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El método del Hogar de Cristo. Por: Charly Olivero

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El método del Hogar de Cristo. Por: Charly Olivero

Me pidieron que compartiera un poquito sobre nuestro método. El tema que propusimos este año, para reflexionar en toda la Familia Grande, para mirar más en detalle, para que cada persona, cada centro barrial pueda profundizar la mirada, tiene que ver justamente con el método.

 

Es muy importante para nosotros pensar el método, porque un método es un modo de caminar, no es una respuesta construida. Recién, pensando cómo encarar la charla, veía a Estela. Ella está en Jujuy y acompaña chicas y chicos que van a buscar la comida, todos los días, al basural. Un basural horrible, con un olor nauseabundo, que no tiene absolutamente nada que ver con lo que pasa en el Divino Maestro de Tucumán, ni con los chicos del paco de la costanera, tampoco, tiene nada que ver con la realidad de los barrios más pobres de Santiago del Estero, ni con los de Añatuya…cada contexto es distinto.

 

¿Cómo podemos, entonces, pensar una institución? ¿La hacemos igual en todos lados? Cuando lo planteamos así, vemos clarísimo que no se puede. Aún, cuando vemos que las políticas públicas son pensadas así, las definen en una oficina en Buenos Aires o en la casa de la gobernación en Tucumán; y de repente, eso va igual para todos los barrios. Entonces, llegamos a los barrios, preocupados por los consumos y vamos a armar un equipo: dos psicólogos, un psiquiatra, un trabajador social, un equipo interdisciplinario, un mandamiento de cómo tenés que conformar un equipo, con decisiones que se tomaron en un lugar para todos igual.

¿De qué manera podemos, nosotros, responder la realidad concreta que tenemos delante? El punto de partida es: se responde entrando en diálogo con la realidad, para eso hay que escucharla.

 

Por eso vamos a hablar de un método, no de un modelo. Un modelo sería algo como decir: un centro barrial es así y asá, y cada uno entonces lo hace en su lugar. No funciona así. Y estaría mal pensar de esa manera. Nosotros, nosotras vamos a entrar en diálogo con la realidad e intentar responder. Esa es la diferencia entre una propuesta y una respuesta.

La propuesta es lo que hacen, en general, las ONG. Tienen una misión, una visión, se sientan, discuten, definen un marco teórico para abordar alguna una situación, un plan de acción; y después, llegan a los barrios con su programa escrito prolijamente e intentan hacerlo encajar.

O es, también, lo que hacen varios organismos con las políticas públicas. La Sedronar tiene los DIAT y un manual de procedimiento de cómo tiene que ser un DIAT, y son todos iguales.

 

Nosotros no creemos en eso. Creemos que tenemos que responder y para cualquiera que quiera responder el punto de partida es la palabra del otro; en este caso, la palabra de la realidad de los chicos y chicas que están antes que nuestra acción. Por eso vamos a hablar de un método.

 

El tiempo es superior al espacio

 

Fíjense que, esto que estoy diciendo es muy coherente con el planteo del Papa Francisco, él dice: el tiempo es superior al espacio.
Voy a ilustrar esto con un cuento: en mi barrio hay una organización que se dedica al arte, son muy buenos los pibes, son unos fenómenos. Esta organización tenía mucha amistad con Jorge Coscia, quien durante el kirchnerismo fue nombrado Secretario de Cultura de la Nación. La cosa es que eran muy amigos, entonces lo convencieron de hacer la Casa de la Cultura en la Villa 21. Fue un emblema, porque después, lo convencieron de hacer ahí la sede de la Secretaría de Cultura, y él atendía ahí.

La cosa es que estos chicos, que eran 20, súper comprometidos, buenísimos, que hacían un montón de cosas buenas en el barrio, de repente, para encarar un proyecto tan grande, salen a contratar gente, y dicen es muy importante que sea gente del barrio. Entonces estaba todo el barrio trabajando en la Casa de la Cultura, los que la construyeron, los de seguridad, los artistas del barrio, etc. Y esta organización, de repente, parecía una organización poderosa. Era la organización que se llevaba puesta cualquier otra organización en el barrio. Eran ellos, eran fuertes, eran el poder.

La cosa es que el gobierno nacional toma la decisión de convertir la Secretaría de Cultura en Ministerio, y en lugar de Jorge Coscia, designan al frente a Teresa Parodi, como Ministra de Cultura de la Nación.

