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“Reflexionando acerca de nuestra concepción del tiempo” Por: Luchi Pardo

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“Reflexionando acerca de nuestra concepción del tiempo” Por: Luchi Pardo

El tiempo y la toma de decisiones

Cuando en el Hogar decimos que acompañamos toda la vida, que no hay etapas fijas ni “altas”, estamos hablando del acompañamiento en el tiempo. Lo artesanal nos invita a mirar a cada persona en su subjetividad, poner al servicio una estrategia de acompañamiento diferencial para cada persona y familia que llega. Por tanto, el tiempo será diferente para cada uno.

En esto estamos todos en sintonía, lo vamos caminando con las tensiones y complejidades que ello acarrea. ¿Pero si nos preguntamos acerca de la concepción que tenemos del tiempo? En una cultura donde todo es veloz, donde todo está cronometrado por instrumentos de medición tecnológicos, donde percibimos la vida de forma lineal. Nos ponemos objetivos, a corto o largo plazo, y vamos midiendo la vida en forma de escalones.

La invitación en este texto es poder reflexionar acerca de cómo concebimos y percibimos el tiempo, y por lo tanto de cómo vamos acompañando las vidas que llegan al Hogar de Cristo.

Vamos a tomar a la mitología griega, para que nos ayude a pensar un poco esto del tiempo. Cronos es el dios representado como un hombre maduro, que devora todo y todos, incluidos sus hijos para mantener su poder. Es el dios del tiempo secuencial, cronológico que pasa inevitablemente. El tiempo del tic-tac, que linealmente nos va llevando al futuro, al mañana. Podríamos pensar que es el dios que recurrimos cuando ponemos objetivos o hacemos plancitos de vida. Sesgados sólo por Cronos, se vuelve un poco obsoleto el accionar pasado, a fin de poder alcanzar el objetivo.

Recuerdo mis primeros años en el hogar, como una mezcla de sentimientos, me alegraba profundamente cuando Yanina, mi primer ahijada, salía de la calle y se ponía las pilas; y de pronto me frustraba mucho, me invadía una inmensa tristeza cuando volvía a pegarse un palo y se quedaba un par de meses de gira. De a poco fui desarrollando, creía yo, más tolerancia a la frustración, comprendiendo un poco más el proceso que van transitando los chicos, y fui aprendiendo a esperar amorosamente también en los momentos de más oscuridad. Teniendo a la vez la certeza, de que Yanina, como un montón de chicos más, en algún momento volvían, porque en el hogar los esperaba ese abrazo de familia.

Ahora bien, existe otro dios llamado Aión, que es el dios de la eternidad al cual no le hace falta devorar nada para ser eterno. Es niño y anciano a la vez, tiene sentido en sí mismo, es el dios generoso. No contempla los objetivos ni los planes, sino que nos invita a que la acción tenga sentido en sí misma. Aión nos muestra que el camino tiene valor, el sentido es recorrerlo.

Tomando uno de los principios del Evangelii Gaudium, el Papa Francisco nos dice que el tiempo es superior al espacio. El padre Charly nos invita a reflexionar diciendo: “Priorizar el tiempo es apostar al proceso. El espacio es la imagen de lo realizado, el deseo de plenitud consumado. Para instalarnos en el tiempo y aceptar los procesos debemos desarrollar una actitud fundamental, un rostro del amor que es el acompañamiento paciente.”[1]

Pareciera que el Hogar nos va moldeando al modo del dios Aión, vamos navegando en la complejidad de los procesos que acompañamos, sabiendo que en ese acompañamiento se va tejiendo una transformación suave.

Por último, los griegos nos invitan a reflexionar con el dios Kairos, personificado como un joven con un mechón de cabello muy largo en la frente pero completamente pelado por detrás. Es el dios caprichoso de la oportunidad, que pasa velozmente, que sólo se lo puede agarrar del mechón por delante. Cuando ya pasó, es imposible agarralo ya que atrás está pelado. Kairos nos muestra el “aquí y ahora”, la oportunidad imprevista que si logramos accionar sobre ella hay un cambio en el mañana. Este dios no exige ni espera nada, simplemente pasa por nuestro lado y se va.

