandemia”, igualmente anticiparon las fechas de la Asamblea de la Federación, el 20 de marzo a las 15 en la Villa Marista de Luján con la modalidad mixta (presencial/virtual); y de una misa el domingo 21 de marzo en la basílica de Luján como festejo presencial para quienes pudieran concurrir.

El lema 2021 será “Somos Familia”, anticiparon, en sintonía con el papa Francisco y el año de San José. “Este será nuestro espíritu de Familia Grande para reflexionar juntos durante 2021 y pronto les acercaremos un texto que profundice esta línea”, aseguraron. “Que 2021 nos encuentre como hasta ahora: juntos, trabajando y unidos por la fe que nos hace hermanos”.+

Para ver Nota original: https://www.aica.org/noticia-somos-familia-los-hogares-de-cristo-comienzan-a-transitar-el-2021

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Hogar de Cristo: trabajo y nuevos desafíos frente a la pandemia

Desde hace más de un año, el lugar acompaña a personas en situación de vulnerabilidad. Durante la pandemia, también realizan entregas de viandas para personas del barrio.

La Familia Grande Hogar de Cristo es una iniciativa que tiene once años de trabajo en todo el país, y un año desde que se inauguró la casa en nuestra ciudad. A pesar de que una gran parte de su trabajo hasta la fecha ocurrió durante la pandemia, el proyecto siguió avanzando y nunca dejó de trabajar aunque haya tenido que transformarse.

“La pandemia nos abrió puertas a nuevos desafíos, un trabajo más personal con las personas que se acercan, un trabajo un poquito hacia adentro con el equipo, con algunos chicos que venían que estaban en situación de calle fueron alojados en la parroquia y ahí hicieron su cuarentena dos meses. Fuimos buscando distintas maneras, pero en ningún momento se cerraron las puertas ni perdimos el vínculo con los chicos”, aseguró el padre Hernán, referente de la organización.

Recibir la vida

El proyecto de Hogares de Cristo nació de una iniciativa del entonces cardenal Bergoglio, hoy papa Francisco, quien inauguró el proyecto en el primer centro barrial. El mismo se llamó Padre Hurtado, en honor a un cura chileno jesuita que fundó en su país lo que llamó Hogar de Cristo y era un centro para personas en situación de calle. Con Hurtado como guía, se empezó a extender por el país el proyecto de la Familia Grande del Hogar de Cristo, que en Argentina se ocupa principalmente de sostener y acompañar a personas en situación de consumo problemático de sustancias.

“En aquel momento el cardenal Bergoglio dio dos consignas muy fuertes, que son las que marcan la mística y la forma de trabajar en los Hogares de Cristo que son ‘recibir la vida como viene’ y ‘acompañar cuerpo a cuerpo’. Son como los dos lemas y método de trabajo que se extendieron por todo el país. Y acá en Mar del Plata específicamente me acuerdo que el año pasado el Obispo hablaba de que es un paso de otros pasos, porque ya se trabajaba en esa dirección. Y este año aún en medio de la pandemia también se inauguró en octubre un nuevo centro que es el Hogar de Teresa, en la ciudad de Vidal”, relató Hernán.

En la misma línea, el padre también explicó: “El Hogar de Cristo nace de un caminar de Iglesia, que de alguna manera ya veníamos trabajando y se concreta en este espacio específico para las personas con adicciones u otro tipo de vulnerabilidad, porque no es una comunidad terapéutica, ni para tratar adictos, es una comunidad que recibe a todos los que están necesitando ser acompañados, aunque el tema de adicción atraviesa a todos un poco también. Pero bueno es trabajar con la persona rota, vulnerable, y acompañarlos también desde nuestras heridas, porque no somos los sanos que acompañamos a los rotos, es un acompañarse mutuamente”

El trabajo en pandemia

La pandemia impidió que el Hogar de Cristo pueda recibir nuevas personas, pero se siguió trabajando con quienes ya formaban parte del mismo. Además de funcionar como asilo para algunos chicos en situación de calle durante la fase de cuarentena total, también se comenzó a trabajar con ellos en la cocina de viandas para el barrio, que se entregan tres veces por semana. Como destacaron, la idea de esto no sólo es brindar un servicio fundamental a la comunidad en un momento de crisis, sino también seguir afianzando el vínculo con los vecinos de la zona.

En su momento, este vínculo se hacía a través de talleres abiertos a la comunidad, pero a partir de la pandemia hubo que buscar formas nuevas. “A partir de la entrega de viandas las familias del barrio también nos empiezan a conocer y así en ocasiones las empezamos a asesorar en alguna cuestión que necesiten, algún trámite, se les orienta, y en general, se las acompaña en sus problemáticas puntuales”, explicó Suyai, una de las voluntarias.

A partir de esta nueva etapa de distanciamiento social, poco a poco los talleres están comenzando a retomarse, aprovechando la posibilidad de reunirse al aire libre, aunque seguirán siendo exclusivos para las personas que ya asisten al hogar. “La dinámica del hogar siempre es recibir con el abrazo, y aunque ahora en pandemia estamos un poco limitados para eso, seguimos trabajando desde la idea de funcionar como una gran familia”, concluyó Damián, voluntario del hogar.

Para leer nota original: https://www.lacapitalmdp.com/hogar-de-cristo-trabajo-y-nuevos-desafios-frente-a-la-pandemia/

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Mons. Gustavo Carrara: “La piedad popular es una mística con gran potencial de santidad y de justicia social”

¿Cómo evalúa la fe de los católicos argentinos, su práctica religiosa en el momento actual?
Me escapa evaluar la fe de todos los católicos argentinos. Sí me animo a acercarme al modo de vivir la fe que tiene mucha gente, el pueblo fiel de Dios, lo que llamamos la piedad o religiosidad popular. Como dice el documento de Aparecida, “es un encuentro real con Jesucristo”. ¿Cómo evaluar esa fe? Escuchando, siendo paciente, leyendo en los registros de los distintos temas que le preocupan al pueblo de Dios que, por ejemplo, va a un santuario. Cuando leemos los cuadernos de intenciones de un santuario como San Cayetano, o Luján, encontramos qué le importa verdaderamente a la gente. Esta mirada de la piedad popular integra la fe y la vida. Dios tiene que ver con la vida concreta y la vida concreta está religada con Dios. No es una fe clericalista, que está pendiente todo el día de qué dicen los obispos o los curas. Tampoco se trata de una fe secularista que dice “Dios es un momento de la semana”, sino que Dios tiene que ver con la vida concreta, con lo que sucede todos los días. La fe y la vida están en diálogo.

¿Cómo advierte la adhesión a la Iglesia como institución, teniendo en cuenta los desafíos que afronta de piedad popular?

El principal desafío en este sentido es la crisis de transmisión cultural: cómo se transmite aquello recibido de los mayores a los niños y adolescentes. Y cómo se transmite en las villas porteñas también aquello que se trae del interior de la Argentina o de los países hermanos. Los valores de la vida y de la fe se transfieren en torno a una mesa, pero ¿cómo se hace cuando no hay una mesa para comer juntos? ¿Cómo se hace cuando la familia está separada porque algunos tiene que ir a un comedor comunitario y el resto, a otro? ¿Cómo ayudamos como Iglesia en esa transmisión? ¿Qué mirada tenemos acerca del pueblo de Dios, que expresa su fe de modo sencillo y heroico? ¿Cómo lo tratamos cuando llega a un santuario? En este sentido, se abren dos perspectivas. Se podría decir “es necesario dar contenido para todo lo que falta para crecer en la fe”. Claramente esta espiritualidad, como otras, tiene que tener un crecimiento. Si nos plantamos desde una perspectiva más ilustrada, que sostiene que “hay que formar mucho a esta gente que no sabe, que es iletrada”, se estaría perdiendo mucho. Desde mi punto de vista, la actitud sería tratar como discípulos-misioneros tanto a aquellos que se acercan a un santuario como aquellos que viven la fe de esta manera en un barrio. Es decir, hacer un anuncio sencillo del kerigma, que sea audible y entendible, para que ellos lo puedan transmitir en su casa, en su barrio. De este modo se puede llegar a lugares que los agentes de pastoral, más calificados, nunca llegarían, porque son ambientes que no aparecen en su radar.

¿Qué modo de presencia debería tener la Iglesia en el ámbito público?
Tomo de Pablo VI: “Nada de lo humano nos es ajeno”. Si para Dios nada de lo humano es ajeno, para la Iglesia nada de lo humano debería serlo. Recordemos las palabras del papa san Juan Pablo II en Redemptor Hominis: “El camino del hombre es el camino de la Iglesia”. Profundiza en lo mismo. Una Iglesia que está alejada de los problemas de la gente no sería la Iglesia de Jesucristo. Por eso no hay que preocuparse tanto por lo que dicen los medios o cómo nos enfocan, sino que es mejor escuchar al pueblo de Dios en concreto, cómo recibe esta cercanía y, evidentemente, esa cercanía no se agota en la cercanía de los obispos, de los presbíteros o de los consagrados, sino que es una cercanía de todos. Esto es central. La Iglesia tiene que tender puentes, invitar al diálogo, escuchar a todos y después pasar a acciones concretas porque nombrar cosas y no hacer nada puede ser peligroso para la vida de la Iglesia.

¿Cómo se está reaccionando entre los fieles ante el programa FE, recientemente anunciado en la Conferencia Episcopal? ¿Es posible aplicar la lógica FE en los barrios más humildes, como las villas?
Es clave comunicar bien y con claridad sobre qué hace la iglesia, dónde está presente muchas veces de modo silencioso y anónimo. Esto constituye un paso adelante más allá de lo que después económicamente se consiga. Comunicar bien y mostrar hace a la comunión y genera conciencia. A la vez, confiar en la Providencia es inherente a nuestra fe.
En este contexto, quizás no se puede hacer a través de un medio digital. La pandemia ha puesto de manifiesto la desigualdad digital que existe entre los barrios populares y las ciudades. El acceso a Internet se ha palpado en el tema educativo. De todas maneras esta dificultad no significa que no se pueda adaptar a un barrio popular porque, de hecho, a veces se logra.

En estos tiempos, ¿ha mermado la autoridad de los obispos frente a su clero y a los laicos?
Tengo intuiciones, no algo acabado. Estamos caminando hacia una Iglesia sinodal. El próximo sínodo de los obispos que convoca el papa Francisco para el año 2022 tiene como tema “la Iglesia sinodal”. La Iglesia del Tercer Milenio es la Iglesia sinodal, donde se deben escuchar todas las voces, no sólo las de los obispos o de los presbíteros, como marco general. Hablando cristianamente, la autoridad está en el servicio, en el lavatorio de los pies. Ahí se juega la autoridad de cualquiera en la Iglesia, principalmente de los obispos. La contrafigura de la Semana Santa es el lavarse las manos de Poncio Pilatos. Un obispo que es cercano a los problemas de la gente, que escucha, que es prójimo con lo que le pasa al pueblo de Dios de su diócesis, gana autoridad. Lo que dice gana autoridad. No me preocuparía por quién tiene más comunicados de prensa o no, sí me importaría y mucho si no estuviéramos cercanos a los problemas de la gente y si no buscáramos resolverlos en concreto.

La formación en los seminarios, ¿está a la altura de los desafíos que presenta la vida pastoral y la transformación de la cultura actual?
En la Argentina “la ratio” (el camino de formación presbiteral) está en proceso de reflexión. Esa ratio tiene que entrar en diálogo con la Evangelii gaudium del papa Francisco, porque es bueno recordar que se trata de un documento programático para la pastoral, y los seminarios forman para la vida pastoral en sentido amplio. Es clave cómo el Papa une las cosas. En el Nº 177* dice que el kerigma tiene una inmediata consecuencia social. No pondría la expectativa sólo en la formación en el seminario sino en cómo acompañar este proceso de la vida de los sacerdotes. Cuando un hombre sale del seminario y es ordenado sacerdote es como el pan al que le falta un golpe de horno: el encuentro con el pueblo de Dios. Es el pueblo el que modela el corazón del sacerdote. El pueblo tiene olfato: si bien quiere que los sacerdotes estén preparados, no mira cuánta biblioteca tienen, y aclaro que a mí me gustan mucho los libros y las bibliotecas. El pueblo mide, sobre todo, la caridad pastoral, que es el corazón de la vida sacerdotal, es su entrega al pueblo de Dios. El sacerdote aprende del pueblo fiel, especialmente de la fe de los sencillos y pobres. Aquel que está atravesando una periferia existencial tiene un punto de vista a ser escuchado, porque capta cosas de la realidad que otros no ven. Volviendo a la pregunta, diría que la formación en los seminarios es decisiva pero hay que seguir acompañando a los sacerdotes, incluso a los obispos, para seguir creciendo en las distintas dimensiones. El presupuesto teologal es que Jesús llama también jóvenes entre los más pobres para que lo sigan más de cerca en la vocación sacerdotal. ¿Cómo hacemos como Iglesia para ayudar a discernir esa llamada y cómo facilitamos los caminos para el ingreso al seminario? Por otro lado, la formación no tiene que hacer tabula rasa con todo lo previo. Se debe respetar y favorecer el modo de rezar característico de los jóvenes de barrios populares, que han aprendido de sus abuelos y padres, y que se expresa a través de la religiosidad popular. Como enseña el magisterio en Aparecida, la piedad popular es un lugar de encuentro con Cristo, es una mística popular con un gran potencial de santidad y de justicia social. Además, atesora una rica hermenéutica de la realidad: Dios es providente, Dios tiene que ver con la Vida y la Vida tiene que ver con Dios. De esta manera la fe se vincula con la historia de un pueblo. La fe se vive en una cultura. Dios habla en lenguaje humano. La respuesta adecuada a esta Palabra es la fe. La fe también sigue la ley de la encarnación, tiene como tendencia hacerse carne y sangre en la cultura de un pueblo. En este caso estamos hablando de la cultura popular latinoamericana, cuyo corazón se dejó plasmar por la gracia de Dios y abrazó la fe. Los jóvenes de las villas y de los barrios más pobres son hijos de esta cultura. No es extraño pensar que si el Buen Pastor llama al sacerdocio a hombres de esta cultura particular, quiera que no pierdan su lengua materna a la hora de anunciar el Evangelio, esa lengua de su cultura.

¿Cómo fue elegir la villa para vivir?
Yo soy del barrio de Lugano, de clase media. Nunca faltó demasiado y nunca sobró demasiado. Antes de llegar a las villas estuve tres años en el santuario de San Cayetano de Liniers; ahí crecí mucho en el conocimiento de la piedad popular, su dimensión social, los valores que se juegan detrás de las devociones, no como valores de un museo o con olor a naftalina sino como algo hacia lo cual caminar. En el pedido del pan hay un pedido de justicia. El pedido del trabajo implica pedir dignidad. Esa experiencia fue mi introducción a las villas. El cardenal Bergoglio me invitó a participar de su iniciativa de crear una nueva parroquia en el Barrio Carrillo y pasé a formar parte del equipo de curas de las villas. Había sacerdotes de la primera generación como el padre Rodolfo Ricciardelli; el padre Pepe Di Paola, de la generación media; y los más jóvenes que nos íbamos incorporando.

¿Cómo es vivir en la villa hoy? Hay conceptos como “salvación comunitaria” que allí adquieren un corpus real pero que por fuera de los barrios humildes no se comprenden.
El concepto de salvación comunitaria pertenece al papa Francisco en su encíclica Laudato si’, en el Nº 149**. Hay comedores comunitarios que han fundado mujeres hace 30 años, en el Bajo Flores, durante la crisis de la hiperinflación en el año 1989. Ellas no sólo querían que comieran sus hijos sino también los hijos de sus vecinos. Esa experiencia de salvación comunitaria no quedó allí sino que se extendió a un Jardín comunitario y hoy en día acompañan también a chicos que están en situación de consumo de sustancias. Algunas de estas mujeres ya fallecieron pero muchas siguen dando de sus recursos y de su tiempo para el bien de los demás. Esa preocupación que nace en la vida comunitaria, de lo que le pasa al otro, es tomado por la vida de la Iglesia. El libro del padre Lucio Gera, Nuestra mirada, que una vez editamos, contiene dos documentos de los curas de las villas: el que aborda el tema de la integración urbana y el que habla de la droga despenalizada de hecho, con el comentario de Gera sobre ambos textos. En el prólogo, dice: “Les damos gracias a los vecinos y vecinas por haberle hecho lugar en sus vidas a estos curas”.

¿Qué es la Familia Grande del Hogar de Cristo?
En el documento del 2009 “La droga en las villas despenalizada de hecho” describimos una realidad y la denunciamos; pero ese documento también habla de algunas propuestas de acción; fue cuando buscamos un camino para acompañar a chicos y chicas que estaban en la calle y en consumo. En el pasillo de una villa, hay un chico o una chica tirados: ¿Qué vemos? Quizás algo de esto o combinaciones: consumo de paco-tuberculosis-embarazo-no terminó la Primaria-problemas con la justicias-descarte-invisibilización. Miremos más profundamente: orfandad-falta de amor-de familia. Nosotros le pusimos a esta experiencia, que ya es nacional, Familia Grande del Hogar de Cristo. Las palabras “familia” y “hogar” las tomamos de estos chicos; estamos constituidos como familia ampliada. El corazón de la Familia Grande del Hogar de Cristo, si bien tiene granjas, pequeños hospitales, hogares para dormir, cooperativas de trabajo, está en los centros barriales que se plantan en territorios de sufrimiento y de dolor, como una familia dispuesta a recibir la vida como viene y acompañarla cuerpo a cuerpo. Son dos principios que en su momento nos dio Bergoglio. Son estructuras sencillas en las que transmitimos que somos parte de una misma familia-comunidad. Es lo que dice San Pablo en Corintios 12 sobre el cuerpo: a los miembros más frágiles los tratamos con más decoro, con más cuidado. Este es el espíritu que debe animar. Aquel que viene, aquel que se sale a buscar no es un cliente, no es un paciente, no es un asistido sino que es un miembro de la comunidad y esto cambia el eje. Los hacemos protagonistas.

¿Cómo se combina esto con otras acciones de la Iglesia?

Combina muy bien porque, por ejemplo, los chicos del Hogar Santa María iban tres o cuatro veces a misa en la semana, no sólo el domingo. Antes estaban tirados en un pasillo, sin ser bautizados; hoy participan de la eucaristía. Falló el Estado, falló la Iglesia, falló el mundo adulto. Hoy también hacen retiros espirituales, peregrinaciones, misiones. La experiencia de “Las 3 C” (Capilla-Club-Colegio) entra en diálogo con el sistema preventivo de Don Bosco; no inventamos la pólvora. Y así como el Papa habla de “Las 3 T”, Tierra-Techo-Trabajo, como derechos sagrados, nosotros acoplamos “Las 3 C” como modo preventivo para acompañar.

¿Qué reflexión particular surge en este tiempo de pandemia?
Estamos atravesando el peor momento [N. de la R.: esta entrevista fue realizada el 5 de agosto], no sabemos cuándo el pico de contagios quedará atrás. Como lo plantea el Papa, esta pandemia nos habla también de lo ligados que estamos como humanidad. La respuesta tiene que ser la fraternidad. En la Argentina quedó de manifiesto que muchos de sus 4.416 barrios precarios y villas no tienen accesibilidad al agua potable. Y el agua es esencial, nunca nos hemos lavado tanto las manos con agua y jabón como este 2020. Hay hermanos que no acceden al agua y esto propicia los contagios. ¿La nueva normalidad será acostumbrarnos a que haya gente que no tenga agua potable? Estamos hablando de un derecho humano.

* “177. El kerygma tiene un contenido ineludiblemente social: en el corazón mismo del Evangelio está la vida comunitaria y el compromiso con los otros. El contenido del primer anuncio tiene una inmediata repercusión moral cuyo centro es la caridad.” (Evangelii gaudium, I. Las repercusiones comunitarias y sociales del kerigma)

** “149. También es cierto que la carencia extrema que se vive en algunos ambientes que no poseen armonía, amplitud y posibilidades de integración facilita la aparición de comportamientos inhumanos y la manipulación de las personas por parte de organizaciones criminales. Para los habitantes de barrios muy precarios, el paso cotidiano del hacinamiento al anonimato social que se vive en las grandes ciudades puede provocar una sensación de desarraigo que favorece las conductas antisociales y la violencia. Sin embargo, quiero insistir en que el amor puede más. Muchas personas en estas condiciones son capaces de tejer lazos de pertenencia y de convivencia que convierten el hacinamiento en una experiencia comunitaria donde se rompen las paredes del yo y se superan las barreras del egoísmo. Esta experiencia de salvación comunitaria es lo que suele provocar reacciones creativas para mejorar un edificio o un barrio.” (Laudato si’, III. Ecología de la vida cotidiana)

Ver nota original: https://www.revistacriterio.com.ar/bloginst_new/2020/11/10/mons-gustavo-carrara-la-piedad-popular-es-una-mistica-con-gran-potencial-de-santidad-y-de-justicia-social/

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“Voy a Palito conmovido y contento”

En diálogo con Radio Pan y Trabajo el Padre Charly Olivero habló de todo: de su próximo destino pastoral en villa Palito como párroco de San Roque González y Compañeros Mártires -continuando la enorme tarea iniciada por el Padre Basilicio “Bachi” Brítez- de sus primeros pasos pastorales, de su experiencia misionera en el Hogar de Cristo y de la Jornada Mundial de los Pobres.

El Padre Charly Olivero ha estado viviendo -durante los últimos 18 años- en Caacupé Barracas, en la villa 21-24, en donde participó del nacimiento de los Hogares de Cristo. Actualmente es capellán del Hospital Santojanni, que desde que se inició la pandemia es un hospital de campaña, donde viene realizando la tarea fundamental de asistir a personas mayores con coronavirus: darles de comer, darles la comunión, palabras de aliento, la extrema unción. Este año Charly tuvo dengue, coronavirus y vió morir a su amigo el Padre Bachi Brítez, de hecho la persona que despidió a Bachi de este mundo fue Charly. A pesar de todo lo vivido en este año tan intenso -o quizá por todo lo vivido en este año- Charly está feliz: el 8 de diciembre asume como párroco de San Roque González y Compañeros Mártires en villa Palito, para continuar con la enorme tarea iniciada por el Padre Bachi.

En una entrevista con la Radio Pan y Trabajo realizada ayer viernes 12 de noviembre Charly compartió su camino vocacional y habló de todo. 

Despedir a un amigo

“Yo era muy amigo de Bachi, de hecho fui el último que lo vió. La familia estaba en cuarentena, Julia, la mamá de Bachi, había dado positivo y estaban todos en cuarentena, (después doña Julia falleció también) y el médico les había dicho “estaría bien que vinieran (a ver a Bachi)”. Y yo entendí que si decía eso era porque estaba muy mal y posiblemente se vaya.

“El Padre Bachi camina con nosotros”

Entonces le pedí a la familia de Bachi la posibilidad de ir yo a verlo, y bueno, fui al San Camilo donde estaba internado y le prometí que le iba a cuidar a su familia y su comunidad. No me imaginé mucho más, pensaba más bien estar atento a lo que hiciera falta.

La cosa es que un tiempito después el Arzobispado de Buenos Aires ve la necesidad de acompañar esta situación de esta parroquia allá en la Matanza, y me lo propusieron y la verdad es que estoy conmovido y contento”.

La Virgen de Caacupé en su vida

“En 1998 yo estaba en el primer año del seminario, y mi párroco que era en aquel momento el padre Oscar Ojea, hoy obispo, arma un grupo y nos manda a la villa 21 a hacer un poco de apoyo escolar.

Y no sé si fue en la primera o en la segunda visita a la villa que me paro delante de la Virgen de Caacupé y le digo: ´¡Virgencita traéme!´

Luego, en el año 2002, yo estaba en la mitad del seminario, yo estaba mal, y surge en el diálogo con los superiores del seminario y con el cardenal Bergoglio la posibilidad de ir a vivir a Barracas, y desde ese momento yo estuve en Barracas porque me llevó la Virgen de Caacupé. Y bueno, ahora me voy de Paraguay a Paraguay, porque la villa 21 son todos paraguayos y la Palito también. Entonces te lo digo desde Bachi y desde la Virgen de Caacupé: estoy dispuesto, contento, me siento llamado”.

El Hospital de campaña Santojanni 

“Desde 2002 estoy en la villa 21 de Barracas y venía coordinando el Hogar de Cristo, que es una red grande, para acompañar personas que tienen problemas con la droga… la cosa es que en agosto haciendo Ejercicios Espirituales que hago todos los años me doy cuenta de que me tengo que correr de la conducción del Hogar, empiezo a caminar eso, hablo con el Obispo, y termino en el hospital Santojanni.

Llego al Santojanni el 1° de marzo y el 7 de marzo me agarro dengue. Estuve 15 días -porque me pegó fuerte- y cuando volví ya estábamos con la cuarentena puesta. Y al poquito tiempo declaran al hospital Santojanni como uno de los hospitales de referencia del Covid, de los 4 hospitales públicos de la ciudad elegidos por sus características. El Santojanni tiene la particularidad de tener oxígeno central, con lo cual en todas las camas tienen oxígeno.

Entonces progresivamente el hospital se va llenando más y más y más de casos de Coronavirus, de 4 pisos pasa a haber 3 pisos enteros relacionados con el Corona. 

Y el hospital, por precaución, les dijo a las voluntarias que no fueran más, voluntarias que son un lindo equipo pero son señoras grandes, de riesgo,  y es entonces cuando se les prohíbe el ingreso de las familias, como pasó en los hospitales en general desde la pandemia.

Entonces me empecé a encontrar personas que llegaban de geriatricos, de hogares o con algún problemita de salud mental que no podían comer solos, o porque eran grandes y necesitaban que les dieran de comer, o porque estaban contenidos, viste cuando se sacan las vías y se quieren ir, entonces me di cuenta que lo que había que hacer era dar de comer. 

Al principio había muchísima tensión en el hospital, mucho miedo en general, en las trabajadoras y los trabajadores de la salud, porque aparte les decían que no podían estar más de 15 minutos y el trabajo que tenían que hacer llevaba más de 15 minutos.

Entonces entendí que el lugar mío era humanizar un poco la situación generada por la pandemia”.

Humanizar la pandemia en el hospital

“En primer lugar humanizar es escuchar y atender las necesidades básicas de una persona que no puede comer.

En segundo lugar, como es una enfermedad que te aísla, es tener un trato humano, personal, hablar, acordarse el nombre, todas las cosas que sufrieron las consecuencias del miedo.

Entonces era también entrar vestido como de astronauta, con camisolín, barbijo quirúrgico, antiparra, máscara, cofia, botas, ¡de todo! Y eso que yo no usaba el mameluco. Entonces me dí cuenta de que los guantes transmitían la temperatura de la mano, entonces poder acariciar una persona convaleciente, mirar a los ojos, un montón de cosas, el corazón tenía que ser un soplete de ternura para que atravesara toda esa indumentaria que uno tenía que ponerse para conectarse con el otro porque sino era muy difícil.

Y después me conseguí esas bolsitas tipo ziplcoc que tienen el cierre, y empecé a meter el teléfono ahí y empecé a contactarlos con su gente. Les hacía la videollamada, porque había mucha gente que no tenía teléfono, gente más grande, gente que había quedado aislada y por ahí se pasaba 2 meses en el hospital y no tenía contacto con nadie. Eso también fue muy lindo. Incluso gente que estaba por morirse el día que podían ver por la pantalla a la familia se volvían locos.

Y también expresarle a la persona que está enferma el cariño de la familia. A veces es una comida que las familias me traían y yo se las llevaba, era como decirles mirá, no te olvidaron, aunque no los ves, no te olvidaron, están con vos, te quieren, te mandan esto… (les daba) el cuidado que le daría la familia y que por todas las circunstancias que había en el hospital no lo podían dar”.

Reverdecer de la fe en la pandemia

“Desde ya que a partir de eso las preguntas religiosas agarraban un cauce enorme también, y no porque yo pensaba en imponerlas sino porque la caridad habla, es el vehículo para Dios.

Imaginate la cantidad de personas de otro credo que vinculé con la familia, ¡muchísimos!

Había una mujer, divina, que tenía corona y tenía un tumor en la base del cerebro, y entonces yo le hacía la videollamada con toda la familia que eran Evangélicos, y traían a la pastora, entonces era muy lindo porque ellos rezaban por mí, y me pedían que le diera la unción de los enfermos. O gente bautizada católica y que después se había alejado a otros credos y me pedían la unción, la comunión. Este año en el hospital es impresionante cómo germinó la fe”. 

El Hogar de Cristo

“Yo en los últimos años me dediqué a viajar, por el país por todos lados, porque estaba animando el Hogar de Cristo que son 200 comunidades en todo el país en todas las provincias, en otros países, en Uruguay. Me la pasé viajando muchísimo y cuando volvía a la villa 21 -que es mi casa- bueno, me recostaba sobre la comunidad de la parroquia y de las chicas y los chicos que estuve acompañando durante años y que son como mi familia.

Encuentro de la Federación de Hogares de Cristo, Luján, septiembre 2019.

Pero estuve todo el tiempo viajando, que también fue providencial porque este año me tenía que inventar un trabajo porque no podía viajar. Y esta situación del hospital me obligaba a ponerle el cuerpo yo, porque generalmente yo entendía lo que había que hacer, lo empezaba a hacer, armaba un equipo, daba un paso adelante… pero acá no pude organizar, acá tuve que poner el cuerpo sí o sí. Y eso fue también un escalón que Dios me dio para volver a tocar la carne de Cristo en los más rotos. Porque en los últimos años me la pase pensando en la estrategia, cómo íbamos a hacer los cursos del Hogar de Cristo, cómo íbamos a entrar en una provincia discutiendo las políticas, todas cosas pastorales. La animación tiene eso, a veces tiene pocas raíces en un lugar concreto. Bueno, el hospital me devolvió eso”. 

Ser Cura Villero

“Soy un afortunado, soy profundamente feliz porque al seguir a Jesús el vínculo con Dios es un canal de gracia… pero no es la repetición de una fórmula o la vida acomodada a una estructura sino justamente es ir encontrando el espacio que Él te señala. A mí desde el primer día de mi vocación me llevó a los más rotos. La experiencia de Dios y la experiencia de los más rotos a mi vida llegaron juntos. 

Charly, el Tano Angelotti, Pepe di Paola, Mons. Joaquín Sucunzza, Mons. Gustavo Carrara, Eduardo Drable, Toto de Vedia y Pedro Bayá.

Capaz que de chico… de chico tengo recuerdos de estar muy en Dios. De entrar a mi parroquia y ver la luz entrando por los vitrales, yo era del Socorro (Juncal y Suipacha), y escuchar el órgano de Segade, esa es la imagen que tengo de la infancia.

Dios a mí me llamó para estar con los más rotos, y si estoy ahí estoy con Dios.

Los más rotos también son los destinatarios de la predilección de Dios y cuando estás con ellos también te contagias esa bendición”. 

IV Jornada Mundial de los Pobres

“El Papa propone superar el aislamiento que nos coloca la sociedad del descarte. Tender la mano es superar las distancias, es sentir la temperatura de la mano, sentir lo que le pasa al otro en carne propia, es comprender que también a cada uno de nosotros nos tuvieron que dar la mano, sino no podríamos vivir.

El Papa plantea que cuando nos empezamos a sentir parte del mismo destino ahí se abre otro horizonte.

A los más pobres no hay que mirarlos como gente que hay que ayudar, los tenés que ver como alguien que podría estar sentado en tu mesa, que podría ser tu amigo, tu amiga, con quien podés confraternizar, sentir lo que siente en su corazón.

Esta imagen de dar la mano le pone cuerpo a algo que podría ser superar la beneficencia, no se trata de dar una limosna y nada más, es superar la distancia, los muros simbólicos.

Cuando Jesús toca al leproso es todo un símbolo, nadie los tocaba. Jesús supera esa grieta, ese muro, acorta esa distancia y se conecta. 

Esta imagen que pone Francisco que la saca del Libro del Eclesiastico, del Antiguo Testamento, apunta justamente a esto, a acortar la distancia; hacéte amigo, si vas a darle algo de comer sentáte a comer vos también y disfrutá del momento, apunta a achicar la distancia”.

Ver nota original: https://curasvilleros.wordpress.com/2020/11/14/voy-a-palito-conmovido-y-contento/

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Declararon ciudadano ilustre post mórtem de La Matanza al Padre “Bachi”

La iniciativa para homenajear al sacerdote y referente del barrio Almafuerte fue promovida por el Departamento Ejecutivo local. Entre los argumentos, se encuentran la “destacada labor comunitaria que desarrolló en pos del bienestar de los humildes” y su papel preponderante en la urbanización de Villa Palito.

Este jueves, en una nueva sesión ordinaria, el Concejo Deliberante de La Matanza declaró ciudadano ilustre post mórtem del Distrito al párroco Basilicio Brítez, popularmente conocido como Padre “Bachi”, quien falleció a fines de agosto por complicaciones de salud derivadas del COVID-19 y luego de luchar varios meses contra la enfermedad. El reconocimiento local llegó una semana después de que, mediante una iniciativa similar, lo hiciera la Legislatura bonaerense.

Entre los argumentos presentados en el proyecto que se transformó en ordenanza, el Ejecutivo expresó su rol fundamental, desde la parroquia San Roque González y Compañeros Mártires, en la “transformación social y espiritual en la comunidad del barrio Villa Palito” y de ser referente de otros barrios como Puerta de Hierro, San Petersburgo, 17 de Marzo y 17 de Marzo (bis). Además, destacaron su desempeño en Colonia Mi Esperanza, en Isidro Casanova, el trabajo junto a Madres del Paco, la creación de comedores, centros para la recuperación de adicciones, centros de formación profesional con talleres de costura y panadería, y jardines de infantes.“Después de gestionar con las autoridades del Municipio y la Provincia, logró la transformación de la Villa Palito en el Barrio Almafuerte, exiliando a mil familias de la marginalidad”, destacaron.

Al mismo tiempo, reconocieron que, “después de años de gestionar con las autoridades del Municipio y la Provincia, logró la milagrosa transformación de la Villa Palito en el Barrio Almafuerte, exiliando a casi mil familias de la marginación”. Por último, recuperaron las palabras que el obispo de San Justo, Eduardo García, expresó en el marco de la misa celebrada en su memoria, en la que aseguró que “’Bachi’ cargó con la cruz de ser distinto, de ponerse al hombro a los marginados”.

En una votación cargada de emoción, el titular del bloque del Frente de Todos, Ricardo Rolleri, recordó el día de su despedida al destacar “la pasión y sensibilidad de la gente que lo acompañó a su última morada” en un hecho que consideró “increíble por la cantidad” pese al contexto de pandemia.
“Ahí se reflejó su grandeza, aun después de muerto. Por eso, hoy, pasó a ser ciudadano ilustre post mórtem de La Matanza”, añadió el titular del espacio oficialista. Al mismo tiempo, entre lágrimas, la concejala María del Carmen Cardo lo recordó con el lema que “Bachi” eligió para su ordenación y que obtuvo de Carlos Mugica, el sacerdote asesinado por la Triple A: “Señor, sueño con morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos”.


Para ver nota original: http://www.el1digital.com.ar/articulo/view/97335-declararon-ciudadano-ilustre-post-mortem-de-la-matanza-al-padre-bachi?fbclid=IwAR2feUnSLXznJf54x4iHIy0zD87ZnyOiUCRoyNqzQXhtCsiCU_PDaqRV2rU

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Un nuevo Hogar de Cristo abrió sus puertas en Moreno

Con el lema “Abrazados a Martín y María queremos seguir caminando por las sendas de la paz, la justicia y la alegría”, la comunidad de San Martín de Porres, en Moreno Sur, diócesis de Merlo-Moreno, inauguró un Hogar de Cristo.

El acto de inauguración se llevó a cabo el martes 3 de noviembre, en el último día de la novena patronal. Durante el día, la imagen fue misionando las diferentes comunidades que integran la parroquia. 

Los festejos finalizaron en el predio de la capilla Sagrado Corazón con la celebración de la Eucaristía: reunidos alrededor de la mesa del altar, los presentes pidieron la gracia del Santo de la Escoba, en especial para este tiempo de pandemia.

La celebración tuvo lugar en el predio abierto con las normas establecidas, y  estuvo presidida por el obispo de Merlo-Moreno, monseñor Fernando Maletti. Concelebraron la Eucaristía monseñor Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires; el presbítero Fabián Sáenz, vicario general de la diócesis; el párroco del lugar, presbítero Leonardo Silio, y el presbítero Nicolás Angelotti.

El acto de bendición de las instalaciones contó también con la presencia de autoridades nacionales, provinciales, municipales y representantes de la Familia Grande del Hogar de Cristo, que en esta nueva sede ya tiene trece nuevos integrantes.

En su homilía, monseñor Maletti expresó: “Este lugar en el que estamos es un signo: la Iglesia es una comunidad de creyentes, donde reina la misericordia”. Además, recordó que en nuestras comunidades “nadie está llamado a quedarse afuera”.

“Dios quiera que muchos podamos imitar al santo de Porres, en su servicio silencioso y fecundo a los hermanos”, anheló el prelado.

La celebración de la Eucaristía se vivió con una profunda emoción por parte de los fieles y de los nuevos integrantes.

