Reflexiones

El dinero al servicio del hombre – Pablo Vidal

<<< Volver a Reflexiones

El dinero al servicio del hombre – Pablo Vidal

El Dinero al Servicio del Hombre: Otro mundo es posible

por Pablo Vidal

 

Parte I

Una Introducción de fundamento                                                                              

Una vez más nos encontramos a través de un texto con la intención de compartir, reflexionar, abrir las ideas, reconocernos en ellas,  y darles sentidos comunes a nuestras palabras y prácticas para así, ir avanzando en nuestro “hacer comunidad”,  fortaleciendo nuestra cultura y afianzando la identidad que nos hermana en la gran familia de los Hogares de Cristo.

No oculto la intención de sacudirnos con un tema difícil pero también, mientras escribo este texto y me propongo ponerlo a circular, lo imagino con sus anotaciones en los bordes, con sus discusiones, con las manchas del mate y así, lleno de nuestras vidas, las de todos/as, es que anhelo funcione a la distancia como un evocador de los apoyos, los abrazos y las miradas que nos hacen sentir acompañados en el día a día de nuestros CB.

La finalidad específica es la de proponer una reflexión abierta, profunda y audaz acerca de una de las problemáticas más complejas de nuestros Centros Barriales y de la sociedad: el dineroy las contradictorias significaciones que se ponen en juego alrededor de él.

Nuestro método de “Recibir la vida como viene” incluye como parte constitutiva “acompañar el dinero”, atenderlo y comprenderlo en toda su aspereza como un eje central del binomio dinero/droga. En esta “Cultura del Consumo” es algo que no podría separase.

Por otro lado, también implica mirar la cuestión económica desde los conflictos, las diferencias, las emociones y prejuicios, los cuestionamientos y problemas reales que nos genera porque no desconocemos que el dinero es un tema complejo.

En primer lugar, quiero compartir con ustedes una particularidad que tenemos como Hogar: nuestro diferencial en el modo de abordaje del consumo de drogas es, justamente,  nuestro modo de “abrazar” el dinero como parte del problema, asumiendo así la más fuerte tensión de nuestra práctica. No existe, me animo a decir, en el mundo algo parecido.

No ignoro que  “acompañar el dinero”es agarrar un hierro caliente;  porque trae problemas, nos complica, nos da miedo, nos produce inseguridades y malestar.

Nuestras experiencias vitales nos demuestran que hablar de dinero es difícil siempre: basta con ser buen observador para notar los cambios corporales, los movimientos oculares o la tensión de la postura de las personas, en cualquier situación en que se conversen los aspectos económicos de las relaciones de diverso tipo.

Es por eso que la propuesta es la de  ponerle el pecho al tema con honestidad, capacidad de análisis y valentía. Intentemos desenmarañar los mitos culturales, sociales y personales que nos constituyen y, con el corazón en la mano, hablar y pensar sobre esta cuestión en nuestra práctica.

Lo que  propongo es que en esta parte crucial de nuestra tarea,  nos propongamos “meternos en el tema”,  tratando de agudizar la buena escucha  y aprendiendo de lo que nos van trayendo las personas que acompañamos, percibiendo en las miles de formas en que esta cuestión atraviesa sus sufrimientos.

Nuestra experiencia compartida nos permite vislumbrar que al señalar y analizar, al discutir y polemizar, no solo lo hacemos para saber qué ocurre y entenderlo, sino también, y sobre todo, para tratar de transformarlo. Es analizando la realidad en la que nos movemos que podemos discernir mejor los caminos y las respuestas.

La invitación, reitero, es a hacernos cargo en profundidad de nuestro valor, de “Recibir la vida como viene” también en  lo relacionado con el dineroy a hacerlo con la audacia que nos da la libertad y la confianza que devienen del amor, pilares de nuestra Fe que ilumina la acción.

Es justamente en el “acompañamiento del  dinero” donde todos nuestros principios se hacen carne y cruz, dado que es en  nuestras acciones  donde se devela  “la verdadera” forma de mirar al otro y cómo lo comprendemos antropológicamente.