Teresa Parodi era más amiga de otras agrupaciones kirchneristas que de estos chicos, entonces, le entregan la dirección de la Casa de la Cultura a otra organización. Y estos chicos empiezan a ver que toda la gente que lo seguía a ellos, que levantaba sus banderas, de repente, se iba con los otros, porque billetera mata galán. Se fueron allá y quedaron otra vez 20.

 

¿Qué pasó? Lo que pasó es que el tiempo es superior al espacio, lo que nos dice el Papa es que es importante transitar los procesos, los procesos de formación, de construcción de la comunidad, los procesos, más que conquistar los espacios.

Es más importante que un grupo se siente, acomode la mirada, empiece a caminar, se empiece a hacer amigo a que, de repente, ponga plata y construya un centro barrial y diga: empezamos a funcionar mañana. Lo más probable es que eso fracase. Como ejemplo, pongo a los chicos de Madre de la Esquina, en Córdoba. Un grupo que empieza a visitar una esquina, la esquina de un asentamiento donde paraba una banda, eran tremendos esos pibes. Y, empiezan a ir, van con mate y unos bizcochos y van, semana a semana, unas dos veces por semana, a tomar mate, un mes, dos meses, dos años tomando mate.

Al principio los pibes cruzaban, no querían saber nada con ellos. Después, les empezaron a perder miedo, se empezaron a hacer amigos y cuando a uno le pegaba la policía iban a ver qué había pasado, y cuando se lo llevaban preso al otro, lo iban a ver y cuando una de las chicas quedó embarazada, estaban ahí, amigos. Y se empiezan a juntar y a compartir cumpleaños, amigos.

Después dos años y pico de estar en esa esquina, haciéndose amigos, un día una familia les dice: yo tengo un terrenito ¿por qué no ponen algo acá? Ellos no tenían un espacio. Así, consiguieron una casilla, la pusieron en el terreno… yo no puedo explicar lo que creció ese centro barrial en poquísimo tiempo. Hoy, no solamente tienen esa casilla, sino que además le dieron una casa, además alquilaron un galpón grande y tienen oficios y es una organización enorme. Pero, ¿por qué? Porque está todo el barrio metido adentro, y está todo el barrio, porque le dieron el tiempo a la amistad, los procesos, a ir entendiendo todos juntos para dónde había que caminar.

 

Entonces, nosotros compartimos esta visión de que el tiempo es superior al espacio. Los procesos son más importantes que tener tu Hogar de Cristo, tu centro, tu granja, tu cosa armada.  Los procesos son más importantes, no hay que comprarlo hecho, hay que transitar el tiempo.
En realidad, lo que estamos diciendo es lo que Jesús dice: yo soy el camino, no soy la meta.
Por eso, lo más importante es el discernimiento, de eso vamos a hablar ahora en esta charla sobre el método.

 

Recibir la vida como viene

 

En el Hogar de Cristo, para nosotros, el método tiene nombre: recibir la vida como viene. Esto que nos dijo Bergoglio el primer día, recibir la vida como viene, vamos a desglosarlo, un poco, para poder entenderlo.

En primer lugar, recibir la vida como viene es recibir todas las vidas, como vienen. Decidiste trabajar con esta población adolescente que tenés en el barrio, pero llegó la mamá llorando porque el hijo, que no es adolescente, que tiene 35 años, cayó en cana, ¿qué vas a hacer?, ¿le vas a decir yo trabajo con chicos de 14 a 18? Obvio que no. Recibimos la vida como viene, escuchamos todo y empezamos a acompañarte, no sólo a la mamá, a juntarnos, a rezar con ella, a darle la mano, a tomar un mate, contenerla, llorar, hacernos amigos, lo vamos a visitar al hijo que está preso. ¿Qué pasa el día que lo largan? El día que lo largan vamos a tener que pensar de qué manera lo incorporamos a nuestro espacio. Pero tiene 35 años, yo trabajo con adolescentes. No sé, le podemos pedir que arregle la cancha de fútbol, que sea técnico de los pibes, algo tenemos que inventarle porque ya está entre nosotros, ya hay un vínculo, hay algo ahí.

 

Todas las vidas como vienen. Todas las vidas como vienen, pero empezando por las más rotas. Nosotros, habitualmente, nos da miedo la vida más rota, pero el dolor, el sufrimiento, el grito es la puerta del Hogar de Cristo.
Empezamos a acompañar a esa chica, porque estaba de gira a la noche, de caravana, no podía dejar de consumir, con la panza así y no la podíamos llevar al hospital, tratamos, quisimos, no pudimos y dio a luz en la calle.Y, estuvimos con ella a las 2 de la mañana, y estuvimos con ella al día siguiente, cuando lo vio al bebé, ya más fresca, en el hospital. Estuvimos con ella.