El presbítero Leonardo Silio, párroco del lugar, en sus palabras de agradecimiento manifestó: “Queremos ser hermanos en la acción, poder mirarnos los unos a los otros y saber que el otro me necesita. Que ese hermano que está a mi lado, es un hermano que camina conmigo, y como camina conmigo en algún momento vamos a tenderle la mano. Por eso nos acompaña este lema: ‘La vida como viene’ corazón de los Hogares de Cristo”.

Para finalizar, el presbítero Silio compartió unas líneas escritas y dedicadas a estos jóvenes que comienzan a transitar en el hogar, de puño y letra del papa Francisco. Allí los estimula diciéndoles: “¡Adelante!  ¡A no aflojar! Hay muchas cosas lindas para hacer, para construir… no se desanimen por las dificultades.”

Monseñor Gustavo Carrara, por su parte, saludó a la comunidad en este nuevo paso, alentando a los jóvenes a seguir poniéndose de pie para salir a buscar a otros: “Sabemos que nuestra alegría está en llegar al hermano que estaba caído y hoy está de pie”.

Seguidamente, uno de los jóvenes integrantes del nuevo hogar compartió su testimonio, y la celebración finalizó con la bendición de las instalaciones de parte del obispo Fernando Maletti.+

Ver Nota original: https://www.aica.org/noticia-un-nuevo-hogar-de-cristo-abrio-sus-puertas-en-moreno?platform=hootsuite&s=08

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IMPACTO DEL CORONAVIRUS EN LAS VILLAS Y HOMENAJE AL PADRE CARLOS MUGICA

El 5 de mayo el Equipo de sacerdotes para la Pastoral en las Villas dió a conocer un comunicado sobre la emergencia sanitaria que se vive en las villas, sin público ni prensa en cumplimiento de la cuarentena, desde la parroquia Cristo Obrero de la villa 31. Luego del comunicado, a los pies del sepulcro del Padre Carlos Mugica, realizaron un breve momento de oración en homenaje por el 46º aniversario de su asesinato. 

Aniversario del Padre Carlos Mugica y el impacto del coronavirus en las villas y barrios populares.
El COVID 19 está pegando fuerte en nuestros barrios. En este 46° aniversario del asesinato y martirio de nuestro querido Padre Carlos Mugica, los curas que vivimos en las Villas de la Ciudad y el Gran Buenos Aires, renovamos y actualizamos nuestro compromiso con los vecinos y vecinas.
Seguimos aprendiendo de nuestra gente sencilla, tan acostumbrada a tener que adaptarse siempre a nuevas y difíciles situaciones. Ellos y ellas aceptan la buena decisión del Gobierno Nacional de hacer cuarentena y valoran las decisiones en favor de los que más sufren las consecuencias que van apareciendo.

Según las últimas palabras del Padre Carlos Mugica, sabemos que debemos estar “ahora más que nunca junto al pueblo”. Esta cercanía nos lleva a comprender que, en líneas generales, la comunicación y las políticas del Gobierno en todos sus niveles están enfocadas a la población en general. Entendemos que también es necesario hacer un foco en los barrios populares. Si bien esta pandemia afectó en nuestro país primero a gente de otros sectores sociales, sabemos que con el tiempo va creciendo mucho el contagio en los barrios vulnerables. Esperamos que no resurjan actitudes discriminatorias.

En este contexto, la pandemia hace que se visibilicen problemas estructurales de nuestros barrios. La realidad se nos vino encima. Hay temas en los que no podemos seguir esperando su solución. Hay lugares con serios problemas de falta de agua, como la villa 31. Nos preocupa la situación del hacinamiento y abandono en las cárceles,  las limitaciones del sistema de salud, la asistencia alimentaria sostenida y
muchas necesidades concretas que surgen por la pérdida de las changas y
trabajos informales de muchos de nuestros vecinos. Es preocupante la realidad de despidos arbitrarios. Se vienen momentos muy duros en lo social. Va a ser largo. Es urgente que se favorezca el acceso a los subsidios habitacionales. Cada vez más gente se queda sin dinero para pagar el alquiler. En la línea del I.F.E es necesario que se aumenten determinados beneficios sociales en cuanto al acceso a la compra de alimentos y medicamentos.

En la última Pascua, el Papa Francisco decía a los movimientos y organizaciones populares que “tal vez sea (ahora) tiempo de pensar en un salario universal… para que ningún trabajador se quede sin derechos”.
Estos son tiempos de hablar con hechos. Ausentarnos de los barrios populares sería colaborar para que crezca la injusticia existente. En nuestros barrios no cerramos las Capillas. Todas las actividades habituales se reconfiguran en función de lo que vamos viendo que necesita la comunidad.

Se pone de manifiesto la solidaridad natural de los vecinos. Nos hace bien
ver cacerolas que con amor alimentan y dan esperanza y no cacerolazos que
dividen e infunden miedo al otro. Las cacerolas de los pobres, como todo lo
que surge de ellos, son para cuidar y sostener la vida.

Los pobres nos enseñan que los tiempos difíciles son para unir y no para
que nos sigamos dividiendo. De la mano de las autoridades civiles locales, nuestras Parroquias y Capillas, junto a las organizaciones sociales, acompañamos el relevamiento de los adultos mayores, las campañas de vacunación y la asistencia con alimentos.
Muchas de nuestras Capillas se ofrecen como casas de resguardo para
que hagan la cuarentena muchos vecinos.

Necesitamos que el Estado actualice su presencia en los barrios vulnerables de acuerdo a las diferentes cuestiones y las dificultades que se presentan, la seguridad, la salud, la educación y las limitaciones de conectividad en estos lugares. Muchos chicos no pueden hacer la tarea de la escuela, a pesar del esfuerzo de los docentes.

Es preocupante la realidad de nuestros adultos mayores y de los que tienen determinados problemas de salud. Nos preocupa la insuficiente capacidad de espacios de aislamiento. Valoramos la dedicación del personal de salud de nuestros barrios. Es preciso que se destine lo necesario para que no colapse el sistema de salud. Hace falta tener en cuenta espacios para los hermanos y hermanas que están en consumo de drogas. Hace tiempo venimos denunciando la cantidad de pibes y pibas muertos por el paco. Hoy seguimos denunciando la realidad de estos pibes y pibas en esta situación de pandemia.

Hace más de 50 años, Carlos Mugica y sus compañeros fundaron el Equipo de Sacerdotes para las villas. Hoy los curas y las comunidades de nuestros barrios coordinamos esfuerzos para el bien de los vecinos, especialmente aquellos que más necesitan. Hoy hay más presencia del Estado que en esa época. Pero es insuficiente
todavía. Seguimos necesitando una presencia inteligente del Estado. Que en este mayo patriótico, la Virgen de Luján nos estimule a seguir acompañando a nuestro pueblo.
Que la Virgen de Luján, nos enseñe a cuidar a los más frágiles de nuestro pueblo.
5 de mayo de 2020.
Equipo de Curas de Villas y Barrios Populares de Capital y Provincia.
-P. José María Di Paola, P. Eduardo Drabble, P. Andrés Benítez. Villa La Carcova, 13 de
Julio y Villa Curita. Diócesis de San Martín.
-P. Guillermo Torre, P. Agustín López Solari. Villa 31. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Juan Isasmendi, P. Patricio Etchepareborda, P. Lucas Walton. Villa 1-11-14.
Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Lorenzo de Vedia, P. Facundo Ribeiro. P. Ramiro Terrones, P. Carlos Olivero. Villa
21-24 y Zavaleta. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Nibaldo Leal. Villa Hidalgo. Diócesis de San Martín.
-P. Hernán Cruz Martín, P. Gustavo Rofi. Barrio Don Orione – Claypole. Obra Don
Orione. Diócesis Lomas de Zamora.
-P. Basilicio Britez. Villa Palito. Diócesis de San Justo.
-P. Nicolás Angellotti. Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo. Diócesis
de San Justo.
-P. Domingo Rehin. Villa Lanzone. Diócesis de San Martín.
-P. Gastón Colombres, P. Marco Espínola. Villa 15. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Damian Reynoso. Monoblocks Villa Soldati. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Martín Carroza, P. Oscar Gallegos Álvarez, P. Ramiro Pannunzio. Villa Cildañez.
Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Adrián Bennardis, P. Ariel Corrado. Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo.
Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Joaquín Giangreco. Villa Trujuy. Diócesis Merlo-Moreno.
-P. Juan Manuel Ortiz de Rozas. San Fernando. Diócesis de San Isidro.
-Carlos Morena, Mario Romanín, Fernando Montes, Juan Carlos Romanín, Salesianos, Don Bosco. Villa Itatí. Diócesis de Quilmes
-P. Juan Ignacio Pandolfini. Villa la Cava. Diócesis de San Isidro.
-P. Leonardo Silio. Barrios Manantiales, Atalaya, Rififi, Cascallares, Cassasco. Diócesis Merlo-Moreno.
-P. Pedro Bayá Casal. Villa Rodrigo Bueno. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Andrés Tocalini. Villa los Piletones. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Franco Punturo. Villa 20. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Omar Mazza. Villa Inta. Arquidiócesis de Buenos Aires.
-P. Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires, Vicario para la Pastoral en Villas de CABA.

Para ver Nota original: https://virgeninmaculada.wordpress.com/2020/05/05/impacto-del-coronavirus-en-las-villas-y-homenaje-al-p-carlos-mugica/

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Francisco propone un “plan para resucitar” ante la emergencia sanitaria

“De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: ‘Alégrense’” (Mt 28, 9). Es la primera palabra del Resucitado después de que María Magdalena y la otra María descubrieran el sepulcro vacío y se toparan con el ángel. El Señor sale a su encuentro para transformar su duelo en alegría y consolarlas en medio de la aflicción (cfr. Jr 31, 13). Es el Resucitado que quiere resucitar a una vida nueva a las mujeres y, con ellas, a la humanidad entera. Quiere hacernos empezar ya a participar de la condición de resucitados que nos espera.

Invitar a la alegría pudiera parecer una provocación, e incluso, una broma de mal gusto ante las graves consecuencias que estamos sufriendo por el COVID-19. No son pocos los que podrían pensarlo, al igual que los discípulos de Emaús, como un gesto de ignorancia o de irresponsabilidad (cfr. Lc 24, 17-19). Como las primeras discípulas que iban al sepulcro, vivimos rodeados por una atmósfera de dolor e incertidumbre que nos hace preguntarnos: “¿Quién nos correrá la piedra del sepulcro?” (Mc 16, 3). ¿Cómo haremos para llevar adelante esta situación que nos sobrepasó completamente? El impacto de todo lo que sucede, las graves consecuencias que ya se reportan y vislumbran, el dolor y el luto por nuestros seres queridos nos desorientan, acongojan y paralizan. Es la pesantez de la piedra del sepulcro que se impone ante el futuro y que amenaza, con su realismo, sepultar toda esperanza. Es la pesantez de la angustia de personas vulnerables y ancianas que atraviesan la cuarentena en la más absoluta soledad, es la pesantez de las familias que no saben ya como arrimar un plato de comida a sus mesas, es la pesantez del personal sanitario y servidores públicos al sentirse exhaustos y desbordados… esa pesantez que parece tener la última palabra.

Sin embargo, resulta conmovedor destacar la actitud de las mujeres del Evangelio. Frente a las dudas, el sufrimiento, la perplejidad ante la situación e incluso el miedo a la persecución y a todo lo que les podría pasar, fueron capaces de ponerse en movimiento y no dejarse paralizar por lo que estaba aconteciendo. Por amor al Maestro, y con ese típico, insustituible y bendito genio femenino, fueron capaces de asumir la vida como venía, sortear astutamente los obstáculos para estar cerca de su Señor. A diferencia de muchos de los Apóstoles que huyeron presos del miedo y la inseguridad, que negaron al Señor y escaparon (cfr. Jn 18, 25-27), ellas, sin evadirse ni ignorar lo que sucedía, sin huir ni escapar…, supieron simplemente estar y acompañar. Como las primeras discípulas, que, en medio de la oscuridad y el desconsuelo, cargaron sus bolsas con perfumes y se pusieron en camino para ungir al Maestro sepultado (cfr. Mc 16, 1), nosotros pudimos, en este tiempo, ver a muchos que buscaron aportar la unción de la corresponsabilidad para cuidar y no poner en riesgo la vida de los demás. A diferencia de los que huyeron con la ilusión de salvarse a sí mismos, fuimos testigos de cómo vecinos y familiares se pusieron en marcha con esfuerzo y sacrificio para permanecer en sus casas y así frenar la difusión. Pudimos descubrir cómo muchas personas que ya vivían y tenían que sufrir la pandemia de la exclusión y la indiferencia siguieron esforzándose, acompañándose y sosteniéndose para que esta situación sea (o bien, fuese) menos dolorosa. Vimos la unción derramada por médicos, enfermeros y enfermeras, reponedores de góndolas, limpiadores, cuidadores, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas, abuelos y educadores y tantos otros que se animaron a entregar todo lo que poseían para aportar un poco de cura, de calma y alma a la situación. Y aunque la pregunta seguía siendo la misma: “¿Quién nos correrá la piedra del sepulcro?” (Mc 16, 3), todos ellos no dejaron de hacer lo que sentían que podían y tenían que dar.

Y fue precisamente ahí, en medio de sus ocupaciones y preocupaciones, donde las discípulas fueron sorprendidas por un anuncio desbordante: “No está aquí, ha resucitado”. Su unción no era una unción para la muerte, sino para la vida. Su velar y acompañar al Señor, incluso en la muerte y en la mayor desesperanza, no era vana, sino que les permitió ser ungidas por la Resurrección: no estaban solas, Él estaba vivo y las precedía en su caminar. Solo una noticia desbordante era capaz de romper el círculo que les impedía ver que la piedra ya había sido corrida, y el perfume derramado tenía mayor capacidad de expansión que aquello que las amenazaba. Esta es la fuente de nuestra alegría y esperanza, que transforma nuestro accionar: nuestras unciones, entregas… nuestro velar y acompañar en todas las formas posibles en este tiempo, no son ni serán en vano; no son entregas para la muerte. Cada vez que tomamos parte de la Pasión del Señor, que acompañamos la pasión de nuestros hermanos, viviendo inclusive la propia pasión, nuestros oídos escucharán la novedad de la Resurrección: no estamos solos, el Señor nos precede en nuestro caminar removiendo las piedras que nos paralizan. Esta buena noticia hizo que esas mujeres volvieran sobre sus pasos a buscar a los Apóstoles y a los discípulos que permanecían escondidos para contarles: “La vida arrancada, destruida, aniquilada en la cruz ha despertado y vuelve a latir de nuevo” (1) . Esta es nuestra esperanza, la que no nos podrá ser robada, silenciada o contaminada. Toda la vida de servicio y amor que ustedes han entregado en este tiempo volverá a latir de nuevo. Basta con abrir una rendija para que la Unción que el Señor nos quiere regalar se expanda con una fuerza imparable y nos permita contemplar la realidad doliente con una mirada renovadora.

Y, como a las mujeres del Evangelio, también a nosotros se nos invita una y otra vez a volver sobre nuestros pasos y dejarnos transformar por este anuncio: el Señor, con su novedad, puede siempre renovar nuestra vida y la de nuestra comunidad (cfr. Evangelii gaudium, 11). En esta tierra desolada, el Señor se empeña en regenerar la belleza y hacer renacer la esperanza: “Mirad que realizo algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notan?” (Is 43, 18b). Dios jamás abandona a su pueblo, está siempre junto a él, especialmente cuando el dolor se hace más presente.

Si algo hemos podido aprender en todo este tiempo, es que nadie se salva solo. Las fronteras caen, los muros se derrumban y todo los discursos integristas se disuelven ante una presencia casi imperceptible que manifiesta la fragilidad de la que estamos hechos. La Pascua nos convoca e invita a hacer memoria de esa otra presencia discreta y respetuosa, generosa y reconciliadora capaz de no romper la caña quebrada ni apagar la mecha que arde débilmente (cfr. Is 42, 2-3) para hacer latir la vida nueva que nos quiere regalar a todos. Es el soplo del Espíritu que abre horizontes, despierta la creatividad y nos renueva en fraternidad para decir presente (o bien, aquí estoy) ante la enorme e impostergable tarea que nos espera. Urge discernir y encontrar el pulso del Espíritu para impulsar junto a otros las dinámicas que puedan testimoniar y canalizar la vida nueva que el Señor quiere generar en este momento concreto de la historia. Este es el tiempo favorable del Señor, que nos pide no conformarnos ni contentarnos y menos justificarnos con lógicas sustitutivas o paliativas que impiden asumir el impacto y las graves consecuencias de lo que estamos viviendo. Este es el tiempo propicio de animarnos a una nueva imaginación de lo posible con el realismo que solo el Evangelio nos puede proporcionar. El Espíritu, que no se deja encerrar ni instrumentalizar con esquemas, modalidades o estructuras fijas o caducas, nos propone sumarnos a su movimiento capaz de “hacer nuevas todas las cosas” (Ap 21, 5).

En este tiempo nos hemos dado cuenta de la importancia de “unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral” (2). Cada acción individual no es una acción aislada, para bien o para mal, tiene consecuencias para los demás, porque todo está conectado en nuestra Casa común; y si las autoridades sanitarias ordenan el confinamiento en los hogares, es el pueblo quien lo hace posible, consciente de su corresponsabilidad para frenar la pandemia. “Una emergencia como la del COVID-19 es derrotada en primer lugar con los anticuerpos de la solidaridad” (3). Lección que romperá todo el fatalismo en el que nos habíamos inmerso y permitirá volver a sentirnos artífices y protagonistas de una historia común y, así, responder mancomunadamente a tantos males que aquejan a millones de hermanos alrededor del mundo. No podemos permitirnos escribir la historia presente y futura de espaldas al sufrimiento de tantos. Es el Señor quien nos volverá a preguntar “¿dónde está tu hermano?” (Gn, 4, 9) y, en nuestra capacidad de respuesta, ojalá se revele el alma de nuestros pueblos, ese reservorio de esperanza, fe y caridad en la que fuimos engendrados y que, por tanto tiempo, hemos anestesiado o silenciado.

Si actuamos como un solo pueblo, incluso ante las otras epidemias que nos acechan, podemos lograr un impacto real. ¿Seremos capaces de actuar responsablemente frente al hambre que padecen tantos, sabiendo que hay alimentos para todos? ¿Seguiremos mirando para otro lado con un silencio cómplice ante esas guerras alimentadas por deseos de dominio y de poder? ¿Estaremos dispuestos a cambiar los estilos de vida que sumergen a tantos en la pobreza, promoviendo y animándonos a llevar una vida más austera y humana que posibilite un reparto equitativo de los recursos? ¿Adoptaremos como comunidad internacional las medidas necesarias para frenar la devastación del medio ambiente o seguiremos negando la evidencia? La globalización de la indiferencia seguirá amenazando y tentando nuestro caminar… Ojalá nos encuentre con los anticuerpos necesarios de la justicia, la caridad y la solidaridad. No tengamos miedo a vivir la alternativa de la civilización del amor, que es “una civilización de la esperanza: contra la angustia y el miedo, la tristeza y el desaliento, la pasividad y el cansancio. La civilización del amor se construye cotidianamente, ininterrumpidamente. Supone el esfuerzo comprometido de todos. Supone, por eso, una comprometida comunidad de hermanos” (4).

En este tiempo de tribulación y luto, es mi deseo que, allí donde estés, puedas hacer la experiencia de Jesús, que sale a tu encuentro, te saluda y te dice: “Alégrate” (Mt 28, 9). Y que sea ese saludo el que nos movilice a convocar y amplificar la buena nueva del Reino de Dios.

 

NOTAS

1. R. Guardini, El Señor, 504.

2. Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 13.

3. Pontificia Academia para la Vida. Pandemia y fraternidad universal. Nota sobre la emergencia COVID-19 (30 marzo 2020), p. 4.

4. Eduardo Pironio, Diálogo con laicos, Buenos Aires, 1986.

 

Nota original: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2020-04/papa-francisco-plan-resucitar-emergencia-sanitaria.html

 

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“La Iglesia, hospital de campaña”: El trabajo en las villas para prevenir el coronavirus

José León Suárez (Buenos Aires) (AICA): Desde la capilla Virgen del Milagro, en Villa la Cárcova, José León Suárez, en la diócesis de San Martín, el presbítero José María “Pepe” Di Paola, referente del equipo de sacerdotes de villas y barrios populares, junto con Leonardo Orlando, de la comunidad palotina de San Patricio, del barrio porteño de Villa Urquiza, hicieron una transmisión en vivo a través de Facebook e Instagram en la que brindaron detalles sobre el trabajo que realizan en la prevención del coronavirus en los barrios, con el lema “Iglesia, hospital de campaña”.

El presbítero José María Di Paola, del equipo de sacerdotes de villas y barrios populares, junto con Leonardo Orlando, de la comunidad palotina de San Patricio, del barrio porteño de Villa Urquiza, brindaron detalles sobre el trabajo que realiza la Iglesia en la prevención del coronavirus en las zonas más vulnerables.

Desde la capilla Virgen del Milagro, en Villa la Cárcova, José León Suárez, en la diócesis de San Martín, realizaron una transmisión en vivo a través de Facebook e Instagram. Del otro lado de la pantalla, más de 50 espectadores escucharon su testimonio y enviaron preguntas y comentarios felicitando su labor.

“Quedate en tu barrio”
En primer lugar, se refirieron a la consigna “quedate en tu casa”, impulsada por el gobierno para cumplir con el aislamiento social preventivo y obligatorio que rige en el país para evitar el contagio por circulación. En ese sentido, explicaron que luego de la reunión que los sacerdotes de las villas tuvieron con el presidente Alberto Fernández, se adoptó en las villas el lema “quedate en tu barrio”.

Esto se debe a que las necesidades en los barrios populares son diferentes a las que pueden existir en la clase media. Por ejemplo, llevarse el trabajo a casa, explicaba el sacerdote. En las villas hay familias numerosas viviendo en lugares muy pequeños y mucha gente que vive su día a día en base a changas o al trabajo diario fuera de la casa.

En ese sentido, se desarrollaron estrategias en los barrios, en conjunto entre el municipio, la Iglesia y demás organizaciones, para extender el espacio de los hogares a los lugares comunes: veredas, pasillos, y evitar así el contagio. Para ello, el grupo de hombres de la parroquia San Juan Bosco, de la que Di Paola es párroco, realizan las tareas de desinfección en la vía pública. Conocidos cono “cazafantasmas” por los vecinos de los barrios, diariamente rocían las veredas con agua y lavandina.

El plato de comida, una demanda que crece
Entre las tareas que realiza la Iglesia en los barrios, se destaca también la entrega de viandas, que se lleva a cabo en distintos puntos de las villas y de manera creciente.

Para ello cuentan con la colaboración del ejército, que tiene a su cargo la organización del espacio para que se mantenga la distancia reglamentaria, y la resolución de cualquier inquietud que pueda surgir durante la entrega.

La asistencia con alimentos es fundamental en este tiempo en que la economía se ve tan afectada, sobre todo en los sectores más vulnerables donde viven del trabajo informal.

Desde que comenzó la cuarentena, la entrega de comida se fue incrementando, y actualmente llega a 2.000 platos de comida, aunque anticipan que seguirá creciendo. Durante la mañana se cocina y desde el mediodía comienzan a entregarse viandas. La gente hace las filas y se llevan el plato para comer en sus casas.

Por otra parte, destacó Leonardo, en los barrios también hay mucha demanda de presencia en cuanto a asesoramiento en trámites de Ansés o Renaper.

Actualmente la entrega de viandas se realiza en la capilla Virgen del Milagro, en la Cárcova; la capilla San Francisco Solano, barrio de Villa Curita; la capilla de Nuestra Señora de Itatí, en barrio 13 de julio. También están abriendo nuevos puntos de entrega de comida en otras villas, como en barrio Necochea, y pronto habrá uno nuevo en la capilla Nuestra Señora de Itatí, de barrio Independencia.

La Iglesia, “hospital de campaña”
“Por más que se vaya levantando la cuarentena paulatinamente, el trabajo va a seguir”, afirmó el párroco. “Fuimos cambiando todo: no hay clases, no hay catequesis, convertimos la parroquia en esta clave de ser un ‘hospital de campaña’ durante una guerra”.

Además, explicó Leonardo, “se montó un dispositivo para la cuarentena de adultos mayores que necesiten venir a vivir acá, y ya empiezan a venir unos abuelos. La semana pasada un miembro de la parroquia puso a disposición su casa para hacer un hogar para hombres que estaban en situación de pasillo, que hacían changas y sino no podían comer. Están haciendo una vida diferente, son 6 o 7 y si Dios quiere van a ser más. La idea es mantener la higiene, darles alimento y que no tengan que cartonear”. La idea es que este dispositivo permanezca una vez que pase la pandemia.

A su vez, en la parroquia se organizará un espacio temporario para gente de la tercera edad, con baño, cocina, habitación, para que puedan pasar este tiempo tranquilos, porque a veces viven con niños y gente joven, y aumentan las posibilidades de contagiarse.

“También vamos a abrir otra casa para gente en situación de calle. Y estamos convirtiendo la capilla de la Medalla Milagrosa en una casa de aislamiento para cooperar con el sistema sanitario, que tiene algunas complicaciones”, señaló el sacerdote. “El hospital se presenta como un lugar donde van a trabajar el coronavirus, después tenemos las salitas, y esta casa va a servir para aquellos que necesitan estar aislados”.

“Nosotros no tenemos capillas grandes, salvo el Milagro, las demás capillas son chicas”, detalló, por eso “vamos a tener un container en la Medalla Milagrosa para poder usar como enfermería”. En ese marco, destacó el trabajo continuo del grupo de hombres de la parroquia.

“Los protocolos en salud van cambiando, así que estamos haciendo casi todo adecuado a este coronavirus que nos cambió la vida”, afirmó.

“Cuidar la vida”
Consultado sobre su encuentro con el presidente de la Nación, el padre “Pepe”, consideró que “lo más importante es el concepto de salud y de cuidar la vida que tiene el presidente”. Por eso, recordó, “le dijimos al presidente que nos ponemos a disposición para hacernos cargo en el barrio de todo lo que podamos”.

“Acá tenemos que demostrar generosidad, grandeza, todos: las organizaciones, los municipios, y organizarnos para ayudar a la gente que realmente lo necesita mucho”, destacó.

“Acá estamos preparándonos para el problema sanitario que todavía no empezó, pero ya estamos trabajando en lo económico, lo social, lo laboral, que ya comenzó y el ‘parate’ es muy grande. Nos va a golpear mucho y vamos a tener que seguir adaptando el trabajo de las parroquias a esto”, anticipó Leonardo. “El trabajo sigue y vamos a tener que trabajar cosas que ahora van a tener una importancia mayor”.

En cuanto a la modalidad de educación a distancia que se adoptó durante la cuarentena obligatoria, el párroco consideró que “están trabajando bastante bien”, aunque reconoció que “el problema muchas veces es que no pueden resolver lo que reciben porque las familias no los pueden ayudar, en circunstancias normales lo hacen con el apoyo escolar, los centros educativos de las parroquias. Además, a algunos lugares no llega el wifi, así que estaban viendo de poder resolver este punto”.

Al referirse al papa Francisco, el presbítero Di Paola recordó que “muchas de las cosas que él decía, muchos de los conceptos que él señalaba, ahora que el mundo tambalea son los más importantes”.

Finalmente, destacó la importancia de “cuidarnos entre todos, cuidar la casa común, cuidar al hermano, cuidar la vida” y agradeció tanto a quienes pueden ayudar con lo material, como a quienes rezan por el trabajo de las parroquias: “Muchas de las cosas que hacemos es gracias a la oración de la gente”, aseguró.+

Ver Nota original: http://www.aica.org/43956-la-iglesia-hospital-de-campana-el-trabajo-en-las-villas.html

 

 

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El trabajo de cuidados en los barrios populares

Un aplauso para ellas y ellos.

La Dra. Fabiola Carcar, investigadora del Programa Estudios y Relaciones del Trabajo de la FLACSO Argentina, nos presenta una serie de reflexiones en torno a los trabajos de cuidados llevados adelante en barrios de alta vulnerabilidad social, en el marco de la cuarentena vigente en Argentina.

En estos días de aislamiento obligatorio a causa de la pandemia del COVID-19 todos reconocemos el trabajo que los profesionales de la salud están llevando adelante para enfrentar la problemática. Incluso todos los días los aplaudimos y ovacionamos desde nuestros balcones y ventanas. Al igual que muchos otros, como el personal policial y de seguridad, o como quienes producen y venden alimentos, ponen en riesgo su salud para que la cuarentena sea cumplida y para sostener actividades esenciales para la vida.

Sin embargo, muchos otros/as que no vemos también llevan adelante tareas esenciales en sus comunidades, especialmente en los barrios más vulnerables. Muchísimos jóvenes y adultos están elaborando comida y viandas o entregando bolsones de alimentos desde comedores y centros barriales que vieron muy incrementada su demanda en estos días. Otros/as entregan o llevan remedios, además de alimentos, a quienes están comprometidos con enfermedades complejas. Otros/as armaron espacios para aislar a quienes forman parte del grupo de riesgo (ancianos, embarazadas, personas en consumo problemático, otras) y no tienen vivienda o no tienen espacio suficiente en sus casas. Otros/as organizaron estrategias de contención ante situaciones de violencia de género.

Fueron unos/as de los/as primeros en poner el cuerpo ante la emergencia. Incluso quienes fabricaban ropa dejaron de hacerlo para ponerse a coser barbijos y entregárselos, en una carrera frenética contra el tiempo, a quienes estaban en la “trinchera”. Necesitaban cuidar a esos/as que estaban en el territorio cuidándolos. Todos los días recibimos imágenes y fotos que testimonian este trabajo comunitario.

La realidad es que la pandemia es una situación inédita y extraordinaria, pero el trabajo de cuidado que se construye territorial y comunitariamente en los barrios populares no tiene nada de inédita y la llevan adelante cotidianamente desde hace mucho.

El Proyecto Collectiva Joven de investigación-acción, llevado adelante entre FLACSO y la Federación de Centros Barriales del Hogar de Cristo, nos permitió “mapear” la cantidad de jóvenes involucrados/as en tareas de cuidado de otros/as jóvenes sumamente vulnerables y en consumo problemático en todo el país, nucleados en esos centros, y las características y condiciones de esos trabajos. Comprobamos, entre otras cosas, que sólo 1 de cada 5 cobra por la realización de esas tareas. ¿Cómo lograr que estas tareas de cuidado, de promoción y de acompañamiento comunitario se conviertan en trabajo remunerado a la hora de pensar políticas públicas concretas?

En primer lugar, reconociendo que estos trabajos de cuidado son trabajo, que “valen” tanto como otros, que ellos/as lo hacen mejor que nadie, y que existe una desigual distribución en la “organización social del cuidado” no sólo entre hombres y mujeres, sino también entre el Estado, el mercado y las organizaciones comunitarias (Rodriguez Enrique, 2015).

Así como el ingreso familiar de emergencia (IFE) viene a cubrir en estos días la necesidad de un ingreso, a quienes viven del trabajo informal, la venta ambulante, o la realización de changas, esta es la oportunidad de reconocer  que el trabajo comunitario tiene un valor social ineludible y que debe ser el Estado el que –principalmente- se haga cargo de sostenerlo. Quienes lo llevan adelante no merecen un ingreso cero o inestable ni tampoco merecen un ingreso dibujado de otra cosa. Algunas de esas tareas fueron financiadas en los últimos años, por ejemplo, por el “Programa de Entrenamiento para el Trabajo” que implica, indirectamente, decir que estas tareas no alcanzan el status de un trabajo y, de manera directa, reconocer que esto sería un “antecedente de”, una “preparación para” otro trabajo que se asume es más importante o de mejor calidad. Como su nombre lo indica, una oportunidad de “mejora de su empleabilidad”.  Reconozcamos de una vez por todas que quienes hacen estas tareas eligen todos los días jugarse por su barrio, y tienen la vocación, los conocimientos, las habilidades y las actitudes necesarias para llevarlos adelante.

En segundo lugar, reconociendo que estos trabajos, además de ser valorados individualmente, se realizan en el marco de una red de organización comunitaria, de un entramado construido por colectivos de mujeres y jóvenes, por organizaciones sociales, y también políticas, sindicales, y eclesiales que construyen una racionalidad diferente a la neoliberal, formas de subjetivación alternativas (Laval y Dardot, 2010) a las impuestas por el modelo dominante, conducido por la lógica de la autosuperación y el rendimiento indefinido y que sólo lleva a la destrucción de las condiciones de vida del planeta, a la  destrucción del hombre por el hombre. Desde los territorios, ellos/as empiezan a mostrarnos que es posible construir otros modos de comportarnos, de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.

Desde estos trabajos de cuidado organizados comunitariamente nos enseñan mejor que nadie que el trabajar es siempre comprometerse en un actuar común (Laval y Dardot, 2015) instituyente de nuevos gestos, de nuevas prácticas, de vínculos de solidaridad y cooperación. Es imprescindible que las organizaciones territoriales se impliquen en la toma de decisiones, participen en el diseño y en la implementación de políticas públicas que les conciernen, y que exista mayor convergencia entre el Estado -en todos sus niveles- y las mismas. El reconocimiento individual del trabajo debe ir de la mano, entonces, de diferentes formas de reconocimiento colectivo y de fortalecimiento de las organizaciones, que son quienes los hacen posibles.

Las experiencias de gestión comunitaria en la organización del trabajo de cuidado, situadas territorialmente, aún no encuentran su correlato en la institucionalidad laboral y tampoco se ven reflejadas en las políticas públicas. Seguiremos insistiendo[1] que éstas deben superar la idea de empleabilidad y calificación entendidas en términos individuales, para avanzar en enfoques situacionales que tengan en cuenta el contexto y las organizaciones que intervienen en el mismo, porque es a partir de esas prácticas comunitarias que podremos comenzar a transformar la sociedad. Tenemos mucho que aprender de ellas.

Que este tiempo sirva, entonces, para visibilizar la fecundidad del trabajo de cuidados en los barrios populares.

Ellos y ellas también se merecen un aplauso.

[1] Carcar F. y Miranda A. (2020). Políticas de Juventudes: tensiones entre la desigualdad, lo individual y lo comunitario. En Revista JOVENes, Nº 34, Ene-Jun, Pag. 73 a 104. Ed. Instituto Mexicano de la Juventud.

 

Para ver nota original: https://www.flacso.org.ar/noticias/el-trabajo-de-cuidados-en-los-barrios-populares/

 

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Unidos para llevar alimentos a la gente que vivía en la calle

Organizaciones barriales y religiosas, junto con la Municipalidad de Córdoba, les llevan viandas y acompañan a 500 personas. Para los voluntarios, este acercamiento puede cambiar la historia de mucha gente vulnerable.

 

Cada vez que mencionamos la palabra “coronavirus” la relacionamos con datos negativos y consecuencias dolorosas para la realidad del común de la gente. Pero, como suele ocurrir en las situaciones de crisis, la unión y la creación de redes de personas con la voluntad de ayudar a los más necesitados suele fortalecer vínculos y lograr cambios concretos.

Es lo que sucede en las organizaciones que ayudan a gente en situación de calle. Desde la cuarentena obligatoria, se dispuso desde la Municipalidad alojar en hoteles y polideportivos a quienes no tienen techo. Por lo tanto, las ayudas también se reestructuraron. Para muchos de quienes la reciben, tener un alojamiento y una contención especial les permitió plantearse un cambio en sus vidas, un nuevo horizonte.

“Hay chicos que pudieron mantener un tratamiento por sus adicciones gracias a esta imposibilidad de salir a la calle. Los asistentes sociales puedan encontrarlos siempre en el mismo lugar, darles la medicación y la contención necesarias”, cuenta Yanina Contreras.

Yanina forma parte del centro barrial Madre de la Esquina, que forma parte de la red “Hogar de Cristo”. Junto a otros jóvenes del lugar –ubicado en barrio Suárez de Córdoba–, todos los martes cocinaba y entregaba comida a la gente en situación de calle.

Desde que comenzó el aislamiento obligatorio dispuesto por el Gobierno Nacional para frenar la propagación del coronavirus, Madre de la Esquina se unió a la “Red Zona 1” de Cáritas donde ahora confluyen unas 20 organizaciones. Esta red, en coordinación con la Municipalidad de Córdoba, logra acercar el alimento a unas 500 personas en forma diaria.

“Ahora nos organizamos en grupos de ocho personas para ir todos los días desde el barrio hasta el lugar que nos toque en la semana para preparar las viandas. Esta semana fue parroquia del Carmen (Colón y Cañada)”, explicó Yanina, quien valoró la experiencia como muy positiva. Además, en barrio Suárez siguen preparando viandas para las familias del lugar dos días a la semana.

Omar Casas, coordinador de la red y director del desayunador “Madre Tránsito” explicó cómo nació el espacio. “La red está coordinada por el diácono Alejandro Jáuregui y de ella forman parte, hace unos nueve meses, comedores, desayunadores, merenderos y roperos de distintas organizaciones y religiones que trabajan con gente que vive en la calle”. “Ahora –agrega–, por esta situación nos unimos a la Municipalidad y estamos trabajando muy bien juntos. Es algo histórico”.

El viernes 20 de marzo hicieron un censo de las personas en situación de calle y coordinaron rápidamente la ayuda. Todos los días se reúnen unos 15 voluntarios por turno, quienes preparan las viandas que cocinan desde el Paicor y las reparten en tres camionetas a los hoteles y polideportivos.

