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Hogares de Cristo: “Hace 15 años no existía una propuesta sólida para el abordaje de las adicciones y hoy peregrinamos por todo el país”

A un mes del comienzo de la Peregrinación de la Virgen de Luján por los 15 años de los Hogares de Cristo, el cura villero José María Di Paola –Padre Pepe– repasó en dialogo con Caminos Religiosos los inicios de este método comunitario de recuperación de las adicciones y los preparativos para una peregrinación que será de festejo y lucha a la vez y se convertirá en un hecho histórico para la fe popular.

Los Hogares de Cristo (HdC) desarrollaron un método propio, de cercanía, de escucha y con sentido comunitario, a través de sus centros barriales, que se consolidaron como respuesta a un vacío que se generó en la sociedad y el Estado no supo abordar: el flagelo de la droga.                                   

Celebrarán su 15° aniversario con una Peregrinación de la Virgen de Luján por todo el país con la necesidad de inspirar y unir a quienes llevan adelante esta tarea y, a la vez, manifestar un grito de lucha en todos los rincones de la Argentina: “Ni un pibe menos por la droga”.

El punto de partida será desde la Basílica de Luján el 7 de agosto, Día de San Cayetano y caminarán hasta el 13 de marzo del 2023 para festejar el decimo aniversario del Pontificado del Papa Francisco.   

A un mes del comienzo de la Peregrinación, el Padre Pepe recibe a Caminos Religiosos en La Cárcova y explica porque caminarán toda la Argentina. 

“Peregrinar es un sentimiento religioso muy profundo de cualquier cristiano y en este caso en los Hogares de Cristo significará en el caminar encontrarse con Dios y encontrarse con los hermanos. El objetivo es unir los centros barriales y que se sientan respaldados por toda la Familia Grande y por toda la fuerza que irradia la Virgen de Luján”

A 15 años de haber empezado con el primer Centro Barrial en la Villa 21, en la Parroquia Caacupé, la Familia Grande Hogar de Cristo (FGHC) puso un pie en cada provincia y desarrollo un método comunitario integral y territorial para abordar a cada persona y su vida.

 “La recuperación comienza en la comunidad y se realiza en la comunidad. Lo que hacemos es recibirlo, aceptar su realidad, como decimos nosotros ´recibir la vida como viene´ y buscándole un camino para que pueda desarrollarse en la vida, sus capacidades. Por eso es un abordaje de tono territorial y otro un abordaje integral y no se resume al vínculo que pueda tener con la droga, sino a toda su vida”, explica el Padre Pepe sobre el trabajo de los Hogares de Cristo.

 “Lo primero es hacerles sentir que el lugar donde están es el lugar donde es su casa, por eso la palabra ´Hogar´ de Cristo. Sentirlo como una casa propia” 

De un tiempo a esta parte ya son más de 200 centros a lo largo y ancho del país y, el recorrido de la Peregrinación que llevará a la Virgen de Lujan, pisará cada punto donde hay un Hogar de Cristo asentado.

Me da risa a veces porque lo que uno pensaba que era algo puntual para una parroquia y una situación que estaba viviendo creció en forma tan grande, mientras que otras cosas que se proponen para que sean de todo el país terminan muriendo en un solo lugar”, remarca uno de los referentes de los curas villeros.

La lucha contra las adicciones encausa otras batallas que erradicar el singular consumo sino el enfrentar grupos de poder como los narcotraficantes, situación que le exigió al Padre Pepe un “exilio” en Santiago del Estero pero que, a su vez, fue un disparador de lo que hoy es la FGHC en el interior del país.

“Hace 15 años no existía una propuesta sólida para el abordaje de las adicciones y hoy peregrinamos todo el país”

El camino que iniciaron los Hogares de Cristo derivó en una política que casi se podría catalogarse de Estado -al haberse sostenido durante las últimas tres gestiones de gobierno- que son las Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAAC) aunque, en su origen, fue por la falta e incapacidad del mismo Estado que surgió la propuesta de los HdC.

“Nos dimos cuenta que teníamos que empezar nosotros, no teníamos que tercerizar y teníamos que abarcar nosotros esa realidad. Más allá de que tiene una profundidad muy grande el HdC, el modo es sencillo, práctico y concreto, significa arremangarse y empezar a realizarlo con lo que tenés”, contaba el Padre Pepe a Caminos Religiosos.

A través de los años, la labor de laicos y religiosos generó una mística y una identidad muy arraigada en cada integrante de la FGHC y eso se hace ver en cada celebración a los pies de la Virgen de Luján y será el sello distintivo de los festejos por los 15 años de vida que no solo contará con una gran fiesta sino con una “Iglesia en salida” como pregona el Papa Francisco.