 

Nuestra tarea empieza en el dolor, porque en el dolor es cuando estás abierto. A las chicas trans las encontramos en el Hospital Muñiz. Claro, en el Hospital Muñiz las chicas están liquidadas, llenas de enfermedades, se dan cuenta que se sienten solas, que se van a morir, que la familia quedó lejos y están tristes, y en ese momento, están abiertas a que nos hagamos amigos.

 

A ese pibe chorro que sale a robar, que se siente que es rápido y furioso, que anda enfierrado, poderoso, la gente del barrio le tiene miedo. El día que le pegaron un tiro, el día que cayó en cana y de repente lo encontrás destruido, en ese momento, te podés acercar. Entonces, la vida como viene se recibe mejor en la cruz, porque la cruz es apertura y el que está satisfecho, el que está pleno, el que está glorioso probablemente esté cerrado, es probable.

En general, entonces, el momento del dolor, cuando al pibe lo echaron de la casa, cuando la mamá llora porque ya no sabe qué hacer con el pibe, ahí, la vida se te abre, se te ofrece para acompañar.

 

Jean Maní, ¿lo conocen?, es un hombre, profesor universitario, filósofo francés. Este hombre, visitó un psiquiátrico, y así descubrió el tremendo dolor que sufren las personas que habían sido abandonadas ahí, sin familia, sedados y con chalecos de fuerza. Él pudo tener empatía con lo que sentían esas personas, entonces, alquiló una casa y se fue a vivir ahí, con dos de estas personas. Así, empieza El Arca.
El Arca son casas que están en todo el mundo, en las que conviven personas con discapacidad con otras personas, que no tienen esas discapacidades. El Arca empieza en el grito. No arranques por otro lado, andá al grito, al más terrible, al más doloroso. Yo les digo, hoy el Hogar de Cristo empieza en el más roto, y nos damos cuenta porque, cuando el centro barrial conecta con los más rotos, agarra un dinamismo que se vuelve imparable. Lo vimos muchas veces ya.

Entonces, recibir la vida como viene, todas las vidas, empezando por el más roto, al que lo vamos a ir a buscar porque la Iglesia primeréa, no se queda esperando.

 

Recibir la vida como viene te desinstala. Porque claro, vos armaste Cáritas con los voluntarios que tenías en la parroquia, entonces, Cáritas atiende martes y jueves de 17 a 19:30 h. Ahora, la necesidad, el que llega con frío, no viene siempre martes y jueves de 17 a 19:30 h. Viene en cualquier momento. Recibir todas las vidas te desinstala, te complica.

 

En la página del Hogar, si ustedes buscan, en el canal de youtube, pueden encontrar las charlas del último encuentro de equipos,. Hay una charla muy buena, que es sobre la dimensión teológica de la hospitalidad. La da una teóloga que se llama Cecilia Bennati, en la que dice, justamente, que la hospitalidad es la que lleva a Cristo a terminar con una corona de espinas en la cabeza, con el rostro desfigurado y clavado en una cruz, porque la hospitalidad te va llevando, te va complicando.

 

Recibir toda la vida

 

El segundo aspecto en que vamos a hacer foco, es el de recibir toda la vida, no una parte de la vida.
A mí me impresionó, porque yo, antes de entrar al Seminario, estudiaba medicina Iba a todos los encuentros y seminarios sobre consumo de sustancias que me encontraba dando vueltas por ahí, en Buenos Aires. Y el tema a tratar, era siempre la relación de la persona con la sustancia, todo se enfocaba ahí. La relación, por ejemplo, de la persona con sus hijos, que habían quedado en el Chaco, no era un tema de ese tratamiento. Encontrar al padre de una persona en situación de consumo, que lo había abandonado de chico, no era un tema del tratamiento. Estas eran las verdaderas preocupaciones de las personas, pero no eran consideradas relevantes para el tratamiento.

El tratamiento, que se planteaba en esos encuentros, era poder elaborar psicológicamente aquellas cosas que le estaban pasando a la persona, reinterpretar otra vez su historia, poder poner en palabras, salir de la adicción de no decir, iba todo por ese lado.

Recibir toda la vida es recibir todas las preocupaciones del otro y esto es muy importante. Las preocupaciones del otro son las que marcan el camino, no mis propias preocupaciones.