Desde hace una semana, implementaron talleres de escucha, para acompañar a estas personas. Mientras cuentan historias que los hacen emocionar, tanto Yanina como Omar coinciden en que además de los voluntarios, es importante el trabajo que hacen psicólogos, psiquiatras y médicos de la Municipalidad de Córdoba.

A futuro

Omar comparte una historia con un nudo en la garganta: “Franco (nombre ficticio) es un pibe de 24 años que hace dos va a nuestro desayunador. Fue abusado de chico y de adolescente se hizo adicto. Hace poco pudo salir de esa situación, trabaja haciendo changas”. “Ahora –completa– está en un polideportivo junto a otros chicos y está muy contento, hacen actividades juntos y tienen charlas y talleres”.

En esta coyuntura de aislamiento, Franco pudo plantearse otros sueños. “Hoy me dijo que después de que pase esto quiere aprender a leer y a escribir para poder tener un trabajo fijo”, agregó Omar.

Otras personas se proponen revincularse con sus familias y nuevos sueños en sus vidas.

Al ser consultado sobre cómo cree que pueda continuar esta red tras la pandemia, Omar no duda: “Creo que hay un antes y un después. Con este acompañamiento pueden abrirse muchos proyectos para realizar en forma conjunta”.

Apoyo educativo: lo esencial

El sistema educativo vive un cambio profundo desde antes de que se dicte la cuarentena. Los estudiantes no asisten a clases y realizan actividades desde sus domicilios. Y aunque el sistema marcha, nadie estaba preparado para un cambio tan drástico.

Por eso fue que la directora de una academia de apoyo escolar, Adela Narowlansky, tomó la decisión de brindar acompañamiento de forma gratuita. “Puse el servicio a la mañana, para aquellos chicos que tienen la necesidad de una ayuda porque sus padres están trabajando”, relató la profesora.

Desde sus redes, la academia Apoyo Escolar Adela recibe consultas y explica paso a paso cómo resolver ejercicios y abordar temáticas de estudio. “Estamos en una situación complicada. La gran mayoría de los estudiantes no llegó a conocerse con sus docentes. No saben cómo afrontar temas nuevos y están resolviendo su estudio de manera online. Los padres tienen a su vez variadas responsabilidades”, destacó Narowlansky.

Para la educadora, es fundamental que este cambio rotundo, y transitorio, que se vivencia en el sistema educativo no entorpezca los avances educativos de cada alumno. “Vamos a necesitar de muchos servicios como el que prestamos nosotros. La gente lo va a terminar usando, porque en un ratito, con preguntas concretas o sobre la base de ejercicios que no salen, sin tener que gastar dinero ni trasladarse, se puede resolver una situación educativa”, analizó.

A la tarde, la profesora da clases a alumnos pagos. “Pero a la mañana, y con gran satisfacción me dedico a hacer este nuevo acompañamiento. Desde el primer minuto que lo publiqué supe que se trata de un servicio esencial”, planteó, antes de volver a la tarea de preparar su próxima clase online.

Narowlansky lo dice con claridad: “Esta acción, junto a otras tantas que se multiplican en las redes, son vitales para que la sociedad afronte este tiempo de cuarentena”.

 

Ver nota original: https://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/unidos-para-llevar-alimentos-a-gente-que-vivia-en-calle

 

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En medio de la pandemia, dos médicas asisten a pacientes con tuberculosis en situación de calle

Belén Spirito (25) y Micaela Blanco (27) estudiaron en la UBA y trabajan en Casa Masantonio, acompañando a personas en situación de calle y consumo problemático de sustancias. Asisten a pacientes con enfermedades infecciosas como tuberculosis y HIV –población de riesgo en esta epidemia de coronavirus– e intensificaron los esfuerzos para cuidarlos mejor.

Son médicas y hoy, más que nunca, acompañan la vida como viene. Ese es el lema del Hogar de Cristo, red a la que pertenece Casa Masantonio. Como todos los nodos de la red, este fue creado para acompañar a personas que atraviesan (o superaron) situaciones de consumo problemático de sustancias. En este caso, la particularidad es que los asistidos padecen enfermedades infecciosas, principalmente tuberculosis y HIV. Esto, sumado a las condiciones en las que viven -muchas veces en hogares, ranchadas o volquetes- hace que sean población de riesgo ante un brote de coronavirus y por eso tanto los profesionales como los voluntarios de Casa Masantonio saben que deben intensificar su trabajo.

-¿Cuál es la misión de Casa Masantonio?

-Acompañar y ayudar a personas en situación de calle y consumo para que puedan tener acceso a un diagnóstico y un tratamiento, ya sea por un período de tiempo como con la tuberculosis (TB) o de por vida como el HIV. Muchas veces esto implica completar un tratamiento abandonado o continuarlo luego de una internación, aceptar un diagnóstico que quedó truncado en situación de encierro, o iniciar un estudio a partir de un nuevo caso en el barrio.

Los asistidos de Masantonio valoran el esfuerzo de quienes los asisten y eso los impulsa a seguir adelante con sus tratamientos.
Los asistidos de Masantonio valoran el esfuerzo de quienes los asisten y eso los impulsa a seguir adelante con sus tratamientos.
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-¿Cómo lo hacen?

-Una de las herramientas más clave es el acompañamiento de la situación social y habitacional; además existen convenios que nos permiten facilitar los estudios y la medicación para cada situación en particular. Al final, la estrategia termina siendo el amor, de nosotros hacia los pibes y de ellos hacia Masantonio.

-¿Cuánta gente vive en Masantonio?

-Estrictamente, vive Mirta, que es una de las enfermeras de la Casa. Además tenemos algunas habitaciones donde se alojan temporalmente pibes que están muy frágiles hasta resolver su situación habitacional y/o de salud. Estas situaciones van variando en cada caso. Hay personas que no pudieron sostener la internación en el Hospital o en la comunidad terapéutica y no tienen un lugar donde dormir y también otros que viven la calle -duermen en un auto, un parador o una ranchada) y este lugar no es seguro para el contexto clínico del momento de ellos y de sus pares.

-¿A cuántas personas asisten en las calles?

-Es muy difícil dar un número real y constante ya que muchos empiezan en calle y luego van a algún parador, alquiler, comunidad. Generalmente son personas del barrio, en este momento aproximadamente 25. Además están los chicos y chicas que acompañamos en “casas amigas” del Hogar (Animi y Sumay Simi por ejemplo) y otros Centros Barriales.

-¿Cómo los asisten?

-Utilizamos una estrategia llamada DOT (Directly observed treatment – Tratamiento
Directamente Observado) que consiste en que los pibes -que tienen diagnosticos de enfermedades infecciosas como tuberculosis- que acompañamos se acerquen a Masantonio diariamente a tomar su medicación o bien que nosotros la acerquemos a su lugar. La dinámica es que se acercan y Romi, el Tonga y Maxi los reciben con un plato de comida. Elena y Mirta les dan la medicación y, eventualmente, se juntan con el equipo social y/o el equipo médico para ir encauzando las distintas situaciones. Ocurre algo muy interesante: las mismas personas que inicialmente necesitaron un acompañamiento son las que después apoyan a los nuevos que llegan llevando medicación, acompañándolos a hacerse estudios, asegurándose que estén bien. Ellos mismos son la columna que sostiene Masantonio. Esto es muy lindo porque son ellos mismos los promotores en salud que rastrean a personas con alguna necesidad y generan el vinculo con la Casa.

En tiempos de pandemia y con plena conciencia de que sus asistidos son población de riesgo, los voluntarios y profesionales de Masantonio intensifican su esfuerzo para cuidar a las personas.
En tiempos de pandemia y con plena conciencia de que sus asistidos son población de riesgo, los voluntarios y profesionales de Masantonio intensifican su esfuerzo para cuidar a las personas.
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-¿Cómo se logra esto y por qué lo implementan?

-Esta táctica es parte de un proceso de vinculación que busca alcanzar la autonomía de los chicos, esto significa que puedan hacerse cargo de su tratamiento, resuelvan su situación habitacional y también tener ayuda para luchar con el consumo. El fin es acompañar lo que cada uno vaya necesitando y eligiendo. Esto requiere el trabajo conjunto del equipo social, el equipo de salud, los acompañantes pares y un infinito de gente que es imposible enumerar.

-¿Cómo se preparan para seguir atendiendo a las personas que habitualmente van a Masantonio durante el brote de coronavirus?

-Estamos intentando que los chicos más frágiles deambulen lo menos posible y tengan asegurada su medicación por estos próximos meses. Se va a seguir recibiendo diariamente a los que están en calle y seguiremos acompañando a aquellos a quienes les acercamos la medicación. La idea es tener la menor cantidad de complicaciones en este tiempo, pero sabemos que va a ser difícil sostener todo en este contexto.

-¿Por qué es importante seguir brindando esta asistencia aún en
cuarentena?

-Justamente este es uno de los sectores más vulnerables y son personas para quienes las recomendaciones de resguardo y protección son más difíciles de cumplir. Masantonio y el Hogar de Cristo son la casa y la familia de muchos de los chicos que acompañamos y queremos siga siendo así.

Construir vínculos es clave para el éxito de los tratamientos.
Construir vínculos es clave para el éxito de los tratamientos.
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–¿Qué las mueve a seguir adelante dándose a los demás aun a riesgo de enfermarse?

-Nos mueve la necesidad de dar respuestas concretas a problemáticas que existen y que desde algún lugar, con equipo acompañamiento y herramientas, son
posibles. En cierto punto, todas las profesiones conllevan algún riesgo y cuando asumimos y elegimos el trabajo territorial los aceptamos e intentamos cuidarnos.

-¿Qué medidas especiales están tomando para cuidar su salud y la de las personas a las que asisten?

-Estamos implementando de la mejor manera posible las recomendaciones de higiene del Ministerio de Salud que son muy claras y se pueden llevar a cabo en cualquier contexto.

–¿Qué respuesta reciben de las personas a las que asisten respecto a coronavirus?

-Es muy heterogéneo la verdad. En general, lo que más manifiestan es miedo, dudas y responsabilidad. También hay muchos que, acostumbrados a las situaciones adversas, simplemente lo viven como una variable más de su día a día a la cual hacer frente.

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Javier, el cura que transmite en vivo por Facebook y anima la cuarentena

Todas las tardes, a las 18, se sienta con su mate frente a la cámara y propone reflexionar.

Celular, computadora, parlantes y televisor: tiene todo listo para su transmisión por Facebook. Cada tarde prepara unos mates y a las 18 en punto se sienta frente a la pantalla para conectar con quienes están del otro lado. Observa cómo sale, se acomoda el pelo y empieza preguntando: ¿Cómo están familia?.

Javier Di Benedetto es cura. Estuvo en la Catedral de Bahía Blanca y desde hace un tiempo vive en Médanos, donde —a raíz de la cuarentena— decidió hacer videos en directo.

—Te damos gracias Jesús por estar conectados. Podemos hacer misión: cada uno desde su casa, con una palabra. ¡Vamos todavía! A ser misioneros desde nuestros espacios —insta a quienes lo siguen por la red social.

Java, como suelen llamarlo, cuenta que tuvo que aprender cómo hacer una transmisión. Como una especie de profecía, unas semanas antes del aislamiento había grabado en vivo uno de sus programas que sale por una radio de Médanos, por lo que no tuvo que arrancar de cero. Asegura que para él es todo un desafío y busca aggionarse: de hecho incorporó hashtags que copia en un papel con los temas más importantes del día.

Cada encuentro virtual dura una hora. No se trata de una misa en vivo sino de un espacio sin estructura previa que comenzó como un divertimento y fue dando lugar a la reflexión.

—Las primeras transmisiones fueron momentos para divertirse y pasar el rato. Después, por los mensajitos que fui recibiendo y por la conciencia de lo que estamos viviendo, dije “puede ser un instrumento para dar un poquito de esperanza”, ya que hay muchas personas con miedo. Así dio como un giro hacia el esperanzar: se trata de animarnos en medio de tanto bombardeo informativo.

La idea no es original: hay muchos evangelizadores en las redes sociales. En el caso de Javier, sintió la necesidad de acompañar y estar acompañado. Sus encuentros son una mezcla de humor y reflexión, en los que nunca faltan la Biblia ni la guitarra para compartir algún tema.

Confiesa que a él que le gusta andar, la vida le cambió bastante. Ya no tiene misas presenciales, bautismos, reuniones de catequesis, trabajos en los barrios ni visitas a las casas. Todo se reduce a la convivencia consigo mismo y el encuentro con otros mediante la tecnología.

Si bien no puede “callejear la fe” —un término que copia del papa Francisco— en un sentido material, cree que este tipo de conexión también es una forma de misionar. De hecho, le permitió reencontrarse con mucha gente, como aquel vendedor al que le regaló un rosario en 2008 durante la peregrinación a Luján y hace poco lo emocionó con un mensaje por Facebook.

—Estoy teniendo muchos diálogos por llamadas y videollamadas de personas con inquietudes —dice Javier, quien al término de los videos se pone a disposición por si alguien quiere charlar alguna cuestión por privado.

La grabación la hace desde la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, donde vive solo a diferencia de Catedral, en la que compartía su rutina con otros dos sacerdotes de Bahía Blanca.

—Estar solo todo el día es bastante desafiante y es una gran oportunidad para ir hacia el interior. Este aislamiento me hizo cuestionar el aprovechamiento del tiempo. Estoy muy pensativo, revisando mi historia de vida, un ejercicio que suelo hacer pero se está intensificando. Son tiempos de sembrar o arar la tierra para después ver los frutos.

Tal como se ve de fondo en las grabaciones, de una pared cuelga una bandera misionera del grupo que integró antes de entrar al seminario. Señala que tiene un significado muy especial: el Jesús dibujado con un mate en la mano es para él el símbolo perfecto del encuentro. Cree que de eso se trata: encontrarse y conectar desde lo profundo aunque cada uno esté desde su casa.

La repercusión que tienen los videos no para de sorprenderlo: los ven entre 70 y 100 personas por día desde distintos puntos de Argentina, como Rosario, Lobos, Algarrobo, Punta Alta, Bahía Blanca, Junín y Tornquist, entre otros.

—Lo que más me sorprende es la conexión: no me refiero a los megas sino a la conexión del corazón. Hay gente que se prepara el mate, como hago yo, y se sienta a esperar el video. Algunos piden oración por alguna persona o comparten una canción, texto o película que les gusta, ya que el eje es que cuenten cómo están viviendo esta cuarentena.

Sus compañeros de ruta no se quedan afuera: varios sacerdotes elogiaron a Javier con “muy bueno esto que hacés”. Él se muestra muy agradecido con todas las muestras de apoyo y aclara que también está abierto a las críticas: “Ojalá reciba, me ayudan a crecer”.

Está convencido de que algunos cambios son necesarios, incluso dentro de la Iglesia. Así como Santa Lucía de calle Israel dejó de ser un lugar exclusivo de mayores (como recuerda de su infancia) para dar espacio al coro juvenil que lo acompañó en varias misas tras su ordenación, reconoce que muchas otras cosas deben transformarse. Retomando las palabras de Francisco, apuesta por una iglesia más humana, más cercana y más comprometida. Hoy, conectada por internet. Mañana, volviendo a “callejear”.

Las claves de Javier

Durante sus encuentros, suele hacer mucho hincapié en términos que considera vitales para la vida cristiana.

-Ir a lo concreto: “No tomemos como sinónimo de espiritual algo etéreo: a veces cuando a uno le dicen “una persona espiritual” imagina a alguien levitando a un metro del piso todo el día o por ahí esa imagen tenemos de los santos; y bueno no, Jesús (que es Dios) se hizo hombre, se hizo bien concreto: nació en un lugar, en una historia, en un contexto socio-político, con una familia, con un lenguaje, con una cultura. El cristianismo no es rezar y desentenderse de las cosas; el cristiano es una persona comprometida, como se ve en Don Bosco, en la Madre Teresa de Calcuta y en tantos santos”.

-Cuidarse y cuidar: “Es una palabra que ahora se pone de relieve: cuidar nuestra salud física y también nuestra salud espiritual y psicológica. Por ejemplo, recibimos mucha información y reenviamos todo (¡tantos memes!) casi sin pensar ni preguntarnos si al otro le hace bien o no. Hoy estamos redescubriendo que cuidándonos a nosotros mismos también estamos cuidando del otro”.

-Reconocer los prejuicios: “Cada uno de nosotros está habitado por prejuicios, el tema es reconocerlo. Tenemos un prejuicio acerca de cómo son ciertas cosas de la iglesia, pensamos que es todo sin emoción. Y retomando lo de concreto, Jesús se hizo humano y asumió todo, también las emociones, el humor, las miradas, no lo dejó fuera del plan: así que todo eso forma parte de nuestro lenguaje. Hay mucha gente que se conecta que no es estrictamente católica o por ahí no va a misa ni es practicante, y muchas veces pido perdón por si dejo a alguien afuera cuando trato algo específico; pero la gente se siente a gusto: algunos me han dicho que han redescubierto ciertas cosas de la fe, que no se imaginaban que era así”.

-Cambiar: “Se están dando cambios en la Iglesia, pero falta un montón. Francisco siempre habla de la cercanía con Dios y con el hermano, pero todavía somos bastante distantes y eso no suma. Son importantes la cercanía, la sensibilidad, la empatía y la apuesta hacia lo humano. Eso nos trae un montón de vida nueva; el compromiso social también está en el corazón del Evangelio”.

-Poner en práctica la reflexión y la introspección: “Son muy importantes y las tenemos olvidadas, postergadas. Hay una canción de Jesús Adrián Romero que se llama ‘Mundo interior’, que es bellísima y habla del cuidado. Tenemos una interioridad que cuidar: no soy psicólogo pero creo que mucho de nuestro nerviosismo, de ese estar acelerados y disconformes con la vida que llevamos, surge de descuidar nuestra interioridad, que se cultiva en el autoreflexión”.

 

Sus escritos

En este tiempo de aislamiento, Javier también escribió y compartió algunas de sus reflexiones:

– “Y no quiero creer que todo esto haya sido sólo un sueño”

– Coronavirus: pandemia y oportunidad.

 

Nota original: https://www.lanueva.com/nota/2020-4-3-16-5-0-javier-el-cura-que-transmite-en-vivo-por-facebook-y-anima-la-cuarentena

 

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Coronavirus en las villas: “La demanda alimentaria se siente con fuerza”

El obispo villero Gustavo Carrara advierte que aumentó la demanda de alimentos en los barrios. Apoya el trabajo del Estado, le pide a los empresarios que no despidan trabajadores y destaca el mensaje de Francisco en medio de la pandemia.

 

El obispo Gustavo Carrara es el vicario episcopal para las Villas de Emergencia, forma parte de uno de los grupos de curas que trabaja en villas y barrios populares de la Capital y el conurbano bonaerense. Ahí donde las crisis siempre pegan más fuerte y rápido.

En plena emergencia sanitaria, abrieron las capillas de las villas para convertirlas en albergues donde los adultos mayores se aíslan en mejores condiciones de higiene y salud, y evitan el hacinamiento que en muchos casos sufren en sus propias casas o casillas. Junto a las organizaciones de la economía popular, y en convivencia con otros credos religiosos, atienden comedores que en las últimas semanas aumentaron la demanda alimentaria, y otras emergencias como la violencia de género y el consumo de drogas.

Son curas referenciados en la figura del Papa Francisco que están ahí donde muchas veces no llega ni el propio Estado. Es por eso que los convocó el presidente Alberto Fernández, incluso antes de la pandemia. Los quiere como socios políticos en la lucha contra el avance del coronavirus y de la pobreza, el hambre, y la pérdida de los ingresos diarios de sectores que trabajan mayoritariamente en la informalidad.

Gustavo Carrara es considerado como “el primer obispo villero”. Es auxiliar de Buenos Aires, colaborador del cardenal Mario Poli. Vive en la capilla de la Villa 1-11-14, en el Bajo Flores porteño.

En diálogo con El Destape, destaca las actividades de contención que realizan para amortiguar el impacto de la crisis y la cuarentena barrial que implementaron. Destaca que intensificaron la relación con el Estado para llegar a todas las familias y considera que “se están haciendo bien las cosas”. Le pide a los empresarios que no despidan trabajadores. Destaca el mensaje de Francisco como profético y tiene esperanza de que la pandemia marque un cambio mundial.

– ¿Qué trabajo realizan diariamente en los barrios?

El trabajo de las parroquias de las villas y barrios populares de Buenos Aires y Gran Buenos Aires, en estos días de cuarentena, pasa por fortalecer el tema alimentario en los comedores, con más turnos y distribución, y abriendo alguno nuevo.

– ¿Cuánto aumentó la demanda de alimentos en los comedores?

La demanda alimentaria se ha sentido con mayor fuerza en estos días. También la solidaridad entre los vecinos, sobretodo las mujeres con gran protagonismo en los comedores, buscando distribuir lo mejor posible. Hay una red de organización comunitaria muy fuerte en los barrios.

– ¿Cómo impactó este parate en el trabajo diario de los hombres y mujeres de los barrios?

La gente en los barrios es muy trabajadora, lucha para sobrevivir diariamente. Los que trabajan en la calle como vendedores ambulantes, juntando cartón, con alguna changa, o trabajando en la construcción, se vieron resentidos por la cuarentena, que es necesaria y la gente cumple de la mejor manera posible.

– ¿Es posible implementar un aislamiento comunitario para aquellas familias que no tienen un hogar en condiciones para cumplir la cuarentena?

El lema es quedate en tu casa, quedate en tu barrio. Es lo que se puede hacer porque, si bien la gente respeta la cuarentena, las casas a veces son pequeñas y las familias suelen ser numerosas. En los barrios populares, la mayoría de los habitantes son niños y adolescentes.

Se está tratando de registrar a los abuelos, detectar dónde están, de establecer una red de acompañamiento a los que están solos en sus casas. En algunos lugares se están preparando pequeños lugares para que vivan los que necesiten aislarse para no mezclar tanta población, estamos buscando la manera de que algún referente afectivo los acompañe en este tiempo.

Tenemos en varias parroquias los Centros Barriales del Hogar de Cristo, que acompañan a personas en sufrimiento social de las drogas, eso requiere una mayor cercanía. Son todas acciones de contención en esta primer etapa de la pandemia.

– Se reunieron con Alberto Fernández, ¿intensificaron la relación con el Estado? ¿De qué manera trabajan en conjunto?

Es muy importante tener en cuenta que estamos ante algo inédito, la situación estructural de pobreza e indigencia en la Argentina lleva años y se agudizó en el último tiempo, pero acá tenemos un desafío: no sabemos cómo va a golpear realmente.

Se están haciendo las cosas bien, se tomaron precauciones a tiempo. Es muy importante tener unidad, no fragmentarse, no entrar en discusiones estériles. Esa unidad tiene que mostrarse para atender a todo pero de modo especial a los más frágiles. De ese modo, intensificamos la relación con el Estado. Tenemos parroquias que trabajamos en red y hay que dialogar con los municipios, con Ciudad, Provincia y Nación.

Por ejemplo para facilitar que esta asignación de emergencia familiar pueda llegar a aquellos que no son beneficiarios de nada. Se establecieron en las villas de la ciudad y en el Gran Buenos Aires algunos puntos de ANSES, acompañados de Renaper y los Centros de Acceso a la Justicia para preinscribir a la población más vulnerable. Por internet es muy fácil, pero cuando no tenés acceso a ese servicio se hace complicado. Hay problemas con los documentos, también, por eso es importante la presencia del Renaper.

Y notamos que se presentan problemas de violencia de género en estos tiempos en que las familias están aisladas, y la presencia de los centros de Justicia ayudan a que las mujeres hagan ahí las denuncias.

Buscamos que le llegue a los mayores la campaña de vacunación que comienza ahora, hay abuelos que todavía no están incluídos en la red del PAMI, así qiue tratamos de que le lleguen los remedios básicos e indispensables.

– ¿Cómo observa la actitud del sector privado, de los empresarios que despiden o los que aprovecha la crisis para aumentar sus ganancias?

Los que más posibilidades hemos tenido en la vida, somos los que más tenemos que poner y contribuir. Es un momento dramático. Por ahí algún empresario puede estar apretado, pero más apretado va a estar el trabajador que es despedido. Somos testigos de lo que le pasa a un trabajador cuando tiene que volver a su casa y mirar a su familia, a sus hijos, y decirles “no tengo más trabajo”. Eso es difícil de recuperar. En eso tenemos que ser muy responsables.

Hay que decir que se ven esas situaciones, pero también hay empresarios que están colaborando. Gente que tiene más posibilidades se están juntando par ayudar.

– ¿Cómo observa el rol de Francisco en esta crisis mundial y cuál es el mensaje de la Iglesia ante una situación histórica como la que vivimos?

La carta del Papa, del Laudato Sí, que habla del grito de la Tierra y el grito de los pobres, es cada vez más profética. La última oración que tuvo ante una Plaza San Pedro vacía es un texto para leer y releer. Dijo que nosotros, ante un mundo que se estaba enfermando cada vez más, pensábamos que podíamos seguir sanos sin que pasara nada. Hemos maltratado mucho a nuestra casa común. El Papa nos hace tomar conciencia de que estamos todos en la misma barca, tenemos que remar juntos, cuidar de los más frágiles, sino nos hundimos todos.

También creo que al ver tantas muertes y tanto sufrimiento en el mundo, en justicia a ellos y a tantas vidas ofrendadas de médicos y enfermeras que mueren tratando de salvar a otros, tenemos que parar un poco y replantearnos prioridades, cómo vivimos, cómo organizamos el mundo.

– ¿Cree que esto va a marcar un cambio?

Esto debería ser una antes y un después, tengo esa esperanza.

Ver nota original: https://www.eldestapeweb.com/nota/coronavirus-como-impacta-la-crisis-en-las-villas-y-barrios-20204319500

 

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Resto o residuo… una vez más (ahora con el coronavirus)

Hace varios años, siendo cura, escuche esta expresión que me sigue impactando: “Cada generación de cristianos, al igual que los judíos en el exilio, decide si, en el lugar donde le toca vivir la fe en Dios se constituye en resto fiel, o en residuo”.

Decidirse a ser resto fiel es descubrir en cada momento los “desafíos del mundo presente”, es percibir de qué modo Dios se está haciendo presente en el aquí y en el ahora… también donde hace falta que, en tanta “fealdad”, se haga presente su “hermosura, tan antigua y siempre nueva”.

Ser resto fiel en tiempos de pandemia es un “discernimiento en la tensión” que, día a día, tenemos que hacer como iglesia. Quizás comenzó con tener que decidir adherirnos al “quédate en tu casa”; nos significó renunciar a las celebraciones, a la vivencia sacramental comunitaria diaria, al cara a cara en la atención de nuestra gente. Se nos estruja el corazón pensando en una Semana Santa puertas adentro y celebrando solos; también cuando alguien, sin estar en una situación extrema, quiere participar de la eucaristía privada o que le llevemos la comunión… o decir no al requerimiento del “paso yo y Ud me da la comunión”. Ese “discernimiento en la tensión” nos ha hecho descubrir con tristeza que las otras mediaciones de Dios no las hemos ni practicado ni propuesto: el mundo creado, los afectos, los cercanos, los pobres, y sobre todo la Palabra, sin tener la excelencia de la presencia sustancial, son presencia real, viviente de Jesucristo.

Amor pastoral que busca un cauce

Ser resto fiel también nos ha significado discernir sobre nuestras presencias en las redes, la necesidad de nuestra gente y de nosotros mismos como pastores nos ha casi “obligado” a valorar esa presencia saliendo de la polaridad de “real o virtual”, y aprendiendo que es enormemente concreta y real aunque no sea corpórea. Este discernimiento en la acción no está libre de ensayos, errores, situaciones de improvisación que aparecen tiernas y hasta divertidas. Vemos a curas ensayando el “vivo” y transmitiendo cualquier momento doméstico, no darse cuenta que el micrófono está abierto o que la cámara sigue prendida… y emocionados descubrimos la “belleza” de ese amor pastoral que busca un cauce. Y a aquel clamor de “misas online” también lo hemos “enriquecido” y el discernimiento nos ha llevado a poner horarios de atención en despachos virtuales, teléfonos para que la gente se comunique, lugares en la web para aquellas situaciones de violencia doméstica.

Pero de pronto, el espacio virtual tiembla, se agrieta ante una necesidad que es tan real, tan concreta, tan corpórea que no puede ser atendida tras un ordenador o un teléfono; irrumpen en nuestro itinerario de discernimiento el hambre y la enfermedad de los más pobres. La necesidad de ser “resto fiel” y no residuo pone nuestro “discernimiento en la acción” en tensión. Para responder hay quienes tienen que “salir”; si quedarse en casa tenía como objetivo el bien mayor de preservar la vida de todos, ese todos compuesto de partes, clama por un “afuera” que salve la vida de los más necesitados.

Ponerse al frente

No hay un “todos sanos” sin esa pequeña parte que hoy nos necesita; y tenemos que ser nosotros los que nos ponemos al frente, los que les hacemos saber a los más frágiles que no están solos, que nos tienen. Llevar viandas y bolsones, preparar espacios eclesiales para recibir a quienes no tienen piezas y baños exclusivos donde hacer su apartamiento preventivo no solo es un imperativo moral sino el “lugar” para comprobar si somos resto o residuo; acá no está en juego mi pericia para lo informático, ni mi timidez para las cámaras, ni la discusión de teología sacramental sobre si una persona participa o no de la misa tras una televisión o una computadora. Está en juego nuestra caridad pastoral, nuestro identidad con Jesús Buen Pastor que “pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal”.

En estos días, vamos percibiendo la calidad de nuestros curas y de nuestras comunidades; asombrados redescubrimos su arrojo y pasión por ser ese resto que ilumina, alimenta, acompaña. Nos enorgullece nuestro pueblo de Dios y sus pastores que con prudencia creativa descubren el primado de la caridad como el lugar privilegiado para encontrarse con Dios. La Iglesia –la esposa, la madre, la sierva– es hoy el primer sacramento de la presencia de Jesucristo en el mundo, el único que podemos pasear por nuestras calles. Porque si nos hacemos los tontos, si miramos para otro lado, si creemos que es responsabilidad de otros o categorizamos todo el espacio eclesial y toda nuestra gente como “grupo de riesgo”, pasamos a ser un “riesgo para todos”. Un residuo que sólo sirve para pudrir el resto, un deshecho que oculta su mal olor tras prácticas piadosas, una levadura farisaica que todavía se puede servir de solemnidades para evitar el desprecio, un club de cómodos que en vez de servir se sirve de la gente.

Como en distintos momentos de la historia, cada uno y todos juntos decidimos si somos resto fiel o residuo; el “discernimiento evangélico en la acción” nos pone en clave de resto fiel, nos hace repetir la historia de Tobit en Nínive, de los primeros cristianos en el Imperio, de nuestros mayores en la fiebre amarilla, el cólera o la lepra en nuestras tierras. Aun sabiendo que ese puñado que en cada momento de la historia respondió con fidelidad lo hizo a costa de su propia vida, también volvemos a afirmar que aquello sembrado entre lágrimas serán otros los que lo cosechen entre cantares.

 

Ver Nota original: https://www.vidanuevadigital.com/tribuna/resto-o-residuo-una-vez-mas/

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Gustavo Carrara: «Dale poder a un hombre y lo conocerás»

Para muchos resulta la expresión más fiel y menos ligera de Francisco en la Iglesia argentina. De hecho, recién en 2018 volvieron estar cara a cara en Santa Marta. Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires, administra con paciencia la expectativa creada alrededor del colectivo de “curas villeros”, los que hacen pie en las villas de la ciudad de Buenos Aires, a los que Francisco, siendo Bergoglio, convirtió en Vicaría y que resultan una de las voces de la ciudad invisible: la de los porteños que viven en asentamientos y villas. Por todo eso, cuida las palabras, sabe que su voz no es sólo su voz, aunque sabe que su voz está unos pasitos delante. Lo que sigue es un breve intercambio a siete años del “Habemus papa” que sonó como nunca antes en el país del fin del mundo y que vino a nombrar del mundo una de sus evidencias: la crisis. Si Francisco no existiera, habría que inventarlo.

 

-¿Cómo conociste a Jorge Bergoglio?

-Conocí a Jorge Bergoglio cuando él era obispo auxiliar de Buenos Aires para la zona de la Vicaría Flores. Fue en una misa de Nochebuena, en la parroquia Niño Jesús, de mi barrio (Lugano) en 1992. Yo estaba en mi segundo año del seminario. Me acuerdo que le marqué en el misal la bendición de Nochebuena, pero él eligió la bendición que se conoce como la bendición de San Francisco: “El Señor los bendiga y los proteja, haga brillar su rostro sobre ustedes y les muestre su misericordia, les descubra su rostro y les conceda la paz”.  ¡Quién diría que un poco más de 20 años después elegiría el nombre de Francisco!

 

-¿Dónde te agarró aquel marzo de 2013 cuando lo consagraron Papa?

-Estaba cerca de Perito Moreno y Cruz y me enteré que había humo blanco, o sea, que habían elegido nuevo Papa. Apuré el paso para llegar a la Parroquia Madre del Pueblo en la Villa 1-11-14 –hoy Barrio Padre Rodolfo Ricciardelli-. Entré al “rescate”, el galpón donde vivíamos, prendí la televisión y le avisé a los curas y a algunos jóvenes que estaban por ahí. Una intuición me decía que podía ser Bergoglio. Cuando el Cardenal Tauran anuncia su nombre, saltamos, nos abrazamos y empezamos de a poco a recibir a vecinos y vecinas que celebraban la noticia. Recuerdo que Doña Tina, una vecina, me contó que algunas veces le había cocinado sopa paraguaya en las fiestas de la Capilla Itatí.

Cuando el Cardenal Tauran anuncia su nombre, saltamos, nos abrazamos y empezamos de a poco a recibir a vecinos y vecinas que celebraban la noticia.

-La “agenda de Francisco” combina temas de los que nadie se hizo mucho cargo como la trata de personas, el trabajo esclavo, la “economía del descarte”, etc. Francisco a su modo “politiza” lo social, y a la vez hay cuestiones del orden de los derechos de las mujeres donde para muchos prevalece una posición “conservadora” de la Iglesia. Dicho más fácil, ¿en qué consiste la sensibilidad religiosa hoy?

-Es un poco difícil en pocas palabras decirte algo de la “agenda de Francisco”, porque tiene una rica variedad. Quisiera destacar su deseo de que la alegría del Evangelio esté en el corazón de una Iglesia en salida, de una Iglesia que primerea, se involucra, acompaña, fructifica y celebra. Tiene una gran sensibilidad para interpretar con claridad que para vivir bien en un pueblo, cada familia necesita: “Tierra, Techo y Trabajo”, y que éstos son derechos sagrados. Además, está su genuina preocupación por el destino de nuestra Casa Común –el planteo sobre Amazonía va en esa dirección-, por el futuro que queremos dejarle a las próximas generaciones y que en esto se pone en juego el sentido de nuestro paso por esta tierra.  Y en esto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior de cada uno. Finalmente su invitación a mirar los distintos temas desde otra perspectiva, desde las periferias geográficas y existenciales. Por ejemplo: la llegada de migrantes y refugiados no es un peligro, todo lo contrario, son hombres y mujeres que buscan la paz, que pueden enriquecer nuestras comunidades.

Quisiera destacar su deseo de que la alegría del Evangelio esté en el corazón de una Iglesia en salida, de una Iglesia que primerea, se involucra, acompaña, fructifica y celebra. Tiene una gran sensibilidad para interpretar con claridad que para vivir bien en un pueblo, cada familia necesita: “Tierra, Techo y Trabajo”.

-¿Qué pasa con las mujeres “en” la Iglesia? ¿Se abre la Iglesia a un proceso de mayor participación?

-A propósito del tema te acerco un texto de Francisco en su carta a los jóvenes, y de paso mi sugerencia habitual es que hay que leer a Francisco sin glosa y sacar las propias conclusiones, aquí va: “Una Iglesia a la defensiva, que pierde la humildad, que deja de escuchar, que no permite que la cuestionen, pierde la juventud y se convierte en un museo. ¿Cómo podrá acoger de esa manera los sueños de los jóvenes? Aunque tenga la verdad del Evangelio, eso no significa que la haya comprendido plenamente; más bien tiene que crecer siempre en la comprensión de ese tesoro inagotable…. Por ejemplo, una Iglesia demasiado temerosa y estructurada puede ser permanentemente crítica ante todos los discursos sobre la defensa de los derechos de las mujeres, y señalar constantemente los riesgos y los posibles errores de esos reclamos. En cambio, una Iglesia viva puede reaccionar prestando atención a las legítimas reivindicaciones de las mujeres que piden más justicia e igualdad. Puede recordar la historia y reconocer una larga trama de autoritarismo por parte de los varones, de sometimiento, de diversas formas de esclavitud, de abuso y de violencia machista. Con esta mirada será capaz de hacer suyos estos reclamos de derechos, y dará su aporte con convicción para una mayor reciprocidad entre varones y mujeres, aunque no esté de acuerdo con todo lo que propongan algunos grupos feministas… Esa es la reacción de una Iglesia que se mantiene joven y que se deja cuestionar e impulsar por la sensibilidad de los jóvenes.”

 

-¿Por qué creés que alguien hoy podría decidir ser cura o monja? ¿Por qué lo hiciste vos?

