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Aprender a Mirar la Realidad – Por Pablo Vidal

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Aprender a Mirar la Realidad – Por Pablo Vidal

“Debes amar el tiempo de los intentos,

Debes amar la hora que nunca brilla y sino,

no pretendas tocar lo cierto,

Sólo el amor engendra la maravilla.

Sólo el amor convierte en milagro el barro…”

Silvio Rodríguez. Solo el amor.

 

 

Aprender a mirar la Realidad

Una reflexión inicial sobre el trabajo cotidiano en los Centros Barriales del Hogar de Cristo.

 

 

por Pablo Vidal

 

Con esta reflexión que compartiremos intentamos iniciar un diálogo que nos permita construir juntos una modalidad de acción en losCentros Barriales (CB).Nos proponemos realizar una reflexión filosófica, doctrinal, teórica, moral, religiosa y social que nos ponga a debatir las diferencias y los acuerdos para poder apropiarnos de un hacer común.

Para iniciarla vamos a tomar un ejemplo de Platón que, a través de Sócrates, narra en la República “La Alegoría de la Caverna”;relato ficcional que nos sirve para pensar los conceptos de Autonomía y Libertad de las personas que acompañamos en nuestro trabajo pastoral por un lado, y nuestras propias relaciones como miembros de los equipos de trabajo, por el otro.

La alegoría cuenta que unos prisioneros se encuentran encadenados de pies, manos y cuello en el fondo de una caverna desde su nacimiento. No pueden pararse ni mirar para atrás. Detrás de ellos hay un muro frente al que brilla un fuego siempre encendido.  Entre el muro y el fuego otros hombres, pasean objetos de diferentes formas. Las llamas proyectan su luz sobre éstos al mismo tiempo que sus sombras se reflejan en el muro; los prisioneros, condenados a una única perspectiva, perciben una ilusión que es certeza: creen fervientemente que los reflejos que ven son la verdadera existencia de las cosas.  No conocen otra realidad por lo que, no pueden ni imaginarla.

Platón cuenta que un día un prisionero se despierta con las cadenas rotas. Logra levantarse, girar el cuello, moverse, ver detrás y comprende instantáneamente, como es la realidad de las cosas que conocía hasta el momento. Vislumbra también la salida de la caverna y en un impulso solidario, decide volver a desencadenar a sus compañeros.

Relata el filósofo que al hacerlo no logra que nadie le crea. Los atrapados en la caverna lo tratan de idiota y agrega Platón que, “hasta serían capaces de matarlo”; la metáfora nos permite pensar que es imposible ir contra las creencias que por estar fundadas en una sola visión aparecen como únicas y verdaderas.

A partir de esta ficción Platón pone en juego el sentido de la verdad, la realidad, las apariencias y las creencias. Tomando el ejemplo podemos pensar juntos en nuestro trabajo en los CB. Nosotros como equipos y las personas que acompañamos, al igual que los prisioneros, podemos ser portadores de una creencia que se nos presente como única. En este caso, sería la de pensar que la única salida al “problema de la droga” es la internación en una comunidad terapéutica.

Desde aquí podemos rever si esa Idea, “esa sombra en el fondo de la caverna”, es la única certeza que conocemos, el “recurso instalado”, y por lo tanto, lo que se nos aparece como la unívoca opción posible.

La realidad en la que vivimos es un proceso complejo, que siempre “va siendo” en el devenir del tiempo y las vicisitudes de los acontecimientos. Si aprendemos a“VER”se nos revela constantemente que en el tema que nos ocupa, la internación no es el único recurso con el que contamos.

Muchas de las personas que participan del los CBdejan de consumir cuando se vinculan nuevamente con su familia, cuando pueden sostener una pareja, cuando consiguen un trabajo, cuando van construyendo una mejor imagen de sí mismos mediante unas experiencias satisfactorias, una escucha comprensiva, en un acompañamiento cercano.

El consumo es dolor y acompañarlo desde el amor y la misericordia puede tener formas nuevas que resulten estruendosas o generen desconfianza y miedo porque rompen lo habitualizado y salen de la «imagen» establecida como única y verdadera.