Vale aclarar que en nuestro caso, construimos esa mirada que facilita el encuentro apoyados en nuestra ética y porque lo consideramos un “deber moral”; esta postura es parte de nuestra identidad, uno de los modos en el que intentamos construir el Reino de Dios en la tierra.

Por todo esto es que siempre repetimos que lo más valioso de nuestro trabajo es “cómo hacemos lo que hacemos” luchando por establecer relaciones humanizantes.

Desde otro punto de vista, seguramente coincidimos en que esta manera de enfrentar la cuestión económica en el acompañamiento es nuestra mayor certeza, aún cuando se manifiesta con la plenitud de su complejidad y nos hace tambalear.

Esto es, probablemente, lo que convierte en maravilloso cada  error, cada caída, cada feroz sentimiento de impotencia que nos pone de rodillas; porque  es lo que hace que volvamos a levantarnos apoyados por el otro, porque el camino compartido, es otra de las fortalezas que  reúne y entrelaza a  la Gran Familia del  Hogar de Cristo.

Es oportuno recordar que,  para nosotros, el acompañamiento tiene tres engranajes que van siempre conectados: la confianza en el otro, la apuesta al tiempo y el respeto por la libertad, siempre hilvanados por el principio de la misericordia.

Nuestro trabajo es siempre cuerpo a cuerpo, artesanal y singular  y ¿Quién no sintió alguna vez que alguno de los chicos o chicas vienen sólo por la plata que se les da y esto lo perturbó? La misericordia, que practicamos en los CB, nos obliga moralmente a superar nuestros prejuicios, formaciones profesionales, ánimos, afectos y conceptualizaciones, aún en estos casos que nos conmocionan desfavorablemente.

En nuestra comunidad todos sabemos que no hacemos nuestro trabajo por los análisis sociológicos o los indicadores de éxito que podamos publicar sino porque es nuestro “Deber”. Tiene que ver con nuestra Ética, que está en íntima relación con nuestra identidad y nuestros intentos de construir Reino, acá, en la tierra.

 

 

 

Parte II

Aduanas de la Caridad

Quisiera en  este punto marcar algunas situaciones actuales que funcionan/operan como “controles aduaneros de la Caridad”afectando gravemente el desarrollo y crecimiento de los chicos y chicas que acompañamos.

Como sociedad notamos admirados el avance tecnológico, al mismo tiempo que advertimos que toda esa inteligencia, recursos, facilidades para la salud, la educación, el desarrollo de la vida cotidiana, no llega  a los más pobres y vemos que se agravan las diferencias, se profundiza la categoría de ciudadanos de primera y de segunda y en nuestros contextos barriales, la vida pareciera transcurrir hasta en otro tiempo histórico.

Nos preguntamos, a riesgo de parecer ingenuos, cómo sigue siendo tan difícil el acceso al monotributo social, la SUBE social o el pase para personas con discapacidad, o por qué no pueden activarse automáticamente los derechos sociales como la AUH cuando uno/a pierde su trabajo en blanco, sin depender de trámites engorrosos para las personas de nuestras comunidades ¿No bastaría con  recurrir a los mismos recursos tecnológicos de las agencias recaudadoras del Estado que, rápidamente, cruzan datos para cobrar?

Así como reclama  nuestro Papa Francisco, es claro que vivimos un mundo donde con extrema velocidad se expande una organización en la que el “Hombre está al servicio del dios Dinero”. Advirtamos que, del mismo modo, nosotros tenemos que estar atentos para no contradecirnos en nuestras prácticas y arrodillarnos al servicio del “dios, rendición de cuentas”.

Los Hogares de Cristo acompañamos a los “Descartados del Sistema” a todos aquellos que no llegan, que no pueden y/o que no acceden a otros servicios del Estado y de Organizaciones No Gubernamentales, entonces, trabajamos con las personas que pelean por sus sueños y acompañamos sus batallas, hasta en el momento de tener que enterrar a un familiar y no tener con qué porque aún no están resueltos los mecanismos para que una persona en situación de pobreza, acceda a dar sepultura a sus muertos.