-En el camino de la fe uno alguna vez se hace la pregunta: ¿qué quiere Jesús para mí? Aquí aparece el tema de la vocación, del llamado al sacerdocio, a la vida consagrada. Dios desde toda la eternidad tiene un sueño para cada uno de nosotros –no sólo para los curas y las monjas-. Nos regala una misión que tenemos que descubrir, y ésta será fuente de nuestra alegría más profunda. Cada uno de nosotros puede decir: yo soy una misión. Algo que solo yo puedo aportar en la trama de la historia. Ahora bien, la propia misión es inseparable del reino que Cristo vino a traer: amor, justicia y paz para todos.

 

-A siete años del papado de Francisco (a quien conociste mucho), ¿qué creés que le dio él al mundo con su presencia y qué creés que le aportó el conocimiento del mundo a él?

-Con respecto a la relación entre Francisco y el mundo actual te diría que intenta que la Iglesia entre en sintonía con la propuesta del Concilio Vaticano II cuando afirma: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón.”

Los movimientos sociales nos han traído en los hechos preguntas de este tipo: ¿dónde hay experiencias de salvación comunitaria? ¿Quiénes a contracorriente llevan adelante proyectos con los descartables de la sociedad? ¿Dónde hay espacios que buscan cuidar a los más frágiles, frente al modelo “exitista”, que no le encuentra sentido al invertir para que los lentos, los menos dotados, los más débiles se abran camino en la vida?

-Los curas villeros, ¿son la expresión más auténtica de Francisco en la Iglesia argentina?

-Si bien los curas villeros somos bastantes conocidos, hay muchos en la Argentina que se inspiran en Francisco y tienen muy en cuenta sus gestos y palabras. Por ejemplo los movimientos sociales nos han traído en los hechos preguntas de este tipo: ¿dónde hay experiencias de salvación comunitaria? ¿Quiénes a contracorriente llevan adelante proyectos con los descartables de la sociedad? ¿Dónde hay espacios que buscan cuidar a los más frágiles, frente al modelo “exitista”, que no le encuentra sentido al invertir para que los lentos, los menos dotados, los más débiles se abran camino en la vida?

 

-¿Qué es el poder para vos?

-Hay un dicho popular que dice: `Dale poder a un hombre y lo conocerás´. Desde el Evangelio te respondo que el poder es servicio, servicio sobretodo de los últimos, eso es lo que enseña Jesús en el lavatorio de los pies. La contrafigura es Poncio Pilato que se lava las manos, que puede permitir la crucifixión del Inocente, con tal de no perder sus privilegios o los de su grupo.

 

Ver nota original: http://lanaciontrabajadora.com.ar/entrevista-carrara/

 

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Monseñor Oscar Ojea: “La economía actual mata, porque se basa en el individuo y no en el pueblo”

El presidente de la Conferencia Episcopal habla sobre el encuentro “Economía de Francisco” que se realizará en Luján en paralelo con el que convoca el Papa en Roma. También explica por qué el Episcopado encargó un estudio de imagen.

El próximo 27 de marzo, Luján será el lugar donde se replicará en Argentina la convocatoria “Economía de Francisco”, basada en el ideario del santo de Asís, que impulsa el Papa en todo el mundo y que tendrá su edición central en la citada ciudad italiana. En nuestro país la organización está encabezada por la Federación de Hogares de Cristo y los Movimientos Sociales. Monseñor Oscar Ojea, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina será uno de los principales expositores del encuentro: “El Papa tiene una gran confianza en los jóvenes para salir de esta economía que mata”.

En otro orden, el 3 de marzo se presenta al público la “Investigación social sobre opiniones, actitudes, valores y comportamientos en relación con la Iglesia católica”, encargada por el Episcopado a la empresa de Consultoría e Investigación VOICES!

— ¿Qué nos puede contar de este informe? Usted será uno de los presentadores. ¿Cómo se gestó, por qué fue la comisión que se ocupa de sostenimiento económico de la Iglesia la encargada de solicitarlo, se consultó sobre “Economía de Francisco”?

— Es más simple que eso. Muchas veces hemos pensado en la Conferencia Episcopal en cómo presentar las necesidades de la Iglesia, muchas veces se ha pensado desde la Colecta Más por Menos, y ahora a partir de esta comisión. Se le encargó a este grupo hacer una encuesta sobre cómo miraba la gente la Iglesia, las obras de la Iglesia, en función de encarar más adelante el modo de sostener la iglesia, cómo ser más claros en la comunicación por una serie de cosas que no se saben de la Iglesia. Se hizo la encuesta, se planteó en la anterior Asamblea Plenaria de obispos [N. de la R.: noviembre 2019] y en esta vamos a presentarla. Como toda encuesta, hay cosas que hacen pensar y estamos contentos de haber encargado este trabajo. Hay algunas cosas que creo nos pueden ayudar a ver cómo se sitúa la Iglesia en este momento, cómo piensa la gente acerca de la Iglesia, o del Papa, de la Iglesia institución o de las cosas que hace la Iglesia. Es rico el trabajo. Pero no, no consultamos sobre “Economía de Francisco”. Es el ángulo de un grupo que está buscando, a partir de la resignación de las asignaciones del Estado a los obispos,cómo empezar a pensar en proponer a los fieles colaborar con la Iglesia. No está ligado a una reflexión sobre el sistema, como la “Economía de Francisco”. Es más bien, en el ángulo de pedir donaciones, cómo está el vínculo de la gente con la Iglesia respecto de lo que hace la Iglesia: qué aporto, cómo aporto.

Economía de Francisco. Cómo será el encuentro

Cuando el Papa convocó a este encuentro en mayo de 2019 propuso poner el foco en re-animar la economía, pensarla saludable y en un desarrollo sostenible que garantice dignidad a los pueblos. Con este mismo espíritu, Argentina replicará el evento y aportará sus conclusiones al mismo Papa.

Hablar de “Economía de Francisco” es hablar de jóvenes y sus innovadoras maneras de interpretar nuestro mundo, sus proyecciones, junto con los espacios de intercambio social y económico con visión creativa, multilateral y respeto intergeneracional. En Argentina asumieron el tema los sacerdotes de villas de emergencia que vienen trabajando hace más de 10 años con los Hogares de Cristo y los movimientos sociales con su experiencia en superar las adversidades tan duras de la pobreza con las herramientas del trabajo organizado y solidario.

“‘Economía de Francisco’ se entronca con Cristus Vivit”, afirma Ojea. “Para Francisco, los jóvenes son el ahora. ‘Ustedes son el ahora de Dios’, dice Francisco”.

Ojea pone el acento en esa capacidad de reinvención de los jóvenes ante las crisis: “En esta situación particular del mundo en que nos encontramos, donde hay un maltrato tremendo a la naturaleza y al ser humano, donde ellos pueden ver y constatar lo que significa –especialmente en algunos lugares del mundo– el fenómeno de las migraciones, que especialmente en algunos lugares de América latina, en la cuenca de la Amazonia que fue la mirada central del Sínodo, especialmente allí se producen migraciones forzadas a las ciudades; en las ciudades, lo peor: la falta de adaptación de las comunidades autóctonas o indígenas a las ciudades, la trata de personas, el descarte, la drogadicción, la falta de hospitalidad… Frente a estas situaciones de enorme deterioro, ¿cómo pueden los jóvenes pensar en otros criterios de intercambio? ¿Cómo podemos pensar el intercambio humano y económico en un mundo que en un sentido avanza velozmente a través de la ciencia, de la técnica, de las conquistas de Internet, pero por otro lado se cae a pedazos como acaba de verse en el Sínodo de la Amazonia? Frente a esa realidad dramática ponemos a los jóvenes a pensar ¿qué pasa con la economía? Esto es el tema central”.

En Asís se espera a más de 2.000 jóvenes. En Argentina, números muy similares: “No recuerdo que haya habido un interés tan grande por una convocatoria papal, semejante a los encuentros de la juventud, en zonas del país que están muy alejadas de la Iglesia, en sus fronteras. Y esto es destacable”, indica entusiasmado el obispo de San Isidro.

— ¿De qué economía habla el Papa Francisco?

— Necesariamente el Papa propone pensar la economía pero ¿desde dónde? Para Francisco, en la evangelización, que es lo fundamental de su mensaje, de su programa que es Evangelii Gaudium, el sujeto de esa evangelización es el pueblo. Todo el pueblo evangeliza al pueblo pero… ¿qué pueblo? Según el Concilio Vaticano II la Iglesia es pueblo. La Iglesia es un pueblo unido con la unidad de la Trinidad [N. de la R.: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo]. Entonces, ¿quién es sujeto de la evangelización? Un pueblo relacionado, donde se dan profundas relaciones. La economía actual mata porque hay desconocimiento, no hay relación. Es una economía basada en el individuo, no en el pueblo. Lo que hay que pensar es una economía que sirva al pueblo, que no produzca el 1% más rico por sobre el 99% menos rico o dicho de otra manera: que la mayor cantidad de los bienes no estén en poder del 1% de la humanidad sino que haya una distribución más equitativa de los bienes. Esto sólo se puede hacer trastocando las categorías. Lo que no quiere decir destruir el sistema capitalista sino ir hacia un sistema más humano, que contemple lo social, más centrado en el hombre, humanizando la economía. ¿Quién puede pensar esto? ¿Quiénes pueden pensar en las herramientas políticas para poder cambiar una economía que mata? Los jóvenes.

— Usted mantiene una estrecha cercanía con los sacerdotes que trabajan en villas y sabe que el diferencial cristiano es lo que hizo que los Hogares de Cristo puedan convocar a la réplica de Asís en nuestro país con solidez y credibilidad.

— Por gracia de Dios estuve cerca del momento del nacimiento de los Hogares de Cristo, algo verdaderamente providencial. Tengo que destacar el trabajo del padre Pepe [N de la R.: José María Di Paola, coordinador de los Hogares de Cristo y de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia] en la parroquia de Caacupé [villa 21-24] y fui testigo también de los primeros intentos, a través de padrinazgos, de llegar a toda esa juventud rota y atrapada por la droga. Y finalmente el surgimiento de la confianza de generar anticuerpos en la misma comunidad de barrio. Eso me parece realmente maravilloso. A eso se llegó a través de la experiencia, del trabajo mismo. ¿Cómo podían nuestros barrios generar los anticuerpos necesarios para poder curarse, en la gente misma, con su capacidad de amor y de darse? Empezando por contar con vecinos amigables, que no criminalizaran a los chicos, que no los pusieran fuera, sin estigmatizarlos, sin juzgarlos. Al mismo tiempo que conocían a las familias, familias de las cuales los chicos habían escapado porque el consumo de drogas se roba todo para consumir, incluso aquello que pertenece a la propia familia. Y aparecen los grandes problemas, las grandes peleas. Los sacerdotes fueron siendo testigos de todo este proceso en el día a día, en la vida cotidiana comprometida con estas realidades. Y allí surge lo que yo diría así: concreción de la fe en la comunidad, en la capacidad vincular de la Iglesia, de poder ayudarnos unos a otros, y poder recibir la vida como viene, de acompañar esa vida, de formar y hacer familia. Ver que un chico lastimado tiene la capacidad de acompañar a otro que está internado en un hospital y pueden intercambiar bienes unos con otros. Ahí se ve el crecimiento de su autoestima al sentirse importantes para otros como verdadera familia. Y pude ver también a muchos chicos y chicas de clase media que al tener una verdadera relación sujeto-sujeto con los chicos, no como si la ida a los pobres fuera un camino hacia un caso, una realidad lejana o un tema para estudiar, sino ir con la propia vida y descubrir la propia pobreza cuando nos vemos en el espejo del otro. A través de ese mundo relacional se va dando la salud. Esa experiencia enorme de los Hogares de Cristo -sabemos que uno de los desencadenantes del tema de la droga es el vacío afectivo- hace que ellos puedan enseñarnos a nosotros muchas cosas. Como dice el Papa en el 198 de Evangelii gaudium: “Los pobres son nuestros maestros” no solo porque comparten el sentido de la fe sino porque por sus experiencias dolorosas conocen la pasión de Cristo. Entonces, poder escuchar esas experiencias, junto con los movimientos sociales que convocan también, de replicar “Economía de Francisco” creativamente, ver cómo podemos pensar en una economía más humana, donde la capacidad de distribución sea mayor, donde los bienes sean mucho mejor compartidos y, por supuesto, más cristiana.

“Los jóvenes están buscando cómo instalar una construcción de cuidado en una sociedad que pareciera que en muchos aspectos progresa”, aseguró Oscar Ojea

— ¿La Argentina está lista para esta propuesta? Porque no es solo un mensaje sino una propuesta y un cambio de vida. Recuerdo que cuando Francisco era el cardenal Bergoglio propuso en el ámbito de las villas hacia el año 2000 un premio a los liderazgos positivos que surgían entre los mismos vecinos.

— Creo que está lista a partir de sus jóvenes porque en ellos hay inquietudes muy grandes sobre la construcción de un mundo del cuidado. El cuidado como pedagogía y como modo de ser enseñado está claramente expresado en Laudato Si’ y yo creo que es tomado por la sensibilidad de muchos de nuestros jóvenes, a veces en forma parcial, a veces insistiendo mucho solamente en las lecturas verdes de la ecología. Progresivamente el Papa está haciendo ver cómo el cuidado del planeta está estrechamente ligado al cuidado personal, al cuidado del otro, al cuidado de la vida. Entonces, de alguna manera yo pienso que nuestros jóvenes están en un camino de poder escuchar con mucha más apertura a las realidades que se propongan en economía. Los viejos, en cambio, enseguida ponemos rótulos, hemos vivido muchas decepciones en el ámbito económico… Cuando vemos venir de lejos algún movimiento ya lo clasificamos: esto es izquierda, esto es derecha, esto es peronismo, esto es antiperonismo, pero los jóvenes no. Los jóvenes están buscando cómo instalar una construcción de cuidado en una sociedad que pareciera que en muchos aspectos progresa. Y esta es una contradicción que me gustaría resaltar porque estuvo muy presente en el Sínodo de la Amazonia en el cual participé. Por un lado el avance tecnológico atroz donde cada día descubrimos algo nuevo y por otro lado vemos el avance impresionante de cambio climático, la temperatura del planeta, la subida del nivel del mar. Hace un mes, vengo de Madrid y la noticia en Barcelona eran las olas de 5 y 6 metros que nunca habían visto, con playas bajo el agua. Estamos conviviendo con realidades de una tremenda destrucción, con científicos que nos están diciendo “detengámonos un poquito porque si no no sabemos adónde va esto”. Hay algo nuevo y los jóvenes van a tener que asumir, pensar y crear. ¿Y qué mejor que aquellos jóvenes que han salido del infierno?, que han superado experiencias humanas dificilísimas, y que puedan aportar a cómo salimos de esto que todavía no hemos podido resolver.

— Sabemos que el Papa mandó un mensaje para el encuentro del 27 de marzo “Economía de Francisco” en Argentina. ¿Nos puede adelantar algo?

— Es un mensaje de enorme afecto, una reflexión evangélica sumamente profunda y una expresión del Santo Padre de una gran confianza en los jóvenes para poder salir de esta economía que mata.

“Economía de Francisco” en Luján, Argentina, contará con los siguientes expositores: Emilce Cuda, Martha Arriola, Pablo Chianetta, Eduardo “Gringo” Castro, Ramiro de la Serna, Franca Venturi y Leonarda Hoeller, además del propio obispo Ojea.

La convocatoria es amplia: “Desde la Familia Grande Hogares de Cristo queremos encontrarnos con vos para que sumes tu voz a esta propuesta y logremos elaborar nuestro compromiso con la construcción de la ‘Economía de Francisco’ en el territorio argentino, dándole particular visualización a las dificultades actuales que constatamos en nuestros barrios más pobres, esas instanciasdonde nuestros hermanos considerados descartables son los que le ponen el cuerpo a proyectos de vida degradados en su potencial plenitud.Y si sos vos quien está atravesando un momento vital de exclusión, sos nuestro invitado especialmente esperado. No importa la edad que tengas. No importa tu formación. Todas las Pastorales de nuestra Iglesia argentina, organizaciones sociales y espacios políticos son bienvenidos. Trabajadores-innovadores, universitarios sensibles a los cambios sociales, emprendedores creativos, funcionarios y políticos de a pie: pensemos juntos un cambio en la economía actual y así transformar los paradigmas de una economía posible y deseable para nuestro futuro”.

Para ver Nota Original: https://www.infobae.com/sociedad/2020/02/25/monsenor-oscar-ojea-la-economia-actual-mata-porque-se-basa-en-el-individuo-y-no-en-el-pueblo/

 

 

Para

 

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La cárcel como pesebre ~ Preparándonos para la Navidad

Dios se sirvió de lo más excluido y pecador para cumplir su plan divino. Eligió hacerse pobre y nacer en un lugar donde ningún ser humano podía hacerlo: un establo donde los animales dormían en las frías noches de Palestina.

Hoy, como hace más de 2000 años, Él se sigue valiendo de los débiles para llegar al corazón de todos sus hijos e hijas, y sigue naciendo entre las personas que más necesitan. En esta Navidad Dios se hará hombre en nuestra gran familia del Hogar de Cristo. Granjas, casitas amigables, hospitales, cárceles e institutos serán pesebres que recibirán la buena noticia de salvación: nacerá el Mesías, el Señor. Y como en aquellos tiempos elegirá también el rincón oscuro y sufriente de nuestros hermanos y hermanas privadas de libertad. Allí donde las condiciones de vida son indignas, donde miles de personas sobreviven sin salud, con mala alimentación, hacinadas, en un contexto de violencia y desamor, el pequeño judío, hijo de María de Nazaret se hace presente una vez más. Cada 25 de diciembre nuestro Cristo nace y se humaniza en los presos para hacer una cárcel diferente y liberadora.

 Los que acompañamos a estos hermanos vivimos esta experiencia de riqueza y libertad como un privilegio que el Señor nos otorgó para crecer en el amor.

Compartimos, a modo de balance y como regalo navideño, lo que Jesús nos dio como equipo de visitas a cárceles de hombres y mujeres.

Los encuentros con estos hermanos y hermanas nos recuerdan el verdadero valor de las pequeñas cosas: estar con los hijos, reunirnos con los que queremos alrededor de una mesa sencilla, ser mirados y abrazados, rezar tomados de la mano o simplemente haciendo silencio y dejando que Jesús nos hable.

Experimentamos la gran importancia que tiene regalar amor, presencia, no solamente en esta fecha sino también cada día de sus vidas. Empezamos aceptándolos con sus historias y sus caídas, recibiendo esas vidas como se presentan, tratando de ensanchar los límites de ese amor con el que no nos cae bien, con el que piensa y vive otra escala de valores, con el que actúa agresivamente o con desconfianza, con el portador de una larga condena, con el que tiene permanentes demandas o es el poseedor de una oscura causa. Poco a poco va naciendo el milagro de empezar a amar más y mejor. 

Aprendimos a no juzgarlos, a no dar a nadie por perdido. A descubrir en cada hombre o mujer privado de libertad, un amigo, un ser humano que siente y quiere lo mismo que nosotros: ser feliz, amar y ser amado.

Ellos nos enseñan y nos ofrecen sus riquezas, aun cuando hayan tomado caminos equivocados. Sus historias nos revelan que alguien los espera, los acompaña, los consuela. Que hay hijos que no conocen o han perdido desde que ingresaron tras las rejas. Que hay pérdidas que produjeron heridas profundas y duraderas.

Conocimos la fortaleza física y anímica de los que lucharon contra la enfermedad y contra la misma muerte. Nos mostraron la templanza frente a la pérdida de sus seres queridos sin haber podido estar a su lado y despedirse.

Nos mostraron el valor de la felicidad: “Soy feliz aun estando en prisión, la cárcel es sólo una circunstancia en mi vida que pasará y dejará su huella”

Aprendimos a apreciar el valor del tiempo  y de la paciencia, a respetar las esperas y los proyectos o la falta de ellos. Vimos en muchos casos como la reja no separa, pues intentan seguir siendo familia, continuar educando, haciendo las tareas con los niños, jugando y anhelando cruzar los barrotes con el deseo de recuperar el tiempo perdido. Es inevitable evocar  a la familia de Nazaret en estas circunstancias. También como ella, perseguida, maltratada y con limitadas posibilidades de sentirse segura, estos grupos familiares luchan por mantener los vínculos reconociendo el sentido de vida  que les da el estar juntos y amarse. Cada Familia con su historia ilumina decisiones, caminos a seguir, procesos a acompañar. 

Que en el día en que Dios se hizo hombre, en nuestra Argentina fracturada y herida, podamos sentirnos hijos de un mismo Padre, compartiendo vida con los más desamparados e involucrándonos con sus tristezas y alegrías. Recibiremos sin dudas regalos que cambiarán nuestra mirada sobre los otros. Como equipo de Casa Libertad les deseamos una Feliz Navidad rogando para que cada cárcel sea un pesebre.

Por: Estela Bereau de Maggi, voluntaria hace 12 años en la FGHC

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“Estar a la altura de las exigencias que nos impone la realidad”

Varias organizaciones sociales de la Iglesia participaron de un encuentro enmarcado en la 3° Jornada Mundial de los Pobres, para elaborar dispositivos que permitan atender la cruda realidad de miles de bahienses.

Con la participación de organizaciones sociales, barriales y movimientos eclesiásticos, se realizó en el aula magna del Instituto Superior Juan 23 el encuentro “Sembrar signos tangibles de esperanza”. El objetivo fue trabajar en el diseño de redes y entramados que permitan superar las situaciones de exclusión y privación que atraviesan millones de argentinos y miles de bahienses.

La actividad se enmarcó en la 3° Jornada Mundial de los Pobres convocada por el Papa Francisco, y contó con la presencia de integrantes de la Acción Católica Argentina, Calle Belén, JUPIC, Hogar de Cristo, el Instituto Juan 23 y la Universidad Salesiana.

Los ejes centrales sobre los que se reflexionó en el encuentro fueron el trabajo, la alimentación y la educación. Entre las reflexiones finales cabe destacar la necesidad de trabajar en la conformación de equipos que permitan “vincular fuerzas para alcanzar una unidad de realización, superando el individualismo y las iniciativas individuales y así poder estar a la altura de las exigencias que hoy nos impone la realidad y la tarea que tenemos por delante”.

La 3° Jornada Mundial por los Pobres se concretó a nivel mundial el 18 de noviembre de 2019 -33 domingo del Tiempo Ordinario, para la Iglesia Católica- con la finalidad de “estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro”. Al mismo tiempo, “la invitación estuvo dirigida a todos, independientemente de su confesión religiosa, para que se dispongan a compartir con los pobres a través de cualquier acción de solidaridad, como signo concreto de fraternidad”, se indicó desde el Vaticano en la convocatoria.

 

Para ver Nota Original: https://www.unisal.edu.ar/estar-a-la-altura-de-las-exigencias-que-nos-impone-la-realidad/

 

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Por el hogar de Cristo pasaron en dos meses 200 personas afectadas por las adicciones

Muestra de una demanda urgente desatendida, que asiste el centro barrial. “El consumo está creciendo enormemente”, dijo el cura Madrid Páez.

 

Frente a un vacío de dispositivos y de políticas públicas para atender el flagelo de las adicciones, particularmente de las drogas, se gestó en febrero del año pasado el hogar de Cristo de Paraná. Ubicado en jurisdicción de la capilla de Nuestra Señora de Lourdes, nació para brindar contención y acompañamiento para los jóvenes con derechos vulnerados de los espacios barriales cercanos.

En la capital provincial, la ausencia de acción e inversión en la materia es tan dramática como el incremento de la problemática. Con la obra de un Centro de Prevención de Adicciones abandonada hace cuatro años en Anacleto Medina, hay unos pocos lugares para recibir, contener y ayudar en la recuperación de adictos: Fundación Lázaro, en la zona este, también a cargo de la Iglesia Católica, o el Centro Huellas, del gobierno provincial.

“La atención de las adicciones debe ser una urgencia, y hay que priorizar. Muchas veces coincidimos fuertemente en el discurso y la mirada, pero a la hora de llegar a la aplicación, que termina siendo presupuesto y decisión política, ahí no hay recursos ni posibilidades. Entonces, es una cuestión de prioridades que se descubra como política fundamental, necesaria. Así como uno no puede decir ‘no tengo recursos para pagar los sueldos docentes’, que es una necesidad clave en el pueblo y la educación. En la situación que nos encontramos es una necesidad clave y urgente generar algunos dispositivos y propuestas para enfrentar esta situación, que la población está necesitando urgentemente, y sino para el Estado va a ser mucho más difícil. El Estado y la sociedad tienen que entender que si no hacemos ahora, todo nos saldrá mucho más caro”, dijo a UNO el padre Esteban Madrid Páez, a cargo del centro que conforma una red de más de 130 existentes en el país. El hogar es una fundación conformada por centros barriales, que tiene como finalidad dar respuesta integral a situaciones de vulnerabilidad social y/o consumos problemáticos de sustancias psicoactivas, poniendo en primer lugar a la persona y sus cualidades.

Solo en los últimos dos meses pasaron por el centro unas 200 personas, la mayoría jóvenes.

“El centro es un hogar de familia, puede ir una persona mayor, o una pareja con su hijito. El lema es ‘recibir la vida como viene’. En los últimos dos meses pasaron por el centro unas 200 personas. La problemática de las adicciones es muy grande, y ello sin salir al campo, sino simplemente moviéndonos y acompañando a las personas que transmiten su experiencia boca a boca”, consignó el cura, que es acompañado por voluntarios y profesionales.

“El consumo de drogas está creciendo enormemente. El alcohol está desde hace muchos años, y sin dudas que la falta de educación en el buen consumo fue como la preparación. Lo que tienen hoy en día las drogas es que acentúan mucho más la complejidad. Es un círculo porque a su vez las situaciones de vulnerabilidad que ya existen hacen mucho más complejo el consumo: no es lo mismo el consumo de un chico de clase media y alta, que de los barrios más vulnerables, porque se vuelve un cóctel más duro con la violencia, la falta de horizonte, oportunidades”, opinó. En ese sentido, hizo notar que se advierte “la banda de exclusión” de la ciudad: “Uno va caminando con los chicos y sentís claramente que a ellos no los queremos hacer pertenecer a la sociedad, el trato con el resto de la población, con las fuerzas de seguridad, está todo disgregado, desintegrado. En esas situaciones y barrios se está metiendo con mucha fuerza la droga y eso es un caldo cultivo para una desintegración de las familias”.

Pese a la falta de dispositivos y la desatención desde los distintos niveles del Estado a la problemática, hay muchos que quieren recuperarse de esta adicción.

El hogar funciona los días lunes, miércoles y viernes de 11 a 17. Se trata de un espacio y “tiempo de familia”: “Las personas que asistimos buscamos generar vínculos de familia, trabajo, cocinar, hacer propuestas de formación con talleres, incluso funcionó una escuela primaria para adultos. Los voluntarios son personas dispuestas y con ganas de compartir y hacer camino; pueden tener conocimientos de algún taller, y sino alcanza con la capacidad de escucha y de acompañamiento”.

Justamente respecto de los voluntarios, Madrid Páez contó que “ha sido una alegría encontrar una cantidad de gente que puede empezar a querer y acompañar, desde un lugar que es muy familiar. Uno siempre tiende a ver lo que falta. Pero el hogar es un quiebre de nuestras concepciones, y de sentarnos todos en una misma mesa, con las personas que están quebradas por el flagelo de la droga, violencia, con problemas con la Justicia.

La experiencia es barrial, pero empieza a generar vida más allá. Dijo que hay otras parroquias de la ciudad interesadas en abrir otros dispositivos para jóvenes en esta situación. De hecho, se está haciendo una experiencia en la parroquia de Diamante. “Nuestra idea no es que el hogar de Cristo sea un centro gigante, sino que empiece a replicarse”, aportó. En la provincia, el primero de estos centros se creó en Gualeguaychú, y después de Paraná, también hay otros en Gualeguaychú y en Concepción del Uruguay.

Sobre las expectativas y sentimientos de quienes llegan al centro con el desafío y ánimo de recuperarse y superarse, dijo: “El mensaje central es que cada persona es singular e irrepetible, y es amada por Dios infinitamente. Esto es lo más potente que tenemos y de ahí brota todo el resto de las acciones. En Jesús encontramos la clave de esperanza, que hay redención para todos, y se puede salir de un pozo o oscuridad. Eso, que es núcleo de la fe, genera un montón de movimiento, porque llega el psicólogo y ve esta lógica, que hay que hacer un abordaje más social y darle un horizonte a la persona. O el tallerista, que tiene que creer que la persona puede más. Entonces las personas se acercan con la alegría de dar estos pasos, de querer salir, de ser familia. Hay una gran necesidad de la familia, que es donde vos experimentás que valés”.

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Reconocimiento a la Familia Grande Hogar de Cristo por DAIA

El padre Pepe Di Paola asistió a la última edición de los Premios DAIA en representación de la Familia Grande Hogar de Cristo, quienes fueron reconocidos en la categoría “Derechos Humanos”. El sacerdote recordó que el Hogar de Cristo “nació en la Villa 21, hace trece años, a partir de la realidad de los barrios más marginados , donde veíamos el sufrimiento de los jóvenes y lo chicos, sobre todo atravesados por las adicciones”.

La Familia Grande Hogar de Cristo es una federación que agrupa a los Centros Barriales que tienen como finalidad dar respuesta integral a situaciones de vulnerabilidad social y consumos problemáticos de sustancias psicoactivas, poniendo en primer lugar a la persona y sus cualidades.

Tienen como objetivo sistematizar, investigar, trasmitir y velar por la metodología de criterios y colaborar en el desarrollo de comunidades comprometidas con el sufrimiento social. Trabajan por una cultura del encuentro y de protagonismo comunitario, promueven valores cristianos, capacitan y sensibilizan a través de su Escuela de Formación, realizan actividades de extensión e investigación.

 

Ver Nota original: http://www.daia.org.ar/2019/12/12/hogar-de-cristo/

 

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Portadores de una Promesa ~ Preparándonos para la Navidad

En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Angel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin». María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?». El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios». María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho» (Lc 1, 26-38)

Navidad es celebrar juntos acompañados y acompañantes. Somos una familia pequeña, herida y frágil que lleva en su corazón una gran promesa: El gran abrazo de Dios para todos y especialmente para los más rotos. Por eso nos llamamos Familia Grande, porque es grande el abrazo de Dios para la humanidad más rota y herida. ¡Se puede! ¡Nada es imposible para Dios! Hemos hecho la experiencia del Reino que brota desde los márgenes, desde lo pequeño y desde lo frágil y nosotros somos protagonistas de ese Reino… Nosotros también hemos escuchado la voz del ángel que nos dice: alégrate porque serás portador de una gran promesa. Hemos pasado también por muchos sentimientos: confusión, miedo, vergüenza, enojo e impotencia. Pero luego del diálogo con Dios hemos experimentado alegría y mucha fuerza para salir a compartir lo que hemos oído, visto y recibido de parte de Dios. Cuando compartimos estas cosas con nuestros equipos nos reímos mucho. Decimos que es la pastoral del fracaso; pero abrazados por Jesús y abrazados entre nosotros nos convertimos en portadores de una promesa, en profetas de la esperanza ya que podemos oír las pisadas de Dios, ver los pequeños signos del Reino que crece y afirmar que los últimos, o sea, los más rotos serán los primeros en entrar en el Reino.

Donde se levanta un Hogar para Jesús, allí está celebrándose la Navidad. En los márgenes, en lo pequeño, en lo frágil. En los márgenes se construye el Pesebre. Y el Pesebre se convertirá en el centro de la salvación, en el centro de una humanidad nueva que comienza a ser redimida. Allí nacerá un Niño Pequeño que traerá un abrazo grande de contención y salvación para todos, porque grande es la necesidad de éste mundo, pero más grande es el abrazo de Dios. Y muy frágil es la propuesta de salvación por el camino del barro humano, pero que se convertirá en fortaleza. De pesebre en casa construída sobre roca, que ni las lluvias de la enfermedad y la tristeza, ni los torrentes de la droga, ni los vientos de la violencia podrán tumbar. Crecemos despacio y con paciencia. Tenemos que esperar, pero mientras esperamos oímos, vemos y caminamos. Aprendemos y enseñamos una pedagogía desde los márgenes,una pedagogía de los gestos pequeños y una pedagogía de la ternura para trabajar lo frágil. Dios junto con los pibes y nosotros nos acompañará desde los márgenes al centro de su corazón y de la verdadera vida humana, nos contendrá con un abrazo grande que contiene a todos y nos sostendrá en nuestra fragilidad para experimentar la fuerza de la vida nueva de los hijos de Dios.

 

Por: Michael Belmont – Referente de los Hogares de Cristo de Patagonia.

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Irreversible decisión de estar cerca nuestro ~ Preparándonos para la Navidad

Creo sinceramente que celebrar la Navidad es abrirnos al misterio de una decisión de Dios.

Dios tomó la irreversible decisión de estar cerca nuestro. En la fragilidad de aquel bebé Jesús el Buen Dios siembre toda la potencia de la Vida, que a ritmo de crecimiento humano va dando pasos y frutos de un amor y un estilo de convivencia que llenan de sentido y serena alegría la vida de los que más sufren.

Ninguna experiencia humana (desde la más bella a las más trágica y absurda que podamos imaginar) queda abandonada a la soledad individualista de quien ha perdido todos los vínculos o la capacidad de vincularse auténticamente con los demás.

Dios decidió estar cerca nuestro habitando entrañablemente nuestra historia cotidiana, tan llena de rutinas y vaivenes.

Dios decidió estar cerca nuestro, latiendo casi imperceptiblemente en la pequeñez de los que vivimos cada día.

Dios decidió permanecer cerca nuestro diariamente,  abrazando nuestra historia desde el milagro del nacimiento hasta la desgarradora hora de la muerte.

Dios decidió estar cerca nuestro en los gestos de Jesús, para susurrarnos la Esperanza y la Fuerza que nos despierta un vínculo amoroso que nada un nadie pueden romper o hacer desaparecer.

Dios decidió estar con nosotros, en notros, así como somos.

Dios decidió estar cerca nuestro para acompañar nuestros pasos y ofrecernos un rumbo y un estilo de vida más humano y pleno de sentido.

Hay cercanías que pueden ser interesadas, manipuladoras, sospechosas y hasta abusivas. La de Dios, es una cercanía viviente que nos contagia vida hecha de ternura, vida hecha de consuelo, vida hecha de esperanza, vida hecha de encuentro.

El Maestro te conceda percibir en tu Fe diaria, SU cercanía.

 

Por: Andrés Itoiz – Coordinador Granja Madre Teresa -Gral. Rodríguez, Provincia de Buenos Aires

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Jesús Niño, un espacio para los hijos de padres y madres en consumo problemático

Hace un año nacía el dispositivo de contención que forma parte del Hogar de Cristo, en el barrio La Cuchilla. “Hay papás que nos dicen que nunca habían jugado con sus hijos”, contó la coordinadora del lugar al que asisten entre 15 y 25 menores cada día.

“Jesús Niño es un espacio que le da lugar a chicos que están pasando por situaciones graves, difíciles, duras. Los contiene, los abraza, los estimula, los mira, los protege. Eso es lo que hacemos. Y, sobre todo, ponemos en foco el trabajar la revinculación, porque el consumo problemático de sustancias hace que haya una desvinculación importante”, contó Dolores Pons, psicopedagoga y coordinadora del espacio que trabaja con otras cuatro mujeres.

“La modalidad de todo el Hogar de Cristo tiene que ver con el acompañamiento de la unidad familiar. En este sentido, también Jesús Niño tiene la impronta de acompañar la vida, por eso vamos a los cumpleaños, a los bautismos o a velorios”, explicó sobre el dispositivo que nació hace un años.

“Cuando el Hogar de Cristo abrió sus puertas los varones y las mujeres estaban todos juntos. Con el tiempo, se abrió la casa Corazón de María para las mujeres. Y, tantos con unos como con otros, siempre vinieron los hijos. Desde ese momento empezamos a pensar un espacio para los chicos. El espacio responde a varias necesidades. Los niños necesitan una mirada particular, una contención especial, porque también las madres y los padres necesitan poder tener su espacio, como cualquier padre”, ahondó Pons.

El programa, que cuenta con el respaldo de la Senaf, el Copnaf, Cáritas y las donaciones particulares, contempla a 80 niños, quienes si bien no concurren a diario, tienen las puertas abiertas. “Todos los días –de lunes a viernes, de 14 a 17– tenemos entre 15 y 25 chicos, depende del proceso porque el que estén pasando sus padres”.

Integración familiar

“Hace muchos meses, todos los miércoles en Jesús Niño venimos dando un taller que convoca a los padres y se llama Conectando con nuestros hijos. En el que trabajamos la vinculación, la comunicación y las emociones”, remarcó la psicopedagoga.

Muchas veces la dinámica de las actividades dividen a los menores, por un lado, y a los padres y madres, por otro. En otras oportunidades el trabajo vincula en un mismo espacio a todos. “A través del juego nos enfocamos en la revinculación”, contó.

“Hay papás que nos dicen que nunca habían jugado con sus hijos, o que les cuesta mucho, por eso la importancia de estimular esto. La violencia existe, como existe en muchísimas familias, por eso es fundamental educar en el amor. Acá venimos todos los días a jugar, a divertirnos, a cantar, bailar y abrazarnos. Eso es lo que se les enseña a los chicos”, indicó la responsable.