Yo lo veo al pibe que está parado en una esquina, que está siempre con los ojos reventados de haber estado consumiendo, lo veo que sale a chorear, que el otro día lo mataron a palos, lo dejaron todo roto, tiene la cara abollada, y entonces, quiero ir a proponerle: bueno, cambiá de vida, vamos a hacer un tratamiento, no te drogues, organicémonos. Y al pibe no le interesa, lo que quiere es volver a ver a sus hijos, que la madre de los nenes no se los deja ver y esa es su preocupación.

Recibir la vida como viene se hace con su propio deseo, no proyectando el mío, no proyectando lo que yo creo que está bien. Desde ya que queremos que el pibe se recupere, pero él va a poder caminar, en la medida en que vaya en la línea de su deseo.

 

Y ese pibe que está en la calle, tirado, que está arrasado, que está anulado, que pareciera que funciona como un robot, que no tuviera libertad, cuando en un contexto de amor se siente abrazado, claro, primero va a manifestar violencia.  Esto es como el que se indigestó comiendo, después devuelve. Bueno, la violencia es igual, después vuelve a salir. Pero, en un contexto cariñoso, va a ir instalándose otra vez en el deseo de las cosas que quisiera poder hacer, empieza a desear estar mejor porque se siente amado.

Esto es importantísimo, recibir toda la vida implica un primer acto radical de amor; sino, está es difícil que recibamos la vida. No es una tarea mecánica, no es ir a ayudar, es un acto de amor, ir a hacerse amigo, ir a estar. Como cuando a vos te toca acompañar una situación de esas que no tienen vuelta, una persona que está re mal, con un cáncer y lo vas a acompañar, ¿qué le decís? ¿vamos a recuperarnos? No, no decís nada, te quedas callado, le agarras la mano y estás ahí, permaneces en silencio, amando. Esa respuesta es muy importante.

Cuando se murió mi mamá, yo no quería que nadie me viniera a hablar, pero sí valoré muchísimo la gente que, en silencio, me acompañó, me amó.

Recibir toda la vida implica, no solamente la mirada integral, sino un primer punto de partida que es ese acto radical de amor. Y te digo más, si esa persona no puede salir adelante, el amor va a hacer seguir estando. Te dijo que se entusiasmó, quiso recuperarse, arrancó y se fue a una comunidad. Quince días o un mes después, lo tenés de vuelta siendo un cachivache. ¿Le vamos a bajar la persiana porque volvió? No, lo seguimos amando y estando a su lado.

 

Confesión de fe

 

En tercer lugar, quiero hacer foco en la confesión de fe. Esto es el punto de partida, esto es lo que nos hace iglesia. Nosotros creemos que en la vida viene el mismo Dios. Cuando Jesús dice: cada vez que le diste de comer a una persona que no tenía para comer, me diste de comer a mí; lo que te está diciendo es: yo vine y me escuchaste.

En la vida viene Dios, entonces, hay que leer la realidad con mirada de fe. La fe es la clave de lectura para la realidad. Es importante, porque ahí cobran otro color nuestras respuestas, nuestra apertura. Si supieras que ese pibe que está pidiendo monedas en la calle es el mismo Jesús ¿responderías de la misma manera? Entonces, en cada persona rota, en los últimos, siempre viene Jesús.

Pero, Dios no viene solamente en el pibe roto, Dios viene también en ese voluntario que es un plomo, que habla muchísimo y que vos decís ¿y este?, salí de acá, le querés echar fli. También, viene ahí, también está ahí.
Dios, también, viene en ese pibe que empezaste a acompañar y que ya se ordenó y ahora tiene otros desafíos, inscribirse en el trabajo, manejar el dinero, ahí también está Dios.

 

Con estos pibes, también, vienen en los problemas que vamos cargándonos, por haber empezado estos caminos. Hoy estaba lindo el testimonio de Tartagal, decía: nosotros empezamos a juntar a los chicos y todo el barrio nos daba alimentos para darles de comer, hasta que se dieron cuenta que los que estábamos juntando nosotros, eran los mismos que les robaban y ahí se pudrió todo. En esa situación, también, viene Dios; y la respuesta, también, es evangélica. Porque, no solamente trabajamos mirando al pibe, trabajamos tratando de hacer un barrio más humano, más cristiano, más acogedor, más solidario, y ahí, también, viene Dios. Y en cada dificultad y en cada problema, también, viene Dios.

 

Entonces, nosotros tenemos el Hurtado doce años. Cuando miramos para atrás y hacemos memoria de todas las dificultades a las que fuimos respondiendo, nos queda claro que nuestra identidad es como fue tallada por la vida como viene. Dios, que fue viniendo en la vida, con problemas, con personas puntuales, con personas que se acercan a dar una mano, con todo lo que nos fue pasando, nos fue tallando. Eso somos, somos el testimonio del paso de Dios por nuestra vida.