Todos nosotros en los CB, muchas veces recibimos personas que demandan una internación porque como sociedad, estamos “encadenados” en esa respuesta. Esta es una de las grandes disyuntivas: ¿Respondemos a la demanda desde “la visión borrosa del interior de la caverna” o “cortamos cadenas” y ayudamos a encontrar caminos alternativos desde la perspectiva de la libertad?

Confiar en el otro, en Dios y en nosotros, para animarnos a “VER”junto a la persona que pide ayuda su posibilidad de elegir con un mayor grado de libertad, es “salir de la caverna”. Claro es que nuestra misión se complica porque tenemos que garantizarle a la persona que lo demanda, nuestro acompañamiento en ese recorrido.

Esto significa plantearnos un modo de avanzar que puede adquirir distintas formas. Un ejemplo concreto de esto en la Ciudad de Buenos Aires, sería proponerle a quien pide internación que existen distintas posibilidades de tratamiento: Buscamos que sepa para que más allá de las Comunidades Terapéuticas que posibilita Sedronar, puede realizar una internación en el Hospital Nacional en Red (ex CENARESO), hacer un  tratamiento ambulatorio en diversas instituciones, hacer una internación breve en la Granja con la que cuenta el “Hogar de Cristo”,o ser acompañado desde lo cotidiano para realizar su tratamiento en el CB, sin alejarse de su familia ni abandonar sus responsabilidades.

La propuesta es “romper cadenas”, abrir caminos y pensar desde lo cotidiano, desde la hostilidad de las realidades que nos atraviesan en los barrios para ver “la luz que está al final de la caverna”; claramente tenemos que empezar por “VER”y conocer la situación, la historia y la verdad de sufrimiento que cada persona trae y quizás, se trate de acompañarlo a ver su causa judicial que es “la gran cadena” que lo enceguece, o sacar el DNI para poder dormir en un “Parador” de los que ofrece la Ciudad, establecer rutinas de organización de  horarios, espacios, hábitos… Muchas veces, la demanda de internación es un pedido de re vinculación con el entorno social, de reencuentro familiar, de construcción de un lugar en el mundo al que todos, absolutamente todos, tenemos derecho por igual.

“La alegoría de la caverna”nos ayuda a repensar cotidianamente nuestra práctica. Consideramos que éste es el trabajo medular de los CB: romper constantemente con las ataduras, con “las verdades reveladas”, abrir preguntas sobre lo obvio, sobre “lo que está mandado”, lo habitual, lo automatizado si es que esto nos lleva una y otra vez al mismo lugar de “sombras”. Muchas veces el sinsabor del fracaso que obedece a que hemos “VISTO”mal o parcialmente, las condiciones concretas de la existencia de la persona a la que tenemos que ayudar y equivocamos caminos.

En esta propuesta de apoyarnos en formas nuevas de “VER”sostenemos con fuerza la certeza de un Dios que nos abraza y nos llama a la misericordia que no es más ni menos que, “entrar en la miseria del otro”, en su “oscuridad” para poder junto a él o ella, atravesar el dolor acompañando en lo concreto del día a día y en lo más profundo de la espiritualidad, atravesando caminos de mayor libertad y autonomía.

Estos senderos nuevos pueden parecer más riesgosos. Por cierto están llenos de piedras, recovecos, dudas y tropiezos y solo a través de la formulación de nuevas preguntas es que podremos abrir nuevos movimientos internos y comunitarios, construir otros modos sólidos y saludables de “salidas de la caverna”.

Por otro lado, como comunidad tenemos que mirar la realidad desde el “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia”: “El correcto ejercicio de la libertad personal requiere condiciones específicas de un orden económico, social, jurídico, político y cultural (…). Remover las injusticias promueve la libertad y dignidad humanas” (C.137).

Desde esta posición espiritual, filosófica, doctrinal y religiosa es que nos queremos parar a pensar el cotidiano de los CB. Ponemos por caso el de un varón que trabaja cartoneando, gana doscientos o trescientos pesos por día y cuenta solo con eso para darle de comer a su familia. Consume sustancias pero no puede dejar de trabajar porque sus hijos se quedan sin la comida, sin la pieza que están terminando de forrar con material, sin la plata para ir al Hospital.