Por otro lado, respecto a los avances en la salud y la reinserción de los adultos en conumo problemático de sustancias, Pons remarcó: “Cuando toda la familia del Hogar de Cristo está presente, más allá de las recaídas y de los momentos malos. Cuando se está acompañando otros momentos, como puede ser un cumpleaños o cualquier evento, es cuando esos padres empiezan a sentirse parte y empiezan a cambiar un montón de aspectos de sus vidas”.

“Una mamá recuperó a sus cinco hijos y hoy está desde un lugar protagónico en la vida de cada uno de ellos. También tenemos el caso de un papá que tiene mellizos, los perdió y los nenes pasaron por un montón de hogares. Hoy volvió a vivir con sus hijos y es referente del Hogar de Cristo Asunción de María”, ejemplificó.

“Cuando no se está adentro parecería que acompañar de esta manera es utópico. Pero desde acá nos damos cuenta que es real, que esta es la forma y que así es como se ven resultados. Obviamente, tenemos muchas situaciones complicadas, idas y vueltas, pero tenemos avances y recuperaciones. Eso es muy gratificante”, concluyó la coordinadora del espacio.

¡Doná tu tiempo y colaborá!

Este verano Jesús Niños abre sus puerta. En este marco, se lanzó la campaña de puertas abiertas e invita a “donar lo mejor de vos y sumarte a un verano diferente”, regalando una hora y media de tu verano haciendo lo que más te gusta hacer en los talleres que se abrirán.

 

Equipo

Además de la coordinadora Dolores Pons, en Jesús Niños trabaja Sheli Godoy (administración), Ivana Molina (acompañante de sala), Sabrina Traba (acompañante terapéutico) y Ernestina Pascual (estudiante de Psicologia).

 

Para ver Nota original: https://www.eldiaonline.com/jesus-nino-un-espacio-los-hijos-depadres-y-madres-consumo-problematico-n1006460

 

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Se firmó un convenio de cooperación con la Federación de Centros Barriales Familia Grande Hogar de Cristo

El acuerdo establece una relación de colaboración institucional entre ambas partes en temas de interés común, con especial énfasis en el conocimiento de derechos y la facilitación del acceso a la justicia, materia en la que ya se viene trabajando junto a ATAJO.

Este martes por la tarde se firmó en la sede central de la Procuración Central de la Nación un convenio de cooperación entre el Ministerio Público Fiscal de la Nación y la Federación de Centros Barriales Familia Grande Hogar de Cristo. Ambas instituciones estuvieron representadas por el procurador general interino, Eduardo Casal, y el padre José María “Pepe” Di Paola, respectivamente. Al encuentro también asistieron, por el MPF, el secretario de Coordinación Institucional Juan Manuel Olima Espel, el titular de la Dirección General de Acceso a la Justicia (ATAJO) Julián Axat y la integrante de esa área Paulina Coto.

El objetivo del convenio es profundizar la relación de colaboración institucional para el desarrollo de proyectos y actividades conjuntas entre ambas partes y en temas de interés común, con especial énfasis en el conocimiento de derechos y la facilitación del acceso a la justicia. El acuerdo también permitirá trabajar sobre derechos reconocidos por la normativa vigente y políticas de prevención de adicciones para todas aquellas personas en situación de vulnerabilidad, que son recibidas y asistidas integralmente en los Centros Barriales que integran la Federación.

Así, se buscará intensificar acciones que se vienen desarrollando en conjunto en diversos Centros Barriales integrados a la Federación Familia Grande Hogar de Cristo, mediante la Dirección General de Acceso a la Justicia (ATAJO) y sus Agencias Territoriales de Acceso a la Justicia distribuidas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el conurbano bonaerense y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza.

Para ver Nota original: https://www.fiscales.gob.ar/procuracion-general/se-firmo-un-convenio-de-cooperacion-con-la-federacion-de-centros-barriales-familia-grande-hogar-de-cristo/

 

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El Hogar de Cristo inauguró su casa como primer paso a un gran sueño

La comunidad del Hogar de Cristo Piuke Hue, vivió una jornada muy especial porque dejó inaugurada la casa, lo que significa un primer paso hacia un futuro muy prometedor para todos los que la integran. La celebración incluyó hamburguesas y choripanes, fútbol mixto, música en vivo, tortas y tartas, una feria de ropa y la celebración de la misa como cierre de las actividades.

El Hogar de Cristo Piuke Hue se trata de un dispositivo de contención y acompañamiento para los jóvenes con derechos vulnerados de los barrios del Alto de la ciudad. Cuenta con un equipo de voluntarios que siempre están dispuestos a ayudar, más en este hermoso proyecto.

Los voluntarios, caminando las calles de los barrios, fueron conociendo poco a poco a chicos y chicas que estaban en situación de calle o en conflicto con sus familias, muchos de ellos además con problemas de adicciones a las sustancias o el alcohol. Algunos también estaban fuera del sistema educativo y laboral.

Los empezaron a invitar a sumarse, brindándoles un espacio para el deporte, rondas de charla de ayuda mutua para ver que no son los únicos que están atravesando situaciones difíciles, una merienda y apoyo escolar. Talleres de oficios, recreación, lo que por ahora venía desarrollándose en la Casita de Jesús Misericordioso, en el gimnasio Newenche y en la Escuela CFI Don Bosco de El Frutillar.

Desde el hogar, realizan acompañamiento personal en salud, abrigo, nutrición, trámites legales, armado del plan de vida y el retorno a la escuela o colegios secundario.

En el mes de abril cumplieron un año y recibieron en concepto de donación un lote ubicado en Avenida Crucero General Belgrano esquina Cacique Huincaleo del barrio Unión. En ese momento solo pusieron un cartel pero ahora, gracias al enorme esfuerzo de todos y con una manito de Cáritas, lograron levantar una cabaña.

De los 14 lotes que recibieron las familias, el de la esquina, lindante con la cancha de fútbol, es el del Hogar de Cristo, un espacio del que de manera inmediata se empezaron a enamorar y comprometer para cumplir sus sueños.

El proyecto es construir el salón donde juntarse con todos los chicos para hacer los talleres y detrás, edificar la casa donde se puedan alojar los que lo necesiten o que estén en situación de calle, por un tiempo de acuerdo al proceso de cada uno.

Michael Belmont en diálogo con El Cordillerano comentó “con la ayuda de un albañil y la mano de obra en conjunto con los chicos comenzamos a levantarla, con dinero que nos dio Cáritas compramos parte de los materiales y el resto fue todo de donaciones que nos fue acercando la gente”.

Querían terminar esta primera etapa para este fin de semana y lo han logrado, solo falta colocar las aberturas que ya las tienen y las rejas que las hicieron en la escuela de oficios. “Faltaría pedir los servicios de luz y agua, que pasan por afuera del lote” agregó.

Con respecto a la utilidad que darán a esa casa comentó “tenemos pensado que uno de los más grandes que lleva un proceso y camino más largo, se venga a vivir acá como primer referente”.

Como es chica, van a poner una cucheta así pueden convivir dos por ahora, “mientras tanto vamos construyendo el salón que va a ser para todos los talleres de día y la casa futura en la que van a poder residir 18 chicos”.

Son aproximadamente 30 los que están de manera permanente en el Hogar de Cristo pero hay otros que van y vienen, porque saben que las puertas siempre están abiertas para todos los que lo deseen o sientan que lo necesitan.

Se puede colaborar

Aquellos vecinos o comerciantes de la ciudad que deseen colaborar con el hogar, pueden hacerlo con materiales de construcción y herramientas, además de mercadería, vestimentas y artículos para deportes. Asimismo continúan recibiendo donaciones para luego realizar ferias y recaudar dinero para destinar al proyecto.

“Queremos hacer un taller de albañilería para que los chicos aprendan el oficio y lo vayan aplicando en sus prácticas en la construcción del salón” detalló.

Esta gran familia del corazón lucha por una vida mejor para cada uno de sus integrantes, como hermanos se dan una mano unos a otros en el crecimiento personal y en la recuperación que sea necesaria.

La consigna que enmarca su trabajo tiene que ver con recibir la vida como viene, aceptarla y comenzar a trabajar en conjunto para mejorar, y en poco tiempo los cambios han sido muy notorios.

 

Para leer Nota original: https://www.elcordillerano.com.ar/noticias/2019/12/02/85358-el-hogar-de-cristo-inauguro-su-casa-como-primer-paso-a-un-gran-sueno

 

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Más que una marca, un trabajo titánico por la inclusión laboral en contextos de adicciones

“Cuando empezamos a acompañar la vida y nos encontramos con el hermano, lo primero es conocerlos y abrazarlo. Con el tiempo, antes o después, aparece la necesidad de trabajar para solventar las propias necesidades y de la familia. Es por ello, que en nuestros centros siempre se intentó hacer frente a esta dimensión laboral”, cuentan desde el Hogar de Cristo Nazareth, centro barrial que contiene a decenas de personas en situación de vulnerabilidad respecto al consumo.

Los talleres de oficio, como los de huerta, carpintería, relojería o serigrafía, han sido una importante herramienta de contención. Razón por la cual se logró el acompañamiento del Consejo General de Educación (CGE), desde donde fueron brindados docentes de diferentes disciplinas.

“Los talleres tenían varios fines, por un lado el objetivo terapéutico de ocupar el tiempo y la mente en algo sano y productivo que combata la ansiedad, y trabaje la paciencia. Y por otro lado, se buscaba generar un conocimiento en algún oficio. Hubo talleres de carpintería, artesanías y relojería, herrería, albañilería. Al pasar el tiempo, los chicos que iban sosteniéndolos con presencia, aprendieron a realizar algunos productos como rejas, chulengos en herrería, sillones, macetas, sillas, mesas en carpintería, relojes, bandejas, percheros en artesanías”, recuerdan desde el hogar.

Esta realidad les puso delante un nuevo desafío: la comercialización. Y con ésta, la necesidad de generar “articulaciones” con otras instituciones y así sostener en el tiempo el proyecto. En este camino, el Hogar de Cristo firmó un proyecto de extensión universitaria con la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) y un acuerdo con el Municipio de Gualeguaychú.

La UNLP aportó dos egresados de la carrera de Diseño Industrial, con la intención de robustecer los talleres de oficios y generar una marca para los productos del hogar.

“En lo que va del año 2019, hemos adquirido herramientas para fortalecer los talleres de herrería y carpintería, se ha contratado a un herrero del barrio, y se han realizado reuniones para la definición de un plan de negocios y talleres colaborativos para la creación de la marca. En la actualidad nos encontramos definiendo los productos a comercializar, haciendo los prototipos e integrando la marca ‘Brota’ a todas las iniciativas productivas de los Centro Barriales de Gualeguaychú”, remarcan desde el centro barrial de La Cuchilla.

Por otra parte, gracias al convenio firmado con el Municipio, un grupo del hogar presta servicios de construcción y realiza obra pública. “El hecho de pertenecer a este grupo de trabajo generó que los chicos empiecen a participar más de las actividades del centro barrial, acompañaran a sus hijos en el Espacio de Primera Infancia Jesús Niño y fortalecieran sus vínculos familiares”, destacan.

El desafío de crecer

“En la actualidad, con el objetivo de diversificar las fuentes de trabajo, nos encontramos buscando alternativas de clientes y de servicios que se puedan ofrecer. El objetivo es diversificar los riesgos, y no depender de un solo cliente como es en la actualidad el gobierno local”, expusieron desde el hogar. Al tiempo que destacaron el importante camino recorrido hasta el presente, sin perder de vista el gran desafío que se les impone: generar trabajo sostenido y de calidad para las personas que llegan al hogar.

El próximo sábado tendrá lugar la presentación de la marca “Brota”, producto de los diversos talleres de oficio. Será en el Centro de Defensa Comercial e Industrial de Gualeguaychú (25 de Mayo 1008), desde las 19.30. Sin dudas, una inmejorable oportunidad para conocer y familiarizarse con un proyecto que trasciende ampliamente la marca comercial, un proyecto que tiene detrás un trabajo titánico por la inclusión laboral en contextos de adicciones.

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Se presenta en sociedad la marca Brota, del Hogar de Cristo Gualeguaychú

Por Nahuel Maciel

EL ARGENTINO

En rigor es una cooperativa social que tiene como objetivo primario salir al encuentro, involucrarse y acompañar a las personas con problemas de adicciones.

“Se trata de brindar en primer lugar una contención humana, amorosa, que rompa con la soledad. Dicha contención luego se materializa en un acompañamiento integral, que aborda lo psicológico, vincular, legal y en una última instancia en la inserción laboral”, destacaron desde el Hogar de Cristo a manera de presentación, pero también de compromiso.

“Brota es la marca comercial de los productos y servicios que se ofrecen desde el Hogar hacia la comunidad. El nombre hace referencia a la posibilidad que tiene cada persona, de volver a nacer y transformarse en nueva vida para otros”, resaltaron en un material informativo enviado a EL ARGENTINO y que se nutre del espíritu “de acompañar la vida como viene”, en este caso, en la dimensión del mundo laboral.

En ese marco, se adelantó que “Brota Servicios” ofrece actividades de diversos oficios como jardinería y mantenimiento de parques, pero también construcción y albañilería, e impermeabilización y pintura.

También desde “Brota Productos” se realizan muebles de madera y herrería para el interior de oficinas y hogares. “Las personas de la cooperativa trabajan con seguro propio, y coordinados por un maestro mayor de obra. Se cuenta a su vez con la posibilidad de facturar por trabajo realizado”, aclararon desde la organización que trabaja en los centros barriales Hogar de Cristo Nazareth, Asunción de María y Casa de Mujeres Corazón de María.

Contextos y perspectivas

“Cuando empezamos a acompañar la vida y nos encontramos con el hermano, lo primero es conocerlo y abrazarlo. Con el tiempo, antes o después, aparece la necesidad de trabajar para solventar las propias necesidades y de la familia. Es por ello que, en nuestros centros, siempre se intentó hacer frente a esta dimensión laboral”, se indicó para dar cuenta que con la organización cooperativa alcanzan un nuevo peldaño para la promoción integral de las personas.

“En un primer momento lo que hicimos fue organizarlos por grupos de interés en huerta, carpintería, relojería, serigrafía, con un referente y algunos voluntarios que hacían de talleristas o algunos de los mismos chicos que tenían oficios o habilidades para determinados trabajos”, se reconoció a la hora de compartir los primeros pasos.

Luego, ante la necesidad de sostener los espacios con los talleristas y fortalecer la educación en la cultura del trabajo, maduraron un acuerdo con el Consejo General de Educación (CGE).

“En este segundo momento, el CGE nos brindó docentes en diferentes disciplinas para poder brindar talleres en nuestro centro. Estos talleres tenían varios fines, por un lado, el objetivo terapéutico de ocupar el tiempo y la mente en algo sano y productivo que combata la ansiedad y trabaje la paciencia”, marcaron las prioridades sin confundir con las urgencias.

“Por otro lado, se buscaba generar un conocimiento en algún oficio. Es así como hubo talleres de carpintería, artesanías y relojería, herrería, albañilería. Al pasar el tiempo, los chicos que iban sosteniéndolos con presencia, aprendieron a realizar algunos productos como rejas, chulengos en herrería, sillones, macetas, sillas, mesas en carpintería, relojes, bandejas, percheros en artesanías. Por lo que surgió en un tercer momento el deseo de comercializarlos para tener un ingreso. De esa manera, los talleres comenzaron a tener un giro más productivo que terapéutico, lo cual nos generó ciertos inconvenientes a raíz de la aparición del dinero, la forma de dividirlo, las horas que cada uno trabajaba y otras dificultades relacionadas con la convivencia de la dinámica del centro barrial con los espacios de trabajo”, destacaron como un testimonio de que el crecimiento y desarrollo nunca es lineal, sino que debe superar obstáculos e incluso a veces hasta posibles contradicciones.

Oportunidades

En el Hogar de Cristo se profundizó esta experiencia, siempre teniendo presente la necesidad de organizar la producción y la venta de los productos, y al mismo tiempo sin renunciar a la búsqueda de más oportunidades. “Así surgió un cuarto momento que ellos identifican bajo el concepto de “articulaciones y sostenibilidad”.

Por un lado, firmaron un proyecto de extensión universitaria con la Universidad Nacional de la Plata; y por otro, un acuerdo con la Municipalidad de Gualeguaychú.

En lo que respecta la Universidad Nacional de la Plata, están realizando un proyecto con dos egresados de la carrera de Diseño Industrial. “El mismo busca fortalecer los talleres de oficios y generar una marca para los productos producidos en el Hogar. En lo que va del año, hemos adquirido herramientas para fortalecer los talleres de herrería y carpintería; se ha contratado a un herrero del barrio, y se han realizado reuniones para la definición de un plan de negocios y talleres colaborativos para la creación de la marca”, se indicó como un logro tangible que permite ahora pensar en la expansión.

En la actualidad están definiendo los productos a comercializar, haciendo los prototipos e integrando la marca Brota a todas las iniciativas productivas de los Centro Barriales de Gualeguaychú.

Por otra parte, firmaron un convenio con el Municipio, facilitado por la forma jurídica de cooperativa de trabajo, que le permitirá prestar servicios de construcción y realizar determinadas obras públicas.

“Allí organizamos una cuadrilla – en realidad es la comunidad que se organiza- y elaboramos un reglamento interno para darle forma a la actividad y preparar a los chicos para una tarea sostenida en el tiempo. Asimismo, una condición que pautamos fue la administración asistida: el dinero ganado se entrega a algún familiar o tutor que brinda un acompañamiento en los gastos”, explicaron para evitar que el fruto de ese esfuerzo se diluya en posibles tentaciones o recaídas.

“Sumamos a un maestro mayor de obra que se hizo cargo del desafío de coordinar a este grupo. A partir de allí se generan contratos con el Municipio donde nos comprometemos a hacer ciertos trabajos por una suma de dinero. El grupo de trabajo lo ejecuta y luego al cobrar se divide el dinero en función de los días trabajados por cada uno”, explicaron uno de los aspectos organizativos internos al que llegaron por consenso.

En ese marco, indicaron que “solo se puede tener tres faltas justificadas, pero en base a la vorágine, nos encontramos con situaciones particulares a ir resolviendo, como enfermedades, viajes y otros inconvenientes que puedan surgir”, ejemplificaron para dar cuenta que, si bien los acuerdos son para ser cumplidos, la dinámica no es rígida sino contemplativa de situaciones y contextos especiales.

“Paralelamente a esto, se han realizado jornadas para ir transmitiendo nociones de cooperativismo al grupo que trabaja en obra pública, para que ese mismo grupo genere conocimientos sobre cómo funciona el trabajo cooperativo, sin un patrón. El hecho de pertenecer a este grupo de trabajo generó que los chicos empiecen a participar más de las actividades del centro barrial, acompañaran a sus hijos en el espacio de Primera Infancia Jesús Niño y fortalecieran sus vínculos familiares”, aportaron como un logro indirecto pero esencial para la contención y el fortalecimiento de los lazos afectivos y sociales.

Diversificar para crecer

En la actualidad, afrontan el desafío de diversificar las fuentes de trabajo, lo que implica encontrar otros clientes o usuarios que puedan necesitar de esos servicios y no depender de un único cliente.

Desde el Hogar de Cristo se enfatizó en el material enviado a EL ARGENTINO que “todo el recorrido realizado ha sido posible por hacerlo en familia: desde lo legal, la representación y puentes sociales, pasando por la administración asistida, la educación, la capacitación, el marco afectivo y los valores, con la justicia restaurativa como pilar”.

“Lo que nos guía como horizonte no es la búsqueda de dinero en sí misma, sino el recurso económico para lograr la autonomía de la persona, como cocreador del mundo.

Esperamos que estas dos articulaciones, con la Universidad Nacional de La Plata y con el Municipio sean el punto de partida y el motor para un trabajo sostenido”, se esperanzaron.

“En resumidas cuentas, aún con un lindo recorrido de esfuerzo y compromiso, hoy nos encontramos atravesando este gran desafío que es generar trabajo sostenido y de calidad para las personas que llegan al Hogar. Aún hoy, tenemos muchas ideas y preguntas sin resolver, pero tenemos la seguridad y la convicción de estar en el camino correcto. Hoy lo estamos caminando”, resaltaron.

Para leer nota original: https://www.diarioelargentino.com.ar/noticias/201262/Se-presenta-en-sociedad-la-marca-Brota%2C-del-Hogar-de-Cristo-Gualeguaych%C3%BA

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El Hospital va a los barrios: Se hicieron test de Hepatitis C en la zona oeste

La acción se desarrolló en el salón de la iglesia Asunción de María, durante la semana pasada, en el marco del trabajo en terreno que realizaran los miembros del equipo del Consultorio Amarillo, Servicio Social, las residencias de Clínica Médica y Salud Mental y participaron agentes de los Centros de Salud Médanos y Baggio.

En el terreno se incluyeron los test rápidos junto con serologías, consejerías y entrega de preservativos y folletería. De esta forma, el paciente en su ubicación habitual, se convirtió en el eje en torno al cual gira la cascada sanitaria de cuidados.

Esta tarea se planificó como parte de una “Estrategia para la eliminación de la HCV en la región: un enfoque integral” precisó el infectólogo Ignacio Bourlot. “Nos propusimos hacer testeos rápidos para hepatitis C, como hacemos en VIH, con la colaboración del Laboratorio Abbvie que nos donaron pruebas rápidas para esta actividad. Nuestra idea es movilizarnos hacia las poblaciones que tienen más riesgo de tener la enfermedad y, en ese contexto, elegimos individuos con antecedentes de consumo previo o actual de sustancias problemáticas y que se vinculan con los centros del Hogar Nazaret”.

Al respecto, Bourlot explicó que “nos contactamos con Dardo Caraballo quien nos propuso acercar el hospital a los barrios 348 y 338 viviendas.

Ellos hicieron una promoción dentro de sus grupos y así logramos vincularnos. Además desde el Hogar Cristo Nazaret acercaron a vecinos de distintos puntos de la ciudad, tanto adultos, adolescentes, familias y hasta niños. De hecho tuvimos la posibilidad de brindarle a los chicos una fruta y un helado que nos donó Grido para encontrarnos desde otro lugar que no sea simplemente un pinchazo y que los niños se lleven una nueva impresión de los médicos”.

Acortando distancias

Al contar con nuevos tratamientos más eficaces contra el virus de la Hepatitis C, el objetivo más ambicioso es eliminar o disminuir su presencia como una amenaza para la salud pública hacia 2030, según definió la Organización Mundial de la Salud [OMS] y en ese desafío trabaja el Hospital Centenario.

Nuestro país, a través del programa nacional de hepatitis virales suscribe estas metas y propone un plan estratégico integral hasta 2021. “Nuestro equipo de atención es interdisciplinario y trabaja en estrategias de promoción, prevención y tratamiento de la infección por VIH y otras infecciones por transmisión sexual [ITS].

Es el brazo ejecutor de estas estrategias a nivel local y para eso en las barriadas del oeste abordamos la micro-eliminación de la hepatitis C en los usuarios de drogas a través de la externalización de la asistencia sanitaria a los centros de adicciones Hogar Cristo Nazaret, con base en Asunción de María”, puntualizó el Infectólogo.

“Trabajamos en la desburocratización de los testeos de ITS. Nosotros en la visita hicimos las pruebas de Hepatitis C y VIH pero también, a quien lo necesitaba, entregamos una orden para acercarse sin turnos al Servicio de Hemoterapia para un análisis de sífilis o hepatitis A y B, sin obstáculos”, remarcó.

Ignacio Bourlot detalló que “hicimos una tarea de concienciación, asesoramiento e información sobre las enfermedades de transmisión sexual, en prevención de VIH y, en especial, las hepatitis virales. Se recalcaron las acciones preventivas como el uso del preservativo y la entrega de folletería y preservativos”.

Tanto antes de cada prueba como después con la entrega de los resultados se “brindó una charla orientativa reforzando acciones de cuidado y prevención. La verdad que la recepción fue muy positiva con una población muy abierta. Ellos se mostraron agradecidos por acercar el hospital a su barrio mientras que nosotros pusimos a disposición el Consultorio Amarillo del Centenario difundiendo nuestros días y horario de atención, las formas de contacto, redes sociales y una vía confidencial para evacuar las consultas”, indicó el Infectólogo Ignacio Bourlot.

Para ver Nota original: https://www.diarioelargentino.com.ar/noticias/201029/El-Hospital-va-a-los-barrios-Se-hicieron-test-de-Hepatitis-C-en-la-zona-oeste#

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Tomás Laclau: Dejó las adicciones para convertirse en boxeador

El joven gualeguaychuense fue premiado el viernes en Gualeguay. Trabaja de albañil, está terminando el secundario y sueña con estudiar Educación Física. Ejemplo de lucha y superación!

Tomás “La Mano” Laclau es un joven gualeguaychuense de 22 años, que boxea representando al movimiento #NiUnPibeMenosPorLaDroga y entrena en los gimnasios de La Vencedora e Independiente. Está acompañado también por la Dirección de Deportes, y entrena bajo las órdenes del reconocido boxeador local, Esteban “Oso” López.

El pasado viernes peleó en la ciudad de Gualeguay y ganó de manera contundente, pero además, se le entregó un diploma de reconocimiento en manos del intendente de Gualeguay, Federico Bogdan.

Pero aparte de las peleas arriba del ring, Tomás pelea día a día contra sus adicciones a las drogas. “Yo comencé a consumir a los 14 años, cuando empecé el secundario, me dediqué dos años a la vagancia, hasta que en un momento ‘toqué fondo’” relata Tomas a Diario Actualizado.

“Me querían internar, y yo no quería saber nada, pero empezamos a concurrir a Narcóticos anónimos con mi mamá, y ahí entendí que lo que hacía estaba mal, y entonces empecé a querer hacer algo y me acerqué a un gimnasio de boxeo” comentó el joven.

En ese gimnasio lo conoció al “Oso” López, quien lo contuvo y lo ayudó a salir del consumo. Pero también, Tomás reconoce, “el grupo y mi familia fueron fundamentales, siempre estuvieron ahí, en los buenos y malos momentos”.

Tomás es hijo del reconocido periodista deportivo, Wilson Laclau, quién al principio no estaba convencido de que el joven se subiera al ring. “Cuándo Tomás arrancó, Wilson se enojó conmigo porque no lo quería en el ring. Ahora está enloquecido y lo acompaña a todos lados” contó el “Oso” López entre risas.

Alejandro Gallay, referente del Hogar de Cristo Nazareth y coordinador nacional de #NiUnPibeMenosPorLaDroga, nos comentó, “Tomás está de novio con Sabrina, ella es una gran militante del amor y lo ayuda día a día a salir adelante”.

Pero los planes de Tomás no están exclusivamente en el cuadrilátero, está trabajando de albañil, en dos meses termina sus estudios secundarios y sueña estudiar educación física.

“El año que viene, sí todo sale bien, desde #NiUnPibeMenosPorLaDroga estaremos acompañando a Tomi en sus estudios universitarios” comentó Alejandro Gallay.

“Quiero seguir mejorando y creciendo, yo tengo esta enfermedad de por vida, y día a día estamos luchando” concluye Tomás, que sin querer, se transforma en un ejemplo para todos los jóvenes que hoy luchan contra sus adicciones.

“A todos los jóvenes que luchan contra sus adicciones les pedimos que se acerquen a los clubes, el deporte es un sistema preventivo. También pueden acercarse al Hogar de Cristo Nazareth, donde serán recibidos con los brazos abiertos” concluyó Alejandro Gallay, un joven que también se recuperó de las adicciones, y hoy es un gran referente que trabaja día tras día, para sacar a las personas de las drogas.

Alejandro Gallay,
Alejandro Gallay, “Oso” López y Tomás Laclau

Tomás junto a su padre y hermanos
Tomás junto a su padre y hermanos

El Director de Deportes, Adrián Romani, acompañando a Tomás Laclau
El Director de Deportes, Adrián Romani, acompañando a Tomás Laclau

Para ver nora original: http://www.diarioactualizado.com/noticia/2021436176_tomas_laclau_dejo_las_adicciones_para_convertirse_en_boxeador/

 

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En La Virgencita reciclan telas para emprender

Con el material realizan bolsos, portabolsas y mochilas que venden para subsistir. Mirá cómo podés colaborar.

Tres veces por semana, un grupo de mujeres que también se encarga de preparar la merienda para los más chiquitos, participa de los talleres del Comedor La Virgencita de barrio Parque. Cosen, tejen y fabrican llaveros que luego venden para recaudar dinero.

Por eso, explicaron, continuamente necesitan contar con material para poder trabajar. En ese sentido, manifestaron la necesidad de contar con telas, o al menos prendas en desuso, para poder desarmar y crear, entre otras cosas, bolsos, posapavas, portabolsas y mochilas.

“Estamos reciclando telas que la gente no usa para hacer bolsas, reciclamos telas y armamos cosas para vender, telas o ropa que la gente y que no use, nosotras las descocemos y armamos bolsas”, contó una d elas mujeres.

Para colaborar se puede llevar material a Lamadrid 822 o llamar al teléfono (03564) 15412573.

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“Es un lugar integrador”

Veronica Boscarol, trabajadora social, explicó cuáles son las actividades que se desarrollan en el lugar.

“Hay distintas actividades, una se aboca a lo que es la merienda y el apoyo escolar a los niños y adolescentes. Pero también hay alfabetización de adultos, una cooperativa de trabajo que hace reciclado de cartón, tenemos el Hogar de Cristo donde hacemos contención para personas con problemas de consumo y a las familias también. Y dentro del Hogar de Cristo es donde empezaron a surgir los talleres”, comentó Boscarol.

La profesional detalló: “Hoy están haciendo llaveros con una docente de la UTN que presentó un proyecto. Y están reciclando ropa, porque hay mucha ropa que la gente dona y nosotros no le damos utilidad. Entonces para no tirarla, recuperamos esas telas. Durante la tarde que están acá, desarman la prenda y desde ahí otras empiezan a coser y a hacer bolsitas, para el supermercado, bolsiteros para bolsas de residuos y unos apoya pavas”.

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Boscarol comentó que, también, tienen un momento para “escucharse. “Es un lugar integrador, donde si bien cada uno tiene su espacio, tenemos un momento donde nos encontramos y compartimos todos juntos, en un momento de la tarde siempre se hace la palabra. Viene un chico que está estudiando para cura, o alguno de nosotros, y compartimos un ratito de reflexión a la tarde, se reflexiona sobre la cotidianeidad de ellos, el estilo de vida, el perdón, los tratos; no tenemos talleres específicos en eso porque siempre lo trabajamos desde la palabra. Desde ahí empezamos a abordar lo que es el tema del trato, las cuestiones del autocuidado, la dignidad, desde ahí muchas cosas”, reveló.

Más de 100 personas

Al lugar asisten, diariamente, alrededor de 150 personas. El espacio está abierto de 15 a 19 para toda la comunidad.

“A veces viene gente de otros barrios que saben que estamos haciendo estas actividades. La idea es que pasen tiempo dentro del espacio para que se sientan contenidos y no estén en la calle. Y paralelo a esas actividades siempre van surgiendo necesidades, y de acuerdo a las necesidades uno va respondiendo y va trabajando con ellos”, finalizó Boscarol.

Para ver nota original: https://el-periodico.com.ar/noticia/84014/en-la-virgencita-reciclan-telas-para-emprender

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Fingió ser malo, cayó preso y se transformó en la cárcel

“Mientras estuve preso fueron importantes mi mamá, mi papá y mis hermanos. Estuvieron 5 años viniéndome a visitar todos los sábados. Eran mis brazos, mis piernas. El motor para seguir adelante”, dice Juan Candia. Se crió en Villa Itatí, Bernal, pasó cinco años privado de su libertad y gracias al rugby y al apoyo de diferentes personas e instituciones, pudo salir adelante.

“También Gonzalo, Pote, Marcos, la parroquia, Gabriela y Melchor. Ellos fueron mi red. Para que un pibe cambie hay que mostrarle algo nuevo. Porque lo que yo veo es que la gente tira la toalla con los chicos. Yo necesitaba alguien que confiara en mí, que me mostrara un camino, que me ayudara a hacer algo bueno”, agrega Juan, que hoy tiene 25 años y trabaja como referente en un centro de día para jóvenes con problemas de adicciones.

Juan siempre supo que había gente que lo quería. Su familia, Gonzalo Macchi – operador socio terapéutico del Hogar de Cristo – que es una especie de segundo padre para él y sus amigos del barrio, Juan Manuel “Pote” Filgueira y Marcos Paredes. Ellos eran sus referentes mientras estuvo “afuera”. “Gonzalo me enseñó lo que es trabajar, el sacrificio, ser valiente. Es un referente fundamental en mi vida. Lo siento un hermano, un papá. Yo estaba amenecido en una esquina y Pote me iba a buscar en la moto porque sabía que me estaba buscando mi mamá. Y yo eso lo valoro un montón”, cuenta Juan.

Durante esa época, Marcos fue un compañero de andanzas con el que a pesar de estar “en la esquina” siempre podía hablar desde el corazón. “Hacíamos las cosas mal pero no éramos malas personas. Muchas personas pueden pensar que sí. Pero es porque no conocen a las personas ni cómo son. No se dan el momento para conocerla, saber qué es lo que siente, qué es lo que piensa. Ellos ven por afuera nomás y hablan por la apariencia”, se defiende Paredes.

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Cuando cayó preso por una entradera con lesiones graves, todos ellos siguieron estando, pero en el “adentro” aparecieron otros como Gabriela González, coordinadora de programas de la Fundación Deportistas por la Paz o Virginia Beltrame, psicóloga U1 Lisandro Olmos.

 

“Gracias a Dios Juan tiene una familia hermosa, que desde el primer momento lo acompañó y nunca lo abandonó, si no tenían para comer igual le llevaban comida a Juan, que iban a verlo bajo la lluvia. Yo creo que su familia lo salvó de que se apague dentro del penal”, señala Macchi.

La historia de Juan forma parte de la quinta entrega de Redes Invisibles, un proyecto que busca mostrar la importancia de que personas e instituciones superen los prejuicios y sirvan de apoyo para que los jóvenes de menos recursos puedan salir adelante.

Juan es uno de los tantos chicos a los que el hambre y las carencias, los hace crecer de golpe. A los 7 años ya iba a los semáforos a pedir monedas o a hacer piruetas para ayudar en la precaria economía familiar. Sus padres también cirujeaban para poder alimentar a sus diez hijos y vivían todos juntos en una pieza en la casa de su tío.

Después de perder a un hermano menor que luchó durante muchos años con una leucemia, Juan cayó en las drogas y en la delincuencia. “Agarré un poco más la joda, el barrilete, el salir, hacer esquina. Uno a veces se confunde en la cabeza y se carga mochilas de otro”, cuenta Juan.

 

A los 19 años entró en la Unidad 40 de Lomas de Zamora. “Era un nene. Nosotros lo íbamos a visitar todas las veces que se podía y le llevábamos todo lo que necesitaba para que no tuviera que depender de nadie ahí”, recuerda Claudia Chávez, su mamá.

Los primeros tiempos se hizo el “rudo”, el “piola” pero al ver todos los sacrificios que estaba haciendo su familia por él, sintió que tenía que cambiar. Con el tiempo se empezó a interesar por los cursos que ofrecían desde el Programa Integral de Asistencia y Tratamiento para Jóvenes Adultos (Piatja).

“Él tenía mucho miedo de pasar por la institución y de lo que se podía encontrar cuando saliera. Siempre tuvo en cuenta que era necesario que alguien lo acompañara, que solo no iba a poder. Que él tenía que buscar redes, apoyos, referentes”, recuerda Beltrame.

El rugby fue un antes y un después en su vida. Ahora tenía una motivación “para bajar” a entrenar, se empezó a sentir parte del equipo Los Gladiadores y se convirtió en su capitán. “Es un deporte en el que no encontrás discriminación por ninguna parte. Es todo grupal. Hoy no estoy jugando al rugby pero estos valores los trasladé a mi día a día”, dice Juan.

González fue una referente fundamental en este proceso desde el deporte y también en empezar a pensar en el afuera. “A Juan lo conocí en 2016, le gusta mucho hablar, tiene mucho liderazgo y se destaca en los grupos. Cuando lo escuchas uno percibe esa lucidez, mucha sencillez pero mucha sabiduría también. Es muy agudo en la construcción de sus oraciones”, cuenta.

Cuando le dijeron que le iban a dar la libertad, a la primera persona a la que llamó Juan fue a Gonzalo. Gonzalo lo llamó a Filgueira y fueron juntos a buscarlo.

“Se escuchó que corrían la traba y apareció. Era como un sueño. Lo primero que hizo fue arrodillarse, le dio gracias a Dios y nos dimos el abrazo que quizás necesitaba durante todos los años que estuvo detenido. Verlo alcanzar ese sueño que tanto quería fue muy lindo, nos pusimos a llorar. Éramos como tres nenes del jardín de infantes”, recuerda Filgueira.

El enorme desafío de estos chicos es no volver a reincidir. Es tener un lugar a donde volver, poder conseguir un trabajo, poder pagar un alquiler, tener plata para cargar la SUBE. Durante su adolescencia Juan había trabajado en el emprendimiento de jardinería de la parroquia y sabía que cuando saliera en libertad, tenía ese trabajo garantizado.