¿Cómo interactúan en nosotros estos tres dioses? Yo creo que los tres conviven dentro nuestro, y por tanto se van reflejando en el acompañamiento y decisiones que vamos tomando en nuestros equipos. Los objetivos o proyectos de vida que vamos construyendo con nuestros pibes, son guiados por el dios Cronos. Pero el desafío es cómo visualizar, aprender y accionar sobre las oportunidades que el veloz Kairos nos va presentando en la diaria. Muchas veces estas oportunidades son esas frustraciones, esos tropiezos o metidas de pata grandes que nos tensionan el corazón. Sólo en la observación silenciosa y desapasionada, podemos oír a Aión, permaneciendo amorosamente en el proceso que se va presentando.

Les quiero compartir la historia de Vani, quien me tocó acompañar mucho y de muy cerca, para poder bajar más a lo concreto la complejidad de acompañar en el tiempo. Vani llegó hace 4 años al Hogar de Cristo, con 20 años, en situación de calle, embarazada de su tercer hijo. Los dos más grandes estaban en un hogar. Se la acompañó mucho desde el Centro Barrial Mugica de la villa 31 y luego desde Madre Teresa en las viviendas comunitarias para mujeres. En todo este camino, ella pudo recibir a su tercer hijo bajo techo, con controles de embarazo, y pudo luego de muchísimo esfuerzo, idas y vueltas, recuperar a sus dos hijos más grandes. Fuimos acompañando mucho su maternidad, ya que tiene muchas dificultades en la crianza, sobre todo pautas violentas con sus hijitos. Hace poco más de un año, egresó de la Granja y se mudó junto a su hermana, quien tiene 5 niños.

Hace unas 3 semanas nos avisaron que Vani estaba privada de su libertad, por venta de droga. Antes de caer estaba cada vez más complicada, durmiendo a veces en la calle con sus hijos, teniendo una relación bastante violenta con su pareja, viviendo en condiciones de mucha precariedad habitacional y en una casa donde se consumía pasta base. Hoy los tres niños están en la casa de su abuela, que es una sola pieza donde se higienizan, duermen, comen, juegan e intentan convivir con tres adolescentes más que son hijos de esta abuela. Mientras el Servicio Local está interviniendo, con riesgo de que estos los tres hijos de Vani vuelvan a un hogar de tránsito.

Al día de hoy ya no hablo de frustración, siento mucho dolor, por comprender que la pobreza te lleva a meter la pata, que la pobreza es un rostro cruel de la injusticia, de la avaricia que se refleja en la desigualdad social. Comprendo la raíz de este montón de problemáticas graves que atraviesan a Vani y su familia, observo la tensión dentro mío y de todos los que estamos acompañando la familia, escucho el encuentro de ideas y posicionamiento sobre como “intervenir”.

Kairos y su mechón pasó, y lo tenemos agarrado, la cárcel puede ser una oportunidad, puede que nos otorguen la prisión domiciliaria para Vani en Madre Teresa, que los niños vuelvan con ella, y continuar los planes que Cronos nos trae al recuerdo. Cortar con el círculo de pobreza y que Vani pueda construirse su propia casa dentro del entramado comunitario que en la Granja existe. Surgen interrogantes, ¿hasta cuando sostener este vínculo de Vani con sus hijos? ¿Dónde van a estar mejor estos niños?

Tantas veces en el torbellino de la acción, de los acontecimientos, nos es muy difícil oír la voz de Aión, que sólo se puede escuchar creando un espacio de silencio y quietud del corazón. Dicen que Aión habla insistentemente con la voz interior de nuestra vocación, yo creo que es Cristo quien le va dando sentido a nuestras acciones, vaciándonos de todas nuestras ideas preconcebidas, abriéndonos al momento fugaz de la oportunidad inesperada que se abre.

 

 

Reflexionando acerca de nuestra concepción del tiempo

 

Estos dioses griegos nos pueden ayudar a comprender el modo en que se nos presentan las situaciones difíciles de acompañar, y cómo se van gestando nuestras decisiones. Pero los invito a profundizar en la concepción que tenemos del tiempo, sabiendo que la forma en que percibimos es la forma en que comprendemos.