A esta persona le resulta imposible internarse; no puede dejar de llevar a su casa “esa plata del día”. El CBtiene que contemplar esta situación, alojarla y reconocer que este sujeto no va a poder darse nunca el lujo de pensar en su historia de consumo sino tiene ciertas seguridades económicas y sociales más que básicas, satisfechas.

Proponemos que los CBpuedan acompañar a los que tienen comprometida su vida por el consumo de sustancias en todos los aspectos. Esto es generar condiciones que le permitan no trabajar, al menos un día, para asistir al CB, tomar sus terapias, realizar los trámites pendientes, resolver los problemas concretos que arrastra y recibir al final de la jornada los doscientos o trescientos pesos que juntaría con su trabajo callejero para asistir a su familia.

Por supuesto, podemos agregar un bolsón de mercadería, ropa, artículos de higiene, todo lo que una persona necesita para vivir con dignidad y será nuestra tarea también obtener esos recursos. Este modo de dar respuesta “rompe con las cadenas” que a todos nos tienen prisioneros; Proponemos que el CBno se quede con “la verdad aparente” y abra siempre la pregunta, la otra posibilidad, la esperanza.

Cabe aclarar que siempre la libertad de decidir está en la persona que pide ayuda. Queda en él, en ejercicio pleno de su libertad decidir los modos con los que quiere resolver su historia y en cualquiera de los casos, nosotros como CBtendremos que aprender a acompañarlos.

Es pertinente precisar, sobre todo en la época que nos toca vivir, que cuando hablamos de autonomía no pensamos en un ser con independencia absoluta. En este sentido nos resulta iluminador un texto llamado “Dependencia y Libertad” de Gustave Thibon,filósofo francés fallecido en el año 2001.

En el texto el autor nos plantea que no existe un ser finito que no dependa de nada. Él categoriza dos tipos de dependencia: una «muerta» que oprime y una «viva«que expande. Pone como ejemplo la respiración y dice: “Los pulmones respiran tanto más libremente cuanto más sólidamente, más íntimamente están ligados a los otros órganos del cuerpo. Si esta ligazón se relaja, la respiración se hace cada vez menos libre, y, llegada al límite, se para. La libertad es función de la solidaridad vital.”

El filósofo sustenta que esta “solidaridad vital”que se da en lo Biológico, es la metáfora que representa el Amoren la vida de los seres humanos. Las relaciones de las personas y sus lazos afectivos son “la dependencia viva que expande“. La libertad no se plantea en términos de independencia sino en la epifanía de los encuentros en el Amor.

Pensemos por ejemplo en la Peregrinación a Luján. A cualquiera de nosotros nos resultaría muy agotador ir caminando 70 km de forma independiente y solitaria. En contraposición, caminar con otros nos da autonomía. Dependemos de esos otros que nos alientan, nos dan agua, nos ofrecen algo para comer, nos apoyan, para como hombres libres llegar a una meta difícil.

Thibon en su texto nos dice: “Si no vivimos juntos como los órganos de un mismo cuerpo, nos marchitaremos y nos pudriremos juntos como esas hojas sin savia, tan independientes las unas de las otras, tan individualistas, pero que el mismo viento de otoño arranca y hace rodar a su antojo.”

Para cerrar queremos compartir que como equipo que sabe acompañar, una y otra vez, nos dejamos conmover por ese prisionero liberado de la “Alegoría de la Caverna”que al darse cuenta de la “Verdad”decide volver, casi como si fuera una obligación, a compartirlo con sus compañeros.

Ese es el camino que nos proponemos construir juntos; Trabajar en los CBcomo respuesta a una sociedad que nos invita constantemente a ir hacia arriba, competir entre nosotros, ser más libres e independientes, en el sentido más perverso del individualismo.

En oposición rotunda nosotros elegimos en libertad encarnar el mensaje evangélico donde no existe la salvación individual: Sabemos y proclamamos que“o nos salvamos todos o no se salva nadie”; Estaremos unidos hoy en el mismo Amor o mañana inclinados, bajo la misma opresión.

 

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