“Un amigo siempre dice que “la libertad es traumática” y por suerte Juan tenía toda una red de amigos y adultos esperándolo. Por eso uno ya sabía que esta historia iba a ser diferente. Hay algunos chicos a los que nadie los va a buscar”, agrega González.

Después de un año, Macchi le ofreció ser referente del Hogar de Cristo, en donde Juan hoy pone en juego su propia historia para evitar que otros jóvenes del barrio caigan en el delito. “Juan es un baluarte acá, por su testimonio de vida. Es un pibe que pasó por eso, por el consumo, por estar detenido y con su vida dice “Se puede”. Se puede cambiar, transformar la vida, volver a empezar”, resume Macchi.

 

Para leer nota Original: https://www.lanacion.com.ar/comunidad/fingio-ser-malo-cayo-preso-se-transformo-nid2284478

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El desafío de ayudar a los desprotegidos en medio del frío y de la crisis

La pantalla del celular dice que son las 20 del martes 21 de mayo y la temperatura marca 13 grados. El pronóstico es aún peor para las próximas horas. El Hogar de Cristo, llamado “Madre de la Esquina”, está ubicado en Villa Costa Cañada de la ciudad de Córdoba.

Desde allí un grupo de jóvenes sale con dos conservadoras con “alto guiso de arroz” para llevar a la gente que “vive” en la Terminal de Ómnibus.

Su misión no es fácil. Además de las tareas propias del hogar, preparan las viandas y salen todos los martes a repartirlas a personas en situación de calle.

“Antes hacíamos un recorrido desde la Terminal, pasábamos por la plaza San Martín y llegábamos hasta el Patio Olmos. Hace unos meses que la comida se nos acaba en la primera parada porque cada vez hay más gente en situación de calle”, cuenta Belén Ferrero, trabajadora social e iniciadora de este espacio que pertenece a una red de hogares de los curas villeros de Buenos Aires, los que cuentan con el impulso del papa Francisco.

En el hogar se realizan distintos talleres de oficios y actividades, como deportes, apoyo escolar y otras destinadas a jóvenes, niños, adultos. Entre sus objetivos principales está el acompañar y contener a jóvenes que sufren algún tipo de adicción. Fabián, conocido por todos en el barrio como “El Campana”, fue el que empezó con la idea de salir los martes a repartir comida a personas en situación de calle. Él pasó por esa situación y sabe que un plato de comida caliente puede significar mucho.

Desde que lo propuso se juntan todos los martes a las 18.30 para preparar la comida. Mercedes “la Chispi” Arinci, voluntaria del hogar, va saludando a los chicos del barrio mientras camina la cuadra de tierra que separa la villa de barrio Suárez. “¿Cuándo nos vamos a juntar para armar el currículum, Negro?”, le grita a uno de ellos. Al mismo tiempo, cuenta que algunos chicos no pueden “bajar” del galpón de oficios, que está unas cuadras más arriba, porque la noche anterior hubo un conflicto en la villa y hay varios amenazados. “Nuestro lema es recibir la vida como viene, es decir sin juzgar, y defenderla cuerpo a cuerpo”, explica “la Chispi”.

Adentro, Laura ya está picando la cebolla para el guiso de arroz. A medida que llega gente, el comentario en común es el clima y las bajas temperaturas. “El frío es sinónimo de muerte en la calle. Muchos toman alcohol, se quedan dormidos en cualquier lado y se mueren por el frío”, explica Laura, que ahora es la encargada del hogar, pero quien estuvo años trabajando en la obra del padre Oberlin, en barrio Müller y Maldonado.

“Yo fui adicta durante 15 años y luego comencé a ayudar a los chicos a salir de esa situación. Me tuve que ir de ahí porque los narcos me amenazaron y balearon mi casa. Allá es otra realidad, más compleja que este barrio”, cuenta mientras revuelve el arroz en una olla enorme.

Para Laura el hecho de salir a la calle a entregar comida es en parte “una excusa” para acompañar a la gente en situación de calle, conocerlos, poder darles la posibilidad de acercarse al hogar a quienes quieran. “Es muy doloroso ver a familias viviendo en la calle . Algunos prefieren eso a ir a un refugio por miedo a que les quiten los hijos por no poder mantenerlos”, dice Mariano, otro joven del hogar.

Una vez que el guiso está listo, se suben al auto de “la Chispi” y parten a la Terminal de Ómnibus.

Vivir desamparados

Al llegar a la Terminal, los chicos se encuentran con “El Campana”, al que saludan con cariño, y se ubican debajo del puente de bulevar Perón. Ahí está instalada una casilla donde vive Fernando. Tiene un sillón donde está con otras dos personas y son los primeros en acercarse.

Los chicos del hogar destapan la conservadora y comienzan a servir el guiso en bandejitas de plástico junto con un pedazo de pan. El frío es intenso.

La fila se arma rápido y algunos de ellos comienzan a contar sus historias de vida y por qué llegaron a esta situación de carencia.

“Hace más de un año que no consigo trabajo. Tengo secundario completo y primer año de la carrera de Derecho. Hace tres meses que estoy en situación de calle, la primera vez en mis 37 años. Lo que hago es pedir a la gente, pero no me gusta. Yo amo trabajar, sólo que me cuesta conseguir algo fijo al no tener domicilio ni un teléfono”, cuenta emocionado Pedro.

“Hace tres meses que vivo acá Cobro 7.000 pesos de una pensión por discapacidad porque no puedo mover un brazo y no me alcanza para vivir”, dice Javier.

En pocos minutos se acabaron las bandejitas y los chicos vuelven bajo la lluvia al auto de “la Chispi”. De vuelta al barrio.

La lucha contra las adicciones

El principal objetivo del hogar es acompañar a los jóvenes. 

El Hogar de Cristo -que funciona desde hace tres años en Villa Costa Cañada- busca hacer frente a la “montaña de dificultades” que se les presentan a los jóvenes del barrio.

“Son tantas las carencias que tienen los chicos que les generan una angustia muy profunda y suelen caer en adicciones, se endeudan con los narcos y empiezan a perder sus vínculos”, cuenta Mercedes Arinci, voluntaria del hogar.

“Creemos que el tratamiento por sí solo no sirve, por eso damos un  acompañamiento integral a la comunidad”, agrega. Además, resalta que es un proceso en el que hay altibajos, pero que ya han podido ayudar a muchas familias.

Contactos

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Para leer nota original: https://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/desafio-de-ayudar-desprotegidos-en-medio-del-frio-y-de-crisis?utm_source=whatsapp&utm_medium=article&utm_campaign=social-network

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La tuberculosis resiste desde la prehistoria y se cobra 700 vidas al año en el país

Descripta por Hipócrates en la Antigua Grecia, en la Argentina de hoy es una enfermedad vinculada a la pobreza. Pero advierten que también el mismo sistema sanitario la invisibiliza. 

 

Es que a espaldas de buena parte de la sociedad que la considera un capítulo del pasado, la tuberculosis todavía enferma y mata. No hace falta viajar en el tiempo, ni grandes distancias para ver cómo la tisis que Hipócrates describió en la Antigua Grecia –que fue conocida también como plaga blanca y a la que monarcas europeos de la Edad Media creían poder curar con su “toque real”– resiste al paso de los siglos: en Argentina provoca más de 11 mil casos por año y 700 muertes. Las cifras venían cayendo desde 1980, pero la tendencia se invirtió desde 2013. Prevenible y curable, las razones de su supervivencia van más allá del aspecto biomédico; su dimensión social, su vínculo con las condiciones materiales de vida y con la vulnerabilidad la fortalecen.

El mes pasado, las muertes de una mujer de 38 años y la de un joven de 18, cobraron estado público.

“¡Dos muertes por tuberculosis en Quilmes! ¡Oh! ¿Cómo? ¿Hay tuberculosis? Y sí, hay”, ironiza sobre ese extendido desconocimiento el médico Domingo Palmero, especialista en neumotisiología y enfermedades infecciosas, que lleva 40 años dedicado a la tuberculosis.

El 2° Boletín sobre Tuberculosis en la Argentina, presentado este año, pone en números el problema. Las cifras corresponden a 2017: 11.659 casos (entre nuevos, recaídas y anteriormente tratados). Pese a que hubo 99 reportes más que el año anterior, la tasa se mantuvo estable en 26,5 por 100.000 habitantes. Todas las provincias registraron casos, pero la distribución muestra marcadas diferencias, ya que seis jurisdicciones superaron el promedio nacional: Jujuy, Salta, Formosa, Buenos Aires, Chaco y Ciudad de Buenos Aires. Y casi seis de cada 10 notificaciones (57,4%) correspondieron al AMBA(conformado por CABA y 40 municipios de la Provincia).

El patrón epidemiológico local encaja entonces en lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define como tuberculosis (TBC) en grandes ciudades, “que se da donde hay gran concentración de gente empobrecida, hacinada, lo que favorece la transmisión de la enfermedad y que los casos sean más severos”, comenta a Clarín Claudia Rodríguez, directora de Sida, ETS, Hepatitis y Tuberculosis (DSETSHyT) del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, área de la que depende el Programa Nacional de Control de la Tuberculosis. La urbanización acelerada en esas zonas, así como las barreras de acceso a la salud y la fragmentación de la atención son otras de las características que dibujan el perfil local.

La distribución por edades exhibe una realidad preocupante: la TBC afecta especialmente a poblaciones en edad productiva. El 18% de los casos se dan en menores de 20 años y la mitad de los casos nuevos (49,2%) son en personas de 20 a 44 años. “Tanto en los más jóvenes, como en los que están en edad laboral, es un problema para el país muy importante”, afirma Rodríguez. Y amplía: “Si una persona que mantiene una familia tiene tuberculosis, queda durante un tiempo sin poder trabajar. En los más jóvenes, la problemática es distinta: puede ser que estén estudiando, entonces está la posibilidad de transmitir la infección a otros porque, entre otras cosas, por su juventud tienen menos control de los cuidados de la tos, además de que los limita en el estudio”.

El bacilo en el aire

La tos es uno de los síntomas característicos de la enfermedad, pero también es la vía de salida al exterior del Mycobacterium tuberculosis o Bacilo de Koch, que afecta principalmente a los pulmones. En Argentina, el 86% de los casos es de localización pulmonar: la forma más frecuente y, precisamente, contra la que no protege la vacuna BCG, que evita exclusivamente las formas graves de la enfermedad como meningitis y osteomielitis. Entonces, al desconocimiento sobre la vigencia de la enfermedad, se suma una confusión muy extendida.

 “La gente suele pensar ‘mi hijo tiene tos hace ocho meses, pero tuberculosis no va a tener porque está vacunado: este es un grave error que nosotros no sabemos transmitir adecuadamente”, admite Rodríguez.

El contagio se produce por la inhalación de las partículas que contienen los bacilos y que las personas enfermas expulsan al aire al toser, estornudar o escupir. Cuando un número suficiente de bacilos ingresa a alguien sano pueden ocurrir tres cosas: que desarrolle la enfermedad, que su sistema inmune destruya los bacilos, o que la infección permanezca en estado de latencia por años (lo que no implica estar enfermo ni contagiar en ese momento).

“Para enfermar hace falta un contacto prolongado con el paciente que tose, que es bacilífero y, por otro lado, una predisposición individual: las enfermedades inmunopresoras influyen mucho”, explica Palmero. “Un contacto ocasional es muy poco infectante”, aclara. ¿Qué implica un contacto prolongado? Estrecho, de 4 a 6 horas por día, la mayor parte de los días, con la persona infectante, precisa el director del Instituto Vaccarezza, que depende de la Facultad de Medicina de la UBA y es el centro de referencia de la tuberculosis para la universidad y uno de los más reconocidos del país. Comparte predio con el Hospital Muñiz, donde el médico es jefe de la División Neumotisiología. Ambas instituciones funcionan como una alianza público-público, receptora de la mayor cantidad de casos.

“La tuberculosis tiene mucha más frecuencia en enfermedades que alteran las defensas claramente, como el VIH, ahí sí hay una alteración específica que hace que sea más fácil no solamente tener TBC, sino que sea más grave y pueda ser mortal”, dice Rodríguez. En el grupo de 35 a 49 años, un tercio de las muertes por tuberculosis estuvo asociada al VIH, precisa el último boletín. La diabetes, la obesidad y factores genéticos también pueden actuar como predisponentes, apuntan los especialistas. Y entre las poblaciones vulnerables destacan a niños y adolescentes, comunidades de pueblos originarios, personas privadas de la libertad, migrantes, comunidades cerradas y personas en situación de consumo problemático de sustancias.

Una enfermedad vinculada a lo social

Sistema inmune debilitado y contacto estrecho son condiciones que se hallan con frecuencia (aunque no exclusivamente) en los contextos más desfavorecidos; en los que la pobreza, el hacinamiento, el comer poco y mal son moneda corriente y configuran el escenario ideal para la diseminación del bacilo.

“Cuanto más hacinamiento hay, más posibilidad de transmisión”, afirma Palmero. “Si no trabajé 10 horas sin parar, si abrí las ventanas, si dormí bien, si comí bien… si reúno todas esas condiciones probablemente no me voy a enfermar. Si no las tengo, sí. Por eso la tuberculosis está absolutamente relacionada con las condiciones materiales de existencia. De hecho, en los talleres textiles clandestinos se registran gran cantidad de casos. Mucha gente que tiene o tuvo la enfermedad trabaja o trabajó en un taller clandestino: son lugares cerrados, sin ventanas, con muy poco espacio entre una persona y otra, que no comen bien ni descansan lo suficiente, porque pueden llegar a dormir poco, al lado de las máquinas”, cuenta Virginia Cunzolo, trabajadora social del Hospital Piñero, el segundo en atención de caudal de pacientes en la Ciudad. Pertenece a la comuna 4, que junto a la 1, 7, 8 y 9 son las que tienen las tasas más altas de casos, todas en el sur porteño.

Gustavo Barreiro es uno de los coordinadores del Proyecto Casa Masantonio, que atiende personas con enfermedades complejas (TBC, VIH, entre otras) en el marco de la Cooperativa AUPA, que brinda acompañamiento integral a los usuarios de paco, en el límite de Parque Patricios con Barracas. El “hermanito” -como lo llaman- conoce de cerca cómo el consumo problemático de sustancias se sumó en el último tiempo como un factor de riesgo de particular complejidad. “Desde hace 10-15 años, mucha gente que está en consumo ha hecho posible que el bacilo se vaya distribuyendo en población joven, que es la franja que está creciendo ahora. Un compañero o compañera con tuberculosis va a dormir con dos o tres en un lugar cerrado, una ranchadita chiquita. Tose toda la noche con personas al lado que están malnutridas, a lo mejor inmunosuprimidas. Mientras que en otras condiciones al bacilo le costaría ingresar -si estuvieran saludables- en esa situación se le hace fácil”, afirma.

Llegar tarde

Palmero comparte datos estadísticos sobre la dinámica de transmisión de la enfermedad: en torno a una persona con tuberculosis pulmonar, 20 se infectan, de las cuales dos enferman. “El problema -dice- es todo el tiempo que contagió antes de tener el diagnóstico. Un paciente promedio lleva seis meses infectando y ha sido asistido por lo menos tres veces hasta que le diagnostican tuberculosis. El sistema de salud tiende a considerar, al igual que mucha gente, que la tuberculosis no existe, que es una enfermedad rara”.

En la misma línea, sostiene la trabajadora social: “A veces los pacientes lo transmiten como un ‘me dejé estar’ y no es eso. En general demoran en consultar porque son síntomas que no marcan una emergencia y su vida cotidiana tiene muchas dificultades. Con lo difícil que es mantener el trabajo -sobre todo si es informal y más en condiciones de esclavitud-, salir para ir a controlarte porque tenés un dolor en la espalda hace tiempo, porque estás con tos hace más de 15 días, te sentís desganado o sin apetito es complicado, porque son síntomas comunes y que pueden estar vinculados a otras cosas. Muchas veces van a las guardias y les dicen ‘no es nada, es una tos, volvete’. La posibilidad de tener tuberculosis no es sólo invisibilizada por la persona que lo sufre, sino también por el sistema de salud”.

Y como consecuencia lógica de lo que no se ve (o no se quiere ver): el estigma. “No en todos los lugares reciben a la gente de la misma manera -dice el médico-. Tenemos pacientes que viajan 40 kilómetros y no hay manera de devolverlos a su lugar de origen para seguir el tratamiento porque enfrentan escollos administrativos: turnos, el trato no es siempre el más adecuado. No todos los centros de salud son igual de amigables con el paciente. También está el miedo a la tuberculosis, que se ve incluso a nivel hospitales: ‘Vaya al Muñiz directamente’. El paciente experimenta ese rechazo y es muy cruel”.

La radiografía de tórax y la búsqueda del bacilo en una muestra de esputo (que el paciente expectora) son las herramientas más utilizadas para hacer el diagnóstico de la TBC pulmonar. Hay también métodos moleculares rápidos que ya se utilizan en nuestro país, pero todavía a pequeña escala y enfocados en personas en las que se sospecha un cuadro de tuberculosis resistente.

“Numerosos estudios demostraron que se puede producir tuberculosis resistente cuando los medicamentos para tratar la tuberculosis se utilizan o se administran de manera incorrecta, incluyendo que el tratamiento sea interrumpido sin finalizarlo”, indica a Clarín Juan Carlos Bossio, jefe del Departamento de Programas de Salud del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) “Emilio Coni”, dependiente de la ANLIS-Malbrán. “De todos los casos de tuberculosis que se notifican anualmente en Argentina, menos del 2% tienen resistencia a los medicamentos de primera línea -precisa-. Esto ubica al país entre los que tienen baja ocurrencia de este tipo de tuberculosis. En 2017 se notificaron 112 casos de tuberculosis multirresistente (TB-MDR) y, en 2018, el número de estos casos fue de 138”.

Que el paciente llegue al diagnóstico en forma oportuna cuesta. Pero es sólo el primer paso de un camino espinoso: un tratamiento que demanda seis meses (nueve en algunos casos) de tomas diarias de medicamentos y que no debe interrumpirse para llegar a la cura. “Es una de las causas principales que que dificultan poder sostener el tratamiento, ya que son drogas difíciles de tolerar”, afirma la trabajadora social. De la totalidad de casos notificados en 2016 se desconoce el resultado del tratamiento de un 30% y, del 70% restante, un 77% lo finalizó con éxito, precisa el último boletín.

Todas las cifras surgen de la vigilancia nacional que lleva adelante desde su creación, en los ’60 en Santa Fe, el INER E. Coni. “La falta de detección de algunos casos o la interrupción del tratamiento de los casos detectados antes de finalizarlo, hace que haya más fuentes de infección, lo que contribuye a hacer que la notificación de casos no disminuya tanto como podría disminuir, o bien aumente”, afirma Bossio.

Uno de los avances más importantes para mejorar la adherencia, destaca Claudia Rodríguez, es la reciente adquisición desde el Programa Nacional de Control de la Tuberculosis de tratamientos combinados que reducen la cantidad de píldoras diarias que deben tomar los pacientes. En la etapa inicial (los primeros dos meses), los 12 comprimidos se reemplazan por cuatro al día. La medicación es administrada en forma gratuita en hospitales y centros de salud públicos de todo el país. No obstante, fuentes consultadas señalan que la nueva presentación cuádruple (Rifampicina 150 mg, IIsoniazida 75 mg, Pirazinamida 400 mg y Etambutol 275 mg. en un solo comprimido) todavía no está disponible en todos los servicios.

El ideal de tratamiento es que sea supervisado: que el paciente concurra a un centro de salud diariamente a retirar la medicación, dice el especialista del Vacarezza y del Muñiz. “Es una estrategia que en nuestro país se cumple, como mucho, en el 30% de los casos. El resto es autoadministrado, se le da la medicación para una semana o cada 15 días, para que haya una visita periódica al médico tratante.” La internación se limita a los casos graves, sociales (quienes tienen dificultades para hacerlo en forma ambulatoria) y por períodos breves.

La adherencia es un determinante básico del éxito del tratamiento. “En un paciente adicto, o que vive en condiciones infrahumanas, desplazado, no es esperable que la adherencia sea buena. Tienen tantos problemas que la tuberculosis es un problema más y no el más importante”, manifiesta.

Para la trabajadora social, “el sistema de salud tiene que poner el foco en crear mayor accesibilidad, y no sólo enfocar en la adherencia como problema individual. Los servicios que atienden en horarios restringidos, las guardias en las que no se detecta a tiempo la enfermedad se convierten en obstáculos. Y si no se solucionan las causas que la generan, no se puede resolver mediante voluntades individuales”.

Santiago Jimenez, médico infectólogo de la Casa Masantonio, grafica con un ejemplo la problemática y la necesidad de un abordaje integral: “El otro día atendimos a un chico que no se animaba a ir al hospital porque no tenía zapatillas. Y uno en el consultorio no se da cuenta de que existe una relación entre las zapatillas e ir a hacerse un estudio. Hay personas que no acceden ni siquiera a lo básico y eso básico tiene un impacto real en su salud”.

La historia de Cristian

“Tengo esto más o menos desde 2015. Empezaba con los medicamentos y cortaba. Hasta que el bichito de la tuberculosis se hizo muy resistente”. 

Sentado en una silla de plástico apoyada en el piso de cemento, Cristian Molina, de 26 años, toma sol en el patio de “la casita” (así apodan a la Casa Masantonio), a la que llegó hace tres semanas desde el Muñiz, donde estaba internado. Mientras entrecierra los ojos para protegerse de los rayos que secan la ropa colgada a unos metros, dice que se dio cuenta de que algo no andaba bien porque transpiraba mucho, no podía levantarse de la cama y cuando lo hacía, se agitaba. “Fui al Hospital de Luján y me dijeron ‘tuberculosis’. Después la tuvieron mi papá, mi mamá y dos hermanos”, cuenta y agrega que casi toda los integrantes de su familia -que suelen visitarlo los jueves- ya terminaron el tratamiento.

“Patri (una de las coordinadoras) me iba a ver al hospital y me hablaba de la casita. Acá como, me siento mejor. Ella me está ayudando a terminar el tratamiento. Yo tomaba, fumaba y eso me cortaba la medicación. Ahora estoy haciendo las cosas bien. Estoy tratando de portarme bien, seguir el tratamiento para irme curado”, comenta.

Tiene consultorios y salas de internación para los casos más complejos, pero no es el típico olor a hospital el que se siente apenas se ingresa a la casita (u hospitalito, como también la conocen). Es el aroma a salsa que llega desde la cocina el que da la bienvenida junto con los saludos afectuosos que se multiplican al cruzar la puerta. Y a medida que se avanza, el “¿Querés un mate?”, “¿Algo de tomar?”, “¿Comiste?”, “¡Vení, sentate!”, marcan las diferencias que hacen que este lugar tenga tasas de adherencia superiores al 90% en el tratamiento de TBC de usuarios de paco, que allí pueden hacer el tratamiento directamente observado y los controles médicos necesarios para curarse. A partir de un convenio, recibe apoyo de la Secretaría de Salud de la Nación y su trabajo fue destacado hasta por la Organización Panamericana de la Salud.  

Pertenece a la “Familia Grande del Hogar de Cristo”, una red de centros de inclusión coordinados por un grupo de sacerdotes instalados en asentamientos. La iniciativa fue puesta en marcha en 2008 por el entonces cardenal Jorge Bergoglio, cinco años antes de ser elegido Papa. 

Patricia Figueroa (Patri) cuenta que al principio eran un dolor de cabeza para el hospital, porque les llevaban a los pacientes complicados, hasta que se dieron cuenta de que en realidad son aliados y ahora trabajan en red, en un círculo que se volvió virtuoso.  “Los pacientes muy complicados del hospital, que tienen muchos abandonos (hay chicos con 12/15 abandonos), que son pacientes crónicos, asumidos desde Masantonio, terminan los tratamientos”.

Masantonio empezó a funcionar en 2016 como centro específico para atender a pacientes con enfermedades complejas como TBC y VIH y a sus familias. 

¿Qué los diferencia del sistema de salud formal? El abordaje integral y la “amorosidad” que le ponen, afirma Mariano “Nano” Retamoso. “La función del trabajo es acompañarlos en el cuerpo a cuerpo a los chicos. Es con un abrazo, con una comida, con el contacto y el estar como si fuéramos la familia. Terminamos siendo una familia. El hospital no puede trabajar desde el lado del afecto constantemente y en un tratamiento que dura seis, nueve meses es muy complicado trabajar con chicos que no van a ir todos los días al hospital porque un día pueden estar en consumo, pueden estar deprimidos, presos”, dice. No sólo se atiende la parte médica, si no que también se los ayuda a conseguir soluciones habitacionales, a tramitar documentación, entre otras cuestiones. 

El rol de los acompañantes pares es clave. Buscan a las personas en tratamiento, saben dónde están, cómo hablarles, encuentran las palabras justas para animarlos cuando todo parece perdido. 

Sentada en la mesa del comedor, Mirta Báez ríe rodeada de varios ¿asistentes? ¿socios? ¿acompañantes? En fin, personas. En la casa no hay jerarquías. No hay guardapolvos. Mirta es enfermera y vive ahí. Mientras alguien le pregunta de dónde puede sacar una frazada y otro dónde dejar los pollos, cuenta  que siempre supo que quería trabajar con chicos difíciles, con esos a los que la sociedad les esquiva la mirada. Su tarea excede la atención médica, dice que hace de mamá, de cocinera. Está ahí para lo que sea necesario. Con una sonrisa. 

 

 

Si queres ver la nota origina: https://www.clarin.com/buena-vida/tuberculosis-resiste-prehistoria-cobra-700-vidas-ano-pais_0_F7ADxkR4t.html

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Romina superó su adicción a las drogas y ahora ayuda a otras madres

¿Es difícil ser madre? En nuestro ajetreado día no hay tiempo para plantearnos la pregunta pero merece la pena que lo hagamos hoy. ¿Qué es lo más complicado de llevar para una madre?

La respuesta no es la misma si tenemos una pareja, un trabajo y una familia que nos sostiene a si no tenemos…nada. Y mucho más difícil es si hay algo que nos obstaculiza.

Romina Escalante sabe bien lo que significa no poder ejercer como madre. Ella ha estado una de las peores situaciones que le pueden pasar a una mujer: ser madre y no poder ejercer como tal debido a las adicciones.

Romper las cuerdas interiores que le ataban a la droga no fue fácil. Pero ella lo consiguió, con ayuda lo consiguió.

Hoy, Día de la Madre, merece la pena homenajear a todas esa madres que con tesón han logrado salir de todo tipo de situaciones extremadamente dañinas y disfrutar de una de las mayores regalos que puede tener una mujer, ser madre.

Romina Escalante, a quien todos conoce como “Rucu” es colaboradora del Hogar de Cristo, en las Villas de Buenos Aires. Ella es madre de cuatro hijos, pero no todos han nacido y crecido en las mismas condiciones.

Con ella hemos recordado los peores años de su vida y cómo se produjo su gran cambio en su forma de vivir.

Romina no nació en la villa, pero acabó viviendo en sus calles debido a su adicción a las drogas. En esa situación se quedó embaraza de parejas que también tenían problemas de adicciones.

El Hogar de Cristo, en la villa 21

Romina durante varios años fue al centro barrial del Hogar de Cristo, en la villa 21. Allí la comunidad, capitaneada por los curas villeros, acoge a los drogodependientes. Se acercaba a la comunidad a comer y beber, a burlarse de lo que hacían y a que cuidaran de sus hijos cada vez que se quedaba embarazada.

Pero con el tiempo, “La Rucuca” (que así es conocida Romina Escalante) pasó de ser una persona adicta a las drogas que dejaba a sus hijos a los servicios sociales a alguien que colabora en el Hogar de Cristo.

Ahora ha formado una familia y acoge a un niño cuya madre está en la misma situación en la que ella estabas.

Romina ha estado en Fin de Semana COPE acompañada del padre Eduardo, sacerdote en la villa 31 y que actualmente trabaja en Villa Carcova, codo con codo con el padre Pepe, el rostro público de los villeros en Argentina.

Para leer o escuchar la nota original: https://www.cope.es/programas/fin-de-semana/audios/romina-supero-adiccion-las-drogas-ahora-ayuda-otras-madres-20190505_737896

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Angelelli y los curas villeros, también en la Feria del libro

“Esto nunca se detiene. Muchas gracias por recibir la vida como viene”, se escuchó al promediar la jornada de ayer en el Pabellón Amarillo, de la Feria del Libro. La frase, rapeada en estilo freetyle, provenía de una de las salas y cerraba la presentación de una decena de pequeños libros sobre la experiencia de la Familia Grande Hogar de Cristo, iniciada en 2008 por los curas villeros de Buenos Aires para el acompañamiento de jóvenes que quieren dejar la adicción a las drogas y ahora adoptada por Caritas Argentina y otros organismos con la forma de Centros Barriales.

Quien cantaba era Nicolás Leyton, de 21 años, miembro del Hogar “Jorge Novak”, de la localidad de Don Bosco, uno de los muchos jóvenes que siguieron y aplaudieron las palabras de Pablo Vidal, responsable de la iniciativa; Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires, José María “Pepe” Di Paola, sacerdote en la diócesis de San Martin, coordinador de la Comisión nacional de pastoral de adicciones y drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina y quien dio el puntapié inicial a la experiencia que hoy cuenta con 160 centros barriales en todo el país.

Los libros, publicados por editorial Santa María, “ponen en palabras la vida que se va acompañando”, afirmó Carrara. Son textos breves que reproducen reflexiones, diálogos y encuentros mantenidos en distintos encuentros durante los once años que lleva el programa del Hogar de Cristo, desde su nacimiento en la Villa 21-24, de Barracas.

Según dijo Vidal, esos libros buscan ser herramientas para quienes quieran superar el tema de la droga, un “problema que nos refriega en la cara nuestra impotencia” y que “nos tiene a todos de rodillas, a la Argentina y a toda América” y “nos obliga a encontrar las respuestas charlando unos con otros”.

El padre Pepe, como es conocido Di Paola, señaló que “la transformación de la Iglesia que quiere el papa Francisco se da de alguna manera en el Hogar de Cristo porque estos hogares cambiaron a nuestras parroquias”. Y, también refiriéndose al Papa, pidió “mirar con profundidad” el modelo de Iglesia que Bergoglio está indicando al beatificar, como lo hizo la Iglesia este fin de semana, al obispo Enrique Angelelli junto a un sacerdote, un religioso y un laico. “Se podría haber hecho beato sólo Angelelli, pero el Papa nos puso un modelo de Iglesia que tenemos que tratar de mirar con profundidad. Una Iglesia comprometida donde todos tienen un lugar, una tarea que cumplir, cada uno tiene una misión. El Hogar de Cristo es esta gran familia en la que todos tenemos un lugar para ofrecer la otro lo que Dios puso en uno”.

Para ver nota completa y original ingresa a: https://www.lanacion.com.ar/cultura/angelelli-curas-villeros-tambien-feria-del-libro-nid2243171

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“Hogar de Cristo”, obra del padre Pepe Di Paola, llega a Mar del Plata

La Familia Grande Hogar de Cristo es una red de centros barriales que trabajan en los problemas de adicción en las zonas más vulnerables de todo el país.

El mes pasado la Familia Grande Hogar de Cristo cumplió 11 años de trabajo en todo el país. Lo celebró en Luján, donde se encontraron participantes de las decenas de centros barriales que se encuentran distribuidos en 13 provincias. Referentes de Mar del Plata participaron del encuentro, trayendo una buena noticia: un Hogar de Cristo también está dando sus primeros pasos en la ciudad.

La problemática del consumo de sustancias es una dura realidad que atraviesa a la sociedad completa. Sin embargo, se hace particularmente difícil en las zonas más vulnerables. En los barrios, en las villas, en las cárceles. La falta de recursos no es solo material. A veces también falta alguien a quien recurrir, una persona a la que preguntarle las dudas, o alguien con quien hablar. Para todo eso, además de para trabajar en la recuperación, están los Hogar de Cristo.

Es feo estar solo

Un Jueves Santo del 2008 el entonces Cardenal Bergoglio se acercó a la Villa 21.24 a lavarle los pies a los jóvenes que estaban trabajando en su recuperación de las drogas, dejando inaugurado el primer Hogar de Cristo. El Padre Carlos “Charly” Olivero, que trabaja en la villa desde el 2002, se ríe al recordar que no pudo conseguir 12 jóvenes para esa Misa. “Iba a ir el Obispo, la tele, les tenían que lavar los pies… Recorrí todo el barrio y solo conseguí siete, seis varones y una chica. Ahora que es Papa a todos les hubiera gustado estar”, bromea.

En la villa 21.24, ubicada al sur de la Ciudad de Buenos Aires, viven 80 mil personas en 60 hectáreas. Las realidades son diversas, pero están atravesadas por algunas problemáticas comunes; la droga es una. También es una realidad el hambre, la pérdida y la soledad. No muchos se preocupan por lo que le pasa a los pobres. “Uno lo vivió en carne propia, yo no me olvido de donde vengo. Yo también estuve en la calle, yo también estuve detenido, y es feo estar solo”, relata uno de los voluntarios de la Villa 21. Está vestido de payaso mientras cuenta su historia: está participando como animador en los festejos por los 11 años de Hogar de Cristo.

Él llegó al hogar acompañando a su hermano. Había estado detenido en reiteradas ocasiones desde los 14 años, tenía problemas de consumo, vivía en la casa de su padre. Acercarse junto a su hermano le permitió encontrar un lugar donde participar y salir adelante él mismo. “Yo no fui a buscar ayuda, y en el transcurso de los días mientras lo acompañaba a él me encontré con una familia muy linda, encontré afecto, amor, amigos, y hasta un hijo que hoy tengo”, relata. Ahora que su vida está más equilibrada, ayuda a otros: es referente para los jóvenes que están privados de su libertad. “Voy a Ezeiza, Devoto, Carlos Paz. Los vamos acompañando a la Casita Libertad, los acompaño al juzgado, a la defensoría, a hacerse el DNI… Cuerpo a cuerpo como dice el padre Charly”.

Aceptar la vida como viene

“Aceptar la vida como viene significa que estamos acostumbrados a una sociedad con formularios, condiciones, y nosotros tratamos de eliminar todo ese tipo de cosas que impiden que la persona se acerque así como está, con lo problemática de su vida. Lo abrazamos, le decimos que lo queremos, y que también tiene mucho para dar” resume el Padre Pepe Di Paola, fundador y presidente de Hogar de Cristo. Ese es el verdadero espíritu de esta “Familia Grande”. “No se puede encajar la vida de las personas dentro de las estructuras, sino que hay que aceptarla tal como llega. Esa es la Iglesia que Jesús fundó, la Iglesia del Pueblo”.

En esa idea, todos son aceptados con lo que pueden dar. Para participar de la propuesta no hace falta ser profesional, ni cumplir ninguna condición, más que tener ganas de colaborar con otros. “A todas las personas que se van a acercando los invitamos a hacer lo que más les gusta, porque eso es lo que le va a dar la perseverancia en el tiempo”, asegura Alejandro, miembro de uno de los Hogares de Cristo de Entre Ríos. Llegó en el 2015 con problemas de adicciones a través de La Noche de la Caridad. Empezó a colaborar porque le encanta cocinar. Eso, poco a poco, lo fue ayudando en su recuperación. “El hogar para mí fue toda una experiencia, porque vivía lo que ya había vivido en mi infancia, porque yo era uno de los chicos que iba a buscar la comida al colegio cuando entregaban. Y eso me fue atrapando. Y también invitar a la persona y decir que todos tenemos algo para hacer y es muy importante que cada uno haga lo que más le gusta. Yo estuve un año y medio coordinando la Noche de la Caridad, porque a mí me encantaba cocinar, y eso fue lo que me hizo seguir”, relata.

“A veces hasta acercarse a tomar un mate nos hace muy bien a nosotros, que tenemos la necesidad de compartir , de hablar, de que alguien nos dé un abrazo, que nos contengan de alguna manera. Todos tienen algo que aportar”, concluye Alejandro.

Para saber más sobre Hogar de Cristo, es posible hacerlo a través de su página web: hogardecristo.org.ar .

“10 mil Sonrisas”

El próximo domingo se llevará a cabo la primera edición de las “10.000 Sonrisas en Aquarium” y FUNDAMI (Fundación Hospital Materno Infantil) fue la institución elegida para donar todo lo recaudado en entradas. Dicho parque de la zona del Faro abrirá sus puertas a un precio solidario, de 200 pesos, para que todos los que se puedan sumar a esta importante causa concurran y disfrute de un día de familia. Podrán ver las 3 exhibiciones principales (delfines, lobos y aves), la película de nuestro Centro de Rescate y realizar el recorrido por las 9 hectáreas del parque visitando los recintos de aves, lémures, nutrias, tortugas, pingüinos, peces y tiburones. Las entradas se podrán comprar de forma anticipada en página web www.aquarium.com.ar o el mismo día en la boletería del parque. Todo lo recaudado en entradas será donado a FUNDAMI. El parque estará abierto de 10 a 18, y se permitirá ingresar hasta las 16.

Para ver nota original: https://www.lacapitalmdp.com/hogar-de-cristo-obra-del-padre-pepe-di-paola-llega-a-mar-del-plata/

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Integrantes de Emaús y del Hogar de Cristo representaron a Bariloche en Encuentro Cultural en Luján

Los muchachos de Emaús fueron a Buenos Aires invitados a un encuentro en Luján, donde se reunieron aproximadamente 2.000 personas de organizaciones que tratan las mismas temáticas. Los acompañaron 16 jóvenes del Hogar de Cristo del barrio El Frutillar.