La burocracia institucional, la fragmentación y la especialización condenan, expulsan y eliminan a las mayorías que no  tienen (o que carecen de ) esa mirada y corazón de Madre.

Por eso, insistimos en hacer “visible lo invisible”, que es el poder de resolución de la vida de cada día que da ese dinerofaltante, el dinero chico, el que necesita una familia para nacer, vivir y morir con dignidad, nada más ni nada menos.

Volviendo a nuestro caso de los CB pensemos, por ejemplo, en el recorrido del Viejo Antonio. Él está viviendo hace muchos años en situación de calle, no tiene familia, pidiendo en la calle consigue las monedas y billetes con las que se compra su vino y se sostiene, en cierta forma, como en un encierro callejero.

Si nuestro amigo Antonio  quisiera dejar  la calle y el  vino podría pasarse años recorriendo instituciones y lo único que recibiría son migajas de caridad; porque podría acceder a una institución que le armara el Curriculum Vitae pero  no quien  le de dinero para sacar fotocopias o cargar la tarjeta SUBE y, mucho menos, conseguir trabajo.

Y en relación con él, podemos seguir preguntándonos posibilidades: si quedara internado en rehabilitación de alcoholismo ¿Quién le compraría cigarrillos? Si se accidentara y debiese ser hospitalizado ¿Quién compraría  los remedios y otros insumos que no provee el hospital? o ¿Quién le compraría una radio para que lo acompañe en su soledad?

Sí, me parece necesario  aclarar que el mundo está lleno de gestos generosos y personas anónimas que arriman procesos y van resolviendo cosas de la vida de muchos otros seres en situaciones difíciles; pero mi invitación  es a salir del paradigma de la caridad entendida como una cuestión individual y dar el salto a concebirnos como Pueblo peregrino que escucha la voz de los pobres con caras y nombres personales y responde a sus clamores con valentía, calma, ternura, urgencia y originalidad.

El  principal denominador común que rodea las variables del dinerocomo limitante de las personas, se basa en la premisa de la Desconfianza en el Otro. Esa es la base de  los mecanismos que buscan operar  desde el control, en apariencia, sobre los destinos del dinero pero, si lo miramos en profundidad, sobre la otra persona, poniéndole condiciones al vínculo y/o diciéndole en qué lo tiene que gastar.

Este modo de hacer circular el dineronos coloca en una relación Sujeto-Objeto; Un vínculo que se sostiene en una caridad  que deviene de arriba hacia abajo.

Sin quererlo se asume la misma lógica que muchas personas aplican en la calle cuando le dicen a un chico,- “Yo plata no te doy, si querés te compro comida”. Quizá sea buena la intención, pero no es coherente con nuestra concepción moral, antropológica y religiosa de “ver al Otro”.

 

 

Parte III

Una Pastoral Samaritana

Quisiera traer una imagen para “rumiar” juntos porque “Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos…” (EEGG 11)

Suele suceder a menudo, que uno  trabaja tanto la Parábola del buen samaritano,  habla mucho de ella en distintos espacios y se  naturalizan todos esos actos maravillosos que relata y  pareciera que perdiera la novedad y la fuerza evangelizadora.

Hoy,  los invito a imaginar la escena y rezar con esa imagen, dejándonos llevar por los sentimientos, emociones y sensaciones que dispara.  Apelo a que el gesto del Buen Samaritano nos  haga espejo  y mueva nuestras entrañas.

«Bajaba un hombre por el camino de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron hasta de sus ropas, lo golpearon y se marcharon dejándolo medio muerto.» Nos dice Lucas 10,30.

Nosotros, los de la Familia Grande, ¿Cuántos  rostros encontramos así en el costado del camino? ¿Cuántos nombres se nos vienen al corazón?