Decíamos antes que miramos los caminos de forma lineal, decimos también, que las recaídas son partes del proceso, o que un tropezón no es caída. O incluso a veces hablamos de reducción de daños, adhiriendo o difiriendo a este paradigma. Más allá de la postura que tengamos, sabemos que acompañamos vidas muy dañadas, mucho dolor, o en palabras de la Madre Teresa “los más pobres de entre los pobres”.

El tiempo organiza y va coordinando nuestras vidas, los horarios de comidas y talleres que vamos estableciendo en los Centros Barriales, el tiempo de permanencia en una granja de internación, el tiempo de permanencia en una casita amigable, y así podríamos continuar. La concepción occidental del tiempo es regular, continuo, homogéneo y uniforme. Utiliza mediciones basadas en operaciones cuantitativas e instrumentales.

En cambio la concepción primitiva del tiempo, de nuestros pueblos originarios, se centra en un dominio perceptivo en el cual predomina un reconocimiento intuitivo de la duración y sucesión de fenómenos, mediante operaciones predominantemente cualitativas.  Es decir, que se liga a lo espacial, se asocia a la distancia recorrida, al trabajo realizado y a la velocidad. La trayectoria que Vani recorrió en el Hogar de Cristo, el esfuerzo, la profundidad, la permanencia, la capacidad de dejarse acompañar nos da la dimensión del proceso.

La concepción primitiva del tiempo, nos invita a percibirlo ya no más de forma lineal, sino de forma circular. La naturaleza se desarrolla en ciclos, las estaciones del año, las fases de la luna, la germinación de una semilla hasta ser de un árbol que da frutos, que luego caen al suelo para desparramar más semillas. Y así va transcurriendo la vida misma, entre nacimientos y muertes, que hacen a la existencia.

Esta concepción circular nos invita a pensar en las vidas que acompañamos, donde los procesos necesariamente deben transcurrir entre la luminosidad y la oscuridad.

Pienso también en los “talones de Aquiles” que cada uno tiene y que cada vida que llega Hogar va dejando entrever. De a poco vamos conociendo las fragilidades de cada uno, y así podemos ir identificando con más claridad el acompañamiento artesanal que cada pibe necesita. El talón de Aquiles de Vani es la calle, porque ahí acontecen situaciones que a ella la atrapan, les gustan, aunque sabe que traen consecuencias que a ella la dañan y también a sus hijos. Y porque además la inmensa precariedad en la que vivió toda su vida, no es tan diferente a lo que te ofrece dormir en la vereda.

Es en este proceso que el Hogar de Cristo va acompañando, donde la vuelta del círculo del tiempo, el proceso interior que ella fue haciendo, la llevó de nuevo a la calle y meter la pata, pero es este momento de oscuridad que luego traerá la luz. Es necesario para que pueda seguir el proceso de transformación dentro suyo, para que desde el Hogar sigamos acompañando esa vida, ese talón de Aquiles, que seguirá transformándose a lo largo de su vida.

No significa que toda la vida va a volver a la calle, sino que la transformación es paulatina, y no es un cambio de una vez y para siempre. Sino que en la medida que va rodando la vida, se va profundizando en un mayor bienestar y calidad de vida, para ella y sus hijos. Esto implica como equipo permanecer en la tensión, sabiendo que acompañando es como podemos fortalecer ese talón de Aquiles que lleva a la muerte. Tomando la visión primitiva del tiempo, donde la interacción con el otro y el entorno hacen al proceso, la apuesta es a ir creando entornos donde se busque fortalecer y construir herramientas para personas como Vani. De la misma manera, en entornos donde hay mucha precariedad en todo sentido, donde pareciera que se desarrolla una batalla, queda más al descubierto las fragilidades de cada persona, por lo tanto, hay más sufrimiento.

La imagen de los ciclos, nos invita a pensar el modo en que acompañamos, en cómo nos detenemos a analizar las decisiones que debemos a veces tomar. Nos invita a comprender y permanecer en esos momentos de oscuridad, que tensionan nuestro corazón, teniendo la certeza de que son parte del proceso de transformación suave que se gesta sólo en el amor.

 

 

[1] Olivero, Charly. “Algunas reflexiones sobre el trabajo de inclusión en la Iglesia”

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