Si leemos la vida con fe y comprendemos que en los acontecimientos, por el misterio de la encarnación, hay algo de Dios, entonces nuestra identidad es el diálogo con Dios que viene. Muchas veces, pareciera que pensamos que la espiritualidad es juntarse en un grupo a mirar el cielo y a repetir oraciones; también, pero estamos hablando de otra cosa, que me parece a mí que es más profunda. Se trata de esto esto de ser contemplativos en la acción, es el esfuerzo por leer cotidianamente la vida que viene, con fe. Ese es el acto más religioso que podés hacer, eso se llama el discernimiento, tratar de entender, separar la paja del trigo, entender qué es Dios y qué es el mal espíritu, que no es Dios. ¿Por qué? Porque las cosas que son de Dios, las vamos a abrazar y las cosas que no son de Dios, las vamos a descartar.

Entonces, a mí me parece que nosotros acá, en esto de recibir la vida como viene, tenemos todo un programa de vida espiritual que te lleva directo a la santidad. Esto es importante saberlo, si vos sos fiel al Dios que viene, Dios te va a hacer feliz, te va a hacer plena, te va a hacer pleno. Esa identidad plena es la santidad que te llama a ser plenamente vos, no a repetir una estampita.

 

El fracaso como guía

 

Por último, quiero hacer foco en el hecho de que  los fracasos nos van señalando cuáles son los próximos pasos. El amor que tenés por ese pibe, por esa piba te va, como una semilla, creciendo en el cuerpo y vas empezando a pensar: che, no puede ser, siempre nos pasa lo mismo, cada vez que una piba está con nosotros y se complica un poquito, no tenemos nada para ofrecerle… Y, entonces, empezamos a pensar en qué hacemos con la piba y nos comemos la cabeza y lo discutimos.Un día, se dan las posibilidades y parís una respuesta, la comunidad pare una respuesta, da a luz una respuesta, de algo que viene preguntándose y discutiendo.

Entonces, en nuestro método, el fracaso, la frustración, la dificultad es un puerto, un puerto donde nos vamos, otra vez, a concentrar, a mirar, a discutir, a discernir juntos, para dar a luz una nueva respuesta.

Nuestra identidad es el reflejo del paso de Dios. Este es, para nosotros, el método del Hogar de Cristo. Acá, no hablamos ni de cuántos profesionales tenés que tener, ni en qué horario tenés que abrir, ni qué actividades tiene que haber adentro, todo eso va a ser decisión de cada centro. Pero, en esto a recibir la vida como viene, se nos juega algo bien grande, nuestra pertenencia eclesial. Porque, en última instancia, si Dios viene y entramos en diálogo con eso, lo que estamos construyendo es la Iglesia.

 

Esto de recibir la vida como viene es más que un lema, un eslogan o una acción, implica para nosotros una apertura que te inscribe a entrar en diálogo con la realidad, donde la realidad siempre tiene la prioridad, la realidad es más importante que la idea, dice Francisco.

 

Creemos que esto es una de las claves centrales del mundo actual, un mundo en el que se acentúa la marginalización, los procesos de marginación cada vez más grandes, un mundo crucificado. Europa, que no quiere a los que vienen de Asia, de África. EE. UU., que no quiere que lleguen de México, de El Salvador, que quiere levantar un muro. En nuestro país, que nosotros muchas veces llegamos a pensar que este es un inmigrante, que el otro es un chorro, que el otro que no sé qué, que el otro que no sé cuánto… bueno, recibir la vida como viene es un principio de apertura.

 

Proponemos que cada centro barrial, cuando tenga un ratito, se arme un pequeño retiro espiritual. Eligen un día, ese día si hay que cerrar las puertas del centro barrial, las cerramos, y se van a trabajar en esto de recibir la vida como viene, con todas sus implicancias y a rezar con los rostros de las personas que acompañan habitualmente, a leer, compartir y a pensar en estos tres puntos que hablamos recién Son cosas que tienen que ver con nuestro método, Dios que vino en el rostro de alguien, nosotros que nos sentimos impotentes con las manos clavadas y no podíamos responder o no nos salió, o no llegamos, o no estuvimos a la altura y Dios que nos volvió a confirmar con su generosidad, que nos mostró su gloria, su alegría. Recibir la vida como viene es método y es nuestro camino espiritual.

 

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