La Peregrinación culminará en los festejos del 10° aniversario del Pontificado de Francisco que, cuando era simplemente Jorge Bergolio, Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, ya recorría las periferias, a los excluidos y hablaba de los descartados de la sociedad. En todo el proceso de los Hogares de Cristo, el hoy Papa Francisco acompañó y se jugó dentro y fuera de la Iglesia por este paradigma de abrazo social de comprensión y escucha al excluido.

“Todo lo que es la prédica de Francisco estaba en el corazón de Bergolio y en la palabra del Arzobispo de Buenos Aires. No nos causó mayor sorpresa que su palabra tuviera a nivel planetario semejante recepción”

En los HdC parece haber dos dimensiones. Una es la parte compleja de la realidad de personas que habitan grandes problemas, y que llenos de angustia y dolor deciden luchar para recuperar su vida y, por otro lado, a través de las propuestas y de la mística, se genera el festejo, la alegría y la fiesta. 

 “Tenemos que ponernos en el corazón de cada uno de ellos y darnos cuenta que recuperaron la dignidad, recuperaron la vida, la alegría, su familia, la posibilidad de soñar. Y eso es fiesta. Por un lado, es decirle a los argentinos: “Ni un pibe menos por la droga”. Y por otro lado, decirles acá está la alegría de los que recuperaron la dignidad”, sintetizó el Padre Pepe. 

Hace 15 años el trabajo en los Centros Barriales no eran más de un puñado de personas y no existía respuesta solida ante la adicción a la droga. Hoy, a menos de un mes del inicio de la peregrinación, el ambiente se prepara y cada integrante de la FGHC sabe del componente histórico que tendrá esta movilización por todo el país para la religiosidad popular que celebra y recibe la vida como viene.

“Esta Peregrinación puede llegar a animar a gente que todavía no empezó, también va a ser motivadora para muchas personas que todavía tienen la intención de hacerlo porque no pudieron. Creo que van a poder encontrar la motivación, la fuerza y la espiritualidad para poder empezar. Creo que vamos a ser más centros barriales cuando termine la Peregrinación que ahora, concluyó el Padre Pepe.

Para ver Nota original: https://www.caminosreligiosos.com/hogares-cristo-hace-anos-existia-propuesta-solida-para-abordaje-adicciones-peregrinamos-todo-pais-n-1686660.html

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Cómo procuran los curas villeros recuperar a los adictos más vulnerables

Encabezados por el padre Pepe, ya cuentan con casi 200 Hogares de Cristo en todo el país, donde brindan una asistencia interdisciplinaria.

En los asentamientos que se encuentran en toda la Argentina, sus habitantes atraviesan cotidianamente situaciones de vulnerabilidad social. Entre ellas, problemas asociados a la salud, a la vivienda digna y al consumo de sustancias.

Ante esta problemática, que afecta a chicos, jóvenes y adultos, los casi 200 centros barriales Familia Grande Hogar de Cristo de la Iglesia católica que hay en el país se constituyen como espacios que sirven de contención para quienes buscan dejar las adicciones, bajo el lema: “Recibir la vida como viene”. Se calcula que por estos espacios –hogares, granjas de rehabilitación, hospitalitos, talleres de capacitación, entre otros–, pasaron más o menos 30.000 personas desde que comenzaron a crearse en 2008.

Los hogares surgieron para responder a una necesidad vital: acompañar de forma integral a quienes desean rehabilitarse y que muchas veces no tienen en quién apoyarse o están en situación de calle. Y que esa ayuda la puedan encontrar dentro del barrio hace que sea más posible el sostener un tratamiento a largo plazo.

En conversación con Valores Religiosos, el conocido padre Pepe Di Paola –fundador de los hogares– afirma que desde que comenzó esta iniciativa la misión no fue solamente ocuparse de que el que llegaba dejara la droga, sino de que generara un lazo con la comunidad: “El chico, el joven o el adulto puede reintegrarse a la sociedad no solamente porque deja una especie de esclavitud a la que estaba sometido, sino porque también empieza a desplegar las capacidades que Dios le regaló, aunque nunca haya podido valorarlas”.

Los hogares son casas muy sencillas, asistidas por la comunidad barrial y voluntarios externos, y llevadas adelante por los sacerdotes que viven en las villas. El espíritu de los “curas villeros” es clave, porque desarrollan su ministerio sacerdotal en ese espacio, dedicado a los más pobres que buscan recuperarse.

No obstante, el padre Di Paola destaca que es la comunidad la que ayuda a la persona que se acerca al hogar: “Recuerdo que en la primera camada que tuvimos en la granja, cuando les pregunté a los chicos a quién le debían la recuperación, no nombraron ni al cura, ni al psicólogo, sino al matrimonio que los cuidaba porque la experiencia familiar que tuvieron ahí fue lo más valioso en el proceso de recuperación”.