Rueda de mate de por medio con El Cordillerano, Jorge Linquiman comentó que “es un festejo que se hizo porque el Hogar de Cristo cumplió once años y tiene aproximadamente 90 organizaciones en todo el país”.

Muchas trabajan con el tema de las adicciones o de personas en situación de calle, apuntando más a jóvenes y chicos. “Corazón y Arte, Luján 2019” figura en las remeras que se trajeron de regalo y que estaban usando al momento de la entrevista.

Fue un encuentro de participación y representación de aquellas cuestiones artísticas que desarrollan en cada sede, “por eso se priorizó que viajara el grupo de la Murga de Emaús, los voluntarios y operadores que los acompañan siempre” dijo.

Los muchachos que nos representaron fueron Carlos Almonacid, Enrique Huinchaleo, Gustavo Ruiz Musko, Miguel Ángel Turra, José Antonio Meliman, Pedro Álvarez, Juan Carlos Llaytuqueo, Avelino La Rosa, Julio Flores y Carlos Oñate. De los voluntarios el grupo estuvo compuesto por Rodrigo Rapela, Agustina Liempe, Sara Raiman, Claudia Lemunao, María Rojas y Débora Flores. Guadalupe Vieiro, Fernanda Caballaro, Natalia Jalil, Agustín Insúa, Sergio Lissi, Matilde Almeira y Leonardo Claps. Del personal que depende del municipio, participaron Linquiman, María Pía Flores y Gerardo Orosco.

Por parte de las Usinas Culturales los acompañaron los artistas Carlos Casalla y Juanjo Miraglia.

“Tenían media hora establecida para la actuación sobre el escenario, pero llevaban cuarenta minutos y no los dejaban bajar pidiéndoles más temas”.

Fueron un viernes y regresaron el lunes siguiente, todos los pasajes, en avión, fueron cubiertos, con la invitación. “También llevamos trabajos del taller de Pintura para mostrar, cuadros y otras cosas que hacen los muchachos en el hogar”.

Es la segunda vez que realizan este viaje y la experiencia les va enseñando que deben ir preparándose para próximos encuentros.

Carlos Almonacid quiso arrancar con su relato, “estoy muy contento porque vivimos cosas que nunca imaginamos y una vez más, lo pudimos lograr, fue un espectáculo impresionante, participamos y creo que lo hicimos bien porque el público quedó contento”.

“Es la primera vez que actuamos para tanta gente, lloré de la emoción porque nunca había subido a un escenario tan grande, los hicimos bailar”, dijo Pedro.

“Algo muy lindo fue cuando se sumaron los chicos que habían viajado con nosotros del Hogar de Cristo, haciendo malabares”, contaron. Además, la murga hizo la base para la actuación de otros jóvenes del norte del país.

La mayoría de los muchachos había estado en Buenos Aires el año pasado, para otros fue una experiencia nueva. “Uno aprende mucho conociendo lugares y gente” resaltó Pedro. La convivencia durante el viaje fue maravillosa, “la base es estar unidos, llevarnos bien y dejar el mal humor de lado” afirmó José Antonio.

Daniel, uno de los jóvenes del Hogar de Cristo, detalló al respecto “no conocía Buenos Aires, está bueno, una de las noches estuvieron haciendo una batalla de free style y eso me gustó mucho”. Comentó que le gusta mucho todo lo que sea compartir, porque en las charlas de viajes o simples caminatas, se sigue aprendiendo.

Hubo una convivencia con los pibes que quedaron sorprendidos, “los chicos se portaron muy bien con nosotros, fueron muy generosos y realmente la pasamos bien” dijo uno de los muchachos de Emaús.

Por los momentos compartidos con gente de otros lugares del país, Daniel aseguró que está muy difícil en todas partes y que por eso es importante salir adelante.

“Esta organización tiene continuidad con un par de encuentros más a lo largo de este año y en 2020 se repetirá la experiencia” aseguró Linquiman.

Ellos presentaron en el escenario una canción escrita por Gustavo Musko, Somos Emaús Bariloche. Compañía, unión, melancolía, son tres palabras que hablamos a veces en grupo, las cosas que hemos vivido. No Somos un Montón de Hojas Caídas, Laberinto de Emociones, Cantando Cosas Humildes -el pasado y la locura que trae cada uno-, Humanidad Incandescente, Ardiente Llama de Amor. Palabras y sentimientos del escritor de Emaús, que se convierten en un sentimiento general de los muchachos. Casalla y Miraglia les pusieron música a las palabras y así se convirtió en el Himno del Hogar.

La Murga de Emaús, cuando comenzó hace algunos años, era solo un momento de hacer música y distraerse, poco a poco fue tomando más fuerza y luego en base a presentaciones y dedicación, adquirió la forma actual, algo que los llena de orgullo. “Carlitos nos acompaña hace cuatro años y ese profesionalismo se va notando” resaltó Linquiman.

Para leer nota original: https://www.elcordillerano.com.ar/noticias/2019/03/20/76902-integrantes-de-emaus-y-del-hogar-de-cristo-representaron-a-bariloche-en-encuentro-cultural-en-lujan

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Comunicarnos N°171 MARZO/ABRIL 2019

Una sola Familia… la familia grande de la humanidad. Necesitamos pasar de la cultura de la voracidad y del descarte, a la cultura del cuidado, la fraternidad y la hospitalidad.

No te pierdas la Nota que nos hicieron (pág. 20): https://issuu.com/comunicarnos5/docs/revistamarzo2019

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Infancia en riesgo: el consumo de drogas en chicos tiene en vilo al pueblo wichi

Viven en extrema marginalidad y muchos son adictos a la nafta o el paco antes de los 10 años; comunidades de Formosa se unieron para buscar una solución, sacarlos de la calle y ofrecerles un futuro

INGENIERO JUÁREZ.- Esteban es un chico wichi de 15 años que esconde su mirada perdida debajo de una gorra y exhala un fuerte olor a pegamento. “Empecé a consumir a los 7, pasta base, nafta, alcohol, lo que fuera. La droga me destruyó y me gustaría dejarla, pero no le gano, me dejó así”, dice, y con el gesto de sus manos busca abarcar su cuerpo flaco y desgarbado.

Fue perdiendo todo, incluso su identidad. En algunos barrios lo conocen como Cristian; en otros, como Chingolo. Nació en Chaco y se crio a los tumbos, en la marginalidad absoluta. Las adicciones lo alejaron de la escuela y lo acercaron al delito. Hoy vive en una de las comunidades wichis que conforman la periferia de Ingeniero Juárez, una localidad del oeste de Formosa que, según cifras municipales, tiene unos 19.000 habitantes, de los cuales 5000 pertenecen a pueblos originarios.

La historia de Esteban refleja la dura realidad que atraviesan cientos de niños y adolescentes aborígenes no solo de esa provincia, sino también de distintos puntos del país. Durante tres días,LA NACION recorrió el extremo oeste formoseño y conversó con referentes de media docena de comunidades, que coincidieron en que cada vez una mayor cantidad de chicos y a edades cada vez más tempranas -incluso desde los 8 años- se pierden en las adicciones.

Nafta, pegamento, pasta base, marihuana y alcohol etílico (a veces rebajado con agua o azúcar) son la cara más oscura de un drama desgarrador. Porque según los líderes wichis la droga trajo de la mano el delito y la violencia; porque no se cansan de asegurar que la zona está liberada a la venta; porque no saben cómo dar respuesta a un problemática que los excede y que hasta no hace mucho tiempo les resultaba ajena; porque sus jóvenes no tienen oportunidades ni proyectos de futuro.

Al caer la tarde, es común ver a chicos consumiendo en Juárez
Al caer la tarde, es común ver a chicos consumiendo en Juárez Crédito: Javier Corbalán

Con ese panorama se encontró el sacerdote de la orden de los pasionistas Juan María “Juani” Rosasco (56) cuando llegó a Juárez desde Buenos Aires, hace cuatro años. “El día que estaba viniendo, en la ruta, escuchaba las noticias de enfrentamientos violentos entre jóvenes wichis y la policía -recuerda Juani-. Era pleno año electoral y esta es una sociedad muy politizada. Cuando nos pusimos a trabajar nos dimos cuenta de que había una utilización de los jóvenes, con reparto de droga, por parte de los políticos”.

La tensión se respiraba en el aire. “Organizamos varias asambleas con miembros de la población wichi y toba. La gran preocupación eran las adicciones, que se habían traducido en una violencia que hasta entonces no había habido en el pueblo. Todos querían hacer algo, pero no sabían qué y pedían ayuda”, cuenta Juani.

Así nació el Centro Barrial Enrique Angelelli, que abrió sus puertas a mediados de 2017 y que el sacerdote describe como una casa de acogida, una alternativa al vacío que busca ganarle horas a la calle. “No todos los chicos que vienen consumen, pero sí están en riesgo: es, sobre todo, un espacio de prevención. Acá encuentran una familia, en la que se los recibe con amor, pueden jugar, hacer deporte, tienen alguien que los escucha y se preocupa por ellos”, detalla Juani.

Funciona de martes a viernes, de 15.30 a 19.30, y asisten unos 50 niños y jóvenes por día, que llegan desde los asentamientos wichis más cercanos (los barrios Obrero, Curtiembre, Alberdi y Belgrano). Los recibe un equipo interdisciplinario e intercultural de criollos y wichis.

Pero esa es solo una de las patas de una iniciativa integral y ambiciosa que incluye además becas para universitarios; un espacio deportivo gestionado por la comunidad rural de Lote 8, del que participan 120 chicos, y la murga Elé (loro, en wichi) en Las Lomitas, que integran 70 jóvenes y donde se trabaja en conjunto con la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo (APCD).

Es una tarde polvorienta de martes en que la térmica supera los 40 grados. Tímido, indeciso y arrastrando los pies, Esteban entra por primera vez al centro Angelelli. La escena lo conmueve: desde que le pregunten su nombre, lo inviten a sentarse y a tomar un tereré helado hasta ver a chicos de todas las edades que juegan al metegol o al jenga, dibujan, disputan un picadito y bailan el pin pin, la música tradicional de los carnavales de las Yungas.

“Desde que llegué, me dieron algo hermoso que nunca nadie me dio”, confiesa Esteban, refiriéndose a la contención del equipo del centro. Tras una pausa, agrega: “Sueño con dejar de ser lo que soy ahora”.

El centro -que funciona gracias un convenio con la Sedronar, con el que también se sustentan parte de los otros proyectos de prevención- integra la Familia Grande del Hogar de Cristo, una federación de 150 centros barriales en todo el país. Todos tienen como finalidad dar una respuesta integral a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad social o consumo de drogas, poniendo en primer lugar a la persona, con un abordaje artesanal, “cuerpo a cuerpo”.

“Trabajamos con una espiritualidad o identidad común, que empezó con el padre Pepe Di Paola, cuando el papa Francisco, en ese entonces cardenal Bergoglio, le dijo: ?Ustedes tienen que recibir la vida como viene y empezar desde ahí'”, relata Juani.

Juani Rosasco juega con un grupo de niños wichis
Juani Rosasco juega con un grupo de niños wichis Crédito: Javier Corbalán

En la cocina del centro, Antonia prepara la merienda: mate cocido y pan con picadillo. Para muchos, será la última comida del día. En el patio, Daniela Ayala, que es instructora de educación física, baila zumba con las adolescentes. También están las maestras de grado Estela Romero y Ebelia Rojas, que dibujan con los más chiquitos, y Karen Sánchez, que es psicóloga.

Raúl Toribio es el coordinador del centro. Wichi, nacido y criado en Juárez, cuenta que, dado el desconocimiento que tienen sobre la problemática de las drogas, las familias wichis (la mayoría se sustentan de pensiones, changas o empleos municipales) se encuentran en jaque.

“Primero empezaron consumiendo los adolescentes, pero hoy vemos chiquitos con nafta, porque destapando la moto de sus padres ya la tienen a mano. Muchos están en la calle y son las primeras víctimas, un blanco muy fácil”, sostiene.

A la vuelta de la esquina

La llegada del asfalto a Juárez hace algo más de una década; la migración del monte a la ciudad, la pérdida de sus tierras y el choque cultural; la situación de extrema vulnerabilidad en que vive el pueblo wichi, y la falta de alternativas son algunos factores que los referentes enumeran al hablar de la explosión de las adicciones en los últimos años.

“Estamos muy cerca de la frontera con Paraguay y Bolivia y las drogas acá circulan con total facilidad” es una de las afirmaciones que repite toda la comunidad. Ana Cravero, que integra el Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen de la diócesis de Formosa, reflexiona: “Juárez antes era un lugar de paso de la droga, hasta que se empezó a convertir en uno de consumo de un modo muy acelerado. Conviene que los chicos consuman para vender, y después están los propios chicos que vendiendo se hacen una platita”.

En ese sentido, Juani agrega: “El pueblo wichi tuvo siempre problemas con el alcohol, pero con la llegada del asfalto empezaron a llegar otras cosas, haciendo que la droga sea un producto de muy fácil acceso en las esquinas. Se fue metiendo tanto en las familias que hoy la gran mayoría tienen al menos un miembro afectado por la adicción”.

Un primer recorrido por las calles de tierra del barrio Obrero, donde viven unas 300 familias en ranchos de adobe y casas muy precarias, basta para toparse de frente con esa realidad. Allí, cerca del sector que se conoce como barrio Alberdi o Laguna, a las 19, se ven grupos de adolescentes fumando pasta base, aspirando nafta o pegamento.

Para el equipo del centro, el suyo es un trabajo de hormiga. “Nos costó mucho generar un vínculo con los chicos”, asegura la psicóloga Karen Sánchez. “Este lugar vino a tapar un bache importante, porque más allá de campeonatos de fútbol o alguna actividad que organiza la muni o las escuelas, no hay espacios de recreación y contención sostenidos en el tiempo”, subraya.

Para la psicóloga, los resultados de este año y medio de trabajo están a la vista. “Vemos un cambio de conducta. Antes los chicos venían muy agresivos, no hablaban y por ahí explotaban en un acto violento. Hoy vienen con otras caras, otros estados de ánimo, nos cuentan lo que les pasa y eso nos muestra que algo está pasando para bien”, detalla Karen.

Juani nunca está quieto. En su camioneta visita casi a diario alguna de las 25 comunidades de pueblos originarios de la zona. Sus proyectos a futuro son grandes: junto a los jóvenes de Tres Pozos y Lote 27, quieren desarrollar un lugar de recuperación “para aquellos que están más complicados” en las tierras ancestrales wichis de El Pajarito, junto al río Bermejo.

“Por ahora, hacemos campamentos en el lugar, pero la idea es que allí haya un grupo de forma estable que reciba a quienes busquen una salida a las adicciones. Que sea un espacio de contención, sanación, pertenencia y vida sana. Ese es nuestro sueño a largo plazo”, concluye el párroco.

El reclamo de una solución unió a los líderes comunitarios

Todos coinciden en que es una de las problemáticas más graves y urgentes; juntos, anhelan encontrar respuestas

Saravia, Moreno, Zulema y Cano, en APCD
Saravia, Moreno, Zulema y Cano, en APCD Crédito: Javier Corbalán

La problemática de las adicciones no es exclusiva de las comunidades wichis que conforman la periferia de las localidades más grandes del oeste de Formosa, como Ingeniero Juárez y Las Lomitas, sino que también afecta, aunque en menor medida, a las poblaciones rurales del monte.

Un ejemplo es el de Teniente General Fraga, a 30 kilómetros de Juárez, donde hay 20 familias. Carlos Méndez (34) es el referente de la comunidad. De sus cuatro hijos, el mayor, de 14, tiene problemas de consumo.

“Acá, en la provincia, las drogas están en todos lados: los chicos me cuentan que llegan hasta las escuelas. Para nosotros es muy triste, porque como pueblos originarios conocíamos el alcohol, pero no las drogas, eso era algo de los ricos, de los criollos”, cuenta Carlos, y continúa: “Hoy estamos sufriendo mucho por esto. Todos sabemos que la droga viene de afuera y no sale de las comunidades, como a veces se dice en los medios. Entra de noche y se reparte como caramelos. Después se persigue a los originarios porque se drogan y son violentos, pero nunca se habla de quienes la venden”.

Los líderes consultados coinciden con ese diagnóstico. En Las Lomitas, a 150 kilómetros de Juárez y en cuyos márgenes hay una decena de comunidades originarias, está la sede de la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo (APCD), que lleva 31 años de trabajo en la zona.

Allí se reúnen para conversar con LA NACION Silverio Moreno, presidente de la asociación civil de La Pantalla ?varias comunidades se organizan de esa manera?, donde viven 150 familias, junto a Gabriel Saravia, un joven de 27 años, y Mario (ese no es su nombre real), otro referente que prefiere resguardar su identidad; Rosa Zulema, de Pampa del 20 (23 familias); Amílcar Cano, de Lote 47 (100 familias); y Alejandro Ramírez, agente sanitario de Tres Pozos (93 familias).

Pocos recursos

Silverio y Amílcar afirman que, en sus comunidades, la mitad de los jóvenes están en consumo, y que ya murieron algunos chicos por esa problemática. Coinciden en que los adolescentes “pierden la esperanza en la educación”, porque terminan la escuela y no consiguen trabajo. Tampoco tienen recursos para capacitarse en oficios.

“Las drogas son un problema nuevo para nosotros. Se empezó con la inhalación de la nafta y el pegamento, y después llegaron el faso y la pasta base”, dice Mario, y sigue: “El problema también está en los comercios, porque nuestros hijos compran y mezclan pastillas de venta libre en la farmacia. Buscamos que se deje de vender en las ferreterías Poxiran, pero ya renunciamos: nadie controla”.

A todos les duele que en sus comunidades no haya ofertas de talleres y actividades recreativas para los jóvenes. “Están todo el día sin hacer nada, y ahí viene el pensamiento de las cosas malas”, sostiene Mario.

Frente a esa realidad, Gustavo Núñez, referente del área joven de APCD, subraya que el objetivo es fortalecer, a través del arte y con un abanico de propuestas como la murga Elé, la autoestima de los jóvenes. “Su marginalidad es doble: por ser pobres y adictos, y por pertenecer a una cultura que la gente de ?la otra sociedad’ no entiende o no quiere entender”, describe.

La prevención, mediante actividades que atraigan a los jóvenes, es uno de los ejes de APCD. “El trabajo con los wichis es de corazón a corazón. Cuando ves que un chico de la murga se siente útil y reconocido, sentís que todo vale la pena. Festejamos cada pequeño triunfo, que es que un niño o joven pase un día alejado de las drogas y contento”, cuenta Gustavo.

Buscan cambiar la realidad a través del estudio

Con becas, ayudan a que más jóvenes wichis accedan a la universidad´

Crédito: Javier Corbalán

En 2006 e invitados por el Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen de la diócesis de Formosa (Endepa), varios dirigentes de comunidades originarias asistieron a un encuentro con el entonces cardenal Jorge Bergoglio, a quien le pidieron apoyo para que los jóvenes wichis pudiesen ir a la universidad. “Plantearon que necesitaban becas para sus hijos. Había tres jóvenes que ya estaban haciendo una carrera con mucho sacrificio: uno vivía en el lavadero de una terraza. Hoy es licenciado en matemáticas y está haciendo el doctorado”, cuenta el sacerdote Juani Rosasco.

El pedido no era solo de apoyo económico, sino también de contención y acompañamiento en el recorrido de la vida universitaria. Así surgieron las becas para estudiantes, que se sostienen gracias a donaciones. Estas les permiten a los jóvenes wichis poder pagar los alquileres en la ciudad de Formosa, a donde asisten a universidades públicas, así como otros gastos de sus estudios.

Allí, además, cuentan con una sede con computadoras y acceso a internet, y asisten a distintos talleres y capacitaciones semanales.

Hasta el momento, las becas beneficiaron a más de 100 jóvenes, 15 de los cuales ya se recibieron. “Cada beca es de 5000 pesos por mes, pero los donantes, a quienes los estudiantes llaman ?los solidarios’, ponen lo que pueden”, explica Juani.

Actualmente, tienen 23 estudiantes becados. “Nos está faltando cubrir 25 becas más, que es la demanda que tenemos en lista de espera, y no estamos pudiendo satisfacer”, sostiene el sacerdote, quien aclara que todas las donaciones, cualquiera que sea el monto, marcan una diferencia.

“Con el equipo siempre decimos que cada estudiante universitario nuevo es un chico menos que cae en la droga”, subraya Juani.

Cómo ayudar

Para colaborar con las becas de los estudiantes wichis o con alguno de los otros proyectos de prevención de adicciones que realiza el centro barrial Enrique Angelelli, comunicarse con Juani Rosasco escribiendo a juanicp@parroquiasantacruz.org.ar

Para ver Nota original del Diario La Nación: https://www.lanacion.com.ar/2225244-sin-titulo

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COMUNICADO CAIPPA – Los derechos de nuestros pibes y pibas son y serán siempre nuestro único interés.

Las organizaciones sociales y eclesiales reunidas en el CAIPPA, repudiamos rotundamente las luchas internas y de poder entre los funcionarios de la SEDRONAR.

Dicha insostenible situación nos obliga a escribir este comunicado, que tiene el objetivo de ratificar que no vamos a formar parte de sus operaciones ni nos interesan sus diferencias políticas. La lucha por la vida, la inclusión y los derechos de nuestros pibes y pibas son y serán siempre nuestro único interés.

Lamentamos profundamente que en este contexto de emergencia que estamos viviendo, al cual se le suma el agravante de un presupuesto que es insuficiente y las demoras en los pagos al único programa que trabaja en el territorio (CAAC), dichos funcionarios de la SEDRONAR estén ocupados en este tipo de mezquindades.

Mientras tanto, en nuestros barrios las pibas y los pibes se nos siguen muriendo por la constante falta de seriedad y compromiso político en el desarrollo y profundización de políticas públicas.

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Discurso del Papa Francisco en la Vigilia con los jóvenes de la JMJ Panamá 2019

El Papa Francisco preside la Vigilia con cientos de miles de jóvenes de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Panamá 2019 en el Campo San Juan Pablo II – Metro Park.

A continuación, el texto completo del discurso del Santo Padre:

Queridos jóvenes, ¡buenas tardes!

Vimos este hermoso espectáculo sobre el Árbol de la Vida que nos muestra cómo la vida que Jesús nos regala es una historia de amor, una historia de vida que quiere mezclarse con la nuestra y echar raíces en la tierra de cada uno. Esa vida no es una salvación colgada “en la nube” esperando ser descargada, ni una “aplicación” nueva a descubrir o un ejercicio mental fruto de técnicas de autosuperación. Tampoco la vida que Dios nos ofrece es un “tutorial” con el que aprender la última novedad. La salvación que Dios nos regala es una invitación a ser parte de una historia de amor que se entreteje con nuestras historias; que vive y quiere nacer entre nosotros para que demos fruto allí donde estemos, como estemos y con quien estemos. Allí viene el Señor a plantar y a plantarse; es el primero en decir “sí” a nuestra vida, El siempre va primero, es el primero a decir sí nuestra historia, y quiere que también digamos “sí” junto a Él. Él siempre nos primerea.

Así sorprendió a María y la invitó a formar parte de esta historia de amor. Sin lugar a dudas la joven de Nazaret no salía en las “redes sociales” de la época, Ella no era una “influencer”, pero sin quererlo ni buscarlo se volvió la mujer que más influenció en la historia.

Le podemos decir con confianza de hijos: María, la “influencer” de Dios. Con pocas palabras se animó a decir “sí” y a confiar en el amor, a confiar en las promesas de Dios, que es la única fuerza capaz de renovar, de hacer nuevas todas las cosas. Y todos nosotros hoy tenemos algo que hacer nuevo adentro, hoy tenemos que dejar que Dios renueve algo en mi corazón Pensemos un poquito: ¿Qué quiero yo que Dios renueve en mi corazón?

Siempre llama la atención la fuerza del “sí” de María, joven, de ese «hágase» que le dijo al ángel. Fue una cosa distinta a una aceptación pasiva o resignada, fue algo distinto a un “sí” como diciendo: bueno, vamos a probar a ver qué pasa. Fue algo más, algo distinto. María no conocía esa expresión, era decidida, supo de qué se trataba y dijo sí.

Fue algo más, algo distinto, fue el “sí” de quién quiere comprometerse y arriesgar, de quien quiere apostarlo todo, sin más seguridad que la certeza de saber que era portadora de una promesa. Le pregunto a cada uno de ustedes, ¿se sienten portadores de una promesa? ¿Qué promesa tengo en el corazón para llevar adelante?

María sin dudas tendría una misión muy difícil, pero las dificultades no eran una razón para decir “no”. Seguro que tendría complicaciones, pero no serían las mismas complicaciones que se producen cuando la cobardía nos paraliza por no tener todo claro o asegurado de antemano. María no compró un seguro de vida, María se jugó y por eso es fuerte, por eso es una influencer, es la influencer de Dios.

El “sí” y las ganas de servir fueron más fuertes que las dudas y las dificultades.

Esta tarde también escuchamos cómo el “sí” de María hace eco y se multiplica de generación en generación. Muchos jóvenes a ejemplo de María arriesgan y apuestan guiados por una promesa. Gracias Erika y Rogelio por el testimonio que nos han regalado. Fueron valientes estos, merecen un aplauso.

Compartieron sus temores, dificultades y todo el riesgo vivido ante el nacimiento de Inés. En un momento dijeron: «A los padres, por diversas circunstancias, nos cuesta aceptar la llegada de un bebé con alguna enfermedad o discapacidad», eso es cierto, es comprensible. Pero lo sorprendente fue cuando agregaron: «al nacer nuestra hija decidimos amarla con todo nuestro corazón». Ante su llegada, frente a todos los anuncios y dificultades que aparecían, tomaron una decisión y dijeron como María «hágase», decidieron amarla. Frente a la vida de vuestra hija frágil, indefensa y necesitada la respuesta de ustedes, Erika y Rogelio, fue “sí” y ahí tenemos a Inés. ¡Ustedes se animaron a creer que el mundo no es solo para los fuertes! ¡Gracias!

Decir “sí” al Señor, es animarse a abrazar la vida como viene con toda su fragilidad y pequeñez y hasta muchas veces con todas sus contradicciones e insignificancias con el mismo amor con el que nos hablaron Erika y Rogelio. Asumir la vida como viene. Es abrazar nuestra patria, nuestras familias, nuestros amigos tal como son, también con sus fragilidades y pequeñeces. Abrazar la vida se manifiesta también cuando damos la bienvenida a todo lo que no es perfecto, a todo lo que no es puro ni destilado, pero por eso no es menos digno de amor. ¿Acaso alguien por ser discapacitado o frágil no es digno de amor? Les pregunto, ¿un discapacitado, una persona frágil es digna de amor? Sí. Entendieron.

Otra pregunta, a ver cómo responden: ¿Alguien por ser extranjero, por haberse equivocado, por estar enfermo o en una prisión no es digno de amor? Y así lo hizo Jesús: abrazó al leproso, al ciego y al paralítico, abrazó al fariseo y al pecador. Abrazó al ladrón en la cruz e incluso abrazó y perdonó a quienes lo estaban crucificando.

¿Por qué? Porque solo lo que se ama puede ser salvado. Vos no podes salvar una persona, vos no podes salvar una situación si no la amás. Solo lo que se ama puede ser salvado. ¿Lo repetimos? Solo lo que se ama puede ser salvado.

Por eso nosotros podemos ser salvados por Jesús, porque nos ama. Podemos hacerle las mil y una, pero nos ama, y nos salva, porque solo lo que se ama puede ser salvado. Solo lo que se abraza puede ser transformado.

El amor del Señor es más grande que todas nuestras contradicciones, fragilidades y pequeñeces, pero es precisamente a través de nuestras contradicciones, fragilidades y pequeñeces, como Él quiere escribir esta historia de amor. Abrazó al hijo pródigo, abrazó a Pedro después de sus negaciones y nos abraza siempre, siempre, después de nuestras caídas ayudándonos a levantarnos y ponernos de pie. Porque la verdadera caída, atención a esto, la verdadera caída, la que es capaz de arruinarnos la vida es la de permanecer en el piso y no dejarse ayudar.

Hay un canto alpino muy lindo que van cantando mientras suben la montaña: en el arte de ascender la victoria no está en no caer, sino en no permanecer caído. no permanecer caído. La mano para que te alcen. No permanecer caído.

¡El primer paso es no tener miedo de recibir la vida como viene, no tener miedo de abrazar la vida, como es. Ese es el árbol de la vida que hemos visto hoy.

Gracias Alfredo por tu testimonio y la valentía de compartirlo con todos nosotros. Me impresionó mucho cuando decías: «comencé a trabajar en la construcción hasta que se terminó dicho proyecto. Sin empleo las cosas tomaron otro color: sin colegio, sin ocupación y sin trabajo». Lo resumo en los cuatro “sin” que dejaron nuestra vida sin raíces y se seca: sin trabajo, sin educación, sin comunidad y sin familia. Es decir, vida sin raíces. Estos cuatro “sin”, matan.

Es imposible que alguien crezca si no tiene raíces fuertes que ayuden a estar bien sostenido y agarrado a la tierra. Es fácil “volarse” cuando no hay de dónde agarrarse, de dónde sujetarse. Esta es una pregunta que los mayores estamos obligados a hacernos, los mayores que estamos aquí, es más, es una pregunta que ustedes tendrán que hacernos y tendremos el deber de respondérsela: ¿Qué raíces les estamos dando?, ¿qué cimientos para construirse como personas les facilitamos? Qué fácil resulta criticar a los jóvenes y pasar el tiempo murmurando si les privamos de oportunidades laborales, educativas y comunitarias desde dónde agarrarse y soñar el futuro. Sin educación es difícil soñar futuro, sin trabajo es muy difícil soñar futuro, sin familia y sin comunidad es casi imposible soñar futuro. Porque soñar el futuro es aprender a responder no solo para qué vivo, sino para quién vivo, para quién vale la pena gastar mi vida. y eso lo tenemos que facilitar nosotros los mayores dándoles trabajo, educación, comunidad, oportunidades

Como nos decía Alfredo, cuando uno se descuelga y queda sin trabajo, sin educación, sin comunidad y sin familia, al final del día nos sentimos vacíos y terminamos llenando ese vacío con cualquier cosa, con cualquier verdura. Porque ya no sabemos para quién vivir, luchar y amar.

A los mayores que están aquí y a los que nos están viendo, les pregunto: ¿Qué haces vos para generar futuro en los jóvenes de hoy?, ¿sos capaz de luchar para que tengan educación, para que tengan trabajo, para que tengan familia, para que tengan comunidad? Cada uno de los grandes respondámonos en el corazón.

Recuerdo una vez, charlando con unos jóvenes que uno me pregunta: “¿Por qué hoy muchos jóvenes no se preguntan sobre si Dios existe o les cuesta creer en Él y les falta tanto compromiso con la vida?” Les contesté: “Y ustedes, ¿qué piensan sobre esto?” Entre las respuestas que surgieron en la conversación me acuerdo de una que me tocó el corazón y tiene que ver con la experiencia que Alfredo compartía: “Padre, es que muchos de los jóvenes sienten que poco a poco dejaron de existir para otros, se sienten muchas veces invisibles”. Muchos jóvenes sienten que dejaron de existir para otros, para la familia, para la sociedad, para la comunidad, y entonces muchas veces se sienten invisibles.

Es la cultura del abandono y de la falta de consideración. No digo todos, pero muchos sienten que no tienen mucho o nada para aportar porque no cuentan con espacios reales desde dónde sentirse convocados. ¿Cómo van a pensar que Dios existe si ellos, estos jóvenes, hace tiempo que dejaron de existir para sus hermanos y para la sociedad? Así los estamos empujando a no mirar el futuro y a caer en las garras de las drogas, de cualquier cosa que los destruya. Podemos preguntarnos: ¿Qué hago yo con los jóvenes que veo?, ¿los critico o no me interesa?, ¿los ayudo o no me interesa? ¿Es verdad que para mi dejaron de existir hace tiempo?

Lo sabemos bien, no basta estar todo el día conectado para sentirse reconocido y amado. Sentirse considerado e invitado a algo es más grande que estar “en la red”. Significa encontrar espacios en el que puedan con sus manos, con su corazón y con su cabeza sentirse parte de una comunidad más grande que los necesita y que también ustedes jóvenes necesitan.

Y eso los santos lo entendieron muy bien. Pienso por ejemplo en Don Bosco que no se fue a buscar a los jóvenes a ninguna parte. A ver acá los que quieren a Don Bosco, un aplauso. Don Bosco no se fue a buscar a los jóvenes a ninguna parte lejana o especial, simplemente aprendió a ver todo lo que pasaba en la ciudad con los ojos de Dios y, así, su corazón fue golpeado por cientos de niños, de jóvenes abandonados sin estudio, sin trabajo y sin la mano amiga de una comunidad. Mucha gente vivía en la misma ciudad, muchos criticaban a esos jóvenes, pero no sabían mirarlos con los ojos de Dios. A los jóvenes hay que mirarlos con los ojos de Dios.

Él lo hizo, se animó Don Bosco, y se animó a dar ese primer paso: abrazar la vida como se presenta y, a partir de ahí, no tuvo miedo de dar el segundo paso: crear con ellos una comunidad, una familia donde con trabajo, estudio se sintieran amados. Darles raíces desde donde sujetarse para que puedan llegar al cielo, para que puedan ser alguien en la sociedad, darles raíces para se agarren y no los tire abajo el viento que viene, eso hizo Don Bosco, eso hacen los santos, eso hacen las comunidades que saben mirar a los jóvenes con los ojos de Dios. ¿Se animan ustedes los grandes a mirar a los jóvenes con los ojos de Dios?

Pienso en muchos lugares de nuestra América Latina que promueven lo que llaman Familia Grande Hogar de Cristo que, con el mismo espíritu de otros centros, buscan recibir la vida como viene en su totalidad y complejidad porque saben que el árbol siempre guarda «una esperanza guarda el árbol: si es cortado, aún puede retoñar, y no dejará de echar renuevos» (Jb 14,7).

Y siempre se puede “retoñar y echar renuevos”, siempre se puede empezar de nuevo cuando hay una comunidad, calor de hogar donde echar raíces, que brinda la confianza necesaria y prepara el corazón para descubrir un nuevo horizonte: horizonte de hijo amado, buscado, encontrado y entregado a una misión. Por medio de rostros concretos es como el Señor se hace presente. Decir “sí” como María a esta historia de amor es decir “sí” a ser instrumentos para construir, en nuestros barrios, comunidades eclesiales capaces de callejear la ciudad, abrazar y tejer nuevas relaciones. Ser un “influencer” en el siglo XXI es ser custodios de las raíces, custodios de todo aquello que impide que nuestra vida se vuelva gaseosa, que nuestra vida se evapore en la nada.

Ustedes los mayores sean custodios de todo aquello que nos permita sentirnos parte los unos de los otros, custodios de todo aquello que nos haga sentir que nos pertenecemos.

Así lo vivió Nirmeen en la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia. Se encontró con una comunidad viva y alegre, que le salió a su encuentro, le dio pertenencia, por lo tanto identidad, y le permitió vivir la alegría que significa ser encontrada por Jesús. Nirmeen le esquivaba a Jesús, tenía sus distancias hasta que alguien le hizo ver raíces, le dio pertenencia y esa comunidad la animó a comenzar ese camino que ella nos contó.

Un santo latinoamericano una vez se preguntó: «El progreso de la sociedad, ¿será sólo para llegar a poseer el último auto o adquirir la última técnica del mercado? ¿En eso se resume toda la grandeza del hombre? ¿No hay nada más que vivir para esto?» (cf. S. ALBERTO HURTADO, Meditación de Semana Santa para jóvenes, 1946). Yo les pregunto a los jóvenes: ¿Ustedes quieren esta grandeza o no? ¡No!

La grandeza no es solo tener el último auto, adquirir la última técnica del mercado. Ustedes fueron creados para algo más. María lo comprendió y dijo: ¡Hágase! Erika y Rogelio lo comprendieron y dijeron: ¡Hágase! Alfredo lo comprendió y dijo: ¡Hágase! Nirmeen lo comprendió y dijo: ¡Hágase! Los hemos escuchado aquí. Amigos, les pregunto: ¿Están dispuestos a decir “sí”? ¡Sí! Aprendieron a contestar, ya me gusta más.

El Evangelio nos enseña que el mundo no será mejor porque haya menos personas enfermas, menos personas débiles, menos personas frágiles o ancianas de quien ocuparse e incluso no porque haya menos pecadores; no, no será mejor por eso. El mundo será mejor cuando sean más las personas que, como estos amigos que nos han hablado, estén dispuestos y se animen a gestar el mañana, a creer en la fuerza transformadora del amor de Dios. A ustedes jóvenes les pregunto: ¿Quieren ser “influencer” al estilo de María. Ella se animó a decir «hágase»? Solo el amor nos vuelve más humanos, no las peleas, no el bullying, no el estudio solo; solo el amor nos vuelve más humanos, más plenos, todo el resto son buenos pero vacíos placebos.