Como reflexionábamos en el apartado anterior, el dineroes una de las mayores tensiones de la Humanidad; en principio, porque es una de las cosas de las  que más nos cuesta hablar. Y es asombroso como, en tantos años de Iglesia, se  analiza esta parábola destacando el gesto del samaritano de haberse detenido y auxiliado al despojado pero,  “se deja pasar” el nudo central: el Buen samaritano también “pagó”…

«Un samaritano también pasó por aquel camino y lo vio; pero éste se compadeció de él. Se acercó, curó sus heridas con aceite y vino y se las vendó; después lo montó sobre el animal que él traía, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente sacó dos monedas y se las dio al posadero diciéndole: «Cuídalo, y si gastas más, yo te lo pagaré a mi vuelta.»  Lucas 10, 33-35

En mi opinión, éste es el modelo del Hogar de Cristo: Nosotros tenemos que alentar el desafío de practicar una Pastoral Samaritana, y en ese camino vamos  apoyándonos entre nosotros y “sumando a los demás”.

 

 

 

Parte IV

Banco Amigable: Una propuesta concreta

Nosotros creemos que la palabra deja huella, las huellas marcan rumbos, los rumbos implican definiciones y compromisos por eso traigo en este apartado una propuesta que empezó nuestro compañero, Gustavo “Hermanito” Barreiro: “El Banco Amigable”,  que es una herramienta para el acompañamiento y el cuidado del Otro en las cuestiones específicas del dinero.

La experiencia está concebida como un acompañamiento que invierte el orden y pone el dinero al servicio de las personas y no de su rentabilidad y la rendición controladora. Cumple diversas funciones y en su simpleza radica su inmenso poder transformador.

Sus funciones fueron surgiendo ante las necesidades que se manifestaban en las vidas de las personas acompañadas, por supuesto, miradas con un gran ojo y corazón además de mucha capacidad de creatividad, imaginación y gestión.

Función Depósito: A muchos chicos les suele pasar que la primera plata acumulada que tienen después de una jornada laboral, la  gastan  en alcohol o alguna droga y entran en un círculo del que no pueden  salir hasta que se quedan sin dinero.

La propuesta consiste en ofrecerles que todos los días guarden parte de lo recaudado en el  Hogar. Sumamos la idea de proponer alguna meta a cumplir con lo ahorrado. Y claro, también nos hormiguea la posibilidad de encontrar el modo de pagar intereses por lo ahorrado. ¿Por qué no?

FunciónAdministrativa: En otros casos  a los chicos y chicas se les dificulta organizarse por sí mismos porque no están listos para manejar el dinerode un cobro semanal o beca que reciben todo junto.  El Hogar, entonces, les ofrece una administración asistida. Concretamente, cuentan con la posibilidad de dejar su tarjeta  o que alguien del equipo del Hogar los/as acompañe a cobrarla.

Luego,   se acuerda el modo de ir entregándole lo cobrado en cuotas semanales. Al igual que en el caso anterior, no oculto mi deseo de que encontremos la forma de poder pagar intereses por los ahorros.

Función Financiadora/Garante: Nuestro Banco tiene que tener capacidad de Financiar proyectos, como puede ser la compra o arreglo de herramientas de trabajo o, en ciertas situaciones, oficiar de garantes institucionales a la hora de comprar un terreno o alquilar una casa, ya que nuestros acompañados no tienen esa posibilidad, ni siquiera a través de sus familiares.

Por supuesto que hay muchas otras situaciones de emergencia que necesitan este tipo de financiamiento; por ejemplo, si estamos acompañando a una mujer que está sufriendo violencia de género y tiene que huir de su casa, habría que facilitarle los mecanismos para que alquile un lugar para vivir y sostenga a su familia hasta que pueda trabajar.