Asimismo, destaca que sin duda eran importantes la psiquiatra, el psicólogo, el operador terapéutico y las visitas del cura: “Todas las personas de buena predisposición del Hogar de Cristo que se acercan a la gente con amor ayudan a la recuperación”.

Entre esos colaboradores está Beatriz Ballario –que se encarga de la animación de la vida de los hogares– quien cuenta cómo se recibe a alguien en el centro barrial. Ella asegura que allí asisten los vecinos del barrio desolados no solo por tener un problema con el consumo de sustancias, sino que están atravesando múltiples dificultades económicas, familiares, laborales, habitacionales, sanitarias, legales y educativas. Todas agravadas por la adicción.

“Cuando una persona llega, la recibimos con un abrazo, le preguntamos su nombre y le damos la bienvenida. En otras palabras, le damos afecto, una identidad y la acogemos como familia. No importa que venga sucia, que tenga HIV, tuberculosis, no importa lo que haya hecho, que llegue golpeada o lastimada. Recibimos al otro tal cual es”. Si lo desean, le dan para beber algo caliente o comida y lo escuchan pacientemente, dice Beatriz

Las puertas del Hogar de Cristo siempre están abiertas. Se los invita a quedarse e iniciar un proceso de recuperación: “Los hogares son espacios de libre circulación, donde ellos eligen si se quieren quedar o no. Esto es una apuesta al tiempo y la libertad de cada persona. Los acompañamos hasta donde nos permiten. Ellos saben que nosotros estamos siempre, no importa lo que hayan hecho”.

Pueden pasar dos cosas: que decidan quedarse o no hacerlo. En el primer caso, diseñan junto con los animadores del hogar un proyecto para darle nuevo sentido a su vida: “Más allá de que nuestra tarea es sostener la vida, respetar sus tiempos, no aplicar recetas únicas, ni buscar un objetivo de ‘recuperación’ como única finalidad, sentimos que nuestro acompañamiento da frutos cuando se genera un cambio en las vidas de las personas”, comenta Ballario.

“Algunos son pequeños, como lograr cumplir con ciertas responsabilidades, horarios, que obtengan su DNI, lo que les permite acceder a ciertos derechos. Otros son grandes pasos y se relacionan con recuperar lazos con el entorno, construir nuevos vínculos sanos, tejer nuevas redes institucionales y personales… En definitiva, tener nuevas oportunidades”, cuenta. “En cambio, si no se quieren quedar, o si recaen y les da vergüenza volver, saben que alguien los van a ir a buscar y que siempre los estarán esperando, sin juzgarlos”, explica Ballario.

A medida que se fueron generando más centros en el país, muchas personas que trabajaban en Cáritas Nacional comenzaron a involucrarse en el proyecto. Por eso, actualmente los hogares se constituyen como un dispositivo promovido por esa institución.

Pablo Vidal, referente de los Hogares de Cristo en Cáritas Argentina, celebra que se hace un trabajo cada vez más hermanado en las búsquedas comunes como la generación del trabajo, el acceso a la vivienda y la integración de los barrios populares.

“Hay lugares donde todavía el acceso a los derechos es muy lejano. La salida definitiva para que la persona sea plena es el acceso a las 3T que menciona Francisco: tierra, techo y trabajo. Es una epopeya tener un trabajo estable y bien remunerado, acceder a la vivienda y a un pedazo de tierra para vivir hoy. Sin esas 3T, los derechos sagrados que define Francisco, se genera frustración y desánimo. Esa imposibilidad hace que no le encuentren sentido a la vida”, comenta Vidal.

Este modelo también se implementó en países limítrofes como Paraguay y Uruguay, y en la actualidad los impulsores del proyecto se encuentran trabajando para acercar la experiencia federal al resto de Latinoamérica, que se muestra muy interesada: “La propuesta atrae porque es simple, concreta y práctica; es asumir esta forma comunitaria con mirada integral”, afirma el padre Pepe.

Para celebrar los 15 años de los Hogares de Cristo y los 10 años del papado de Francisco comenzará en agosto una peregrinación con la Virgen de Luján por todos los centros barriales del país, anuncia Di Paola: “El lema que elegimos es ‘Ni un pibe menos por la droga’ porque a cada lugar al que vayamos, además de visitar y consolidar el centro barrial, daremos un mensaje que la comunidad argentina está pidiendo a gritos”.

Para ver Nota Original: https://www.clarin.com/sociedad/procuran-curas-villeros-recuperar-adictos-vulnerables_0_TT26b0ftDy.html

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