Dentro de un momento nos vamos a encontrar con Jesús vivo en la Eucaristía. Seguro que van a tener muchas cosas que decirle, muchas cosas que contarle sobre distintas situaciones de sus vidas, de sus familias y de sus países.

Estando frente a Jesús, cara a cara, anímense, no tengan miedo de abrirle el corazón para que Él renueve el fuego de su amor, que los impulse a abrazar la vida con toda su fragilidad, con toda su pequeñez, pero también con toda su grandeza y hermosura. Que Jesús los ayude a descubrir la belleza de estar vivos y despiertos, vivos y despiertos.

No tengan miedo de decirle a Jesús que ustedes también quieren tomar parte en su historia de amor en el mundo, ¡que están para más!

Amigos: Les pido también que en ese cara a cara con Jesús sean buenos y le pidan por mí para que yo tampoco tenga miedo de abrazar la vida, para que sea capaz de cuidar las raíces y sea capaz de decir como María: ¡Hágase según tu palabra!

Para ver en fuente original: https://www.aciprensa.com/noticias/discurso-del-papa-francisco-en-la-vigilia-con-los-jovenes-de-la-jmj-panama-2019-96834?fbclid=IwAR3ctFMnPn1QkltB8aQmwpa1sQdxz_LEkfcu00E2s7Q7HHdFwqDZ14uiV-g

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Un espacio de contención y tratamiento de la tuberculosis en Argentina

Buenos Aires, noviembre de 2018 (OPS/OMS).- “Yo  estuve  desde los 10 años en la calle, en el consumo del paco (pasta base de cocaína), hasta que vine a ´morir´ en este barrio. Pero no morí, ¡estoy vivo! Y hoy acompaño a los chicos a los hospitales, granjas y comunidades, también trabajo en el barrio. Esta es mi casa. Estoy contento y feliz del amor que me dan como nunca tuve”, cuenta Lucas Algañaraz con la ilusión latente en su mirada.

Lucas es uno de los expacientes y acompañantes de Casa Masantonio, un centro de acompañamiento de personas en extrema vulnerabilidad, con consumo problemático de pasta base de cocaína y enfermedades complejas, principalmente tuberculosis (TB), VIH y afecciones de transmisión sexual,  que residen en asentamientos de Buenos Aires.

“Nosotros nos consideramos un dispositivo de atención diferenciada con el que intentamos ir determinando cada una de las barreras que hacen que un paciente no acceda efectivamente al tratamiento, y las vamos sorteando de manera creativa”, en sintonía con los pilares de la estrategia Fin a la TB de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), explica Santiago Jiménez, coordinador médico de Casa Masantonio.

Por ejemplo, “si tenemos un paciente que está en la calle, sin documento, que no se puede hacer una baciloscopía –para detectar si tiene tuberculosis- por una simple traba burocrática, intentamos coordinar con el centro de salud para identificar una forma alternativa, buscamos tomarle la muestra, llevarle la medicación y acompañarlo en calle si él no se acerca al centro de salud”, señala Jiménez.

Se  trata entonces  de  un  dispositivo  de  atención  y  entrega  de  medicación  –además  de  búsqueda  de  personas  con  síntomas  y  diagnóstico-  que,  desde 2016, busca identificar y superar las barreras que afronta el paciente, que muchas veces resultan en su expulsión del sistema formal de salud cuando la complejidad social desborda su capacidad de respuesta.

 

La clave, el acompañante de pares

La clave de esta iniciativa es que su arista profesional a través de la atención médica es tan importante como su arista social, mediante el acompañamiento de pares. La  participación de expacientes que completaron su tratamiento y se convirtieron en operadores sociales para la búsqueda y seguimiento activo de casos constituye una parte fundante de este modelo. Y en la contención lograda entre pares quizás radique la razón por la cual alcanza altos índices de adhesión al tratamiento: el centro viene acompañando a 75 pacientes con tuberculosis, de los cuales el 81,4% ha logrado un tratamiento exitoso.

“Masantonio demuestra concretamente que, cuando estas situaciones que quedan fuera del sistema de salud y que terminan en fracasos gravísimos con consecuencias gravísimas, están bien acompañadas, pueden dar grandes resultados porque no solo la persona se cura, sino que en muchos casos se capacitan y se preparan para ser un agente de transformación para otras personas. Mucha gente con claridad en esto va a ayudar a eliminar la tuberculosis”, sostiene Gustavo Barreiro, presidente de la Cooperativa de acompañantes de usuarios de paco, de la cual forma parte el centro.

La cooperativa pertenece a la “Familia Grande del Hogar de Cristo”, una red de centros de inclusión coordinados por el grupo de sacerdotes destinados a asentamientos y puestos en marcha en 2008 por el entonces cardenal Jorge Bergoglio, quien más tarde se convertiría en el Papa Francisco.

En este sentido, Casa Masantonio trabaja en coordinación con el sistema de salud local para  facilitar el acceso al diagnóstico y tratamiento, y recibe apoyo de la Secretaría de Salud de la Nación, el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, la Secretaría de Trabajo y el  Ministerio de Desarrollo Social para asegurar la medicación y atender necesidades de los usuarios.

De esta manera, la iniciativa buscar hacer frente a la tuberculosis, un grave problema de salud pública en la región de las Américas, donde se estiman aproximadamente 270.000 casos y 23.000 muertos cada año por esta enfermedad. En Argentina, en 2016, se notificaron 10.423 casos nuevos de TB, lo cual determina cuatro años consecutivos de aumento sostenido, a lo que se suma un incremento de casos en grupos jóvenes, según datos oficiales.

A los pacientes “les damos un brote de esperanza para que no contagien a otra gente. Acompañamos a chicos que están en la calle -y que no pueden llegar al hospital por el consumo de drogas- con medicación asistida, comida y tratando de que puedan  aprender a  vivir cuidándose”, subraya Oscar González, expaciente y acompañante de Casa Masantonio.

Otra de las acompañantes, Lourdes Duarte, coincide: “es satisfactorio ayudar a los demás.  Más  allá  de  que  haya  un  pequeño  incentivo para nosotros –a través de la cooperativa-,  el  regalo más grande es cuando ayudas a otra persona”.

 

Para leer nota original: https://www.paho.org/arg/index.php?option=com_content&view=article&id=10288:un-espacio-de-contencion-y-tratamiento-de-la-tuberculosis-en-argentina&Itemid=226

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Argentina: Victoria, las drogas y los curas villeros

Un cura villero argentino contó en el Vaticano el sentido más profundo de las obras Hogar de Cristo, casas que se enfrentan todos los días a los “mercaderes de muerte” arrebatándoles lo más preciado: los consumidores

El padre Carlos “Charly” Olivero siempre tuvo (sigue teniendo y no creo que cambie) perfil bajo ante los medios de comunicación. Sin embargo, viajó al Vaticano para participar como expositor en la Conferencia Internacional de Drogas y Adicciones cuyo tema paraguas fue “Un obstáculo al desarrollo humano integral”, que tuvo lugar entre el 29 de noviembre y el 1 de diciembre, y que organizó el Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral que preside el cardenal ghanés Peter Kodwo Appiah Turkson.

El padre Carlos “Charly” Olivero es uno de los pilares en la conformación de los Hogares de Cristo y la Federación de Hogares de Cristo (a esta altura del año 2018 ya existen funcionando más de 80 Hogares en el territorio argentino y se empieza a mirar esta experiencia desde los países limítrofes con sed de conocer más para repetir esto que hace tanto bien). Además, es uno de los articuladores más activos en la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina.

Pero, ¿qué es un Hogar de Cristo?

“Frente al abismo de la soledad la respuesta es colectiva: la conformación de una comunidad cristiana. La solidaridad, la hospitalidad, la compasión, la humildad, la benevolencia, la dulzura, soportarse con paciencia, el perdón, el cuidado, el amor… son los hilos que se entretejen en la formación de la comunidad, los lazos que conforman la malla que sostiene nuestros centros barriales. Con la temática familiar (la familia grande del Hogar de Cristo) intentamos señalar la importancia de la conformación de esa comunidad cristiana”, indica el documento asumido por monseñor Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario arquidiocesano para las villas de emergencia, “El Hogar de Cristo como respuesta pastoral”.

Y continúa: “Del mismo modo vemos que el miedo, la desconfianza, la venganza, la violencia, el odio, el egoísmo van aislándonos más, rompiendo nuestras comunidades, y dejándonos solos. Sin comunidad estamos indefensos, en soledad somos más frágiles y no encontramos sentido. La conformación de la comunidad del Hogar de Cristo es algo que se da cuando logramos superar los prejuicios y enfrentamos los miedo. Cuando nos disponemos a recibir la vida como viene y confiamos que cada persona es un don para los demás. Cuando reconocemos que todos podemos darnos, pero también que todos somos frágiles, necesitados. En otras palabras, para que haya más comunidad debe haber menos institución”.

Victoria: Abrazando la complejidad

Consecuente con esta mirada grande, dijo el padre Charly al iniciar su intervención en el Vaticano precisó: “Esta palabra que hoy puedo compartir no es solo mía, recoge las voces de muchas mujeres y hombres que en la Pastoral Nacional de Adicciones y Drogadependencia de mi país, Argentina, en la Caritas Nacional y en la Federación Familia Grande del Hogar de Cristo se preguntan cómo deben ser nuestras comunidades para que quienes sufren directa o indirectamente por el consumo de drogas encuentren en ellas una familia que las abrace”.

“Fue Victoria quien nos enseñó la complejidad. Durante años vivió en la calle cerca de la Parroquia, en una ranchada chiquita que armaron con madera unos compañeros que la invitaron a dormir allí. Por estar inmunodeprimida contrajo tuberculosis, inició 17 veces el tratamiento y por el intenso craving [N. de la R.: deseo irrefrenable de consumir drogas] siempre lo abandonó. El bacilo que causaba su infección fue mutando y se volvió extremadamente resistente, y el tratamiento costosísimo. Su baciloscopía positiva señalaba los riesgos de contagio para quienes compartían la pequeña cueva de madera, pero a la vez hacía imposible su internación en una comunidad terapéutica”, detalló este curita argentino de pelo enrulado, decidido y enfocado tercamente en su misión.

“Los profesionales del centro de salud tenían miedo de llegar hasta su cueva donde ya habían sido robados, pero sus hábitos de consumo hacían imposible un tratamiento ambulatorio. El Hospital de infecciosas puso una condición para recibirla por 18° vez: debía tener una consigna policial que garantizara que no se iba a volver a escapar. La legislación argentina no permite ese tipo de intervención involuntaria, salvo en un caso de riesgo cierto e inminente para sí o para terceros. Y aún cuando ella misma lo estaba pidiendo, la justicia no accedió a involuntarizarla por comprender que el riesgo no era inminente. Por su adicción a la pasta base llegó a hacer cualquier cosa. Se subía a los camiones, era explotada sexualmente a cambio de unas monedas, quedó embarazada”, agregó.

El caso de Victoria sirvió de pivote para que el padre Olivero desplegara la propuesta integral de los Hogares de Cristo: “Ninguna institución podía tener todas esas respuestas, pero tampoco servía derivarla de una a otra, para que lograra sortear la burocracia de cada institución y acceder a esas respuestas en tiempo y forma había que acompañarla. Con Victoria comprendimos que el problema que subyace es epistemológico. Todas esas instituciones se fueron construyendo en torno a su especificidad, y la suma interdisciplinaria de sus saberes no alcanza a ver la totalidad de la persona, mucho menos a acompañarla. La mirada del especialista lo ve todo desde su propia lente y tiene la dinámica de la lupa: amplifica, pero solo lo que enfoca. Su comprensión es profunda, pero a la vez angosta, circunscripta a su objeto de estudio. Con Victoria comprendimos que existe una mirada distinta, que es la que puede tener una madre, un hermano o un amigo, que no alcanza a ver tan lejos como el especialista, pero su mirada se expande a lo ancho para comprender y abrazar la totalidad. Ambas miradas, la específica y la integral son complementarias”.

Un problema eclesiológico

La pregunta que surge es casi de Perogrullo: ¿La Iglesia está lista para recibir las vidas de las Victorias de nuestro mundo para fundirse en un abrazo que comprenda su complejidad? Dice Olivero sobre el punto: “Nosotros comprendemos que el problema es también eclesiológico. Pero entiéndase bien, cuando decimos eclesiológico queremos señalar el modo real en que nuestras iglesias locales viven, porque teorías hay muchas, y valen poco si no se ponen en práctica. Esta mañana el padre Vicenzo Sorce nos habló maravillosamente de la dimensión antropológica. Nosotros nos preguntamos ¿cómo deben ser nuestras comunidades para generar esa proximidad y esa empatía que nos señalaba? ¿Cómo deben ser nuestras comunidades eclesiales para que quienes se encuentran atravesados por el sufrimiento de la adicción puedan sentirse parte?

Una parroquia cerrada, una congregación autorreferencial, un colegio o un movimiento elitista no parecieran ser la mejor opción. No alcanza con derivar a la fazenda, a la comunidad terapéutica o al grupo de Narcóticos Anónimos. Lo que hacen esas instituciones es magnífico, pero eso no alcanza para todos. Está el que no quiere recuperarse, el que intentó varias veces y no pudo, el que hizo un tratamiento y lo abandonó, el que un día vuelve a su casa solo y con ilusiones, el hombre mayor que duerme en la calle y se alcoholiza… ¿Cómo tienen que ser nuestras comunidades entonces? En estos años hemos encontrado una figura que a nosotros nos sirve, se trata de los Centros Barriales. Estos espacios se apoyan en estas políticas públicas que comentaba el Mg. Moro y que nosotros valoramos mucho, pero cuando empezamos todo eso no estaba. Su objetivo principal es que quienes están más rotos encuentren en la Iglesia una familia que los abraza, aunque muchas veces no sabemos no sabemos cómo hacerlo, o nuestra fragilidad nos lo lleva al fracaso. Los Centros Barriales son verdaderas comunidades eclesiales que están cerca del dolor y que organizan el lazo social para recibir la vida herida y acompañarla. El lazo social tiene que ver con el Evangelio de la vida: es el servicio, la hospitalidad, la paciencia, el perdón, la humildad, la confianza, la espera… Los Centros Barriales son en nuestro país el recuerdo y la constatación empírica de que cuando ponemos en el centro a los preferidos de Dios la alegría del Evangelio lo invade todo”.

“En incontables ocasiones el Magisterio de la Iglesia enseñó la dimensión eclesial de la familia como Iglesia doméstica, señalando los rasgos eclesiales de la familia cristiana. Hoy los Centros Barriales nos señalan la importancia de cultivar los rasgos familiares en la Iglesia. La Familia Grande del Hogar de Cristo es la reunión de todos los centros Barriales del país, actualmente son unos 150 en distintos estados de desarrollo, y todos los días aparece una nueva comunidad que quiere empezar a caminar. Los centros barriales se apoyan, se acompañan, comparten recursos. Todos ellos atraviesan problemas, miedos, inseguridades, resistencias. Pero el acompañamiento de unos a otros nos permite superar las dificultades y caminar. Cuando nos encontramos, nos invade la alegría de saber que no estamos solos”, siguió explicando Olivero en su ponencia.

La dinámica de la Cruz

Al finalizar su intervención, el padre Charly cerró poniendo foco en la belleza barrial, belleza pura en la pobreza que se centra en el amor por el otro: “Paradójicamente, el problema de la droga fue para nosotros una bendición, tuvimos que comprometernos por necesidad, pero hoy nuestras comunidades se renuevan, se respira vida, fuerza y alegría. Cuando llega una nueva comunidad preocupada por el problema de la droga y empieza a caminar, desencadena un proceso de transformación que ni siquiera vislumbraba. Es muy hermoso verlo, y doy gracias a Dios que me hace testigo. Es que en los más pobres hay una bendición, y cuando los ponemos en el centro nos la contagiamos. ¿Pero para qué les voy a decir más? Todos conocemos la dinámica de la cruz”.

El padre Carlos “Charly” Olivero trabaja en la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, en la Villa 21, de Barracas (un barrio del sur de la capital argentina), estudió Teología en la Universidad Católica Argentina y la maestría en Adicciones en la Universidad del Salvador de Buenos Aires. Da charlas sobre Adicciones y Recuperación, a la vez que comparte las experiencias de los Hogares de Cristo y sus implicancias sociales. También acompaña cuerpo a cuerpo la fundación de los nuevos Hogares que van surgiendo, como dice la canción del sacerdote argentino Julián Zini, “según la necesidad”. Imagino que le gustaría que solo se lo conociera como un testigo de las luminosas transformaciones que logran las comunidades apoyadas en la fe en Jesús que lava y sana las heridas de sus hermanos más débiles y abandonados.

*Periodista argentina, autora de “Nuestra fe es revolucionaria. Francisco. Jorge Mario Bergoglio”

Para ver Nota Original de La Stampa: https://www.lastampa.it/2018/12/03/vaticaninsider/argentina-victoria-las-drogas-y-los-curas-villeros-7KUtC5k1Bib8FXglfo7rzM/pagina.html?fbclid=IwAR3Sy_WSo7uXfgopAtGas5GK-L-SVg4suuq9HS5BIrZjrUKhumpDg4fIHes

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El Hogar de Cristo: contención y acompañamiento para los que menos tienen

Desembarcó en febrero de 2018, en la zona de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Paraná. Allí decenas de personas buscan desde un plato de comida hasta alguien que los escuche. Mirá cómo funciona la entidad

Desde febrero de 2018 funciona en Paraná el Hogar de Cristo, una institución que desembarcó en la capital con el objeto de darle ayuda y contención a los que menos tienen. Está ubicado en la zona de calle 25 de Junio al final, pegado a la capilla Nuestra Señora de Lourdes, a cargo del cura Esteban Páez.

“Esto es una familia, que es lo que más necesitamos. Se ha perdido la familia, con chicos en situación de calle, problemas de consumo. Han perdido el estímulo y no están acompañados” explicó el sacerdote en contacto con Telediario.

Las motivaciones por las cuales decenas de personas se acercan al hogar son variadas: “Algunos están muy solos, otros buscan comida, o un lugar para bañarse, salir de la droga y encontrar vínculos de nuevos. El proceso va cambiando y con eso también cambian las búsquedas”.

Dentro de la organización no existen jerarquías: “Entre todos hacemos todo, no hay asimetrías entre el que viene a ser ayudado y el que ayuda. Nos organizamos, hay gente que viene a colaborar voluntariamente y hay profesionales que brindan ayuda terapéutica”.

Que haya tanta gente en situación de calle es una triste radiografía de nuestra ciudad. En los barrios la droga además está haciendo mucho daño, perjudicando el futuro de muchos” señaló el cura.

Para los que quieran asistir o colaborar pueden hacerlo los lunes, miércoles y viernes de 11 a 17. Los sábados además se comparte la misa, y esperan pronto poder abrir todos los días.

 

Para leer Nota original: https://ahora.com.ar/el-hogar-cristo-contencion-y-acompanamiento-los-que-menos-tienen-n4158941

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Fundación Chaco entregó ropa y calzado a un Centro Barrial de San Carlos en La Plata

Desde la Fundación Chaco que preside Pablo Meza, se aportó ropa y calzado al Centro Barrial “Puertas Abiertas de Hogar de Cristo”, un espacio donde ayudan a la gente del barrio San Carlos de La Plata, tanto en alimentación como en problemas de adicciones, entre otras cosas.

Encabezado por el Secretario de la Fundación Chaco, Facundo Alfonsín, se pudo lograr el contacto con la entidad barrial: “Tuvimos la posibilidad de ayudar y donar ropa y zapatillas para los chicos más necesitados. La gente quedó muy agradecida”.

Por su parte, Griselda Barrionuevo, referente del Centro Barrial, señaló a NOVA que el “trabajo tiene que ver con crear espacios bi participación y donde se pueda recibir la vida como viene, aliviándonos unos a otros. En este camino fuimos aprendiendo que esa construcción tiene que ser comunitaria. No es propiedad de una persona en particular, sino que es una construcción conjunta que se va realizando”.

En cuanto al tiempo que llevan “laburando en el barrio, caminando, desde el 2013, y en un espacio recibiendo a las familias, teniendo un lugar para acoger, para recibir, recién a partir de marzo de este año”.

También señalaron que aportan ayuda a muchos chicos con problemas de adicciones, “tanto a su familia como la persona que está atravesando ese problema de adicciones. Gracias a los curas villeros, pudimos encontrar esta respuesta” de llegar al barrio.

Las personas que conforman el equipo son: Belén (Tallerista de Cuerpo Teatral), Estefi (Cocinera), Celeste (Nutricionista), Marianela (Abogada), Carolina (Trabajadora Social), Ana (Psicóloga), Lorena (Psiquiatra), Mariel (Tallerista de Murga), Jhony (Tallerista de Percusión), entre otros colaboradores.

Indicaron que de manera mensual “vienen a almorzar, hacemos 400 prestaciones de almuerzo. Y se duplicó esa cantidad. En general están viniendo 30 niños y más los adultos son 40 diariamente al momento del almuerzo”.

Sobre las necesidades que tienen dentro del espacio, manifestaron que “hoy por hoy, las familias necesitan cenar, tenemos recursos en mercadería que no nos alcanza para un servicio que nosotros también estamos convocados a brindar que es ofrecerle mercadería a nuestras familias para que puedan construir dignidad de preparar una cena. Nos falta para hacer servicio de alimentación en calle porque hay muchas familias, muchos pibes. Somos la segunda CAC (Casa de Acompañamiento Comunitario). Los alimentos siempre son necesarios”.

Por último, en cuanto a la alimentación, la nutricionista Celeste señaló sobre la complicación por la falta de alimentos “porque todo plato tiene que tener una serie de alimentos. Muchas veces se dificulta porque lo único que hay es arroz, papas, fideos, y no siempre abundan las verduras que hoy en día es lo más costoso. Creo que nuestro mayor desafío es encontrar precios que se adecuen a nuestro presupuesto. Tratamos de armar el plato lo más completo posible”.

Para leer en fuente original en Agencia Nova: http://www.agencianova.com/nota.asp?n=2018_8_17&id=64585&id_tiponota=11

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El Padre Pepe cuenta la experiencia de recuperar adictos de las villas

En Paraná se habilitó un Hogar de Cristo que contiene a jóvenes afectados por los estupefacientes. José María Di Paola realiza varias actividades entre este jueves y viernes.
El Padre ‘Pepe’ Di Paola está al frente del Hogar de Cristo, en la zona de José León Suárez, en Buenos Aires y hace pocos meses se abrió en Paraná una casa en la Parroquia de Lourdes. Llegó hasta la capital entrerriana a dejar su mensaje de esperanza y en especial a misionar en nombre de la Iglesia.
Pepe dialogó con UNO para destacar la tarea del cura Esteban Madrid Páez, quién se encuentra al frente del Hogar de Cristo donde se apuesta a recuperar a numerosas personas afectadas por el flagelo de las drogas.
Di Paola, calzado con ropa rústica, mantiene a rajatabla los preceptos de Jorge Bergoglio, el impulsor del Hogar de Cristo.
El compromiso que asumió, no fue gratuito. A fines del 2010, cuando él y otros sacerdotes difundieron un documento para denunciar que los narcotraficantes estaban inundando las villas con el “paco”, fue amenazado de muerte. “Para qué voy a cambiar el celular, ando con el mismo, ya que me defiende Cristo y la verdad. Después veremos”, dijo con una sonrisa.
Llegó a Paraná para misionar acompañado por varios jóvenes que están en tratamiento en el Hogar de Cristo en Buenos Aires. “Queremos intercambiar las experiencias, escuchar a la gente de Paraná y dejar un claro mensaje, que se puede con voluntad y abriendo el corazón a nuestro señor”, enfatizó.
“Mi idea es prolongar el Hogar de Cristo en barrios y otras ciudades donde no se conoce esta esperanza que sí tienen los chicos de las villas donde está hasta ahora. El objetivo de nuestro centro de recuperación es hacer un trabajo persona-persona, seguimos cada caso, acompañamos a los chicos en ese proceso de cura, les damos contención espiritual. El tema del paco se resuelve en la proximidad con la gente”.
El Hogar de Cristo es un programa de inclusión y acompañamiento integral de usuarios de paco creado en 2008 por Di Paola y otros sacerdotes de Barracas y que hoy lleva adelante la Vicaría para las Villas de Emergencia de la arquidiócesis porteña y mantiene centros barriales allí y en las villas de Retiro y Bajo Flores. “Hoy tomo la decisión de seguir con esa misión inconclusa a la que me siento llamado dentro de la Iglesia. La droga en la vida de estos chicos es aún más grave que en la de los chicos de clases medias y altas porque las perspectivas de futuro que ellos tienen son más pobres que las de aquellos, y eso los desalienta, por eso nos necesitan tanto”.
El padre piensa seguir extendiendo a otros barrios su mano solidaria: cada vez un poco más, para abrazar a más gente que necesite de su apoyo. “La ausencia del Estado en estos sitios es evidente y por eso es muy grande el trabajo que se debe hacer”, resaltó.
El Padre Pepe encabezó una misa en la Parroquia de La Piedad, en Paraná:

Fuente Original de Uno Entre Rios: https://www.unoentrerios.com.ar/la-provincia/el-padre-pepe-cuenta-la-experiencia-recuperar-adictos-las-villas-n1663521.html

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Concretan diversas tareas en la huerta agroecológica del Hogar de Cristo

El pasado miércoles  se puso en marcha la huerta agroecológica del Hogar de Cristo Santo Cura Brochero, en la ciudad de Añatuya. En esta oportunidad, se procedió a la demarcación de 15 canteros y sus pasillos correspondientes para, posteriormente, iniciar el acondicionamiento con vistas a la siembra directa de las especies de la temporada primavera – verano que se aproxima.

Una interesante labor realizada para una mayor captación del agua de lluvia, fue la preparación de los canteros bajo nivel, siendo esta una técnica desarrollada para zonas semi-áridas o de escasas precipitaciones, en donde a su vez el problema de la salinidad excesiva se vuelve limitante para el crecimiento de las verduras.

Nota original de Nuevo Diario Web: http://www.nuevodiarioweb.com.ar/noticias/2018/08/25/164885-concretan-diversas-tareas-en-la-huerta-agroecologica-del-hogar-de-cristo

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La Familia Grande de El Hogar de Cristo en Formosa

Recuperados de las adicciones, la delincuencia y la marginalidad, hoy cuentan sus historias de vida, para que no haya otros jóvenes que pasen por estas situaciones.

Esa es la gran y difícil tarea que se proponen quienes llegaron alguna vez, casi de casualidad, quizás solo por un plato de comida, perdidos, a uno de los Hogares que conforman la Familia Grande, y que se encontraron con más, mucho más: un abrazo, un oído, contención, amor. Todo lo que una familia puede brindar. Eso fue el comienzo, un camino de regreso, que les permitió recuperar sus vidas.

Fue el presbítero José María Di Paola, quien incentivado por el hoy Papa Francisco que organizó uno de los primeros Hogares de Cristo, convertida actualmente  en  Federación y que agrupa centros barriales que tienen como única  finalidad dar respuesta integral a aquellas personas situaciones de vulnerabilidad social y adicción.

La Familia Grande del Hogar de Cristo, afirman, reciben en los Centros Barriales, la vida como viene, en su totalidad y complejidad.

LA HISTORIA DE JUAN MANUEL:

Juan Manuel nació en El Colorado. Se crió en el C5, hasta los 17 años. En el 2001 se fue a Buenos Aires, según él mismo relata, en busca de vientos de cambio. Pero no tuvo mejor idea que cambiar la familia por las drogas. Hoy regresa, en un proceso diferente, con una nueva realidad, y recorre los barrios que lo vieron crecer, esta vez, llevando otro mensaje: Juan Manuel es testimonio viviente de que de las drogas se puede salir.

“Son distintas realidades, diferencias amplias, pero la problemática, después de 16 años de haberme ido y volver a caminar los barrios del C5, siempre está instalada. La problemática no es diferente y  el daño es el mismo. Durante más de quince días estuve recorriendo los barrios. Me encontré con muchos jóvenes excluidos, en vulnerabilidad social, discriminados, flagelos a los que solo Dios puede dar una salida. No vinimos a mirar quien hace y quién no. Vinimos a ser parte de la solución, no del problema. El Hogar de Cristo, como decimos, recibe la vida como es. En el barrio San Juan Bautista está el Centro Barrial que abrió sus   puertas  hace tres años y recibe a los chicos con problemas de adicción, a esas personas que no tienen espacio, porque la sociedad a veces lastima más discriminando que ayudando. Entonces funciona este lugar, que en el que chicos en  diferentes situaciones llegan a tocar las puertas. Hay una realidad social que se puede ver, que la vi yo estos días. Una realidad que si ponemos voluntad, se puede cambiar”.

“Lo que pretendemos es que esos chicos excluidos, adictos, en situación de calle, tengan un lugar en la sociedad, como el que tengo yo hoy en día. Hace cinco años que dejé de ser consumidor de pasta base, de paco, perdí mi familia, perdí un montón de cosas. Hace ocho años estoy en el Hogar de Cristo y cinco que terminé mi proceso de recuperación. Tengo un trabajo, vivo dentro de esos  hogares en Puerta de Hierro, en la zona de La Matanza, catalogado como zona roja en el conurbano bonaerense. Trabajo con chicos que tienen la misma problemática que tuve yo, acompaño vidas, la sabiduría que nos regaló Dios al darnos la oportunidad de una nueva vida, la compartimos. Por eso nos vinimos hasta el barrio Eva Perón, al Centro Belén, que funciona  en la mz 80 casa 16, a sumar nuestra semilla, a decirle a las madres, padres, vecinos,  que hay un lugar en el que podemos acercarnos para ayudar a esas personas que hoy están enfermas, porque las adicciones son sustancias que nos manejan, la idea es que esos chicos no estén en alguna esquina malgastando su vida, sino que cuenten con un espacio donde lo miren diferente”.

La Familia Grande del Hogar de Cristo consigue justamente ayudar a los jóvenes  que se encuentran en diferentes situaciones, a través de voluntarios, ya que son muchas las personas dispuestas a dar ese calor de hogar y conformar esa familia que los reciba.

Talleres, emprendimientos, espacios de oración, acompañamiento espiritual, son algunas de las actividades que se realizan y que, en muchos casos, forman parte del proceso de recuperación de quienes se encontraban dominados por el flagelo de la droga.

Después de diez años de trabajo, acompañan con 92 dispositivos, han formado 37 centros barriales Familia Grande, en 16 provincias.

Formosa no es la excepción, y así llegaron ellos, a recorrer las calles, a contar sus historias, a encontrarse con esos jóvenes, en esos mismos lugares, que como el caso de Juan Manuel, alguna vez fueron su refugio. Pero con otra mirada. Y con mucha fe. Intentando cambiar realidades.  Llevando el mensaje de que es posible, y de que de las drogas, con la ayuda de Dios y mucha voluntad, se sale.

Para leer nota original de la Voz Digital: http://www.radiolavoz.com.ar/locales/2018/9/5/la-familia-grande-de-el-hogar-de-cristo-en-formosa-52865.html

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¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA Y LA NECESIDAD DE QUE EXISTA UNA LEY DE COOPERATIVAS SOCIALES EN ARGENTINA?

El Padre Carlos “Charly” Olivero, en un encuentro realizado en la casa de las cooperativas, habla sobre la importancia que tendría este reconocimiento a las cooperativas sociales por el rol y labor que llevan adelante estas instituciones con los sectores más vulnerables de la sociedad.

El pasado martes en el encuentro de “cooperativismo e inclusión”, que se realizó en la casa de las cooperativas junto a miembros de diferentes cooperativas sociales y de trabajo. Un encuentro que además contó con la participación de Monica Poletto, presidenta de la cooperativa italiana “CDO Opere Sociali”, para compartir diferentes experiencias y sobre todo poder entender los puntos que desarrolla la legislación italiana respecto de las cooperativas sociales.

En este marco, el referente de la cooperativa AUPA –Acompañantes de usuarios de paco-, Carlos Olivero –mejor conocido como el Padre Charly-, contó cómo se fue gestando la cooperativa desde sus inicios, cuando abrieron uno de los centros de rehabilitación y acompañamiento, y finalizó remarcando la importancia que radica en lograr el reconocimiento de las cooperativas sociales como un actor fundamental en la sociedad a la hora del acompañamiento y la reconstrucción del tejido comunitario devastado por las crisis económicas, políticas y sociales que atravesó nuestro país a lo largo de su historia.

Su exposición comenzó con una breve reseña de la Villa 21-24, en Barracas, allí donde hace muchísimo tiempo vienen haciendo un gran trabajo. “Algo estaba cambiando en la cotidianeidad” dice, refiriéndose a la llegada del paco que comenzó a distorsionar el paisaje habitual. Ese fue el puntapié para comenzar a caminar la génesis de un proyecto colectivo que hoy es una cooperativa de trabajo.

“Había personas que quedaban en la calle y la villa nunca tuvo gente en esa situación. Fue ahí cuando entendimos que teníamos que hacer algo y abrimos una especie de centro de día”. Un centro cuyo funcionamiento fue, en principio, efímero porque de alguna manera, repetía el patrón de las instituciones ya existentes. “Comprendimos que había una complejidad en los problemas y no podíamos abrazar desde las acciones de un centro de día. No alcanzaba con un psicólogo que charlara con un grupo de autoayuda, con un tallercito y un poquito de deportes”.

Con esta perspectiva, el plan del padre junto a un grupo de personas que lo acompañaba, fue un poco más ambicioso, porque había cuestiones que “se les escapaban de la mano”. “Las pibas se prostituían porque estaban desesperadas, contraían sífilis, quedaban embarazadas, los pibes no tenían DNI, no lo podían hacer porque tenían alguna causa pendiente. Cuando decidimos abrirnos y acompañar todo tipo de situación, pasamos de tener 15 pibes y pibas, a tener cientos, muchísimos. Sentían que dábamos respuesta a su sufrimiento”.

La organización y el trabajo a diario

Quienes están todos los días en los Hogares de Cristo, nombre con el que decidieron llamar a sus refugios, los acompañantes de usuarios de paco llevan un trabajo minucioso que los llevó a tener que afrontar otras situaciones. “En el 2009 empezamos a encontrar que personas que acompañábamos tenían tuberculosis. No podían entrar a una comunidad terapéutica porque contagiaban, pero tampoco se bancaban el encierro del hospital. Me acuerdo que, encontramos a María Elena en un volquete de basura, inconsciente. La llevamos al hospital, tenía tuberculosis y recuerdo que se escapó 7 veces del hospital. Ese año se sumaba la gripe A y la guardia del Muñiz estaba explotada, era muy difícil que te escuchen. El jefe de la guardia me dijo que no la iban a internar porque no valoraban el tratamiento. María Elena paraba en la calle, en un ranchito con otros chicos, también ella y algunos otros fallecieron por tuberculosis años después porque los hábitos del consumo no les permitía continuar con el régimen de la medicación. No iba a la salita todos los días a tomar el medicamento”.

Ante semejante contexto, la disyuntiva estuvo en poder encontrar a las personas adecuadas para que acompañen cada caso particular. “Las mismas pibas y pibes que estaban viniendo, que estaban ordenando su vida y resolver algunas cuestiones, resultó que fueron acompañando. Entonces nosotros empezamos a ver que la cosa, que los primeros que habían llegado y aquellos que eran más complejos, pedían la reconstrucción del tejido social que no se resolvía en una institución con especialistas sino que pedían acompañamiento, amor y paciencia”.

La cooperativa como abordaje comunitario

La forma de cooperativa fue impulsada por el ‘hermanito’ Gustavo Barreiro, que ya tenía experiencia en empresas sociales. “Si en la comunidad somos todos y todos somos importantes, en la cooperativa somos todos socios. Bueno, por la luz que traía Gustavo nos metimos en ese baile”, bromea Charly, explicando el paso que tuvieron que realizar para conformarse como cooperativa. “Fue la herramienta más coherente, con la que nosotros estábamos buscando mucho más que lo que podía hacer una fundación o una asociación civil que siempre termina siendo de un dueño” y lejos de eso, lo que ellos entendían y promovían es que la cooperativa sea de la comunidad, porque en definitiva, estaban intentando reconstruir el tejido social comunitario.

“La comunidad se reconstruye alrededor de determinados valores: el perdón, la paciencia, el cuidado y el acompañamiento pero también alrededor de la satisfacción de las necesidades, entonces la forma de la cooperativa era cada vez más clara para nosotros”. Así fue como hicieron los trámites y el INAES les otorgó la matrícula un tiempo después.

Lo que Olivero plantea es que si bien la figura de la cooperativa de trabajo es una buena y gran herramienta para llevar adelante el trabajo diario, no termina de ser clara para este tipo de casos, porque “el fin no es el trabajo sino una reconstrucción del tejido social”. Allí está el problema real de las instituciones que, a veces, no se topan o no entienden situaciones tan particulares y complejas como las que se abordan aquí. Por eso, el consenso que se está gestando es el trabajo para lograr una legislación que contenga a este nuevo actor: la cooperativa social, porque “el Estado debe hacerse cargo de las personas que están vulneradas socialmente”, dice parafraseando al ‘hermanito Gustavo’: “Lo que para las cooperativas de trabajo es un fin, para las cooperativas sociales es un medio”.

Para ver nota original: http://www.cnct.org.ar/cual-es-la-importancia-y-la-necesidad-de-que-exista-una-ley-de-cooperativas-sociales-en-argentina

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