Función Préstamo:De acuerdo con el ingreso de la persona se puede realizar un préstamo, sin tasa de interés y un plan de pagos. Suele pasar por ejemplo que los chicos y chicas estén trabajando en algún lugar y cobren el día 10 del mes, pero tengan que pagar el alquiler  antes de esa fecha. O, por dar otro ejemplo, alguien que acaba de conseguir un trabajo, al menos por el primer mes hasta que cobre, va a necesitar plata para comprarse ropa, cortarse el pelo, financiar viáticos y alimentarse.

Con estos adelantos de dinero, nos proponemos brindar acompañamiento a la persona en su proceso de libertad y crecimiento. Cierto es que nos enfrentamos a un gran interrogante: ¿Encontraremos el modo de saltar las variables “nivel de ingresos” y “moneda de cambio”? Es decir, ¿Podrán acceder los que no tengan ingresos y sabremos imaginar un recupero que no sea con dinero? Cuando se trata de imaginar y crear un mundo más justo esto se pone más que interesante…

 Función Remunerativa:Se trata de pagar por tareas o funciones que desempeñan nuestros acompañados. Es importante pensar criterios: ¿Por hora? ¿Por tarea? ¿Cuánto a cada uno? En el camino del acompañamiento muchos de los nuestros, empiezan a hacer tareas dentro del Hogar. Hay algunas que pueden ser voluntarias y está bien que así sea. Pero  otras que exigen mayor grado de compromiso, y hay que pagarlas.  Por ejemplo, si alguien empieza a trabajar en el equipo de cocina, o le pedimos que acompañe a otra persona a internarse, a hacer algún trámite, visitar a alguien en  la cárcel o al hospital, podríamos considerarlos acompañamientos rentados por lo que implican de tiempo y responsabilidad.

Función Subsidiaria: En estos casos, la tarea es  subsidiar un tratamiento, un acompañamiento o alguna otra necesidad puntual. Por ejemplo, en los casos en que conseguimos tratamiento para alguno de los chicos o chicas en un Centro de Día ambulatorio lejano al CB,  el  Hogar sería el encargado de proveer los fondos para asumir esos gastos.

Función Justicia Restaurativa:Me gustaría detenerme un poco en este punto, porque es una tarea que solemos hacer y no somos conscientes de ello. Es una manera de cuidado bellísima que realizamos desde hace tiempo, sin dimensionarla en todo su valor.

Propongo otra vez un ejemplo y traigo otro recuerdo del Viejo Antonio: Resulta que después de un tiempo largo de estar en el Hogar empezó a trabajar con su bicicleta haciendo mandados para un almacén del barrio. Muy contento con su tarea, en un rato libre, vino a visitarme al Hogar para contarme de la vida.  Mientras charlábamos, dejó su bicicleta dentro de nuestra casa y uno de los chicos del CB, Juan,  se la robó.  Lo vieron todos mientras lo hacía, pero no sabían que era la bicicleta del Viejo Antonio.

Cuando salió de  conversar conmigo y se dio cuenta de que le habían robado la  herramienta de trabajo, no puedo explicarles la angustia y el temor que lo embargó por el miedo a perder su puesto en el almacén.

Apelé a la confianza y la calma y acordamos que regresaría al otro día en busca de la solución. El querido Viejo pedía “¡Justicia!”: quería su bicicleta e, implícitamente, que Juan no volviera a entrar al CB.

La solución que arbitramos al día siguiente fue una charla entre los tres, en la que pudieron decirse cara a cara lo que motivó y significó el suceso  en cada uno y, como Juan la había vendido para el consumo, al Viejo Antonio, no le costó comprender el acto desde su historia. Además acordamos en darle el dinero para comprar la bicicleta de los fondos del Hogar, al tiempo que  Juan pudo reparar su daño y sentir que él también cuidaba a Antonio. Ahora Juan debía devolver semanalmente ese dinero prestado o con tareas cuantificadas monetariamente.

Esto implica que, a mi entender, los Hogares tengamos que intentar, y créanme que sé lo difícil que es, brindar ciertas seguridades en su interioridad. Es como cuando uno guarda el auto en un estacionamiento. La cochera tiene responsabilidad si hay un daño, aunque pongan el cartel que dice que no se hacen responsables y hoy existe un fallo que los obliga a hacerlo.

Nosotros como Hogar tendremos que buscar maneras de responder por todo lo que haya y suceda en el Centro Barrial, para el buen uso de la libertad de cada uno y el bienestar común. Donde cada persona se sienta cuidada y acompañada.

 

 

 

Parte IV

A modo de conclusión: Navegar mar adentro

Para cerrar esta larga reflexión “en voz alta” quisiera tomar palabras de “el hermanito” Barreiro que siempre dice que en este tema de las adicciones hay que ir con “munición gruesa” Y SIN ESCATIMAR.

Como vimos, para nuestros acompañados el dinero es una problemática fuertemente limitante. Impide el acceso a sus derechos básicos, y por lo tanto, deteriora cada etapa de su desarrollo.

Todos nuestros Hogares son una gran boca de entrada de los chicos y chicas, y somos muy buenos en eso, pero se forma un cuello de botella en la salida: a la hora de conseguir un trabajo, una vivienda,  un modo de vivir;  Nos referimos a lo que el Papa Francisco clama como “Tierra, Techo y Trabajo”.

Es por esto que  la opción de los CB  es, o debería ser, que la mitad de los ingresos que reciben sean destinados al acompañamiento del dineroen todas sus fases y tipos.

Sabemos que no vamos a poder resolver todas las situaciones pero que nunca dejaremos de tener un horizonte que nos incluya a todos porque en el Reino de Dios, no existen los descartados.

El Desafío del paco, las drogas, la pobreza y la indigencia, nos exigen respuestas audaces y creativas.  Proponemos salirnos de la orilla de la seguridad, las zonas de confort y lanzarnos a nuevas prácticas. Sabiendo que vamos a “perder” muchas veces.

Sin duda la propuesta del Banco Amigable suena romántica escrita en un texto, pero cuando uno le pone carne, trae muchísimas dificultades y errores. Porque siempre  los problemas de la realidad superan los mecanismos previstos a la hora de imaginarla. También por eso la alentamos, vale la pena el desafío y es nuestro estilo, aprender de las frustraciones.

La certeza con la que contamos es que no podemos sumarnos a ninguno de los mecanismos de “la lógica del descarte” que funciona desaforada en nuestro tiempo. Ttenemos el deber de imaginar, crear, hacer, sustituir, agregar, buscar en el territorio de nuestros acompañados, nuestros hogares y barrios, caminos alternativos. Todo lo que haga falta a escala humana para vivir con dignidad. Porque es en el Mar Adentro que nos encontramos con Dios.

Sí. Es verdad. Tenemos miedo.  Nos  podemos equivocar, lastimar, pero seguimos, porque estamos sostenidos por nuestro Dios que nos bendice todo el tiempo y queremos ser como quien “Cuida el trigo y no pierde la paz por la cizaña.” (EEGG 24).

 

 

Bibliografía

OJEA, Oscar: “Lazos Humanizantes” en Itinerario. Editorial Santa María.

ORTIZ, Hugo y OLIVERO, Carlos: “La Antropología Cristiana” en Itinerario. Editorial Santa María.

OLIVERO, Carlos: “Indiferencia y Libertad” en Textos y Reflexiones. Editorial Santa María.

ITOIZ, Andrés: “La persona como eje” en Compartir la mirada en familia: primer encuentro de centros barriales de la Familia Grande Hogar de Cristo. Editorial Santa María.

BARREIRO, Gustavo: “El Sentido de organizarnos como Cooperativa” en Itinerario. Editorial Santa María.

LOPEZ, Mariana y AGUIRRE, Blanca: “Manejo del Dinero y manejo del Tiempo” en Compartir la mirada en familia: primer encuentro de centros barriales de la Familia Grande Hogar de Cristo. Editorial Santa María.

VIDAL, Pablo: “Aprender a mirar la realidad” en Textos y Reflexiones. Editorial Santa María.

Links de interés

Archivos de interés

Enviar un comentario